• No se han encontrado resultados

Annesso II Corso CAP Rio

EL RESCATE DE MI ALMA

un día, cuando yo jugaba con penumbras de las nubes, el crujir del níspero asustó a mi alma,

Lo secuestró en el fondo del mundo. y justo antes que tarde pariera noche

se me encendió la frente de fiebre. yo era, entonces, un niño que creía

que mi dios era blanco, que para librarme del mal habría que arrodillarme tres veces.

y así lo hice.

continuó ardiéndome las entrañas. Llegué a pensar: ¿vida…vida mía,

seré yo el mismo fuego? mas entre sollozos y miedo La mano arrugada de un nele (5)

me puso en la hamaca: frontera de la vida y el sueño. el nele ha dejado prendido el sianar (6)

sobre la epidermis de la tierra, Lo ha dejado debajo de la hamaca. pronto va hablar con el que tiene mi todo. del sianar sube, sube ondulante humo del cacao.

mira cómo me unge, exprime, sahuma el viejo a los nuchugan (7)

y en la paz del pueblo sube melodiosa voz del sabio

estremece toda sombra esculpida por luciérnagas. el humo se deslizó sobre silencio y las tinajas se rodaron cansadas.

es que el abuelo va entrando en él, allí donde el cuerpo ya no es carne,

no es sangre circulando. es ánima parda del barro ¡que repartan la chicha!- gritó alguien,

muy cerca del círculo de las mujeres aquellas que cubren caras por nostalgia; porque el abuelo ha entrado en él mismo, ha entrado y bajado por mí a la raíz de la tierra, donde las flores son negras y mueren en las rocas pálidas.

Luego, me encontró en el ojo del viento, cerca de las palabras que desconocen sus nombres.

me encontró tejido en el útero de la muerte no en el níspero ni en su rama. el sabio me salvó de lo incierto, me juntó la jagua, también el achiote.

y con el canto y la chicha, desbordamos del sianar a las huellas de los vivos, donde yo había empezado a hilvanar mi destino.

El poema conlleva en el título el tema a desarrollar. El alma implica ánima, espíritu, psi-

quis, conciencia, potencia, inteligencia, aliento, esencia, sensibilidad. Sólo a manera de curio-

sidad veamos estos dos versos de Quasimodo con sus respectivas traducciones hechas al cas- tellano por Horacio Armani. Los dos versos nos sirven de ilustración.

“nessuno ha la mia disperazione “ninguno tiene mi desperación

nel suo cuore” en su alma”

Como vemos, el traductor castellanohablante traduce el “cuore” de Quasimodo por

“alma”.

Antes de seguir adelante, es bueno saber que las palabras alma, sombra y espíritu, en Dule gaya se dice burba. El poema en cuestión tiene un esqueleto formado por tres secuen- cias. Veamos la historia: Un niño juega en el bosque. De repente, cruje un árbol de níspero. El niño se asusta y cae enfermo:

“el crujir del níspero asustó a mi alma, Lo secuestró en el fondo del mundo”.

Esta ausencia del alma del cuerpo, porque el alma se desplazó al fondo del mundo, se manifiesta mediante la fiebre. Para el pensamiento cristiano la muerte se produce cuando el alma se separa del cuerpo, pero en nuestras consideraciones ocurre que a pesar de que el burba salga del cuerpo, seguimos vivos, aunque achacosos, pero con vida todavía (8). El actante de El rescate de mi alma es un niño Dule y cristiano. Para deshacerse de la fiebre, él piensa que debe recurrir al imaginario de dicho credo. Dijo Voltaire : “el catecismo anuncia a dios a los

niños”.Este niño alienado toma como verdadero al Dios salvador judeo-cristiano, que es blan-

co y libra de todo mal a sus seguidores, cuando éstos se lo suplican genuflexos. Es lo que lee- mos en Mateo 7:7-8: petite et dabitur vobis; quaerite et invenietis; pulsate et aperietur vobis.

omnis enim qui petit accipit; et qui quaerit, invenit; et pulsanti aperietur”.En esta parte el

poema sufre un esguince, porque el milagro no se ejecuta; se produce una rotura porque Dios no aparece o al menos el esperado milagro no se realiza; pero sí aparece el nele, el shamán. La fiebre continúa como si fuese la espina dorsal de toda la composición poética. ¿Qué hace el shamán? Coloca al niño en una hamaca. ¿Por qué? Porque el 99.9% de los Dulemar utili- zamos cotidianamente la hamaca como cama, y cuando morimos, tradicionalmente, somos enterrados en hamaca, por ello dice el poeta:

me puso en la hamaca: frontera de la vida y el sueño.

