Fig.6 Retículo sarcoplásmico (NETTER ,1990)
II.3.7 RELACIÓN RECLUTAMIENTO MUSCULAR‐ OCLUSION:
En los pacientes odontológicos que presentan dolor y disfunción asociados a una mandíbula desplazada posteriormente o con aumento de la sobremordida cuyos músculos están acortados e hipertónicos hay aumento de la actividad muscular en reposo del temporal anterior.
Los músculos fatigados se acompañan de una disminución en la frecuencia de su actividad EMG, ocasionando un espectro de picos de poder de frecuencia menor porque se eliminan las fibras más rápidas que son sensibles a la fatiga y hay un aumento en la activación de las lentas que son resistentes a la fatiga. Los sujetos con disfunción témporomandibular de músculos masticatorios presentan fatiga.
II.3.7 RELACIÓN RECLUTAMIENTO MUSCULAR‐ OCLUSION:
Cuando la mandíbula realiza movimientos requeridos en las funciones orales que precisan de la dentición, el reclutamiento de los músculos se relaciona con el feed‐back sensorial de la región periodontal, de ambas ATM y del control motor mediante los patrones de coactivación muscular: Cualquier movimiento mandibular requiere la coordinación de la actividad de varios músculos cráneomandibulares y depende de la excitación e inhibición coordinadas de los músculos que proporcionen un vector suma de varias fuerzas para mover o cargar la mandíbula. Los factores que influyen sobre el reclutamiento muscular son: La dirección de las cargas en la zona periodontal y articular y el número, la posición y equilibrio bilateral de los contactos
dentarios y articulares. (MCDONALD Y HANNAM 1984).
La oclusión proporciona una información sensorial que influye en la función del sistema cráneomandibular, para algunos autores esta información está basada en estímulos sensoriales procedentes de los receptores periodontales (BAKKE, 1992), mientras que para otros, lo más razonable es que haya varias localizaciones (periodonto, ATM, músculos, ligamentos, periostio) que integran su información (MILLER, 1991, JIMENEZ,1987).
Estudios realizados sobre pacientes en dentición natural (MOLLER, 1985, BAKKE Y THORSEN,1982, BAKKE Y MOLLER,1980), en pacientes con alteración de los contactos oclusales sobre algunos dientes (MANNS Y SCHULTE, 1988, BELSER Y HANAM, 1985), o bien alterando experimentalmente los patrones oclusales por medio de férulas (DAHLSTROM Y HARALDSON,1989), concluyen, de un modo general, que existe una asociación entre la inestabilidad oclusal y la variación o reducción de la actividad muscular durante la masticación y el apretamiento ; de estas investigaciones se deduce que cuanto mayor sea el número decontactos oclusales y más balanceados estén, mayor será la capacidad de los músculos para desarrollar su actividad máxima. Hay una relación positiva entre la estabilidad oclusal en máxima intercuspación y la actividad EMG muscular, fundamentalmente de los maseteros, siendo la contracción más potente de los músculos un indicador de una oclusión estable (BAKKE Y COLS., 1992).
Una actividad EMG equilibrada durante el apretamiento se considera signo de buena adaptación del sistema neuromuscular a la condición oclusal (FERRARIO COLS., 2000).
También hay evidencia de que el tono muscular de los elevadores de la mandíbula aumenta con el estrés físico y psicogénico. En los individuos con interferencias oclusales unilaterales la hiperactividad aparece simétricamente. BABA Y COLS., (2000) encuentra que la masticación en una interferencia unilateral introducida experimentalmente causa una actividad ipsilateral del temporal anterior.
También influyen el lugar y número de contactos oclusales, si se reducen los contactos posteriores disminuye la actividad de los músculos de cierre, y casi desaparece si sólo hay contacto incisal (WOOD, 1987).
De la misma manera, durante el apretamiento unilateral, si aumenta el número de contactos del mismo lado aumentará la actividad muscular homolateral, y si aparece un contacto contralateral también aumentará la actividad contralateral (BABA Y COLS., 1996, BAKKE Y COLS., 1992, NAEIJE Y COLS., 1989).
Para BABA Y COLS., (1996), al crear una interferencia en el lado de balanceo o no trabajo, en el apretamiento unilateral, se pierde el patrón predominante del lado homolateral al apretamiento (lado de trabajo) y se activa el lado contralateral donde se puso la interferencia y también disminuye la actividad del temporal posterior y anterior del lado de trabajo por lo que el patrón se hace bilateral. Esto no parece afectar a los maseteros.
