Sabina (los nombres han sido cambiados para preservar la intimidad) eligió como reino una casa, y la llenó con fotografías de interiores de revistas de decoración. Como ocurre en el dibujo infantil y en las pinturas prehistóricas, ella fue pegando una foto sobre otra sin importarle qué se vería al final, sino con la conciencia de que todo lo que estaba, aunque no se viese, estaba. Es muy interesante como cada persona encuentra y desarrolla su propio lenguaje plástico y como esto revierte en el grupo y transforma, entre otras muchas cosas, la visión que solemos tener sobre el arte y lo que "está bien hecho", ampliándola y enriqueciéndola. Encontramos muy diferentes formas de expresar a través de la actividad artística, todas válidas, todas llenas de contenido, diferentes huellas de nuestros pulsos y nuestras experiencias.
Antonio dibujó una tumba con flores como su reino (ver imagen). Esto ya lo había hecho en la última sesión que tuvimos en el anterior programa de at, cuando se les propuso pintar su casa ideal. Entonces, dibujó un ataúd dentro de un cementerio. Cuando hicimos la puesta en común, él no quiso comentar nada delante de los demás. De forma privada, explicó que “es un cementerio de X (y nombró la provincia natal de su progenitor) y aquí mismo está enterrado mi padre. Yo quiero descansar con él porque yo siempre pienso en él. Mi vida ya no es igual sin él. Mi vida es él. Yo le hablo y sé que él me está escuchando”. Le preguntamos ¿Y tu madre? Y nos contesta “Ella está en Villamanrique, ella estará aquí, que son sus raíces. Aquí está su familia. Yo pienso más en él, por eso quiero estar con él. Todos nos moriremos. En X está la familia de mi padre. Mi padre murió de cáncer de páncreas y yo quería darle a mi padre mi cuerpo y que él estuviera más tiempo con mi madre y yo ahí”, dijo señalando el ataúd. Durante esa sesión conectamos con su consciencia de sentirse tratado de manera diferente por las personas sin discapacidad, de pertenecer a un grupo de personas a las que les está negada una vida "normal", y relacionarse con los demás como los demás se relacionan entre ellos. Esta conciencia le lleva a pensar y sentir que no podrá tener una vida feliz y plena como la que podría haber tenido su padre y a desear ocupar su lugar en el féretro. Este sentimiento nos remite a las barreras descritas cuando reflexionábamos acerca de la segregación a que sometemos socialmente a las personas que por algún motivo no encajan dentro de los patrones que hemos establecido utilizando criterios muy cuestionables. Esta obra nos brindó la posibilidad de comenzar con Antonio un proceso de trabajo que aún no ha concluido. En esta ocasión, al no querer compartirlo, se respetó su decisión y el ritmo de su proceso.
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Para el almuerzo habíamos llevado cada una algo de comer para compartir, teniendo en cuenta, por ejemplo, que a algunos de los integrantes de Arcoíris les cuesta masticar.
3ª sesión: Las coronas
Tras el almuerzo nos trasladamos a la sede de la asociación, donde desarrollamos la 3ª sesión. Para ello, cada uno de los integrantes de Arcoíris eligió a una sirviente entre las alumnas del máster que habría de ayudarle en la construcción de su corona. Con los ojos cerrados, se realizaron itinerarios por el espacio en los que se fue coincidiendo corporalmente con la persona con la que iban a trabajar luego. Se recordó cuál era la actitud y el sentido de servicio que queríamos desarrollar.
A continuación se colocaron sobre la mesa todos los materiales de que dispondrían para idear y construir su corona, la corona de los reyes y reinas de los reinos anteriormente representados: tijeras, cola, pegamento con purpurinas, papel celo, rotuladores, lápices de colores, témperas, pinceles, estrellitas y otros útiles decorativos de colores metalizados, papel pinocho, folios, cartulinas de colores…
Cada rey y reina fueron ayudados por sus sirvientas en todo cuanto les fue necesario para realizar sus coronas, eligiendo formas, colores y texturas en un ejercicio de colaboración en el que ellos imaginaban y decidían cuando, en qué y cómo había que servirles y dirigiendo la actividad.