Y allí es cuando el shamán comienza su rito en procura de encontrar el alma que se fue del cuerpo gracias a la acción de un crujido de una rama de un níspero .Para realizar su viaje al inframundo:

el nele ha dejado prendido el sianar sobre la epidermis de la tierra, Lo ha dejado debajo de la hamaca. pronto va hablar con el que tiene mi todo.

Ese “hablar” quiere decir que dentro de poco el Nele va cantar un canto shamanístico. El humo del cacao sirve para sahumar a los nuchugan y el Shamán entra en juego con su canto:

del sianar sube, sube ondulante humo del cacao. mira cómo me unge, exprime, sahuma el viejo a los nuchugan

y en la paz del pueblo sube melodiosa voz del sabio

estremece toda sombra esculpida por luciérnagas.

El poema nos narra cómo el shamán metamorfoseado en espíritu viaja al centro de la tie- rra, que a su vez es un viaje hacia sí mismo, una introspección. En efecto, el shamán encuen-

tra el alma al borde de la muerte:

Luego, me encontró en el ojo del viento, cerca de las palabras que desconocen sus nombres.

me encontró tejido en el útero de la muerte no en el níspero ni en su rama

Los últimos siete versos dicen así:

el sabio me salvó de lo incierto, me juntó la jagua, también el achiote.

y con el canto y la chicha, desbordamos del sianar a las huellas de los vivos, donde yo había empezado a hilvanar mi destino.

En otras palabras, cuando se rescata el alma y se le pinta de colores mágicos con jagua (negro) y achiote (rojo), el espíritu vuelve a encontrar las “las huellas de los vivos” donde había comenzado su vida. El equilibrio que se había roto por el crujir del níspero se arma una vez más tal como estaba antes del susto.

Desde el punto de vista antropológico a este tipo de dolencias se les llama “enfermeda-

des folclóricas”, que el Dule designa bajo el rubro de burba galeged (el rapto del alma).

Recodemos que anteriormente decíamos que las palabras alma, sombra y espíritu son palabras homófonas y homógrafas en nuestro idioma: burba. El contexto nos ayudará a descodificar a qué nos estamos refiriendo.

El esteta rumano Tudor Vianu (1967:13) citas las palabras de Th. Meyer:

“todos los poderes de la naturaleza se convierten en personas para los griegos. ninfas y demonios de toda suerte presiden las colinas, los árboles, las fuentes y los ríos, el viento y el mar. el sentido plástico de los griegos trasforma la animación impersonal de la naturaleza en humanización” (9).

A esta vivificación de la naturaleza, el antropólogo inglés Robert Ranulph Marett la llamó “animatismo”. Así, pues, los Dulemar coinciden con Meyer y con Marett en que todos los seres de la naturaleza tienen un “yo”, una personalidad, por lo tanto, para el Dule las plan- tas, los minerales, los animales tienen su burba. Los espíritus positivos en este caso están representados por las plantas, por ello es que nos encontramos con palabras como cacao,

jagua, achiote. Cuando una persona se enferma el equilibrio de su “yo” se fractura, y para

recomponerlo el shamán recurre a sus conocimientos que son amplios en lo que se refiere a las plantas medicinales.

En este poema, además, el poeta nos hace asimilar también la noción que de la enferme- dad tiene el Dule, para quien la dolencia no es de tipo viral ni biológico sino que es de tipo espiritual, precisamente por una concepción cultural que tenemos de la vida. Como vemos en este poema de Irick Limnio, el espíritu Dule está firme.

3.3. Aiban velarde: el puer aureus

nació en Ukupseni, Kuna Yala, el 26 de agosto de 1973. Trabaja como profesor de castellano en Kuna Yala. Estudió en la Universidad nacional de Panamá. Está antologado en Poetas Novísimos Panameños, InAC, 1998. Ganó el premio Pedro Correa Vázquez de la Escuela de Español, de la Universidad de Panamá. Veamos unos de sus poemas: