CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS TEÓRICOS
1.2. Marco teórico conceptual
1.2.8. Rendimiento académico
Uno de los aspectos más importantes en el proceso de enseñanza aprendizaje lo constituye el rendimiento académico de los alumnos y alumnas. Cuando se intenta evaluar el rendimiento académico y el cómo mejorarlo, se analizan en mayor o menor grado los factores que pueden influir en él, generalmente se consideran, entre otros; factores socioeconómicos, la alimentación y nutrición presentes, la amplitud de los programas de estudio, las metodologías de enseñanza utilizadas, la dificultad de emplear una enseñanza personalizada, los conceptos previos que tienen los alumnos, así como el nivel de pensamiento formal de los mismos. Sin embargo, según Jiménez citado en Edel Navarro (2003) plantea que “se puede tener una buena capacidad intelectual y buenas aptitudes y sin embargo no estar obteniendo un rendimiento
adecuado”, ante la disyuntiva y con la perspectiva de que el rendimiento académico
es un fenómeno multifactorial es se inicia su abordaje.
La complejidad del rendimiento académico inicia desde su conceptualización, en ocasiones se le denomina aptitud escolar, desempeño académico o rendimiento escolar, pero generalmente las diferencias de concepto sólo se explican por cuestiones semánticas, ya que generalmente, en los textos, la vida escolar y la experiencia docente son utilizadas como sinónimos.
Al igual que ocurre con el concepto de creatividad, realizar una delimitación del concepto rendimineto académico resulta bastante complejo, debido a que es un término que se puede analizar desde múltiples dimensiones. En tanto, según Navarro (2003), lo define como un constructo que puede ser representado mediante valores cuantitativos y cualitativos y que informa sobre las habilidades, los conocimientos, las actitudes y los valores que el alumnado ha desarrollado durante su proceso de aprendizaje. Por otra parte, Figueroa (2004) lo define como el nivel de asimilación alcanzado por los alumnos respecto a los contenidos incluidos dentro de los programas de estudio, el cual es expresado mediante las calificaciones incluidas dentro de una escala convencional. En definitiva, el rendimineto académico es el resultado del proceso educativo. Es decir, es un indicador del nivel de aprendizaje logrado en el aula, lo que supone uno de los propósitos fundamentales hacia el que van dirigidos todos los esfuerzos y todas las iniciativas de la comunidad educativa.
Si se pretende conceptualizar el rendimiento académico a partir de su evaluación, es necesario considerar no solamente el desempeño individual del estudiante sino la manera como es influido por el grupo de pares, el aula o el propio contexto educativo. En este sentido Cominetti y Ruiz (1997) en su estudio
denominado “Algunos factores del rendimiento: las expectativas y el género” refieren
que se necesita conocer qué variables inciden o explican el nivel de distribución de los aprendizajes, los resultados de su investigación plantean que: “las expectativas
de familia, docentes y los mismos alumnos con relación a los logros en el aprendizaje reviste especial interés porque pone al descubierto el efecto de un conjunto de prejuicios, actitudes y conductas que pueden resultar beneficiosos o desventajosos en la tarea escolar y sus resultados”, asimismo que: “el rendimiento de los alumnos
es mejor, cuando los maestros manifiestan que el nivel de desempeño y de comportamientos escolares del grupo es adecuado”.
Probablemente una de las variables más empleadas o consideradas por los docentes e investigadores para aproximarse al rendimiento académico es: las calificaciones escolares; razón de ello que existan estudios que pretendan calcular algunos índices de fiabilidad y validez de este criterio considerado como “predictivo”
del rendimiento académico. Según el MINEDUC, se entiende por Calificación, el procedimiento de asignación de nota al resultado obtenido en una evaluación, en la cual, se han identificado los niveles de logro de los estudiantes, en relación con el currículum nacional. Por tanto, la nota es la expresión numérica, del resultado del proceso de evaluación y en ese sentido debe estar al servicio de los aprendizajes. Aunque en la realidad del aula, el investigador incipiente podría anticipar sin
complicaciones, teóricas o metodológicas, los alcances de predecir la dimensión cualitativa del rendimiento académico a partir de datos cuantitativos.
