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TABLA 1

Conocimientos sobre alimentación complementaria en madres

primíparas. Hospital Leoncio Prado- Huamachuco-2017.

NIVEL DE CONOCIMIENTO

%

ALTO

28

93.3

MEDIO

2

6.7

BAJO

0

O

TOTAL

30

100

43

TABLA 2

Estado nutricional de niños de 6 a 24 meses según: Talla para la edad.

Hospital Leoncio Prado- Huamachuco-2017.

ESTADO NUTRICIONAL

TALLA/ EDAD Nº %

BAJA SEVERA

0

0

BAJA

7 23.3

NORMAL

23 76.7

ALTA

0

0

TOTAL

30

100

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TABLA 3

Estado nutricional de niños de 6 a 24 meses según: Peso para la talla.

Hospital Leoncio Prado- Huamachuco-2017.

ESTADO NUTRICIONAL

PESO / TALLA

%

DESNUTRIDO

2

6.7

NORMAL

28

93.3

TOTAL

30

100

Fuente: EIMAC Y TVNA n= 30

 No se encontró ningún niño con las categorías correspondientes: sobrepeso y obesidad.

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TABLA 4

Estado nutricional de niños de 6 a 24 meses según: Peso para la

edad. Hospital Leoncio Prado- Huamachuco-2017.

ESTADO NUTRICIONAL

PESO / EDAD

%

DESNUTRIDO

2

6.7

NORMAL

28

93.3

TOTAL

30

100

Fuente: EIMAC Y TVNA n= 30

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TABLA 5

Nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación

complementaria y el Estado Nutricional según: Talla para la edad.

Hospital Leoncio prado- huamachuco-2017.

Fuente: EIMAC Y TVNA. X² = 75,681 P=0,017 n= 30

 No se encontró niños con talla baja severa y talla alta.

NIVEL DE CONOCIMIENTO

ESTADO NUTRICIONAL

ALTO MEDIO BAJO TOTAL

TALLA/EDAD % % % %

BAJA 7 25 0 0 0 0 7 23.3

NORMAL 21 75 2 100 0 0 23 76.7

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TABLA 6

Nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación

complementaria y el Estado Nutricional de niños de 6 a 24 meses

según. Peso para la talla. Hospital Leoncio prado- Huamachuco-2017.

NIVEL DE CONOCIMIENTO

ESTADO

NUTRICIONAL

ALTO

MEDIO

BAJO

TOTAL

PESO / TALLA Nº

%

%

%

%

DESNUTRIDO

2

7.1 0

0

0

0

2

6.7

NORMAL

26

92.9 2

100

0

0

28

93.3

TOTAL

28

93.3 2

6.7

0

0

30 100

Fuente: EIMAC Y TVNA X²=0,399 P = 0.5278 n= 30

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TABLA 7

Nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación

complementaria y el Estado Nutricional de niños de 6 a 24 meses

según. Peso para la edad. Hospital Leoncio prado- Huamachuco-2017.

NIVEL DE CONOCIMIENTO

ESTADO

NUTRICIONAL

ALTO

MEDIO

BAJO

TOTAL

PESO / EDAD Nº

%

%

%

%

DESNUTRIDO

2

7.1 0

0

0

0

2

6.7

NORMAL

26

92.9 2

100

0

0

28

93.3

TOTAL

28

93.3 2

6.7

0

0

30 100

Fuente: EIMAC Y TVNA X²=0,399 P = 0.5278 n= 30

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IV. ANÀLISIS Y DISCUSIÒN DE LOS RESULTADOS

Una adecuada alimentación durante los primeros años de vida es fundamental

para asegurar el crecimiento y desarrollo del niño y mantener la salud durante la

etapa adulta. A partir de los 6 meses de vida se debe iniciar con la alimentación

complementaria, donde se introduce alimentos diferentes a la leche materna de

manera gradual y progresiva. La Alimentación Complementaria tiene por objetivo

satisfacer las necesidades nutricionales del niño, favorecer la interrelación madre-

hijo, ayudar a la transición del lactante de una dieta líquida a la del consumo familiar

y favorecer el establecimiento de hábitos saludables de alimentación. Para lograr lo

anterior es importante que la madre tenga conocimientos y prácticas adecuadas en

alimentación (INS, 2013).

