IV. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
4.3. Relación entre las variables
Las variables poblacionales de lombrices están correlacionadas positivamente entre ellas (Tabla 7). La biomasa está más asociada con los adultos (0.81) que con los juveniles (0.40), demostrando que su distribución es más influenciada por los individuos adultos ya que estos contribuyen más a la biomasa total que los juveniles.
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Tabla 7. Matriz de correlaciones del índice υ (asociación global X)
Lo Ad Ju Bio Cox Po N pH Da H Cox/
N Lo Ad 0.69* * Ju 0.68* * 0.41* * Bio 0.69* * 0.81* * 0.40* * Cox -0.03 -0.13 -0.26 -0.12 Po -0.20 -0.16 -0.22 -0.33* 0.05 N 0.32* * 0.31* * 0.37* 0.22 0.20 -0.01 pH -0.02 -0.22 -0.05 -0.21 -0.14 0.08 -0.15 Da -0.23 -0.32* -0.25 - 0.37* * 0.03 * 0.32 * -0.17 - 0.0 3 H -0.08 -0.11 0.09 -0.21 -0.05 0.04 0.18 0.0 8 - 0.2 6 Cox/ N - 0.44* * -0.25 - 0.39* * - 0.40* * -0.20 0.12 - 0.53* * 0.0 0 0.1 9 0.1 6
Valores en negrita son significativos *5% y **1%
El nitrógeno se encuentra asociado (excepto con la biomasa) a las variables descriptoras de la comunidad de lombrices, el carbono orgánico total esta disociado y no es significativo (P < 0.975). La actividad de las lombrices acelera la mineralización de la materia orgánica por cambios en la comunidad de bacterias (Bernard et al., 2012), como consecuencia el carbono orgánico total debe disminuir y el nitrógeno mineral aumentar. Además, la orina y el mucus excretado aportan nitrógeno (Edwards, 2004), y los individuos muertos, nitratos y amonio, al descomponerse (Edwards y Lofty, 1976). Los lugares donde la densidad y biomasa sean mayores, deberán tener mayores aportes de nitrógeno, lo que se traduce en una correlación espacial positiva. En la figura 28, 29, 30 y 31, se observa un predominio de las zonas con asociación (Χi > 0) frente a las zonas de disociación (Χi < 0). La biomasa, a pesar de no ser significativa, presenta un mapa similar a la densidad. Los juveniles tienen zonas de asociación (correlación positiva) más grandes que los adultos, sin embargo, los adultos son los que influyen más en la biomasa total, y se deduce que la influencia de los juveniles desfavorece la correlación
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entre la biomasa y nitrógeno. Para comunidades de lombrices, la densidad es más adecuada para detectar zonas con mayores cantidades de nitrógeno total.
Figura 28. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el nitrógeno y la densidad total de
lombrices.
Figura 29. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el nitrógeno y la biomasa total de
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Figura 30. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el nitrógeno y la densidad de adultos.
Figura 31. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el nitrógeno y la densidad de
juveniles.
Generalmente, se asocia la mayor presencia de lombrices, a un incremento en el fósforo disponible. Sin embargo, Jiménez et al. (2011) estudiaron 6 especies de lombrices, de las cuales 3 tenían correlación espacial positiva con el fósforo y 3 negativa, y Nuutinem
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et al. (1998) evaluaron la comunidad de lombrices y encontraron correlación positiva con el fósforo soluble. En este trabajo se encontró disociación (correlación negativa) entre la densidad y biomasa totales con el fósforo disponible. Chaupuis et al. (2011) aseguran que la correlación depende de la especie dominante, ya que su actividad puede resultar en la protección del fósforo en macroagregados estables ó en el incremento de la fijación del fósforo en hidróxidos de aluminio y hierro. Se puede inferir que la especie dominante de la comunidad estudiada tiende a fijar el fósforo en lugar de aumentar su disponibilidad. Sin embargo, es recomendable estudiar otras formas del fósforo como el fósforo soluble en agua y el fósforo orgánico.
Figura 32. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el fósforo disponible y la densidad
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Figura 33. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el fósforo disponible y la biomasa
total de lombrices.
Figura 34. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el fósforo disponible y la densidad de
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Figura 35. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre el fósforo disponible y la densidad
juveniles.
Las lombrices son favorecidas por suelos de alta calidad con relaciones C:N menores de 20:1 (Edwards, 2004), adicionalmente, la digestión de materiales orgánicos resulta en una disminución de la C:N en las excretas, dando como resultado una correlación negativa entre las lombrices y la C:N, que se expresa como una disociación espacial (correlación espacial negativa). Los mapas de la densidad total, juveniles y biomasa total (Figura 36, 37, 38 y 39) presentan una predominancia de zonas de disociación, y las ubicaciones son similares entre ellos, a diferencia de la variable adultos donde predominan las zonas de asociación que se traduce en la falta de significancia del valor de disociación. A pesar de este comportamiento diferente por parte de los adultos, la disociación significativa de las demás variables, permite afirmar que la distribución espacial de ambos se encuentra relacionado negativamente, zonas con una mayor comunidad de lombrices presentarán menores relaciones C:N.
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Figura 36. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la relación C:N y la densidad total de
lombrices.
Figura 37. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la relación C:N y la biomasa total de
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Figura 38. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la relación C:N y la densidad de
adultos.
Figura 39. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la relación C:N y la juveniles de
adultos.
La densidad aparente se encuentra disociada (correlación espacial negativa) con la comunidad de lombrices, mientras los valores de densidad de adultos y biomasa total son significativos, los de densidad total y densidad de juveniles no lo son, comparable a esto, los mapas (Figura 40, 41, 42 y 43) son similares entre ellos. Como se explicó al
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inicio de la sección la biomasa está más relacionada a la densidad de adultos, que a la de juveniles, la cual se mantiene en la disociación, respecto a la densidad aparente. El incremento de la comunidad contribuye a un aumento de la cantidad de excretas producidas que favorecen la compactación y la disminución de la densidad aparente. En la sección 2.1.4 se explica que las especies predominantes del suelo trabajado, son mayormente compactadoras, por su efecto en la densidad aparente, sin embargo, no se puede generalizar que todas la comunidades de lombrices se encuentren disociadas a la densidad aparente, puesto que los mapas también muestran zonas, en menor número, de asociación.
Figura 40. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la densidad aparente y la densidad
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Figura 41. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la densidad aparente y la biomasa total
de lombrices.
Figura 42. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la densidad aparente y la densidad de
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Figura 43. Mapa del índice de asociación local (Χp) entre la densidad aparente y la densidad de
juveniles.
Los mapas de índice de asociación local (Χi) explican mejor el comportamiento de la correlación espacial entre las lombrices y las propiedades del suelo. Claramente en el nitrógeno, el mayor porcentaje del área evaluada predomina la asociación (correlación positiva) y en la relación C:N la disociación (correlación negativa), sin embargo, en el caso del fósforo y la densidad aparente, se aprecian similares proporciones de zonas de asociación y disociación, de lo que se infiere que la relación es débil o puede variar con el tiempo. El índice global (Χ), nos permitió seleccionar las variables más adecuadas para evaluar a nivel local, por presentar asociaciones o disociaciones significativas en alguna de las variables de la comunidad de lombrices.
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