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RESPECTO AL PROCESO DE FORMULACIÓN DEL PLAN 2012-2015

En el proceso de formulación del plan es importante aprovechar efectivamente el potencial de la planeación para identificar los problemas de la educación, establecer alternativas de solución técnicamente viables y promover acuerdos sobre los aspectos claves del desarrollo del sector educativo. En el departamento, esta posibilidad está estrechamente ligada a tres retos:

1. El primer reto que enfrenta la formulación del plan 2012-2015 está asociado a la coherencia: ¿cómo adelantar un proceso de planeación que integre los diferentes niveles del sistema educativo, promueva el sentido de corresponsabilidad social y refuerce la importancia del largo plazo en el campo educativo?

Este reto involucra varios factores. Las siguientes consideraciones pueden contribuir a la reflexión en este sentido:

En el plan, es necesario hacer una identificación más completa de los problemas del sector educativo, señalando las causas de los mismos y los descriptores, tanto del problema en sí como los relacionados con las potencialidades. La comprensión de los problemas en estos términos es de gran utilidad, pues posibilita la definición de las metas de resultados y de

productos, facilita la evaluación del plan y establece la base para identificar soluciones y establecer las acciones, organizadas en el marco de programas y proyectos.

También es importante incluir el análisis de las proyecciones de la población en edad escolar en el diagnóstico, para anticipar posibles comportamientos de la demanda por educación en los municipios no certificados de la entidad y en los diferentes niveles educativos. El análisis de la dinámica poblacional es insumo central para el ajuste de la oferta educativa oficial y la definición de estrategias para la prestación organizada del servicio educativo.

En la formulación, es conveniente desplegar el plan hasta la categoría de proyectos, como unidad mínima de ejecución y diseño de intervenciones específicas. El uso de la noción de subprograma sin referencia a proyectos, configura una estructura programática proclive a la dispersión, con riesgo de disminuir la eficacia de las acciones y obstaculizar el seguimiento del plan.

Tanto la formulación del plan como su despliegue requieren niveles de coordinación, así como un sistema de trabajo que dé coherencia a la cadena de gestión conformada por el departamento, municipio e institución educativa. En consecuencia, se sugiere incorporar al proceso mismo de formulación del plan, la reflexión sobre las implicaciones operativas y de organización del trabajo que éste tiene. Ello contribuirá a evitar o disminuir los costos asociados a la falta de coordinación, como son la fragmentación de objetivos entre los diferentes niveles del sistema educativo, pérdida del horizonte del plan, dispersión de esfuerzos, generación de ambientes de desconfianza y disminución de credibilidad de la secretaría de educación en su capacidad de liderazgo y gestión del plan.

Es indispensable explicitar la manera como se hará el seguimiento y la evaluación del plan, pues esto facilita los procesos de rendición de cuenta y el control social sobre el desarrollo del mismo.

Es conveniente revisar la conveniencia y pertinencia de la diversidad de planes que debe formular la secretaría de educación, pues tal diversidad aumenta los requerimientos de coordinación, a la vez que deteriora el sentido de la planeación y la utilidad de los planes. 2. El segundo reto es consolidar la perspectiva del derecho a la educación como fundamento y

finalidad del plan sectorial: ¿cuál es la dimensión de los esfuerzos que deberá hacer la entidad territorial en los diferentes ámbitos del derecho a la educación y cómo afianzarlos en el tiempo?

El derecho a la educación se ejerce en la medida en que las personas acceden al sistema educativo, permanecen en el mismo hasta culminar el ciclo educativo, desarrollan sus potencialidades y continúan aprendiendo a lo largo de la vida. En este frente, la entidad territorial deberá profundizar en las implicaciones que tiene dicha perspectiva y dimensionarlas e incorporarlas efectivamente en el plan. En este sentido, conviene tener en cuenta que la mayor demanda por cupos educativos derivada del aumento de la población en edad escolar, hará más exigentes los esfuerzos del departamento para propiciar el acceso y la permanencia en el sistema educativo, de una población en aumento, aunque de manera diferenciada por municipios. Sin embargo, es indispensable que el plan 2012-2015 reconozca la necesidad de dar un énfasis particular al mejoramiento de la calidad de la educación,

propiciando el tránsito desde la visión predominante del derecho a la educación que hace más énfasis en el acceso de la población al sistema educativo, hacia una perspectiva que privilegie el derecho del estudiante al aprendizaje.

Un punto de partida en este sentido, es aceptar que la noción de derecho exige la formulación de planes con horizontes de tiempo a más largo plazo, pues sin continuidad en la agenda educativa es prácticamente impensable asumir coherentemente los retos que plantea tal perspectiva. En consecuencia, es importante aprovechar el proceso de formulación e implementación del plan 2012-2015, como base para promover un acuerdo de los diversos actores del departamento alrededor de una visión de mediano plazo de la educación, que permita su posicionamiento como derecho fundamental y bien público, dé continuidad a las prioridades del sector educativo en las próximas administraciones del departamento y oriente coherentemente la gestión de las entidades y los diferentes niveles del sistema educativo. De esta manera, en el marco del plan 2012-2015, es importante que la secretaría de educación lidere la evaluación y ajuste del plan departamental decenal de educación 2006-2016, aprobado por la Asamblea departamental mediante la Ordenanza 198 de 2006, en cuanto a la implementación de las líneas de política allí establecidas, la articulación con los planes municipales y el funcionamiento del comité de seguimiento, así como la armonización de dicho plan con algunas temáticas del plan nacional decenal.

3. El tercer reto está relacionado con la articulación del plan territorial con la política del nivel nacional: ¿cómo lograr una articulación con el plan de educación sectorial nacional a partir de las características y demandas del departamento?

Es indispensable garantizar la alineación del plan departamental con el sectorial nacional de educación. Sin embargo, la conveniencia de la alineación depende en gran medida de la capacidad del departamento para traducir la política nacional a las características y necesidades del sector educativo de la entidad territorial. La calidad de esta adecuación incide en la posibilidad de generar apropiación del plan en los actores locales, así como en la pertinencia de los proyectos y la oportunidad en la ejecución de las acciones. Al respecto, es conveniente señalar dos aspectos básicos que denotan necesidades muy particulares del sector educativo del departamento:

El primero es la consideración de la diversidad étnica y cultural del departamento como referente explícito del plan 2012-2015: se calcula que el 48% de la población de entidad territorial es mestiza y blanca, el 45% indígena y el 7% afrocolombiana. El reconocimiento de la diversidad como referente de planeación tiene dos implicaciones centrales para el plan: (i) la necesidad de definir un marco general de atención a la diversidad, que contemple componentes como la diversidad cultural y lingüística, la atención de poblaciones de zonas geográficas apartadas, la perspectiva de género y la atención de la población con necesidades educativas especiales; (ii) integrar educación y cultura para apuntalar el proceso de identidad departamental y regional, mediante estrategias que aprovechen el potencial educativo de los espacios culturales y naturales de la entidad territorial.

El segundo aspecto es la necesidad de reflejar dicha diversidad en perfiles de carácter territorial (municipal y subregional) para contribuir a mejorar la comprensión de los problemas de la educación y facilitar la formulación y ejecución del plan, así como a la

definición de criterios para focalizar acciones y evitar la dispersión de las estrategias requeridas para la atención de necesidades específicas. Tales perfiles deben reflejar las dinámicas económicas del departamento, pues éstas plantean diferentes oportunidades para la población y exigencias relativamente diferenciadas en términos de pertinencia de la educación.

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