Las interferencias oclusales pueden afectar el patrón de actividad muscular durante el reposo clínico. RIISE Y SHEIKHOLESLAM (1982) observaron un incremento en la actividad de los temporales anteriores que persistía una semana después de eliminar la interferencia. Estos resultados contrastan con los de INGERVALL Y CARLSSON, (1982) que encontraron una actividad de reposo significativamente menor en pacientes con interferencias de balanceo. En máximo apretamiento, para RIISE (1983) Y RIISE Y SHEIKHOLESLAM (1983,1984), la actividad descendió en todos los músculos hasta que se eliminó la interferencia. FERRARIO Y COLS., 2003 también descubren asimetrías en el apretamiento máximo a nivel del esternocleidomastoideo tras la colocación de interferencias en una oclusión normal.
Al colocar una férula superior con el consiguiente aumento de la dimensión vertical en 7 sujetos normooclusivos se ha observado una disminución en el reclutamiento del temporal anterior y masetero durante la masticación y también en protrusión el masetero era menos activo. En el apretamiento contralateral aumentó el reclutamiento del masetero .Los digástricos no se vieron afectados (NIELSEN Y MILLER, 1988), sin embargo las modificaciones en las guías laterales de función de grupo a guía canina, o el aumentar la altura de la guía canina no parece tener efecto sobre la actividad muscular durante la masticación unilateral, pero sí en el apretamiento máximo lateral donde disminuye la actividad de los elevadores (BELSER Y HANNAM, 1985).
Al colocar una férula en posición retruída de contacto en sujetos sanos no mejoraba las asimetrías en máximo apretamiento ni del masetero ni del temporal (MCCARROLL Y COLS.,1989 a y b) También mediante la utilización de férulas para alterar la posición mandibular y observar las actividades de masetero, temporal posterior y temporal anterior , JIMÉNEZ (1989,1987) concluyó que el determinante de la máxima fuerza de contracción muscular asimétrica del masetero era el grado de estabilidad oclusal, más que la posición mandibular, ya que en RCP sin férula (sin estabilidad oclusal) los maseteros estaban inhibidos y
la actividad de los temporales posteriores y anteriores reducida. Al colocar una férula que aporta estabilidad oclusal en RCP, la activación de los maseteros y temporales era mayor.
LOBBEZOO Y HUDDLESTON‐SLATER, (2002) utilizan distintas férulas de RCP, con huellas y sin ellas, para colocar la mandíbula en distintas posiciones, obteniendo distinto índice de asimetría muscular entre el lado derecho e izquierdo y distintos predominios masetero/temporal.
MCCARROL Y COLS., (1989a) también usaron férulas para laterodesviar la mandíbula, lo que ocasionó una asimetría muscular, con incremento de la actividad del temporal anterior y sin modificaciones sobre el masetero, ligeramente diferentes a los resultados de CARLSÖÖ, (1952) que observó un incremento en el masetero del lado contralateral.
Si la dentición no proporciona estabilidad, por ejemplo, por existencia de contactos dentarios prematuros, (BAKKE Y MÖLLER, 1980), interferencias que laterodesvían la mandíbula o alteraciones de la morfología facial (INGERVALL Y THILANDER, 1975), los músculos masticatorios deben contribuir a la estabilización y reducir la magnitud de la contracción máxima para evitar dañar las estructuras vecinas que intervienen en esta estabilización compensatoria.
El sistema nervio central parece jugar un papel importante en modular las respuestas del aparato masticatorio bajo condiciones oclusales inadecuadas, para proteger el sistema de fuerzas potencialmente dañinas, (OKESSON, 1995, MILLER, 1991).
II.4.‐POSICIÓN DE REPOSO MANDIBULAR
II.4.1.DEFINICIÓN
La posición de reposo mandibular es la posición particular que asume la mandíbula en el espacio cuando no es requerida para realizar diferentes funciones (deglución, masticación o habla). Los dientes se encuentran separados ligeramente, los labios no presentan tensión y existe un espacio libre interocusal entre los dientes (NISWONGER 1934). En reposo mandibular, este espacio entre las arcadas dentarias (freeway space) suele ser de unos 2 a 4 mm (SUÁREZ, 1987, SILVERMAN, 1956, BALLARD, 1955).
La posición esta determinada por las propiedades de los tejidos blandos, ligamentos y músculos, las ATM y otros elementos del sistema neuromuscular.
