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Según Groys (2016, p.165), la experiencia de la contemporaneidad se define no tanto por la presencia de las cosas ante los sujetos como espectadores, sino más bien por la presencia de las almas virtuales ante la mirada del espectador oculto. En este sentido, como se analiza previamente, la subjetividad e identidad del MLND se encuentra condicionada por las diferentes acciones que desarrollan no sólo en el ámbito físico, sino también a través de las heterotopías virtuales: cada presentación de información digital, cada imagen-copia digital de los acontecimientos que realiza el colectivo dancístico, es parte de la creación de su propia imagen como grupo, un acto de auto- visualización.

Para comprender la participación en este proceso de registro y difusión resultan interesantes las observaciones de Groys (2016) quien destaca que la sociedad actual se caracteriza por un uso activo de las herramientas digitales para generar contenido visual: la gente trabaja, viaja y disfruta su tiempo libre mientras utiliza dispositivos digitales para comentar publicaciones en Facebook y Twitter, así como toman fotos y hacen videos que publican en Instagram o envían por WhatsApp. A su vez, este contexto de activación de los cuerpos a través de mediaciones digitales, se entrama con la situación del campo artístico contemporáneo que, según lo detallado en el capítulo previo, se aparta de las concepciones elitistas del arte y trastoca los códigos y espacios instituidos para la circulación de la obra posibilitando la participación del

público. Por lo tanto, como explica el autor, si la posición hermenéutica tradicional respecto del arte requiere que la mirada del espectador penetre desde el exterior hacia el interior en la obra de arte con el objeto de descubrir las intenciones estéticas, las fuerzas sociales o la energía vital que le da forma a la obra; en cambio, la mirada del espectador contemporáneo está impulsada desde el interior del evento artístico hacia su exterior. Desde esta perspectiva, se entiende que los transeúntes que asisten intencional o accidentalmente al flashmob en el espacio público no sólo participan activamente observando el acontecimiento desde diversas trayectorias de sentido, sino que gran parte de ellos adquieren el carácter de productores y son responsables del seguimiento externo del acontecimiento: el proceso de documentación en el espacio mediático de quienes observan la manifestación artística, se desbordan los límites espaciales físicos del evento, ya que en el flujo de reproducción continuo por redes sociales permite su eterno retorno.

Por lo tanto, en el marco de la estrategia micropolítica federal del MLND que realiza el flashmob en múltiples ciudades en simultáneo como forma de aparición y

visibilización masiva en el espacio público, es de enorme importancia el registro del acontecimiento en vivo y su posterior reproducción mediante redes digitales para dar cuenta de su magnitud e incorporar en la agenda social y legislativa el debate por el proyecto de Ley en cuestión. Al respecto, días previos al evento del año 2014, Maximiliano Guerra (InfoNews, 2014, s/p), figura reconocida de la danza en Argentina, destaca la importancia de “poner horarios, tener archivos para tener la opción de ver videos, historias de profesores, maestros y coreógrafos” debido a que, si bien el acontecimiento se efectúa masivamente en todo el país, el mismo se produce sólo una vez al año y mantener la vigencia en el tiempo depende de su constante circulación en múltiples medios digitales. Entre aquellos asistentes que registran el acontecimiento mediante sus teléfonos inteligentes, gran parte se apropia del formato audiovisual para poder dar cuenta de la esencia del acontecimiento danzado: el movimiento. A pesar de que algunas personas que no comparten sus registros y los mantienen en la privacidad de su móvil, la mayoría comparte las capturas en formato video o de fotos a través de su cuenta personal en redes sociales o bien lo envían a los organizadores del evento.

Una vez obtenida cierta cantidad de registros, para viralizar y difundir la intervención coreográfica que se produce en simultáneo en diferentes localizaciones, el MLND utiliza como herramienta estratégica la realización de videos compilados, su inclusión en la plataforma virtual Youtube titulados con palabras claves como “flashmob” y “Ley de Danza” y su viralización a través de sus múltiples redes sociales. Si bien existen algunos videos subidos como un simple registro sin edición publicados por usuarios particulares que asisten al acontecimiento, la mayoría de las producciones se encuentran editadas y condensadas una detrás de otra para

proporcionar un ritmo más interesante del conjunto de los registros obtenidos. A su vez, como explica Gardiés (1983, p.51) el montaje suministra a las imágenes un suplemento de sentido que por sí mismo el contenido no alcanzaría para ofrecer, ya que la asociación de planos genera un relato único del flashmob que permite

relacionar situaciones producidas en simultáneo en múltiples lugares físicos. Al respecto, estos vídeos-resumen publicados en la cuenta oficial de Youtube son utilizados en las épocas del año cercanas a la realización del festival por el Día Internacional de la Danza, como un modo de generar interés en la participación del acontecimiento a partir del recuerdo de lo acontecido en años anteriores. El texto de las publicaciones que acompañan estos videos puede resumirse en las consignas de “compartir” el recuerdo y “participar” del próximo encuentro.

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