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El rescate de la conciencia histórica resulta fundamental en la necesidad de

1.2 Transformación social desde la educación

1.2.1 El rescate de la conciencia histórica resulta fundamental en la necesidad de

Rescatar la responsabilidad social del docente frente a los contextos a los que se enfrenta día a día resulta preponderante para la consecución de aprendizajes significativos en pro de la transformación social, la escuela es un ambiente complejo cargado de subjetividades, donde se deben lograr procesos de crítica consciente de los escenarios externos a ella: El mundo de la vida.

Para Habermas (Atencia, 1996) el mundo está compuesto por tres categorías que se entrelazan y lo componen, la cultura, la sociedad y la personalidad. Cada una de ellas determina acciones en el contexto, ya sea desde lo objetivo, lo subjetivo o social.

Estas categorías buscan el entendimiento de las relaciones sociales; la cultura entendida como la construcción comunicativa y de interpretaciones para el entendimiento de algo en el mundo, centrada en la dimensión semántica, busca asegurar la continuidad de la tradición, siendo un saber válido. Algo que evidentemente está olvidado en contextos latinoamericanos, y que sugiere la necesidad imperante de rescatarla, es así como el rescate de la conciencia histórica resulta fundamental.

La sociedad, son las estructuras que legitiman y regulan los agentes pertenecientes a los grupos sociales, centrada en el espacio social, busca la conectividad de nuevas situaciones con las estructuras ya concebidas. Resulta de los procesos sociales, en donde de alguna manera la constitución del Statu quo es objeto de normalización.

La personalidad son las capacidades que le dan al sujeto la habilidad del lenguaje y de la acción, asegurando la novedad en un tiempo histórico. Es el SER puntual, el sujeto entendido como algo privado, que posee subjetividades claras frente a las relaciones que entabla con su entorno.

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Estas categorías están en constante relación, para Habermas son la base de la sociedad. Mientras el primero parte de la subjetividad y las relaciones de esta con la sociedad, el sistema es una estructura independiente que actúa como observador donde cada una de las acciones es examinada en su impacto a este.

Aun así, el sistema como unidad independiente relaciona las categorías del mundo de la vida; la cultura se relaciona con la producción cultural, la sociedad con la integración social y la personalidad con la formación de la personalidad. Aunque no de manera igualitaria, hay que hacer precisión que aunque se parte del supuesto de la independencia de estos dos, sistema y mundo de la vida, el mundo globalizado pone en evidencia la tendencia de la desaparición del segundo. El sistema como estructura persigue otros intereses, que en su raíz deshumanizan las relaciones sociales, ya que este acoge la figura de familia, judicatura, el estado y la economía, generando un distanciamiento del mundo de la vida.

Es así, como se hace la distinción entre el sistema y el mundo de la vida, en donde el primero es una estructura organizativa que ha evolucionado a lo largo de la historia, situándose actualmente en una relación económica-política, mientras que el mundo de la vida es la representación misma de la sociedad (Atencia, 1996). Algo que pone de manifiesto la necesidad de lo social y la socialización, la interacción y la comunicación.

Para el mantenimiento del sistema actual (antes se centraba en la acción instrumental y la acción estratégica), es necesario la aplicación de dos subsistemas, el subsistema económico capitalista y el subsistema de la administración pública. Esta necesidad de mantener el sistema, pasa por encima del mundo de la vida, casi que negándolo.

Es evidente que la lectura que hace Habermas desde la escuela de Frankfurt, entendiendo la sociedad humana como un conglomerado de relaciones que se dan desde la comunicación definiendo las acciones que tienen una carga significativa y simbólicamente estructurada (Millán, 2000). Circunstancia que pone de manifiesto que es la comunicación la que genera las acciones que de alguna manera entran en articulación con las estructuras planteadas.

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Tener en cuenta esta relación brinda la posibilidad de entender la escuela como mundo de la vida, en donde se dan procesos respecto de la cultura, la sociedad y la personalidad. Constitutivamente estas se relacionan con un sistema, que se puede ser entendido como las estructuras macro-curriculares y que es el eje y centro de estudio de la universidad en su preparación de educadores ver figura No. 1.

Figura No. 1. La escuela en el Mundo de la Vida: Relación con los macro-currículos

Se muestra la tensión entre educación como mundo de la vida y macro currículos como sistema, se hace necesario que esta tensión este atravesada por una reflexión desde la conciencia histórica y las didácticas no-parametrales, como herramientas para la resistencia.

La comunicación en su interés del entendimiento en la configuración de las relaciones sociales, resulta sobresaliente, es así como el docente en preparación en su pretensión de generar procesos de enseñanza-aprendizaje debe procurar el conocimiento de las relaciones entabladas en la escuela, teniendo en cuenta las relaciones directas e indirectas que se dan entre el mundo de la vida y el sistema, buscando la articulación de procesos emancipatorios, centrados en la crítica recuperando el tan olvidado mundo de la vida.

En concordancia, conocer la escuela representa una necesidad ética en la educación, buscando la recuperación de la reflexión del SER, la sociedad y la cultura, esto como elemento para fortalecer una educación emancipadora, como elemento central en procesos de transformación social. Elementos que sugieren la

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necesidad estructural de repensarse la educación, en este caso la superior, desde sus contenidos, propósitos y claro está sus pedagogías y didácticas.

1.2.2 Los proyectos macro-curriculares ponen de manifiesto posturas