3.2. Los esfuerzos por un liderazgo
3.2.1. Relaciones Venezuela y Estados Unidos
Venezuela emite una crítica fuerte hacia Estados Unidos principalmente por el modelo de desarrollo que este país sostiene, un modelo capitalista donde prima el sector privado y es regido lógicamente por el flujo de dinero en las transacciones comerciales en cuanto a la compra y venta de bienes y servicios. Sin embargo el gran argumento que se vino usando por la izquierda venezolana para mantener ese rechazo hacia Estados Unidos es la gran diferencia ideológica que sus Estados poseen en cuanto a la búsqueda de la igualdad y la equidad puesto que dentro del modelo socialista que Venezuela imparte, se plantea que el desarrollo de la sociedad debe ser equitativo, no deben haber gremios, grupos o asociaciones que se beneficien más que otros porque todos forman una nación y las brechas socioeconómicas deben ser cada vez menores (Lapper, 2006: 11-12).
El capitalismo indica que es el capital el que mueve a la sociedad y que mediante la inversión en el sector privado el desarrollo social se presenta y ayuda a transformar la realidad de las personas. El modelo capitalista es bastante
uniforme y presenta muchas asimetrías en la sociedad, pues siempre habrá quienes despunten por el éxito de sus negocios. Es por esto que el gobierno del ex presidente venezolano Hugo Chávez repudiaba con tanto fervor a Estados Unidos, sin embargo estos dos países siempre mantuvieron muy buenas relaciones comerciales a pesar de sus diferencias ideológicas (Calvo, 2010: 417). Desde 1999, que fue el año en el que Chávez asumió el poder, las paradojas y contradicciones han continuado hasta el día de hoy; y aunque las relaciones entre estos dos países se mantengan tan tensas pues incluso se han expulsado de Venezuela a los diplomáticos estadounidenses por orden presidencial por presunta conspiración para generar inestabilidad en el país, el intercambio comercial entre ellos prima. Y es que el flujo comercial entre los dos paises es independiente a las relaciones politicas que las dos mantengan, pues el intercambio comercial, es decir la compra y venta de productos, es beneficioso para ambas partes, tal como lo indica James Derham, encargado de los negocios de la embajada norteamericana (Lapper, 2006: 31).
Por su parte Venezuela no podría sostener su economía sin su mayor socio comercial, Estados Unidos. Entre estos dos países existe una dependencia mutua y continua, a pesar de que Venezuela representa su cuarto proveedor de petróleo porque se ha presentado una baja que llegó a alrededor de los 753 mil barriles diarios (mbd), situándose así detrás de Canadá con 2.569 mbd de petróleo por día en 2013, Arabia Saudita con 1, 323 mbd y México con 850 mbd (U.S. Energy Information Administration, 2014: 1). El hecho de que estos dos países rompan relaciones comerciales podría afectar mucho más a Venezuela, pues si bien es cierto que el gobierno de Maduro ha intentado abrirse campo a nuevos mercados como los son China e India, se lo ha hecho muy lentamente y no va a ser tan rentable pues la inversión extranjera de esos países no es tan significativa comparada con la estadounidense. Según datos de TRADEMAP las exportaciones de Venezuela hacia Estados Unidos en el año 2013 estuvieron cerca de los 32.477.623 millones de de dólares, mientras que las exportaciones a China no cubrieron ni la mitad de dicho monto alcanzando los 14.948.571 millones de dólares (TRADEMAP, 2013: 1).
El gobierno de Chávez mantuvo una forma de provocación sistemática y no solamente contra los Estados Unidos, sino con todas las democracias de occidente pues estas mostraron una cierta primacía en las relaciones con Estados Unidos y es por esto que según cifras de PDVSA, Venezuela lleva dos años con una balanza comercial cuya situación empeora cada vez más, disminuyendo de 4,8 mil millones de dólares a 3,7 mil millones de dólares entre enero del 2013 a enero del 2014, lo que representa una caída del 23,48% (United States Census Bureau, 2014: 1). Esto se debe a que el 90% de los productos que Venezuela exporta hacia Estados Unidos es petróleo o derivados del mismo, mientras que los productos que Estados Unidos exporta a Venezuela son un poco más variados como alimentos, equipos electrónicos, productos químicos e incluso materiales para el procesamiento petrolero, sin embargo no hacen contrapeso al valor del crudo venezolano (TRADEMAP, 2013: 1).
La situación en la que se encuentran las relaciones de Estados Unidos y Venezuela es descrita como una guerra fría, por su fuerte oposición ideológica y a pesar de que Hugo Chávez, el impulsador de este rechazo al imperialismo estadounidense, haya fallecido, Maduro continua con esta vieja tradición de crear verdadera enemistad con Estados Unidos en función de su propio prestigio interno con el fin de suceder a una línea chavista, una línea estricta de liderazgo que la población votante espera. Nicolás Maduro continúa con ese plan de poner a Estados Unidos como el villano para que en su mandato continúe siendo el héroe en contra de los esfuerzos de un país imperialista que busca lacerar la revolución bolivariana y cuenta con el apoyo de diferentes países vecino como lo es Ecuador con el gobierno de Rafael Correa, Bolivia con el gobierno de Juan Evo Morales, entre otros (Cyr, 2013: 1). Ambos países retiraron a sus embajadores desde el 2010 y no poseen embajadores hasta la actualidad, hoy en día Venezuela cuenta con Maximilian Arveláez como jefe de misión encargado de los negocios en la embajada venezolana en Washington y su contraparte en Venezuela es el estadounidense Lee McClenny (Embajada de los Estados Unidos en Caracas, 2014: 1).