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Las relaciones exteriores.

In document Resumen Rapoport (Completo) (página 113-115)

Una Década de Inestabilidad (1955-1966)

5.5 Las relaciones exteriores.

5.5.1. La política internacional, las relaciones con los EEUU y la Guerra Fría.

A partir del golpe militar de 1955 la Argentina comenzó a acercarse a los lineamientos que en materia de política exterior los Estados Unidos había diseñado para América Latina en marco de la Guerra Fría. Bajo el gobierno militar de la autodenominada “Revolución Libertadora” nuestro país ratificó la Carta de la OEA y el Tratado de Bretton Woods, adhiriéndose también al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD). En el ámbito de la seguridad hemisférica se privilegiaron las relaciones con Washington y el presidente Aramburu firmó una serie de acuerdos de cooperación mediante los cuales su gobierno aceptó el funcionamiento permanente de una misión militar norteamericana con el objetivo de coordinar y uniformar los armamentos que serían utilizados en la defensa del continente.

Con el surgir del tiempo se comenzaron a darse otro tipos de acercamientos con los EEUU, ahora se privilegiaba una aproximación política y militar que parecía más de acuerdo con las aspiraciones globales de Washington. De todas formas estas no fueron tan fluidas como podía esperarse. Por un lado, la cancelación del contrato con la Standard Oil de California y la suspensión de negociaciones con otras compañías representaban una herencia a la que los militares no podían renunciar. Por otro lado también las autoridades tuvieron dificultades para obtener de organismos financieros el monto de créditos que solicitaban. Washington creía que el gobierno argentino debía aceptar las exigencias de su país porque no tenía otra alternativa.

Con respecto a Europa, en 1956, se firmaron los acuerdos financieros con el llamado “Club de París, a fin de consolidar a diez años las deudas oficiales y comerciales argentinas de corto y mediano plazo. La creación de la CEE no fue bien recibida en la Argentina dado que se estaba comenzando a sufrir los efectos del creciente proteccionismo agrícola. Teniendo en cuenta la importancia de los mercados europeos había tenido en el pasado para la Argentina, esta circunstancia iba a afectar los futuros vínculos con los países comunitarios.

Rompiendo con una orientación pro occidente, en enero de 1958 el gobierno de Aramburu envió a Moscú una misión encabezada por el ministro de Industria y Comercio, para comprar equipos para la industria del petróleo y la construcción vial y para aprovechar los créditos pendientes con la URSS. El advenimiento a la presidencia de Arturo Frondizi implicó un viraje en la política exterior con respecto a anteriores experiencias que dio lugar a apreciaciones disímiles por parte de observadores y especialistas. Lo cierto es que Frondizi procuró por un lado, adaptar la conducta internacional del país a los principios, que consideraba prioritarios, del desarrollo económico. Esto explica su interés por atraer capitales extranjeros de cualquier origen y sus intentos por consolidar los lazos económicos con los EEUU.

Según Frondizi, el problema del comunismo, y por ende el de la seguridad hemisférica, tenía su origen principalmente en el subdesarrollo económico y social de los pueblos del continente y no se resolvía en términos militares ni mediante una simple ayuda financiera

Frondizi mostró, por otra parte, una mejor disposición hacia los instrumentos de cooperación política en el hemisferio, incluyendo el fortalecimiento de los organismos interamericanos. Aunque dio un carácter prioritario a la integración regional, especialmente como un medio de contrarrestar los efectos negativos de la división internacional del trabajo a favor de los países ricos. Un aspecto característico del período fue la intensa actividad desplegada por Frondizi, y su diplomacia, que asumió frecuentemente un carácter personal, en el ámbito internacional, a pesar de los problemas internos que padeció su gobierno.

La política exterior frondizista, aunque centrada en los presupuestos básicos, mostró facetas contradictorias que, por otra parte, tuvieron que ver con la situación interna del país y las cambiantes circunstancias del escenario internacional. De esta forma el país colaboró militarmente con los Estados

Unidos en la crisis provocada por la instalación de misiles soviéticos en territorio cubano participando del bloque a ala isla caribeña con el envío de naves de guerra y aviones de patrullaje.

A partir de 1963, bajo la presidencia de Arturo Illia, la Argentina delineó una política exterior más consustanciada con la línea de pensamiento del yrigoyenismo. Es decir que su gestión se orientó hacia posiciones de mayor autonomía nacional y de estímulo a los procesos de integración regional, dentro del orden internacional establecido.

