Capítulo 2. Marco teórico
2.3 El rendimiento escolar en las ciencias
“La complejidad del rendimiento académico inicia desde su
conceptualización, en ocasiones se le denomina como aptitud escolar, desempeño académico o rendimiento escolar, pero generalmente las diferencias de concepto sólo se explican por cuestiones semánticas, ya que generalmente, en los textos, la vida escolar y la experiencia docente, son utilizados como sinónimos” (Edel, 2003, p. 2).
Una de las variables más empleadas o consideradas por los docentes e investigadores para acercarse al concepto de rendimiento académico son: las
calificaciones escolares y los investigadores incipientes podrían anticipar los alcances de predecir la dimensión cualitativa del rendimiento académico a partir de datos cuantitativos, de acuerdo a Edel (2003).
Para Cano (2001) el rendimiento escolar es uno de los elementos
fundamentales cuando se pretende emitir un diagnóstico de la eficiencia de un sistema educativo. Los resultados de la educación en la mayoría de los casos se manifiestan a
largo plazo y no debe reducirse a la sola adquisición de conocimientos y destrezas en determinadas disciplinas.
La evaluación del rendimiento escolar tiene, según Cano (2001) un doble interés: (1) indica hasta que grado se consiguen los alumnos consiguen los
aprendizajes a los que dirigen su esfuerzo y (2) proporciona conocimientos sobre la eficacia de la escolarización; ya que no es tarea fácil que la escuela consiga objetivos complejos y abstractos como puede ser la adquisición de valores, la formación de un carácter, etc.
Este autor también comenta que debemos preguntarnos en qué medida las calificaciones pueden confirmar de forma absoluta y precisa el rendimiento escolar. El tema del rendimiento resulta relevante para arrojar datos sobre la calidad y eficacia de un sistema educativo, sin embargo su estudio resulta altamente problemático por la cantidad de convergencias que se producen y que en este tema inciden. Cano (2001) dice que en tanto no se estudien, se investiguen y se midan todas esas incidencias ha de reconocerse que, por el momento, el mejor criterio para la medición de la calidad y eficacia del sistema educativo son las calificaciones otorgadas por el profesor y que esto no exime a los investigadores a abrirse a nuevas perspectivas e instrumentos más diversificados.
Con frecuencia se han considerado como sinónimos los términos evaluación educativa y rendimiento académico, sin embargo el término educativo no es lo mismo que académico y el término evaluación presenta connotaciones más flexibles,
relativas y humanizadoras que el término rendimiento (Rodríguez y Gallego, 1992, p. 7).
El término rendimiento proviene de la mecánica y se refiere a la medida de la economía energética de un sistema. “El rendimiento es la relación existente entre el efecto producido por una máquina que es utilizable realmente y el consumo necesario para producirlo, entre la energía que genera un instrumento y la que consume para generala” (Rodríguez y Gallego, 1992, p. 8).
El rendimiento escolar, de acuerdo a Rodríguez y Gallego (1991) es un tipo particular de evaluación educativa, es una función tanto de la conducta evaluadora del profesor como de la de aprendizaje del alumno.
Para González (1988) las definiciones de rendimiento escolar han evolucionado desde concepciones unicriteriales a enfoques multidimensionales. Desde las primeras definiciones se ha pretendido tomar al rendimiento como la voluntad de los alumnos en el trabajo escolar o a sus capacidades, aptitudes de tipo intelectual. Sin embargo en épocas más reciente se ha estudiado al rendimiento académico bajo un enfoque multidimensional en dónde se usan modelos complejos de interrelaciones con otras variables.
Bajo el enfoque multidisciplinar, García, Alvarado y Jiménez (2000) conciben al rendimiento académico como un constructo en el que no solo se contemplan las aptitudes y la motivación del alumno sino que también otras variables como los aspectos docentes, la relación profesor-alumno y el entorno familiar entre otros. Estos autores también afirmar que el mejor predictor del rendimiento académico futuro es el rendimiento anterior, pero que también son importantes las variables: participación y asistencia de los alumnos en la predicción de este constructo.
