1.1. MIGRACIÓN
1.3.3 Relaciones interpersonales del niño/a con la familia y escuela
Las relaciones interpersonales que debe desarrollar el infante tanto con la familia como con la escuela, es un tema que requiere una atención cuidadosa, puesto que, la formación del menor se la realiza en estas dos estructuras sociales; en este sentido, la escuela y la familia deberían proyectar su trabajo hacia una interrelación activa y en común, de tal manera que, el infante se nutra de ambas partes (escuela y familia) y que estas partes efectúen una formación integral; lamentablemente en la realidad ecuatoriana, aún no se ha logrado este ideal, ya que, padres y peor aún los representantes de los menores de hijos de migrantes, no lo miran como algo fundamental. La falta de atención hacia este tema por parte de padres y
representantes, aminora la importancia de la formación del infante, dejando toda responsabilidad educativa a los maestros; este deslinde de responsabilidades no contribuye al desarrollo de una formación integral de los infantes, porque niega la participación del agente familia dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Quizás una de las razones para que se evidencie este panorama educacional, en el Ecuador, reside la manera en que, padres y representantes observan a la escuela desde fuera; es así que, la mayor parte de las escuelas de nuestro medio, presentan una imagen de instituciones cerradas, en donde, sólo se imparte conocimiento y es el maestro el centro del aprendizaje; con este panorama, las instituciones educativas aparentan ser autosuficiente sin necesidad de otros agentes para lograr la educación de los educandos. Este tipo de imagen que presentan algunas instituciones en el país, se encuentran descontextualizadas completamente, esto se debe a que, en la actualidad no podemos ni siquiera pensar, que el aprendizaje se encierre en cuatro paredes y parta desde de su propia interioridad, en lugar de aquello, se debe entender que hoy por hoy la estructura del proceso enseñanza y aprendizaje no se compone simplemente de docente, educando y conocimiento, sino que debe extenderse hacia la familia y otros agentes que enriquecen a todo el proceso educativo; en relación a esta expansión educacional, Antonio Bolívar de la Universidad de Granada sostiene:
“En un escenario educativo ampliado, dentro de una sociedad de la
información, la escuela sola no puede satisfacer todas las necesidades de formación de los ciudadanos. Sin duda, es preciso mejorar la organización y funcionamiento del sistema educativo; pero cargar toda la responsabilidad a los centros no nos lleva muy lejos, a lo sumo a incrementar la culpabilidad,
insatisfacción y malestar… Como en su momento vio Juan Carlos Tedesco
(1995), se precisa un «nuevo pacto educativo», que –a largo plazo– articule la
acción educativa escolar y con la de otros agentes…” (Revista Educación)
Resulta interesante contemplar, cómo la escuela en los últimos años, se ha visto en la necesidad de adicionar a su currículo a la familia, considerándola, ahora, como un elemento esencial dentro del proceso enseñanza y aprendizaje; esto conlleva a que las relaciones entre todos los agentes del proceso enseñanza y aprendizaje traten de ser más cercanas y comunicativas, pero como dijimos anteriormente, en nuestro país
aún no se habla seriamente acerca de la importancia que tiene la familia en la educación, y simplemente queda en un ideal de la “nueva escuela” que sólo se la
estudia teóricamente.
Ahora bien, como hemos visto, existe la necesidad de establecer un vínculo estrecho entre la escuela y la familia, pero aún más importante sería lograr una interrelación entre la escuela y las familias transnacionales, por la complejidad que sufren dichas familias para la educación de los hijos de migrantes, que con el paso de
los años se convierten en “hijos adoptivos” por el largo tiempo que conviven; si en
verdad se diera esta interrelación escuela-familia transnacional, el aspecto psicológico de los niños no se vería tan afectado por la situación de desolación y abandono que presentan la mayoría de ellos, sino que, la relación interpersonal del menor sería más equilibrada tanto en el hogar como en la escuela, y por ende, se lograría una formación más integral, como es el ideal de la educación y del padre migrante.