Una cuestión que va a tensar desde el principio de la gestión radical las relaciones con el país del Norte sería la anulación de los contratos petroleros, firmados con empresas norteamericanas en la época de Frondizi. Otro tema que puso a prueba las relaciones con Washington fue la crisis política que se desató en la República Dominicana en los primeros meses de 1965. La respuesta Argentina ante estos acontecimientos fue cauta desde el vista diplomático, pero decidida a sostener los postulados de autodeterminación y de no intervención. Resistiendo a las intensas presiones de Washington y de las Fuerzas Armadas locales. La actitud del presidente Illia contribuyó a generar un ambiente de frustración en las Fuerzas Armadas, que, además de esgrimir conceptos ideológicos, consideraban su participación en el conflicto dominicano como una buena oportunidad para adquirir experiencia práctica y acceder a los modernos equipos militares norteamericanos.

5.5.2 Las relaciones con América Latina: el Brasil y la cuestión cubana.

El gobierno de la Revolución Libertadora, tuvo, inicialmente, algunos recelos con respecto a las perspectivas que en el Brasil representaba la presidencia de Juscelino Kubitschek. Con la intención de integrarse afectivamente al sistema de seguridad hemisférica, el gobierno militar argentino propuso al Brasil, y éste aceptó, la realización de una conferencia con los demás países de la Cuenca del Plata. La finalidad de este conclave apuntaba a coordinar y ajustar medidas de defensa en la región, dentro de los marcos establecidos por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y de las recomendaciones de la Junta Interamericana de Defensa.

Pocos meses después, Arturo Frondizi fue electo presidente de la Argentina. Su programa de gobierno le otorgó prioridad al esfuerzo de industrialización, considerado fundamental para el desarrollo económico de la Argentina. Brasil tenía objetivos similares, lo que permitió que ambos tuviesen un mayor nivel de entendimiento. A partir de 1956 la CEPAL (Comisión Económica Para America Latina) inició una serie de estudios acerca de la factibilidad de un mercado regional y llegó a la conclusión de que debía ser precedido por una zona de libre cambio que necesitaría diez años para concretarse. Siguiendo las propuestas se firmó el Tratado de Montevideo, al cual adhirieron inicialmente la Argentina, el Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

Un inicio de política de acercamiento cristalizó en la conferencia que los presidentes de ambos países, Frondizi y Quadros, realizaron entre el 20 y el 22 de abril de 1961 en la ciudad de Uruguayana. El propósito de este encuentro consistió no sólo en consolidar y desarrollar los vínculos bilaterales entre ambas naciones sino, coordinar una acción internacional común. El triunfo de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro tuvo significativas repercusiones en la Argentina cuando el presidente Frondizi accedió a tener una entrevista con el Che Guevara y sostuvo su rechazo de toda solución violenta y se comprometió a defender la permanencia de Cuba en ese sistema. Esto suscitó una gran preocupación en las Fuerzas Armadas argentinas, por cuanto, según su concepción toda actitud que no fuese de manifiesta oposición a la Cuba castrista era considerada como de adhesión al comunismo. En ese marco, el primera mandatario realizó una vista a Nueva York para hablar de ante las Naciones Unidas y reunirse con el presidente Kennedy y poco tiempo después, inició una gira que lo llevo a Canadá, Grecia, el Lejano Oriente y una vez más a los EEUU.

5.5.3 Las relaciones con Gran Bretaña y la cuestión de las Islas Malvinas.

Desde los años 60 la Argentina y GB iniciaron numerosas negociaciones, conversaciones y gestiones, formales y menos formales, públicas o secretas, en las cuales se exploraron, propusieron y rechazaron múltiples fórmulas o medios que intentaron desbrozar el camino a la solución de un conflicto que se inició en 1833 cuando fuerzas británicas ocuparon las Islas Malvinas. Después de arduas negociaciones y debates, la diplomacia argentina obtuvo un importante logro en la Asamblea General de las Naciones Unidas. El 16 de diciembre de 1965 se aprobó la res. 2.065, que obligaba al Reino Unido a negociar con la Argentina sobre la cuestión de las Islas Malvinas.

5.6. Ideologías y políticas económicas en la primera década posperonista.

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