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5.5 La memoria histórica eje de reivindicación de la historia a través de la enseñanza de las

5.5.2 Relación de la pedagogía y la memoria en la escuela

Distintos investigadores en su artículo reconocen la relación de la historia y pedagogía de la memoria:

La memoria como proyecto de formación educativo abandona la postura de experiencia social en el presente como garante de único futuro, sino que promueve nuevos tipos de enseñanza u dialogo de tradiciones o costumbres de una historia no convencional donde se articulan hechos, sujetos y contextos en una relación dialógica entre la enseñanza de la historia, las ciencias sociales y la pedagogía de la memoria de una manera crítica, allí el individuo se da su lugar como actor de su propia historia que reconoce tanto en un plano subjetivo como colectivo sus capacidades de interpretación y re significación de pasado dentro de sus relaciones con el ahora, viendo a través de esto, propiciar la formación de sujetos políticos de acción e intervención ética de su pasado que constituyan el presente y proyecte el futuro. Para que se logre dicho objetivo se tienen que superar las bifurcaciones temporales, espaciales y simbólicas de la historia socio política, dotándola de sentido y recuperación significativa de los sujetos marginados de las narraciones oficiales históricas, en cuanto a la defensa de los derechos humanos como ejemplo para los estudiantes en formación de subjetividades solidarias de resistencia a la dominación (Piedad Ortega, 2014, pág. 14)

Argumenta Rubio, que las dinámicas del siglo XX, en cuanto a formas de autoritarismo de estados ensimismados dados en escenarios de guerra tanto en Europa como en variados

contextos dictatoriales, conflictos armados nacionales o externos, donde la historia y la pedagogía de la memoria se dan bajo entes de dolor que responde a hechos y asociaciones éticas y de alteridad, olvido y silenciamiento, que buscan por medio de configurar la historia del pasado recuperar al otro que se ha deshumanizado, con una memoria sensible (dolor) y critica (daño sobre el otro), un ejemplo de ello son las sociedades que sufrieron regímenes nazistas, fascistas, o dictatoriales, este es el caso de América Latina, donde se demanda una enseñanza histórica basada en un dialogo disciplinar, caracterización contextual, reconocimiento de otro y el encuentro de distintas formas de enseñanza desde el pasado, sin embargo, dentro del contexto colombiano se ha permeado el conocimiento de distintos focos de violencia, siendo así, en la segunda mitad del siglo XX el fenómeno del paramilitarismo sacudió fuertemente algunas zonas del país cometiendo masacres en zonas de influencia guerrillera, dicho esto, se halla la necesidad de verificación de los asesinatos, autores, reparación a víctimas y necesidad de una reevaluación de la historia frente a dichos procesos violentos engendrados a su vez dentro del marco de un Estado social de Derecho (Gerardo, 2010).

Las heridas físicas, emocionales, simbólicas y políticas, que evidencian la represión y eliminación de formas de rebeldía por medio de la eliminación física, se han dado históricamente con el fin de configurar sujetos obedientes y aptos para la sociedad, a través de dispositivos de terror desde las doctrinas de seguridad nacional (lucha contra el comunismo), esto ha sido manifestando directamente en América Latina, por tal razón es de menester que la escuela deje atrás la apatía y afasia que ha logrado solo reproducir esquemas tradicionales que sirvan de aparato ideológico al estado de turno, bajo un racionalidad instrumental. La implementación de la pedagogía de la memoria como una opción que contextualice históricamente y consolide una

trasformación de significados a las vivencias de violencias políticas pasadas, ya que el olvido ha jugado muy bien su papel de ente de psiquismo individual y colectivo de censura que afecta a instancias de identidad histórica u moral que permite la duplicación de hechos violentos, partiendo de esto se crea la necesidad de desarrollar un campo epistémico para la pedagogía de la memoria en Colombia, desde una ética responsable donde la memoria está cargada de símbolos, territorios, corporalidades, bibliografías y experiencias dadas desde formación de subjetividades de los directamente afectados en escenarios de violencia política (exclusión y desigualdad), es de allí que la memoria es dual a la pedagogía ya que posibilita reconstruir diversas narraciones históricas recientes, desde los otros (memoria de otros), como un ente formador de sujetos (actores de conflicto, defensores de derechos humanos, organizaciones gubernamentales, centros investigativos, universidades y escuelas).

La pedagogía de la memoria debe moverse en dos vías según Elizabeth, desde la categoría de “emprendedores de la memoria”, la primera es la adhesión a la acción pedagógica desde la pedagogía critica de Giroux y McLaren que admite la dicha pedagogía como un dialogo abierto cultural y político de vivencia en un mundo de confrontación, donde la praxis se establece como unidad interna del pensamiento y acción del sujeto activo desde su experiencia, la teoría y la práctica. Siguiendo con McLaren, el contexto actual globalizante se mueve bajo varias problemáticas desde el sistema económico capitalista: esclavismo, racismo, sexismo, homofobia, hambre, genocidio, homofobia, imperialismo, guerra, enfermedades, alienación, desesperación etc. Posteriormente la memoria es un acto rememorativo en un campo crítico y reflexivo donde el recuerdo se da en el presente otorgándole lo humano a lo social, por eso es elemental que se dé en un contexto político significativo que elimine el olvido centrándose en el

tiempo sobre la historia convertida en la experiencia actual, que movilice el silencio de las victimas (dolor convertido en acción) trasformadora que elimina el orden social determinado (Osorio, 2006).