La tabla 1, se observa que el nivel de conocimientos en alimentación complementaria en madres primíparas, el 93,3 % de madres presentan un nivel alto

de conocimiento; el 6,7 % un nivel medio y ninguna madre presenta un nivel bajo.

Al respecto, Hernández (2006) tiene en cuenta que la madre es responsable

principal de la nutrición, educación, afecto, estimulación y desarrollo del niño, es decir

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cuidados necesarios lo cual tiene relación directa o indirecta con el grado de

instrucción de la madre. En la encuesta aplicada en la presente investigación se

consideró el grado de instrucción de la madre como un dato de referencia adicional,

encontrándose que la mayoría de ellas culminaron secundaria y estudios superiores

(anexo 5).

Esto se corrobora con lo expuesto por Bado (2007), quien menciona que el

grado de instrucción permite a la madre informarse por cualquier medio sobre el

cuidado integral del niño permitiendo actitudes favorables y poner en práctica los

conocimientos impartidos por el personal de salud mediante la consejería sobre el

cuidado de los niños en los primeros años de vida y con ello proporcionar una mejor

alimentación y cuidado para sus hijos.

Hernández (2006), refiere que los conocimientos que tiene la madre sobre

alimentación complementaria se debe a múltiples factores entre ellos la familia,

mediante consejos de sus madres, suegras que orientan en base a sus

conocimientos adquiridos a través de la experiencia; asimismo a través de la

educación y consejería del personal de salud para la adopción de prácticas positivas

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Resultados semejantes a los de la presente investigación lo encontramos en

Cárdenas (2010), quien encontró en su estudio sobre “Relación entre el nivel de

conocimientos y prácticas sobre alimentación complementaria en madres de niños

de 6 meses a 24 meses que acuden al Consultorio de Crecimiento y Desarrollo del

Niño en el Centro de Salud Materno Infantil Santa Anita”, reporta que un 60 por ciento

de las madres presentan un nivel alto de conocimiento; un 32,7 %, un nivel medio y

un 7,3 %, un nivel bajo.

El estudio realizado en Trujillo por Segura y Vásquez (2015), acerca del

conocimiento materno sobre alimentación complementaria y estado nutricional del

lactante en el Hospital “Vista Alegre”, difiere de los resultados encontrados en su

investigación, concluyo que el 43,2 % de las madres tienen un nivel regular de

conocimiento sobre alimentación complementaria; el 37,8 %, un nivel bajo y el 19,0

%, un nivel alto.

De los resultados obtenidos se concluye que la mayoría de madres primíparas

presentaron un nivel alto de conocimiento, lo cual probablemente se debe a que ellas

acuden a los establecimientos de salud para los controles de crecimiento y desarrollo

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mayoría de este grupo de madres cuenta con un grado de instrucción secundaria a

superior, permitiéndoles mayor acceso a la información. Dichos resultados también

pueden estar relacionados con experiencias personales, patrones de alimentación

de los padres y finalmente el acceso a programas de salud a través de la educación

informal en medios de comunicación radiales y televisivos.

La tabla 2, sobre el estado nutricional de lactantes de 6 a 24 meses, según el indicador Talla/Edad se observa que el 76,7 p% de los lactantes presentan una talla normal para edad; el 23,3 % una talla baja, no se encontró niños con talla baja severa y talla alta. Resultados son similares al expuesto por Sandoval (2011), quien menciona que el indicador talla- edad permite evaluar el crecimiento lineal del lactante, siendo influido por factores como la nutrición, factores genéticos, hormonales, ambientales, socioeconómicos y culturales lo cual se ve reflejado en una talla normal para la edad.