1.4. ESCUELA
La escuela puede definirse como aquella institución que está creada con el objetivo de educar a los niños en diferentes aspectos de la vida y esencialmente en la formación integral de todo lo que necesita un niño para integrarse a la sociedad y serle útil a la misma en un futuro. Pero la escuela tiene otras funciones muy diferentes en las que inclusive participan los niños como elementos claves de su propia formación. Isaacs dice que los hijos, por ejemplo, si entienden que sus padres participan en su proceso de aprendizaje ellos podrían esforzarse por no defraudar el esfuerzo que están haciendo por ellos:
“Si el hijo entiende que sus padres son, en parte, responsables de sus estudios puede que se esfuerce más por deber y por amor a sus padres”.
(Isaacs, 2000, págs. 139-149)
En otras palabras, la escuela no es solamente un ente que institucionaliza la educación sino tiene la función de asociar a los padres de familia en el desarrollo
espiritual e intelectual del hijo, pero al mismo tiempo haciendo comprender al niño que tiene un compromiso adquirido con sus padres de desarrollarse para ser una persona de bien. De esta manera, la escuela se convierte en una institución que funciona para integrar a las familias.
1.4.1. La escuela como agente integrador de las familias.
La educación en los tiempos actuales cumple un papel que va más allá del área académica, este aspecto, está especificado en el Plan Decenal de Educación del Ecuador 2006 – 2015, en el mismo, se delinean los objetivos y la dirección hacia donde debe encaminarse el sistema escolar nacional:
“Brindar educación de calidad con enfoque inclusivo y de equidad, a todos
los niños y niñas, para que desarrollen sus competencias de manera integral y se conviertan en ciudadanos positivos, activos, capaces de preservar
ambiente cultural y respetuosos de la pluricultural y multilingüismo.” (Ministerio de Educación del Ecuador, 2009:13)
En base a estas disposiciones, la educación en el Ecuador intenta insertarse en los modelos pedagógicos actuales, en los cuales el estudiante trasciende su preparación hacia una formación, ya no sólo de excelencia académica, sino que está basada en la proyección de un ser humano que contribuya para el desarrollo de la
sociedad; intrínsecamente ligada a esta proyección del “ciudadano positivo y activo”
que aspira la educación en el país, se encuentra implícita la idea del papel de la escuela como la encargada de integrar a las familias; empero, como se sostuvo en el acápite anterior, estas disposiciones o ideales que pretende implementar el Ministerio de Educación del Ecuador en el sistema escolar básico, siguen quedando en la espera, y esto se debe, como sostienen Maritza Rivera y Neva Milicic, a que la familia es vista sencillamente como la encargada de los cuidados del niño y más no como la encargada de enseñar o reforzar la enseñanza que recibe el educando:
“En la práctica, la escuela se ha caracterizado por desconocer el papel
un rol exclusivo de hábitos de higiene, normas y pautas de buen comportamiento que a su juicio favorecen y complementan la tarea de la escuela, pero que de hecho no integran plenamente la función de socialización que la familia posee. Con todo, la escuela demanda a la familia el cumplimiento de tareas y obligaciones que extienden lo escolar al hogar, lo cual conlleva la mayoría de las veces, conflictos en la distribución del tiempo compartido en el grupo familiar y tensiones entre padres e hijos ante la presión de tener que cumplir con las tareas exigidas. Estudios recientes que caracterizan la relación familia - escuela desde la perspectiva de las demandas escolares hacia los padres señalan que las escuelas no distinguen
en sus demandas el tipo de familia al cual se dirigen…” (Pontificia Universidad
de Chile)
Dejar esta visión excluyente que tienen muchos centros de educación en el país hacia las familias, es tarea pendiente que se debe realizar y al mismo tiempo controlar por parte del Consejo Nacional de Educación; en lugar de la exclusión que se ha venido manteniendo en el sistema escolar básico ecuatoriano, la escuela tiene la obligación de propiciar la integración familiar, mediante programas de inclusión que ayuden a mejorar los canales comunicativos entre todos los componentes que conforman la educación (docente, estudiante y familia). De esta manera por una parte, el papel de la escuela cumplirá con los ideales, que en estos tiempos representarían sólo eso, que la educación ecuatoriana aspira, y por otra parte, contribuirá al fortalecimiento de la familia como institución social que ayuda a la formación de los educandos.