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PARTE III: Nuestro caso de estudio

5.4. La familia exogámica que “supimos conseguir”

5.4.1. Representaciones sociales sobre discapacidad de las PCD en posición de

presente subapartado el primer posicionamiento de las PCD entrevistadas frente a otro/a adulto/a en una relación de pareja. Con respecto a este vínculo en particular, las personas entrevistadas manifiestan distintas ideas, creencias y valores en torno a la discapacidad. “A veces pienso, por ahí está mal. Es difícil porque yo digo quien se va a animar a una persona que casi no ve y tiene problemas de salud”. (E29).

Por un lado están aquellas personas que significan la discapacidad como obstáculo para construir una pareja: ¿Quién se va a animar? Porque la “estética” del cuerpo discapacitado frente al “cuerpo legítimo” (Ferrante & Ferreira, 2011) se encuentra en “desventaja” y el imaginario construido en relación a las complejidades implicadas en el desenvolvimiento cotidiano de las PCD atentarían contra dicho proyecto.

En esta misma línea, algunas personas construyen la adquisición de una discapacidad como motivo para el abandono y la ruptura de un vínculo de pareja.

“Me dejó en ese momento (del accidente) yo me tuve que ir rengo a comprar las pastillas y todo”. (E20).

En contraposición con la representación de la discapacidad como obstáculo para la vinculación afectiva con el otro, encontramos trayectorias biográficas de “personas con o sin discapacidad” que se han entrecruzado, construyendo elecciones amorosas para las cuales la discapacidad no constituye una condición de exclusión ni necesidad de ocultamiento alguno. Los siguientes relatos ponen de relieve ambas cuestiones:

“Mi mujer me acompaña en todo, la conozco desde los 18 años, era compañera mía del secundario”. (E13).

“El es hermano de mi mejor amiga. De toda la vida. Él estaba al tanto de todo. Con él no tuve que ocultar nada, al contrario, me acompañó de siempre. Fue el que me esperó y después cuando fue papá se tuvo que hacer cargo de mí y de mi hija”. (E18).

“Estoy casado con otra chica hipoacúsica como yo que ingresó a Vialidad unos años antes que yo”. (E21).

La discapacidad puede ser vivenciada como obstáculo a la hora de establecer vínculos extra familiares. Como refieren algunas PCD entrevistadas, la socialización en tanto proceso de generación de vínculos por fuera de la familia de origen para construir una instancia exogámica puede vivenciarse con dificultad.

“En el secundario lo más difícil era socializar, conocer una chica. Si bien las parejas que he tenido no les importa tanto. Nunca me dijeron “no tenés una mano”. Conocí a una que no le importó, a la segunda tampoco. Entonces hay un cupo de gente que no les importa la diferencia”. (E 8).

Las RS sobre discapacidad pueden o no ser construidas por las personas como diferencia asimétrica, distintiva y excluyente que impediría encontrar condiciones eróticas para la elección objetal amorosa en la misma discapacidad.

“Entonces hay un cupo de gente que no les importa la diferencia”. (E 8)

En el eco de la frase anteriormente citada, nos preguntamos acerca de los significados que se construyen en torno a la palabra “diferencia” y su utilización discursiva.

Rescatamos lo planteado en el segundo capítulo de la tesis en relación a los conceptos de performatividad del Lenguaje (Austin, 1969), hegemonías discursivas (Angenot, 2010) y polifonía (Ducrot, 1990) que utilizamos para analizar las distintas maneras de representar discursivamente a la discapacidad. En esta misma línea, palabras como diferencia y diversidad son frecuentemente utilizadas de manera “diversa” y “diferente” para hacer referencia a la misma. ¿Se trata de sinónimos, eufemismos o de significantes que traducen un único significado: la desigualdad?

En aproximación a nuestro interrogante, Skliar (2015) analiza los significados en torno al vocablo “diferencia”:

“En su pronunciación latina la palabra ‘diferencia’ (differentia)62 supone, al mismo

tiempo: separación, discriminación, disimilitud, desemejanza, distancia, una distinción, la enunciación de lo distinto. Todos esos sentidos provienen de la raíz de la palabra diferencia, pero no se encuentran necesariamente en su sentido interior. También podríamos decir que se trata de una palabra relacional – no de esencias ligadas a sujetos específicos – y que se pronuncia en el espacio y la distancia que permanece, siempre, entre dos singularidades. Hay diferencia, no se es diferencia”… En síntesis: parece ser que lo que existe al interior de la palabra diferencia es un conjunto siempre indeterminado, siempre impreciso, de sujetos definidos como diferentes” (Skliar, 2015:31).

Si efectivamente, hay un cupo de gente a la que no le importa la diferencia, esto significa entonces que habría otro cupo de gente a la que sí le importa dicha diferencia. Diferencia que, en este caso, está representada en el discurso del entrevistado como sinónimo de discapacidad.

Entendemos que la clasificación anteriormente sugerida por la persona entrevistada y que pone en relación a los seres humanos, tiene sus fundamentos en las distintas maneras de conceptualizar aquello que damos en llamar precisamente “diferencia”.