A partir de lo anterior se posibilita la apertura de movimientos sociales en Colombia de corte social y pedagógico donde la memoria contiene una dimensión de: derecho legitimado colectivo y cultural, un ejemplo de ello es que los pueblos deben reivindicar y conservar la memoria histórica, y tomarla como directriz de las causas y los efectos dañinos de las dinámicas globalizantes en cuanto a procesos de masificación y homogenizantes de las culturas locales por medio del mercado, y centrar la memoria en la resistencia y las alternativas de desarrollo, donde los Colombianos sean capaces de entender, darle valor y mirar críticamente el pasado histórico a la luz del presente, con la idea de entender las causas estructurales de la violencia del país, respetando al otro dentro de parámetros democráticos, contextuales y trasformadores de tinte ético-político de verdad, justicia y reparación, dentro de escenarios escolares en la demanda y reproducción de prácticas emancipadoras e identitarias (Piedad Ortega, 2014).Ahora, la intención de acoplamiento donde la memoria haga parte de un proceso escolar correspondiente a la integración en el curriculum y los estándares de educación debe ser un debate actual que se abre ante el escenario de la cátedra de paz, esto pensando en que los caracteres del sujeto están caracterizados con respecto a la exploración de una afinidad con las victimas y que “la necesidad de proporcionar respuestas concretas y definitivas al imperativo de Primo Levi y de otros supervivientes: “Nunca más”; y tal imperativo se hace evidente y se justifica por sí mismo, no está sujeto a discusión alguna, no necesita ulteriores legitimaciones teóricas. No se entiende, pues en otra cosa se puede educar a los chicos y a las chicas sino en la formación de una

subjetividad solidaria, de resistencia, contraria a cualquier forma de dominación totalitaria y totalizadora; y no se entiende otra forma de educación así sea laica o religiosa, que no sea la de impedir que se complete la erradicación del ser humano, haciéndolo, además con las únicas armas que la educación dispone, es decir, trabajando clara y decididamente en la construcción de la subjetividad” (Mantegazza, 2006, pág. 19). Entonces, es indispensable situar la recuperación de la humanidad del que ha sido invisibilizado por los actores prominentes dadores de un conflicto general, sin embargo, la constitución de un sujeto que ciertamente analice y comprenda como se ha dado la recuperación de la memoria a partir de escenarios de dolor es un primer paso para el reconocimiento de sí mismo y del otro.

Desde la noción de revolución educativa el gobierno nacional y la secretaria de educación se centraron en la perspectiva de equidad social, partiendo de la idea de que la única manera de alcanzar la paz es la educación, igualdad de oportunidades y el desarrollo del país, en cuanto a la formación de ciudadanos con las capacidades de: razonamiento, crítica, productivos, dadores de connivencia y creativos que respondan a los retos del siglo XXI, esto a partir de ampliar cobertura y mejorar la calidad de la educación en el país. Los estándares se dieron como criterios públicos, de aprendizaje para niños y jóvenes que establecen la capacidad en la que se encuentran del saber y el saber hacer en cada uno de los grados respecto a promover espacios de crítica, ética, tolerancia, y compromiso ambiental (Ochoa, 2004)

Los estándares generares se despliegan en tres ítems: aproximación al conocimiento como social, conducción de conocimientos conformes a las ciencias sociales en cuanto, relaciones históricas-culturales, relaciones espacio ambientales y relaciones ético políticas y

proceso del compromiso personal y social, que se llevan de manera interdisciplinaria que permite en el alumno leer su entorno (un sentimiento identitario), las sociedades y al ser humano. El alumno se apropiara elementos de: Explicación, identificación, análisis, reconocimiento, relación, clasificación y registro de los ejes u perspectivas que giran en torno a lo político, social, económico y cultural dentro de las disciplinas de historia, geografía, ciencias políticas y economía (Ochoa, 2004)

A partir de lo anteriorlos lineamientos se establecen como puntos de apoyo y orientación a maestros donde se ofrecen elementos de tipo conceptual y metodológico que dinamizan el quehacer pedagógico. En las ciencias sociales estos se centran en la enseñanza desde el ambiente crítico y la reflexión en cuanto a ajustes progresivos y propositivos que ayuden a los jóvenes a enfrentar las problemáticas actuales y futuras(educación para la ciudadanía) internacionales, nacionales y locales, donde sea garante la individualidad reconociendo la diversidad de ritmos de aprendizajes del proceso educativo. Los puntos o ejes de los cuales parten los lineamientos en ciencias sociales son: la educación, ética, igualdad de derechos, democracia, dignidad y solidaridad tomados desde la reforma educativa de 1984 en Colombia.

