En materia de reparación simbólica, la Ley 1448, en el artículo 196, señala que aunque los miembros de las organizaciones armadas al margen de la ley se hayan beneficiado con medidas de indulto, amnistía, auto inhibitorio, preclusión de la investigación o cesación de procedimiento, tienen el deber de enaltecer la memoria de sus víctimas mediante la realización de medidas de satisfacción y de reparación simbólica (p.71).
En Mampuján, Juana Alicia Ruíz cuenta las medidas de reparación simbólica que el Estado a ejecutado hasta el momento:
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(…) Ha habido otros complementos en tema de reparación simbólica en Mampuján, una de las cosas que se ordenó era que se hiciera una conmemoración en el 2012 reportando pues los hechos acontecidos y pidiendo perdón, el Estado pidiendo perdón. Esa conmemoración se hizo, la financió el departamento de justicia de la embajada americana en el 2012. Allá estuvo la magistrada, estuvo la fiscal encargada etcétera, y en ese lugar el presidente a través de un vídeo pidió perdón, y la otra, Paula Gaviria en representación de la Unidad para la atención y reparación a víctimas, también pidió perdón y se hicieron algunos hechos. Lo otro fue que se hiciera un video, solicitamos que se hiciera un video en conmemoración de las víctimas y donde también el victimario pidiera perdón. El video se hizo y se presentó en canal institucional. Lo otro fue que se publicara en un periódico que dijera que las personas eran inocentes, víctimas en medio de.., ósea, civil en medio del conflicto armado, que no eran guerrilleros, que nunca lo fueron y que lo que se cometió fue una injusticia. Todos estos hechos se han ido cumpliendo.
Como medida específica, la Ley 1448 menciona la elaboración de un documental por parte del Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas en el que se reavive la memoria de las víctimas y se haga público el perdón de los victimarios por los hechos cometidos. En el caso de Mampuján, la realización de este documental10 dejó en evidencia uno de los retos del proceso de reparación
simbólica: contar la verdad de los hechos ocurridos y resignificar el papel de las víctimas que habían sido tachadas de colaboradoras y/o pertenecientes a los grupos armados en cuestión. En una de las entrevistas realizadas para este trabajo, se preguntó sobre el proceso de realización de este documental y sus efectos en la comunidad, a lo cual, la líder social Juana Alicia Ruíz respondió:
Salió el video en su primer momento y cuando nos lo mostraron ya listo para montarlo en las redes y en la televisión lo rechazamos, no nos pareció reparador, al contrario, nos pareció revictimizante, entonces lo rechazamos y tuvieron que cambiarlo. (…) Nos pareció revictimizante porque en el video éste eh… me voy a devolver: en el 2000, cuando se dio el tema de la masacre en Las Brisas, la prensa escrita y televisiva dijo que en Las Brisas había un campamento de la guerrilla y mostraron el supuesto campamento y no era sino un campo donde Mampuján y Las Brisas se encontraban los domingos a jugar futbol. Ósea eso estaba ahí raspado porque la gente se reunía a jugar futbol. Dijeron que era un campamento guerrillero y mostraron las noticias tal cual como las AUC las dieron a conocer, que mataron a 12 guerrilleros. Entonces, en el video están diciendo las cosas, pero sale un Coronel diciendo en el video así de insofacto "acabamos de encontrar..." ósea, la noticia
10 El documental se denomina “Quiero volver a Mampuján” y está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=or4ursIBDAk
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como salió en ese momento "acabamos de encontrar un campamento guerrillero acá en Las Brisas”... ellos muestran las imágenes, pero no aclaran, entonces vuelven a decir lo mismo, el que no conoce dice "ah pero eso no es verdad porque yo vi el video donde el Coronel dice..." entre otras cosas... Entre otras cosas hablaban los postulados y hablaban bastante pero a las víctimas en sí no se les daba la oportunidad en ese video de hablar y de expresarse. Entonces lo rechazamos. Hubieron [sic] varios cambios que se hicieron y se atendió a las sugerencias que hicimos.
Esta medida del documental resulta importante ya que responde a un gesto público de perdón y reconocimiento. Como lo afirma la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú (2003), los procesos de reparación simbólica deben brindar la oportunidad de extraer enseñanzas del acontecimiento traumático que permitan la construcción de un nuevo imaginario social en el que el centro sea el respeto por los Derechos Humanos. Si esto se logra, se podrá restaurar el lazo social quebrado por la violencia a través del reconocimiento público del daño que les infligió la acción de los grupos subversivos y la acción y omisión del Estado. Lo anterior llevaría a favorecer la reconciliación nacional y el fortalecimiento de un sentimiento de solidaridad del conjunto de la sociedad hacia las víctimas. Sin embargo, con el caso de Mampuján, se hace evidente la gran responsabilidad de las agencias del Estado encargadas de este tipo de reparación ya que la información que no sea contrastada con el testimonio de las víctimas abre la posibilidad de que los victimarios justifiquen su accionar y se termine reafirmando una visión de justicia o legitimidad frente a los hechos victimizantes. Para evitar lo anterior, las instituciones, la sociedad y las víctimas deben trabajar en conjunto para la construcción de una memoria histórica que sirva como mecanismo de resistencia contra la violencia ejercida por los victimarios.
Como resultado de la reacción de la comunidad de Mampuján frente al documental, éste fue modificado, incluyendo la voz de las víctimas quienes hicieron un dramatizado de los hechos; se mostró el viejo Mampuján y los daños materiales que dejó la incursión paramilitar del 10 y 11 de marzo del 2000 y se le permitió a las víctimas dar su testimonio. Con estos cambios, se puede evidenciar el carácter reparador del documental para la comunidad ya que se le dio la oportunidad a los
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pobladores de Mampuján de mostrar al país el daño colectivo y cultural causado y, según lo relatan en el libro VivenSías, el documental se constituyó como una terapia de sanidad del trauma, fue para ellos una liberación del miedo, del rencor y de los pensamientos de venganza para darles paz interior (Ruíz et al, p. 57). Con este nuevo estado emocional es que se inicia el proceso de búsqueda de justicia, de perdón y de reconstrucción del tejido social en Mampuján.