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Para conocer al indígena sudamericano, hay que descubrir y entender su mundo su ser histórico, remitirnos al estadio pre incaico y determinar que conforme crece la población, su organización social va sosteniéndose a ciertos cambios. Además su organización social se presenta como respuesta al limitado grado de desarrollo de las fuerzas productivas así como a las severidades del medio en el cual se desenvuelven y a los

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peligros que corrían ante la naturaleza, fue de carácter comunitario. Por lo que el producto de la caza y de la recolección fue repartido igualitariamente entre los miembros de la comunidad. El hombre pre incaico no tenía noción de la propiedad privada sobre los medios de la producción por él utilizados. (Mejía, 1976)

Posteriormente se dio una nueva organización social, después de un largo proceso de perfeccionamiento sucesivo, que se llamó Ayllu, que según la opinión consensuada de varios científicos sociales es: “La reunión de todos los ascendientes, descendientes y colaterales entre quienes se consideraban como hermanos, es decir, estaban unidos por lazos de consanguinidad, consolidados por el trabajo común, la comunidad de interés de lenguaje, de las costumbres, de las tradiciones y de otros rasgos culturales”. (Larrea, 1971)

Se trata de un nombre kichwa que define globalmente a los núcleos sociales primarios surgidos antes del aparecimiento del estado incáico. Se basaba en lazos de parentesco y en la propiedad colectiva de tierras para el cultivo y pastoreo. Dentro del ayllu el poder político lo detentaba el kuraka o sinchi, que en kichwa significan respectivamente “hermano mayor” y “fuerte”. (Almeida, 1999)

Siendo así, la base de esta organización fue la propiedad colectiva de todos los miembros del ayllu, sociedad de parentesco como grupo local, sobre los medios de la producción. También los conocimientos del hombre de ésta época sobre la agricultura fueron bastante elementales, debido a esto los habitantes no pudieron desvincularse de la caza y la pesca, siendo la razón por lo que se generó la división de trabajo por género, mientras el hombre continúa con la caza y la pesca la mujer se dedicó a la recolección y cultivos de vegetales, lo que indica una organización social basada en el matriarcado.

En este momento de transición e innovación, se lo considera como otro hecho importante a la llegada de los Incas en la segunda mitad del siglo XV. La hechos afirman que casi durante los ochenta años que duro la influencia incaica, contribuyeron al desarrollo de las fuerzas productivas, de las parcialidades locales y generaron nuevas estructuras organizativas, con el objeto de sostener el nuevo sistema de dominación impuesto por Los Incas, además se establecieron sistemas de tributación y diferenciación marcada en la sociedad andina. (Moreno, 1983)

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El estado Inca estaba dividido en series étnicas que se caracterizan porque entre sus principales actividades se encontraba la agricultura, la ganadería y la artesanía. No hubo una división de trabajo clasificada por género, ambos se vieron obligados a someterse a los sectores de la producción. La división del trabajo también dependía de la jerarquía social, tenían una clasificación piramidal. También desarrollaron su sistema económico gradualmente, adquiriendo lo mejor de cada etnia que conquistaban por el continente, mejorando así su producción y manteniendo la realidad fundamental de su cultura.

Con el arribo de los españoles al continente americano, llega con ellos la idea de la revolución mercantil, y la comunidad andina se enfrenta a sus prioridades de riqueza, a la búsqueda de oro, que fue el motor para que la conquista se consiga. Estableciéndose así, un nuevo orden social y económico dentro de la población indígena, permitiendo las formas de relación en nivel local, prioritariamente a la que se remite al sistema de parentesco y la prestación mutua del trabajo en el cultivo de las tierras y en el cuidado del ganado; es decir, en el nivel local se da la posibilidad de permanencias de formas de interacción prehispánicas.

La aparición de estas formas de interacción permitió a la población indígena resistir de cierta manera a los sistemas sociales económicos como la mita, la encomienda, y obrajes, que se pusieron al servicio de los intereses capitalistas de la metrópoli. (Moreno, 1978)

La era incaica causo modificaciones notables en la vida y las organizaciones de los indígenas implementando herramientas complejas, la ideología, y la división de clases. Todas las creencias que se fueron estableciendo acorde a los hechos que sucedían, y las formas de ver el mundo despertaron en el hombre andino, la práctica de cultos y ritos; así como la formación de mitos y símbolos, elementos que se conservaron y ha servido posteriormente para la interpretación del mundo indígena. Por otro lado está la etapa de colonización que marca el encuentro de dos mundos simbólicos diferentes, donde el mundo andino a través de la historia ha rescatado su cosmovisión ante la conquista.

Los comportamientos económicos, sociales y culturales de las comunidades indígenas se pueden analizar entre distintos enfoques. Esta investigación se preocupará por

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la búsqueda de la relación entre el concepto de cosmovisión andina, capital social, reciprocidad debido a la herencia cultural en la que viven las comunidades andinas