López (2011), refiere que los factores genéticos tienen un papel muy importante en el crecimiento de un individuo, pues después del nacimiento sigue con la misma carga genética que traía desde el momento de la concepción, sin embargo se pueden presentar algunas alteraciones de los cromosomas o de los genes y producir enfermedades que provocan alteraciones del crecimiento del niño, al respecto, Muzzo (2003), sostiene que la herencia genética es uno de los determinantes para la talla final que alcance el niño ya que dependerá en un 60% de

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sus genes, para lo cual también es necesario un ambiente propicio que aporte una nutrición adecuada en cantidad y calidad además de una estimulación psicosensorial y afectiva apropiadas.

Por otro lado, están los factores hormonales que intervienen en el fenómeno del crecimiento. Según Torres (2002), durante la vida intrauterina el crecimiento esta modulado por la relación entre el aporte calórico y proteico que regulan la cantidad de insulina producida por el feto y a partir del nacimiento las hormonas tiroideas modulan la producción y aprovechamiento de calor, temperatura y energía metabólica para lograr un óptimo crecimiento. El factor nutricional también influye en el crecimiento ya que este implica síntesis de tejidos y una acumulación progresiva de macro y micronutrientes, los que deben ser proporcionados por la alimentación de acuerdo a los requerimientos establecidos para cada grupo de edad (Hodgson, 2009).

Por lo tanto la nutrición del niño empieza con una buena alimentación de la madre durante el embarazo, luego recibiendo lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y una alimentación complementaria de buena calidad a partir de esa edad. En los niños y especialmente durante el primer año de vida, debido a la gran velocidad de crecimiento, cualquier factor que altere este equilibrio repercute rápidamente en el crecimiento (Rodríguez, 2010).

Los resultados de la presente investigación son similares a los reportados por Campos y Guerra (2013) en Huamachuco, en su estudio sobre “Conocimientos de

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madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante” donde el 61 % de los lactantes tienen talla normal y el 39 %, talla baja.

Los resultados de la presente investigación difieren de lo reportado por Castillo y Goicochea (2010), en su estudio “Nivel de información materna sobre alimentación complementaria y su relación con el estado nutricional de lactantes en el Hospital Leoncio Prado, Huamachuco”, quienes encontraron según el indicador talla para la edad el 53,8 % de lactantes tienen talla normal; el 77.1 %, talla baja y el 22,9 %, talla alta.

De lo anteriormente expuesto, se puede inferir, que los niños de la ciudad de Huamachuco por lo general tienen mayores oportunidades, para una alimentación balanceada, acceso a los servicios de salud, inmunizaciones que en conjunto les permite lograr un crecimiento lineal adecuado. Lo cual se evidenció con los resultados de la presente investigación en donde la mayoría de los niños presentan una talla normal. Asimismo, las enfermeras estarían realizando una adecuada educación a las madres.

Tabla 3: Sobre el estado nutricional de los niños de 6 a 24 meses según el indicador peso / talla, se observa que el 93.3 % presentan un estado nutricional normal; el 6,7% desnutrición; pero ninguno presenta sobrepeso y obesidad, al respecto la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional –USAID (2008), sostiene que el estado nutricional del lactante se debe a factores internos y externos, es decir al factor genético y las condiciones ambientales como el nivel económico de los padres, disposición de alimentos, acceso a los servicios de salud,

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programas sociales que se han implementado en el Perú, con el fin de reducir la desnutrición infantil y el tipo de alimentación.

Gil (2006), define el estado nutricional como la situación en la que se encuentra una persona en relación con la ingesta y adaptaciones fisiológicas que tienen lugar tras el ingreso de nutrientes, siendo la evaluación del estado nutricional será por tanto la acción y efecto de estimar, apreciar y calcular la condición en la que se halle un individuo según las modificaciones nutricionales que se hayan podido afectar.