Al finalizar, se realizó una sesión de fotos de los reyes y las reinas con sus coronas.
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4ª sesión: Entrevistas
Tras la realización de las coronas se tenía prevista otra actividad. Sin embargo, la falta de tiempo hizo que la cambiáramos. En su lugar, se hicieron entrevistas televisivas de modo que la presentadora anunciaba la entrada en antena de un rey o reina y su persona de confianza o sirviente personal. Sirvió, entre otras cosas, para tomar conciencia de los roles de cada uno y de la relación de colaboración así como de puesta en común de la actividad anterior.
¿Cómo es nuestra corona y por qué? ¿Cómo ha sido la relación de trabajo para cada persona? ¿Cómo me he sentido dirigiendo o ejecutando? ¿Qué nos ha gustado y qué no del proceso de creación y la colaboración? ¿De qué me he dado cuenta?, etc.
Resaltar que Candelaria, por ejemplo, dijo haber realizado sin ayuda su corona, cuando había sido ayudada como todos los demás. Hubo casos en los que el rey o reina no tuvo ninguna dificultad a la hora de imaginar cómo quería su corona, y casos en que sí. Casos en que no se quiso delegar y otros en que solo se delegó cuando se necesitó ayuda para realizar acciones en las que no se sentían seguros, en otros casos se delegó incluso el rol que había que desempeñar y otros en que hubo una colaboración más igualada.
Entre las sirvientes, hubo un caso en que no se supo escuchar las necesidades y directrices de la reina y, en lugar de servir, la sirviente decidió y creó la corona como quiso, sin dejar espacio a su compañera para desempeñar su rol.
Se pudieron observar las facilidades y dificultades que se encontraron en la práctica de los diferentes roles y las consecuencias que se derivaron de ello, así como la forma en que se hubiesen salvado los
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bloqueos que surgieron. El trabajo grupal facilitó el poder reconocer aspectos internos de nuestra personalidad más fácilmente viéndolos reflejados en el otro, y poder quitar densidad al "darse cuenta" de cada persona.
Al finalizar la sesión, tuvimos una reunión, ya sin Arcoíris, para comentar la jornada, repasar las actividades y la forma de trabajar que se había tenido y el por qué, aclarar dudas, añadir aportaciones, compartir observaciones, etc.
Domingo 17
5ª sesión: Los besos (despedida)
Nos sentamos a observar un cuento sin palabras. Un álbum titulado “Besos”, de la editorial Kókinos, donde aparecen diferentes y sugerentes besos cargados de ternura, pasión, amor y misterio..,. besos de padres a hijos, entre amigos, enamorados, besos entre la vida y la muerte, entre la noche y el día. Un álbum que nos abre las puertas al mundo transformador de los besos y su magia.
La sesión consistió en quemar los bordes de un folio amarillo- anaranjado con una vela, de manera que pareciese un pergamino. Dentro, cada persona dibujó el beso más hermoso que se pudiese imaginar (hubo besos dedicados a familiares, besos para los novios, besos a la naturaleza…). Descubrimos un poco más del mundo íntimo de cada participante, de sus deseos, de sus imágenes internas, de su esencia. Al finalizar, con un recipiente de arcilla y pigmento rojizo para los labios traído de Marruecos, nos pintamos los nuestros y besamos nuestro pergamino para sellarlo con la huella de nuestros labios.
Mostramos nuestros besos a los demás y cada persona explicó lo que quiso sobre su obra. Al término de la sesión, los enrollamos, los anudamos con un cordón y los introdujimos en una bolsa para que al azar, cada persona sacase uno y se quedase con un hermoso beso de recuerdo de la convivencia.
Antonio, que al igual que las demás no sabía qué se iba a hacer con los besos, ya había decidido regalar el suyo a las alumnas de Huelva, así que cuando vio que le había tocado a uno de los componentes de Arcoíris, sugirió un cambio para que fuese destinataria una de ellas. Cada persona se llevó un beso sin abrirlo, para poder mirarlo más tarde, con la consigna de abrirlo a solas y disfrutarlo, escuchar que nos dice, porque ese beso es… solo para nosotros.