A su vez, para las variables participación y asistencia existen otros predictores. Para la participación en clase son: la elevada motivación al inicio de un nivel
educativo, la menor dificultad pararse frente al pizarrón y el alto nivel de agrado por la asignatura impartida. En cuanto a la variable asistencia, el factor clave es la ilusión/motivación al iniciar una carrera, por ejemplo. Aunque también tienen incidencia positiva la competencia del profesor y el agrado de la asignatura. (García, Alvarado y Jiménez, 2000).
Por lo comentado se aprecia nuevamente la importancia a de la motivación y su estrecha relación con el rendimiento académico. Núñez y González – Pienda (1994) comentan que además de las capacidades cognitivas para un buen aprendizaje y rendimiento escolar es necesaria cierta motivación por parte del alumno para aprender y realizar sus tareas. Jiménez y Macotela (2008) comentan que el rezago educativo en México sigue siendo considerable y que existen datos (INEGI, 2007 y Programas de Escuelas de Calidad, 2005) que señalan la necesidad de continuar la búsqueda de opciones que promuevan el aprovechamiento escolar de los niños y niñas de México educativos.
Para el caso del rendimiento de los alumnos en las Ciencias, que es la asignatura a la que se enfocará el presente trabajo, PISA (2006) dice que México se encuentra estadísticamente y significativamente por debajo del promedio de la OCDE en la gama de rangos de los países en la escala de la Ciencia, al obtener 410 en el puntaje de la ciencia. Kirguistán obtuvo el puntaje más bajo con 322 puntos y Finlandia el más alto con 563. México también obtuvo puntajes estadísticamente y significativamente por debajo del promedio de la OCDE en el aspecto de la lectura y las matemáticas.
Y aunque PISA (2006) da a conocer indicadores preocupantes para México, las dificultades en el aprendizaje de las Ciencias ocurren en diversos países. De
acuerdo a Pozo y Gómez (1997) las dificultades de aprendizaje de los alumnos de ciencias son muy similares en diferentes países, culturas y condiciones sociales. Y es muy probable que muchos docentes que impartan ciencias se pregunten: ¿a qué se deben las dificultades que presenta el alumno en el aprendizaje de las ciencias?, este autor presenta cuatro respuestas: (1) no aprenden porque no quieren aprender: la motivación; (2) no aprenden porque no tienen capacidad intelectual: el desarrollo cognitivo; (3) no aprenden porque no tienen conocimientos adecuados: las ideas previas y (4) no aprenden porque interpretan el mundo desde modelos distintos a los de la ciencia: el cambio conceptual.
Pozo y Gómez (1997) comentan que la investigación psicológica ha mostrado la importancia de la motivación en al aprendizaje y que sin motivación no hay
aprendizaje escolar. La motivación es el producto de la interacción entre dos factores: la expectativa de éxito en una tarea y el valor concedido a ese éxito.
Aunque las dificultades para aprender ciencias se presentan alrededor del mundo, no resulta menos preocupante para México, pues necesita trabajar en su rendimiento académico y la inquietud es evidente pues se han generado cambios en el sistema educativo buscando mejorar estos indicadores. Actualmente, de acuerdo a los temas tratados en los Talleres Generales de Actualización (TGAs), que se impartieron a principios del ciclo 2010 – 2011, se pretende que los docentes del país trabajen por competencias, que el aprendizaje sea por descubrimiento y que el alumno deje a un lado el rol pasivo que parece llevar en gran parte de las instituciones de la nación. La Secretaría de Educación, a través de los TGAs les pide a los maestros que diseñen ambientes de aprendizaje adecuados y más lúdicos, lo cuál puede resultar mucho más motivador para el alumno, sin embargo no se cuentan con los recursos suficientes y los maestros, sobretodo los de avanzada edad, presentan resistencia a estos cambios.