Existe un determinado tono muscular (control activo) en los músculos elevadores y depresores que determina la posición espacial de la mandíbula en reposo.
Pero la posición de reposo no es una posición estática, sino que oscila alrededor de un estrecho margen que depende de factores como: la posición de la cabeza en el espacio, el nivel de consciencia del sujeto ,existiendo multitud de factores que pueden influir en la posición de reposo, como pérdidas dentarias, aparatos intraorales, ejercicios, postura lingual, necesidades respiratorias (MILES Y COLS., 2003, TINGEY ,2001, BRILL Y TRYDE, 1974), tensión emocional, postura del cuerpo, sueño, características oclusales, alteraciones de la erupción dentaria, dolor, edad,…( ORMENO Y COLS., 1999 y 1997, SGOBBI DE FARIA Y BERZIN, 1998, KONCHAK Y COLS.,1988, PETERSON Y COLS.,1983, WESSBERG,1982).
La posición de reposo mandibular se caracteriza por una rápida adaptación a distintas situaciones. Por ejemplo, se adapta inmediatamente a las modificaciones en la dimensión vertical tras una corrección quirúrgica del maxilar (FINN Y COLS., 1980), variando la posición de la mandíbula pero manteniendo un espacio libre similar.
Por tanto, se considera un parámetro fisiológico adaptativo (MCNAMARA, 1978, MOHL, 1978).
El control de la posición mandibular de reposo se produce a nivel central, en relación con el mantenimiento de la vía aérea, y modulada por los propioceptores que determinan la longitud muscular y la posición de la ATM. Existe además un feed‐back sensorial ante estímulos visuales, vestibulares y sensoriales en relación a la posición de la cabeza, (se ha visto que la actividad del temporal anterior se reduce aproximadamente en un 50% si el paciente cierra las ojos en posición sentada y erguida (JANKELSON,1990) y la del masetero y esternocleidomastoideo disminuye drásticamente tanto en sujetos sanos como en pacientes con disfunción tras 5 minutos con los ojos cerrados y en una habitación oscura (MIRALLES Y COLS., 1988).
Son los receptores posicionales de los músculos masticatorios y la ATM junto con los receptores del ligamento periodontal durante la deglución los que constantemente establecen los niveles de tonicidad muscular dando lugar a la posición de reposo mandibular (BAKKE, 1993 Y BAKKE Y COLS., 1992, HELLSING, 1988, SHEIKHOLESLAM, 1983).
Su determinación puede hacerse mediante ejercicios fonéticos, ya que después de articular determinadas letras (“m” o “c”) (SUÁREZ, 1987) o palabras (tipo “Mississippi”) (MIRALLES Y COLS., 2001), la mandíbula vuelve a su posición inicial de reposo. Aunque para MORIYA Y COLS. (1990) es la pronunciación de la i”, la más relacionada con la posición de reposo medida kinesiográficamente. También se recurre a distintos ejercicios combinados como tragar saliva, abrir la boca unos minutos y después hacer que el paciente degluta (MIRALLES, 2001, KOBAYASHI Y COLS., 1989) Para realizar estos ejercicios el paciente debe estar relajado con la cabeza en posición correcta (SHIRINIAN Y STREM, 1977, MEIER Y COLS., 2003).
Diferentes autores consideran que hay dos posturas mandibulares de reposo: una clínica o adaptativa a las diferentes características del sistema estomatognático (espacio libre adaptativo), y otra verdadera o fisiológica, que se obtiene cuando los músculos están completamente relajados y por tanto libres de acomodaciones adaptativas (espacio libre verdadero) (JANKELSON,1990, DINHAM, 1984).
II.4.2. ACTIVIDAD EMG DURANTE EL REPOSO MANDIBULAR:
Existen varias hipótesis sobre los mecanismos intrínsecos que controlan la posición de reposo mandibular. Algunos autores indican que los más importantes son las fuerzas pasivas de los componentes elásticos de los tejidos blandos, mientras que otros defienden la tesis de un control activo, proporcionado por la actividad de los músculos.
En el estudio de MICHELOTTI Y COLS., (1997), los autores observaron que la posición de reposo medida como menor actividad electromiográfica se encuentra comprendida entre los 0,4 a 12,7mm, mientras que la posición de reposo clínico oscila entre el 0,1 y 4,4mm. Comprobaron que la musculatura está mínimamente activa en un rango de posiciones verticales más que en un punto específico.