Sin embargo, Cascón (2000) en su estudio “análisis de las calificaciones escolares como criterio de rendimiento académico”, atribuye la importancia del tema a dos razones principales:
a. Uno de los problemas sociales, y no sólo académicos, que están ocupando a
los responsables políticos, profesionales de la educación, padres y madres de alumnos; y a la ciudadanía, en general, es la consecución de un sistema educativo efectivo y eficaz que proporcione a los alumnos el marco idóneo donde desarrollar sus potencialidades;
b. Por otro lado, el indicador del nivel educativo adquirido, en este estado y en la práctica totalidad de los países desarrollados y en vías de desarrollo, ha sido, sigue y probablemente seguirán siendo las calificaciones escolares. A su vez, éstas son reflejo de las evaluaciones y/o exámenes donde el alumno ha de demostrar sus conocimientos sobre las distintas áreas o materias, que el sistema considera necesarias y suficientes para su desarrollo como miembro activo de la sociedad.
En Chile, el sistema de medición o de rendimineto académico se basa en el nivel de porcentaje de logro obtenido por los estudiantes. La evaluación, tal como hemos visto, forma parte de un proceso continuo, que sólo es segregable desde una perspectiva metodológica. La evaluación, por lo tanto, es el conjunto mayor del que puede emerger la calificación. Ésta es la transformación de los criterios cualitativos en criterios cuantitativos. La cuantificación se puede expresar en notas de 1 a 7, de 1 a 10, dependiendo el sistema educativo, en conceptos se puede definir como deficiente, regular, bueno, muy bueno, excelente, o sobresaliente, en escalas de puntajes (285 puntos SIMCE, 512 puntos PSU, 480 puntos PISA, etc.), en porcentajes (37%, 50%, 75%, etc.), o en cualquier otra escala de medición que signifique ordenación jerárquica de los resultados, que pueden ser interpretados de modo ascendente o descendente, es decir, hacia arriba o hacia abajo en la escala de medición.
La tradición consigna el rango superior de la escala a la acreditación de la adquisición de un contenido, habilidad, competencia, u otra conducta susceptible de ser medida y calculada mediante este procedimiento. Por el contrario, aquellos individuos que se concentran en el rango inferior no acreditan la adquisición del contenido, habilidad, competencia.
Se trata, por lo tanto, de dos espacios metodológicos firmemente interconectados: la calificación depende del marco de evaluación en el que esté inserta. Como el marco de evaluación es, por su parte, una interpretación (epistemológica y didáctica) de la realidad, la calificación es, por consiguiente, la traducción de esa interpretación a un código de comunicación estandarizado, presuntamente objetivo, y convencionalizado institucionalmente. Así, en Chile calificamos a nuestros estudiantes escolares en cada uno de los subsectores de
aprendizaje con una escala de notas de por lo general 2,0 a 7,0. Mientras que los promedios semestrales y anuales se realizaran con un decimal y con aproximación.
El porcentaje mínimo de aprobación es del 60% equivalente a un 4,0.
Tabla 1-2 Niveles de calidad respecto al rendimineto académico
0 – 3,9 4,0 – 4,9 5.0 – 5,9 6,0 – 6,9 7,0 Insuficiente Suficiente Bueno Muy bueno o
distinguido
Excelente
Fuente: internacional.ugr.es
Considerando las distintas perspectivas teórico-metodológicas sobre el rendimineto académico y como un constructo susceptible de adoptar valores cuantitativos y cualitativos, a través de los cuales existe una aproximación a la evidencia y dimensión del perfil y calidad de habilidades, conocimientos, actitudes y valores desarrollados por los alumnos en el proceso de enseñanza aprendizaje.