“La traducción que traiciona el sentido relacional de la diferencia transformándolo en alguien definido como sujeto diferente puede ser llamada de diferencialismo: no tiene que ver con la cosa o persona vista sino con quien ve y nombra. Sugiere una relación con otro y con lo otro, sí, pero es una relación fantasmagórica y violenta; violenta porque se reduce en el otro la incapacidad de mirar “entre”; porque disimula lo que el uno no es capaz de mirar en sí mismo; porque, al fin de cuentas, impide que el otro sea visto como cualquier otro y, de ese modo, separa, abandona, pone bajo sospecha la idea de que el otro sea tan humano como el uno.” (Skliar, 2015:32).

La palabra diversidad se ha instalado como eufemismo (Pantano, 2007) para atenuar los significados de la palabra diferencia. Pero Skliar (2015) nos advierte al respecto: “Los significados latinos de la palabra ‘diverso’ son sorprendentes para la buena conciencia del léxico en vigencia: diverso proviene de ‘opuesto’, ‘enemigo’, ‘alejado’. Opuesto al ‘nosotros’, enemigo de la idea de igualdad y de normalidad”. (Skliar, 2015:35).

62 En una nota a pie de página Skliar refiere que “Todas las referencias a las expresiones latinas presentes en

este texto provienen del Diccionario Latino-Español. Barcelona: Publicaciones y Ediciones Spes, 1950”. Skliar, C. (2015). La pronunciación de la diferencia entre lo filosófico, lo pedagógico y lo literario. En ProPosições Vol. 26, n°1(76) 29-47. Brasil. Disponible en http://dx.doi.org/10.1590/0103-7307201507605.

El uso de las palabras responde a contextos sociohistóricos en los que se dirimen las luchas por las transformaciones o reproducciones de sus significados. En este sentido la sustitución de la palabra “diferencia” por “diversidad”, parece no apartarse de los significados que circulan entre los “unos” y los “otros” (Skliar, 2015). Son los “unos” los que determinan aquello que falta o necesitan los “otros”. El mencionado autor afirma: “Si la palabra diversidad no contribuye a borrar de una vez esa violenta frontera que separa el ‘nosotros’ del ‘ellos’, estaría yendo entonces en la dirección opuesta, esto es, haciendo de la diversidad un extraño y peligroso exceso de alteridad, de una ‘alteridad fuera de la alteridad’ o bien: de una ‘alteridad todavía más allá de la alteridad’. (Skliar, 2015:35-36)

Ahora bien, entre las funciones de las RS hemos destacado aquella vinculada a los procesos de construcción de la identidad. Por su aspecto dialógico y relacional, señalamos la imposibilidad de plantear la identidad sin aludir a la alteridad a partir de la producción inevitable de “efectos de frontera” (Hall, 1997). Son fronteras móviles que pueden desdibujarse permanentemente en función de cierta afirmación identitaria y aglutinadora (“¿Nosotros, las personas con discapacidad diferentes a los “otros”?”).

A partir de los relatos de las PCD entrevistadas, hemos observado que las familias de origen y exogámica, constituyen contextos intersubjetivos y relacionales de interacción propicios para la construcción de RS sobre discapacidad. Las mismas comprometen procesos identitarios en los que se articulan la distinción en tanto PCD y al mismo tiempo la necesidad de reconocimiento por el otro.

La discapacidad entonces, operaría como cualquier otro rasgo distintivo de identificación. Sin embargo, los contenidos representacionales en torno a la misma, se sitúan en contextos socio-históricos que argumentan y justifican prácticas sociales de desigualdad y exclusión veladas por eufemismos discursivos.

Recapitulando, en este subapartado analizamos las RS sobre discapacidad de las PCD entrevistadas que transitaron o transitan el momento analítico de la familia exogámica. Si

bien el esquema tripartito postulado por Jodelet (2008) está en permanente inter-relación, este segundo momento pone en evidencia con mayor claridad la esfera intersubjetiva. Dicha esfera remite a situaciones de interacción entre sujetos, dando lugar a elaboraciones negociadas y producidas en común a través del discurso. Esto implica la construcción de significados consensuados sobre discapacidad con un otro extrafamiliar cuyos valores, ideas y creencias pueden contribuir a formular interpretaciones del mundo muy distintas. En el marco del vínculo de pareja, la discapacidad como construcción sociocognitiva de las PCD entrevistadas es representada de distintas maneras. Por un lado la misma es significada cono obstáculo para construir una pareja o motivo de abandono vincular. Por el otro la discapacidad es representada como condición que no implica ni exclusión ni necesidad de ocultamiento alguno. Vale decir, no se trata de un facilitador pero tampoco de un obstaculizador para el establecimiento de relaciones sociales.

En la base de estas significaciones entonces, se encuentran las maneras de conceptualizar y por ende de posicionarse frente a la “diferencia”.

5.4.2. Representaciones sociales sobre discapacidad de las PCD en sus maternidades y