En América Latina y el Caribe el estado nutricional sigue siendo un serio problema, tanto como factor condicionante del bienestar de la población como problema de Salud Pública y factor negativo para el desarrollo socioeconómico, por lo que el diagnóstico de tales desviaciones nutricionales permite el establecimiento de medidas preventivas, curativas, de limitación del daño y rehabilitación, por ello que dentro de los servicios de salud para los niños se encuentra el paquete de atención sobre el control de Crecimiento y Desarrollo, que es un conjunto de actividades periódicas y sistemáticas orientadas a evaluar el crecimiento y desarrollo del niño, con el fin de detectar oportunamente cambios y riesgos en su estado actual de nutrición, salud y desarrollo (MINSA, 2011).

Otro de los hallazgos encontrados en la presente investigación está la desnutrición con un porcentaje de 7,6 %, Flores (2013), refiere que existen factores los cuales conducen a la desnutrición infantil, entre ellos: sociales, económicos y

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políticos como la pobreza, la desigualdad y una escasa educación de las madres, también familias de bajos recursos económicos, que no pueden ofrecer una alimentación balanceada y rica en nutrientes necesarios para el crecimiento normal de los niños y niñas, la falta de acceso a los alimentos, escaso atención sanitaria, la utilización de sistemas de agua, saneamiento insalubres, practicas deficientes de cuidado y alimentación.

Por lo tanto si estos factores se presentan en la etapa de vida del lactante van a interferir en su estado nutricional, ocasionándole un proceso de desnutrición que ocurre cuando el organismo no recibe los nutrientes suficientes y conduce a un estado patológico, provocado por la falta de ingesta o la absorción de los alimentos, por estado de exceso de demanda metabólica (OMS, 2003)

Los resultados de la presente investigación son similares al estudio realizado en Lima por Benites (2008), sobre “La relación que existe entre el nivel de conocimientos de la madre sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del niño de 6 a 24 meses de edad que asisten al consultorio CRED, en el C.S. Conde de la Vega Baja”, que reportó que del total de los lactantes el 78 % tiene un estado nutricional normal; el 10 %, desnutrición.

Por otro lado los hallazgos difieren a los encontrados en el estudio realizado en Huancayo por Unsihuay (2009), sobre “Conocimiento materno en alimentación complementaria y estado nutricional en el lactante menor” en el cual obtuvo que el 32,3 % tiene un estado nutricional normal; y el 67,7 %, desnutrición.

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Se concluye que el mayor porcentaje de los niños presentan un estado nutricional normal, mientras que un menor porcentaje está representado por desequilibrios nutricionales, como la desnutrición, probablemente por el consumo de alimentos con escaso valor nutritivo, que trae consigo la presencia de problemas nutricionales en los niños por defecto y por exceso.

Tabla 4: Sobre el estado nutricional de lactantes de 6 a 24 meses según el indicador peso / edad, se observa que el 93.3 % presentan un estado nutricional normal; el 6,7% desnutrición; no se encontró niños con sobre peso.

La nutrición en esta etapa de crecimiento es esencial para conseguir un desarrollo adecuado y alcanzar un óptimo estado de salud. Precisamente el aporte correcto de nutrientes debe ser suficiente y equilibrada para cubrir las necesidades necesarias que el organismo necesita para su buen funcionamiento y desarrollo (Gómez, 2006).

Los resultados de la presente investigación son similares al estudio realizado en Lima por Benites (2008), sobre “La relación que existe entre el nivel de conocimientos de la madre sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del niño de 6 a 24 meses de edad que asisten al consultorio CRED, en el C.S. Conde de la Vega Baja”, que reportó que del total de los lactantes el 78% tiene un estado nutricional normal; el 12 %, sobrepeso, y el 10 %, desnutrición.

Asimismo con la investigación de Campos y Guerra (2013), denominado “Conocimiento de madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado

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nutricional de lactantes en el Puesto de Salud Puente Piedra”; donde se encontró que existe relación significativa entre el conocimiento de las madres primíparas y el estado nutricional según la Talla para la Edad.

