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4 RELEVANCIA DE LA INVESTIGACIÓN.

5. PERSPECTIVAS TEÓRICAS

5.3 RELOCALIZACIÓN INDUSTRIAL

Existe en la economía industrial una añeja tradición teórica sobre la localización de las actividades productivas, las cuales suelen agruparse en tres escuelas o tendencias:

1) Teoría del Mínimo Coste: La cual incluye principalmente los trabajos de Weber centrando su análisis en la búsqueda de la combinación optima de los factores de producción en un lugar determinado, a fin de obtener el mínimo coste del transporte. Weber considera, además, otros aspectos relacionados con el coste de la mano y los efectos de la aglomeración. En una ampliación de esta teoría Hoover y Palander analizan con más detalle la estructura de los costes de transporte.

2) Corresponde al análisis de las áreas de mercado: El objeto es buscar una localización en la cual una empresa pueda acceder al máximo número de consumidores, con objeto de maximizar su renta total. Los autores más representativos son August Lösh y Hotteling con su teoría de interdependencia locacional de para algunos forma un tercer grupo y para otros se incluye dentro de este grupo en las áreas de mercado.

3) La teoría del Coste-Beneficio: Esta perspectiva incorpora los trabajos de Greenhut, Isard y Smith, Se basan en las variaciones espaciales de los costes y de los ingresos, considerados de forma simultánea en el tiempo, incluyendo también la influencia de las decisiones del empresario en la localización, siguiendo un proceso racional de sustitución de factores con el fin de obtener la combinación más

conveniente. Poseen una estructura más integrada que las anteriores, y parecen más aplicables a la realidad.

La perspectiva de nuestra investigación tendrá como telón de fondo estas teorías, las cuales influyen en la toma de decisiones del corporativo Ford para instalarse o reestructurarse en Brasil y México a principios del siglo XXI, sin embargo, al igual que en los modelos de producción estas teorías no explican por sí solas la localización, por lo que intentaremos generar la “configuración espacial” de la industria automotriz en estos países.

La ubicación geográfica en la industria automotriz ha estado fuertemente ligada desde el principio al destino de producción. Sin embargo, a partir de la implementación de las políticas neoliberales en Brasil y México, las cuales están orientadas a establecer un modelo de crecimiento económico basado en la apertura comercial y financiera, se da inicio un proceso de reestructuración regional de la dinámica de producción manufacturera. Esto se hace visible en el rápido crecimiento manufacturero en los estados fronterizos del norte de México en detrimento de la región central que tradicionalmente había sido la de mayor desarrollo industrial y en el caso brasileño con la generación de nuevas zonas industriales.

En el caso de la industria automotriz, su expansión y relocalización se derivó del establecimiento de grandes empresas orientadas al mercado mundial específicamente a los EE.UU y el bajo costo que representaba la fuerza de trabajo mexicana. Es en la década de los ochenta que la industria automotriz modifica sus estrategias de crecimiento, buscando mecanismos eficaces de inserción en los mercados internacionales mediante la modernización tecnológica y la relocalización que busca reducir costos de transporte y de trabajo. De esta forma la región de la frontera norte de México se convirtió en un área que aprovecha la nueva división internacional del trabajo, y sus ventajas comparativas en términos de los costos de transporte y de los salarios.

Las transformaciones ocurridas en el plano territorial referente a la industria automotriz, fundamentan las ventajas comparativas entre los diferentes escenarios geográficos. Podemos decir que se observa una tendencia a la internacionalización de la economía, en la cual se sitúa como telón de fondo la necesidad por parte de las empresas de lograr una mayor competitividad en los mercados, por tanto, se ven impulsadas a implementar estrategias de localización que les permita abaratar los costos de producción; prefiriendo el desplazamiento de fases o procesos productivos completos hacia territorios con mayores ventajas comparativas, en las cuales los dos países que analizamos se han destacado como espacio de atracción para dichos procesos.

La idea de los corporativos trasnacionales de buscar espacios que ofrezcan una mano de obra barata que se traduzca en el abaratamiento de los costes de producción como estrategia de ganancia, ha sido central para pretender una mayor competitividad en el mercado. Este proceso tiene también presencia a diferentes escalas, como la nacional e incluso la regional. En México la ventaja de contar con una abundante mano de obra barata, joven, adiestrada con alguna tradición en la manufactura y en disposición de trabajar largas jornadas laborales con pocas ó nulas garantías y prestaciones, es una de las ventajas más difundidas para promover los nuevos emplazamientos industriales. En el caso de la región centro occidente, este panorama se complementa con una cultura laboral pasiva, la cual no cuenta con organismos sindicales independientes que velen por el interés de los trabajadores, por el contrario están muy cercanos a la lógica corporativa de alianza a favor de los empresarios; a su vez la incidencia de gobiernos conservadores10 producto de la llamada “transición democrática”. Estos gobiernos ponen en juego elementos de la cultura regional como la difusión religiosa, para mantener una armonía en las relaciones laborales, ya que es una zona en donde la población profesa un culto visible a la iglesia Católica. El caso

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En los estados de Baja California, Jalisco y San Luis Potosí en la década de los noventa se dan importantes triunfos electorales en los gobiernos municipales y Estatales del Partido Acción Nacional.

brasileño es un poco desconocido, sin embargo la revisión bibliográfica apunta a considerar que la amplia intervención del Estado a través de sus instituciones de regulación y sus legislaciones consolidó a Brasil como un receptor importante del flujo de inversión extranjera directa posicionándolo como líder indiscutible de producción manufacturera en América latina.

Como podemos observar el proceso de mundialización del capital en el último tercio del siglo XX impactó de forma positiva una rama específica de la industria manufacturera y esta es la industria automotriz, en el caso mexicano impactó positivamente una zona geográfica, la de los estados fronterizos con Estados Unidos, acentuado las desigualdades económicas y sociales entre las regiones mexicanas. En el caso brasileño observamos como a finales del siglo XX despunta la región sureste como un polo de recepción de nuevos conglomerados industriales. Esto es lo que los geógrafos economistas, denominaban como “ventajas competitivas”, sin embargo, dichas ventajas tienen límites y no pueden explicar por si solas las nuevas configuraciones espaciales de la producción automotriz.

Por otra parte, nos enfocamos a la caracterización de los cambios en la localización espacial de las actividades productivas basados en el enfoque de los espacios sociales trasnacionales de Ludger Pires (Pires, 1995), según el cual se articulan geografía y espacio social en una sola localidad como contendor geográfico, el cual se ha trasnacionalizado como resultado de la movilidad del capital. La lógica de los nuevos patrones de localización nosotros la debemos enfocar desde la perspectiva del desarrollo de nuevas configuraciones sociotécnicas que tienen lugar en la industria automotriz, jugando como una variable más a observar.