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Teorías de la motivación centradas en el binomio expectativa – valor

Capítulo 2. Marco teórico

2.1 La motivación

2.1.3 Teorías de la motivación centradas en el binomio expectativa – valor

Dentro de las teorías que integran la expectativa y el valor de los constructos se encuentra la Teoría de Atribución. En esta clasificación se estudian las creencias sobre la capacidad y expectativas de éxito junto con los incentivos para

comprometerse en diferentes actividades incluyendo la valoración de los logros.

Woolfolk (2006) dice que las teorías expectativa x valor son las que perciben la motivación como el producto de dos fuerzas importantes: las expectativas por alcanzar una meta y el valor que se tiene para ello. Por ejemplo: si un alumno de preparatoria considera que tiene altas probabilidades de entrar a determinada facultad de estudios (expectativas altas) y pertenecer a la facultad le es muy importante (valor alto), entonces su motivación deberá ser fuerte. Si alguno de los dos factores es cero, entonces también la motivación lo será. Esta autora también señala que la teoría de la atribución describe la forma en que las explicaciones, justificaciones y excusas de las personas sobre ellos mismos afectan la motivación.

Weiner (1985) en su teoría atribucional del logro, motivación y emoción sugiere que los individuos buscan la causalidad; es decir que, para entender el propio éxito o fracaso, sobre todo los imprevisibles, las personas se preguntan: ¿por qué?¿por qué reprobé el examen final? ¿por qué he ganado todos los juegos?; pero que un número relativamente pequeño de las causas son particularmente importantes. Las causas atribuidas, según este autor, comparten tres propiedades: locus, estabilidad y controlabilidad.

La dimensión locus se refiere a la ubicación de la causa, es decir si es interna o externa a la persona. La estabilidad es la propiedad de la causa que indica si ésta permanece igual (es estable) o cambia (inestable). Y la controlabilidad se refiere

a si el individuo puede controlar la causa. Por ejemplo si un alumno reprueba el examen de francés por escasas aptitudes, la causa tiene las siguientes dimensiones: es interna (locus), es estable (estabilidad) y es incontrolable (controlabilidad).

Weiner (1985) considera que estas tres dimensiones influyen significativamente en la motivación, pues afectan la expectativa y el valor. La dimensión estabilidad parece estar muy relacionada, según el autor, con las

expectativas futuras. Por ejemplo, el fracaso de un atleta debido a la falta de altura o el fracaso en matemáticas de un estudiante debido a la baja aptitud son eventos diferentes con causas específicas; sin embargo en ambos casos las causas pueden ser igualmente categorizadas como permanentes o estables y por lo tanto las expectativas futuras de éxito en estos ejemplos se reducirán al mínimo. Por otro lado, la falla de un atleta por no practicar suficiente o la falla en matemáticas debido a una enfermedad temporal, son eventos diversos que pueden ser categorizados como debidos a causas inestables; y por lo tanto, según este mismo autor, es más probable que las

expectativas en un el futuro se mantengan. Por lo antes dicho, el autor establece, en su teoría tres corolarios:

1. Si el resultado de un evento es atribuido a una causa estable, entonces ese resultado será esperado con mayor seguridad o con mayor expectativa (aquí entra el ejemplo del atleta, que ya no crecerá más y que debido a eso seguirá esperando fracasos).

2. Si el resultado de un evento es atribuido a una causa inestable, entonces la expectativa de ese resultado puede permanecer sin cambios y se podrá esperar un resultado diferente al obtenido en el pasado (cómo es el caso del

estudiante que fallo en matemáticas por estar enfermo, cuando se recupere puede esperar un resultado diferente).

3. Se esperará un resultado similar en el futuro y con mayor grado de certeza cuando los resultados obtenidos se deben a causas estableces que cuando los resultados son atribuidos a causas inestables.

Weiner (1985) establece que la estabilidad percibida de las caudas influye en los cambios de expectativa de éxito, y que las tres dimensiones de causalidad afectan una variedad de emociones incluyendo la ira, gratitud, culpa, desesperación, pena, orgullo y vergüenza.

Las emociones de orgullo y de autoestima se ligan con la dimensión de causalidad locus; la ira, gratitud, culpa, la pena y la vergüenza se conectan con la dimensión de controlabilidad; y los sentimientos de desesperación son asociados con la dimensión estabilidad. Weiner (1985) comenta el ejemplo de que un individuo puede experimentar orgullo y autoestima positiva como consecuencia de una atribución positiva a un resultado y por el otro lado experimentará una autoestima negativa a causa de un resultado negativo. Sin embargo también hace una advertencia en la parte de las emociones de su teoría; pues comenta que puede suceder que una emoción puede ser experimentada en la ausencia de su antecedente vinculado, por ejemplo puede darse el caso de que una persona no sea responsable de un resultado negativo, pero aún así experimente el sentimiento de culpa.

Atkinson y Raynor (1978) también elaboraron una teoría que entra en esta categoría, en ella comentan un concepto clave que es la tendencia a obtener éxito (Ts) que es expresada en el interés y el rendimiento de un individuo en alguna tarea y es la función multiplicativa de tres variables: (1) motivo para lograr el éxito (Ms)

concebido por ellos como una disposición estable y general de personalidad; (2) la intensidad de la expectativa (Ps) o la probabilidad subjetiva de que el desempeño en una tarea será seguido por el éxito; y (3) el incentivo (Is) que representa el atractivo relativo de una meta. Es decir Ts=

( )

Ms

( )

Ps

( )

Is. De acuerdo a esta teoría de

expectativa x valor uno puede influir en la motivación a través de la manipulación de las entradas que definen las expectativas de un individuo sobre las consecuencias de sus acciones y/o el valor del incentivo de las consecuencias o metas producidas por la acción.

Atkinson y Raynor (1978) también dicen que Ps, es decir, la estimación del individuo de la probabilidad de alcanzar los objetivos, es inversamente proporcional a Is; según ellos hay más incentivos para trabajar cuando la tarea es difícil pues hay más orgullo en terminar un quehacer arduo. Otro concepto clave en esta teoría es la tendencia a evitar el fracaso que es concebida como una tendencia inhibitoria que funciona para combatir y frenar la tendencia de realizar actividades orientadas al logro y que también se representa mediante la siguiente función

multiplicativa:Taf = M af

( )

P f

( )

I f

( )

.

Taf

se suscita y se expresa, de acuerdo a estos autores, cuando hay una

esperanza de que algún acto conducirá al fracaso. También es influenciada por el valor del incentivo de fracaso en esa actividad en particular. Nadie se siente tan mal cuando la tarea en la que se falla es una tarea muy difícil, pero fallar cuando la tarea parece fácil resulta es una fuente de gran vergüenza.

Atkinson y Raynor (1978) asumen en su teoría que todos los individuos han adquirido un motivo para lograr algo y un motivo para evitar el fracaso; esto en otras palabras es que las personas tienen cierta capacidad para interesarse en un logro y

cierta capacidad para sentir ansiedad respecto al fracaso. Ambas situaciones son expresadas en cualquier situación cuando le resulta aparente al individuo que su actuación o rendimiento será evaluado y comparado a algún estándar. La motivación resultante del logro se obtiene de la combinación aditiva de estas dos situaciones ya planteadas, la tendencia de obtener el éxito y la tendencia de evitar el fracaso, esto es Ts – Taf. Esto significa que tener únicamente muchas esperanzas de éxito no

garantiza la conducta orientada a los logros, porque también se tiene que considerar la fuerza de motivación para evitar el fracaso. De esta teoría se puede entender que la mejor forma de promover o de obtener una alta motivación al logro es combinar grandes expectativas de éxito con poco miedo al fracaso (Schunk, 1997).

Dentro de esta clasificación de teorías de motivación de Eccles y Wigfield (2002a), se encuentra la teoría expectativa valor de la motivación de logro propuesta por ellos mismos. Eccles y Wigfield (2002b) dicen que este tipo de teorías,

incluyendo la de ellos, se caracterizan por postular que las expectativas que los individuos le dan al éxito y el valor que le dan a éste son importantes determinantes en la motivación para elegir y realizar actividades. Estos autores, que realizaron sus estudios en niños, comentan que las interpretaciones que los pequeños hacen sobre su rendimiento pasado, su percepción sobre las actitudes socializadores y sus

expectativas influyen en sus metas y creencias sobre actividades especificas.

Eccles, Adler, Futterman, Goff, Kaczala, Meece y Midgley (1983) propusieron que los logros en el rendimiento de los niños, la persistencia, y la elección de tareas se pronostican por sus expectativas de éxito en esas tareas y por el valor subjetivo que le conceden al éxito en esas tareas. Siendo el valor subjetivo de una tarea el cómo una tarea satisface las diferentes necesidades de los individuos. Eccles y Wigfield (2002b) al apoyarse en esta propuesta definieron las expectativas de

éxito como las creencias sobre que tan bien lo hará una persona en la tarea que se acerca. Las creencias sobre la habilidad se refieren a las evaluaciones de competencias en las diferentes áreas que se hace el individuo. Eccles y Wigfield (2002b)

puntualizan que sus definiciones difieren de los conceptos manejados por otros autores y que las diferencias radican en el nivel de especificidad y cómo son medidos los conceptos. Argumentan que el concepto de Bandura y Schunk sobre la

autoeficacia usualmente se mide muy específicamente y enfatiza el propio sentido del individuo sobre si puede o no lograr una tarea. Según Eccles y Wigfield (2002b), algunos teóricos, tienden a medir estos constructos en un nivel de dominio especifico e incluyen el sentido comparativo de los individuos sobre competencia junto con sus creencias sobre su propia habilidad. Ellos comentan que estás son diferencias

importantes, pero que una similitud crucial es que el sentido de competencia del individuo es una parte clave de muchos modelos de motivación.

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