Desde los lineamientos en el área de ciencias sociales se generan unos temas obligatorios en sentido regular y trasversal estos son: Cátedra de estudios afrocolombianos, Constitución política y democrática, Educación, ética y valores humanos, Educación ambiental y Educación y estilos de vida saludables. Una de las falencias más generales dentro de las ciencias sociales es el carácter fundamental disciplinar separado, por tal razón estos lineamientos curriculares en ciencias sociales se elaboraron desde un enfoque abierto y flexible que pudiera propiciar una

integración del conocimiento social disperso y fragmentado, esto a partir de la capacitación de maestros respecto a los usos de recursos y la superación del enfoque reproductivo e informativo, donde la adquisición de datos o apropiación social se dé en una dualidad de los saberes nuevos y viejos. Toda esta elaboración hace un mayor énfasis en la formación de ciudadanos críticos democráticos y solidarios frente a los problemas sociales y su capacidad de generar solución (Francisco Lloreda. 2003).

La organización escolar tiene una estructura profunda que no siempre coincide con la estructura formalizada. De hecho, se puede identificar con una zona de negociación encubierta entre coaliciones, grupos y personas que defienden intereses propios aunque no siempre la manifiestan así. El uso y el dominio del lenguaje son un mecanismo de control en las negociaciones sobre la actividad escolar (Educación, 1998). Bono, Sánchez y Valcuende desarrollan desde una mirada interdisciplinar y multidisciplinar el tema de la memoria en las ciencias sociales en contextos históricos concretos. Desde la mirada interdisciplinar la memoria obedece a una herramienta metodológica y técnica de demanda de formación a los movimientos sociales para la recuperación de testimonios que construyan una nueva visión de la historia, pero que esencialmente sirvan de reconocimiento social y político de todas las minorías, se vincula a la memoria dentro de los procesos históricos (representaciones de la realidad) , como una herramienta metodológica practica en las ciencias sociales que parte fundamentalmente del reconocimiento social y político cuyo objetivo es dar voz a los grupos silenciados, partiendo de las garantías de derecho y desde una trasformación de la realidad social a través de un análisis científico-político enfatizando en superar la historiografía oficial que ha sesgado varios hechos y a dejado de un lado los testimonios orales, por ende varios pensadores se han tomado la tarea de

establecer la memoria desde distintos ejes: histórico, ético, representacional y técnico investigativo, que obedecen a una demanda social en contextos marcados por la represión y la violencia política. La recuperación de la memoria histórica está orientada en la creación de nuevos significados que ayuden a la comprensión del pasado desde la conformación de varios proyectos de identidad y el ser, contra la anulación del otro en distintos enfoques: el primero la memoria individual y colectiva parte de una perspectiva antropológica que se desarrolla en el concepto de cultura en cuanto a las relaciones y modificaciones con el entorno (individuo- sociedad) como medio de unión con los otros a partir del recuerdo enfatizado en la subsistencia, interpretación y explicación desde un presente proyectado al futuro un claro ejemplo de ello es la evolución de los textos escolares, la segunda es la memoria e identidad contiene una fuerte base social y su funcionamiento no está sumido en una acumulación de recuerdos.

La memoria histórica en la escuela comienza a enseñarse en el plano documental en miras a comprender la guerra y propender a generar habilidades que repriman su reproducción, desde tres enfoques: el primero el pasado dado en memoria personal proyecta los hechos significativos de la relación con los otros dejando huellas un ejemplo de ello son los hechos de conflicto armado generadores de violencia en las víctimas o testigos en su mayoría son recuerdos traumáticos que han quedado reprimidos con el silencio, por ende es elemental medios de expresión, narrativa y de escucha que den significado a dichos eventos y posibiliten la identificación de memorias de vida que permiten desde el reconocimiento desaprender de las dinámicas de la guerra, el segundo el presente con la memoria colectiva en relación con la memoria individual su afectación se da en un plano personal y la historia se entrelaza con el retorno u procesos de resistencia en lo colectivo (historias en común) y el

futuro proyectado. La memoria brinda las herramientas didácticas de la historia y las ciencias sociales para que niños, jóvenes y docentes distingan los diferentes tipos de memoria y eliminen los vestigios dolorosos de la guerra, en cuanto las historias colectivas se unen en una historia nacional de forma disciplinar (preguntas y técnicas de las ciencias sociales), para garantizar mayores niveles de precisión de los hechos, poniéndonos en el lugar del otro a través de la empatía, por ende la educación tiene mayor importancia en lo emocional ya que crea ciudadanos consientes frente a los demás, estudiantes con la capacidad de solidarizarse y sentirse identificado con el miedo y la impotencia que sintió el otro en ese momento, todo esto en miras de humanizar al otro que por medio de la violencia ha sido humillado y deshumanizado. (Gonzalo Sánchez Gómez, 2015).

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