Se concluye que el mayor porcentaje de los niños presentan un estado nutricional normal, mientras que un menor porcentaje está presentado por desnutrición, probablemente por el consumo de alimentos con escaso valor nutritivo, lo cual trae problemas en los niños.

La tabla 5, el nivel de conocimiento sobre alimentación complementaria en madres primíparas y el estado nutricional según talla/edad en niños de 6 a 24 meses, se observa que, del total de madres con nivel alto de conocimiento, el 75 % de niños tienen talla normal; el 25 % talla baja, no hubo niños con talla alta. En el grupo de madres con nivel medio de conocimiento se reporta el (2) 100 % de lactantes tienen talla normal y ninguno con talla baja. Se resalta que no se presentó madres con conocimiento bajo.

Se observa que el nivel de conocimientos de la madre tiene relación significativa con el estado nutricional del niño, lo cual es evidenciado por la prueba Chi cuadrado = 75,681 con una probabilidad de 0.017 la cual es menor al 5 % por lo cual existe relación significativa entre ambas variables.

Los resultados mencionados confirman lo expresado por la OMS (2003), sobre conocimientos maternos y prácticas de alimentación infantil como un

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determinante en el estado nutricional del niño, que permiten decidir sobre el tipo de alimentación, cantidad y calidad de alimentos, lo cual se verá reflejado en una adecuada talla para la edad del niño, asimismo reitera que el conocimiento no siempre garantiza una práctica apropiada sobre alimentación infantil, puesto que existen otros factores que interfieren en su aplicación tales como trabajo de la madre fuera de casa, el factor económico y la disposición de alimentos.

Los resultados en el grupo de madres primíparas de niños con talla baja para su edad está relacionado probablemente a lo expresado por Gómez (2006), refiere que el desconocimiento de la madre sobre nutrición impide el aporte correcto de nutrientes debe cubrir en el niño las necesidades de su organismo en calorías, sales, enzimas y otros factores biogenéticos que permitan un crecimiento adecuado (peso/talla, peso/edad, talla/edad), se resalta que existen otros factores como la situación económica que impide adquirir alimentos, herencia que determinan una talla baja, asimismo los trastornos del desarrollo, en el hueso (acondroplasia), restricción del crecimiento intrauterino, efectos acumulativos por la inadecuada ingesta de nutrientes y episodios repetitivos de enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias son causas de un peso/talla baja.

Los datos obtenidos en la presente investigación revelan que de las madres primíparas en donde predomino el nivel de conocimientos alto (93.3 %), tienen un gran porcentaje de niños (75 %) con talla normal para su edad, probablemente porque estas madres cuentan con los medios económicos e información necesaria sobre alimentación complementaria, que les permita poner en práctica, escogiendo

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y combinando los alimentos de tal manera que sus niños reciben los nutrientes idóneos para su crecimiento.

También, existe otro grupo de madres primíparas en donde revelan el nivel de conocimientos medio (6.7 %) presentado un mayor número de niños con talla normal (100 %), lo cual se puede deducir que estas madres aunque no cuentan con la información adecuada sobre alimentación complementaria pero brindan a sus hijos alimentos con el aporte nutricional óptimo para el crecimiento y desarrollo de sus niños; así mismo, los factores genéticos, los buenos hábitos de higiene.

En los primeros meses de vida, ocurre un período crítico de crecimiento en el niño, que nunca se volverá a repetir con la misma velocidad, es por ello que en esta etapa la desnutrición afecta de manera irreversible la capacidad física, intelectual, emocional y social de los niños, genera un mayor riesgo de enfermar y de morir. El deterioro que causan las enfermedades y la malnutrición reducen su capacidad de aprendizaje en la etapa escolar, limita sus posibilidades de acceder a otros niveles de educación y mercado laboral, convirtiéndolos luego en adultos con poca productividad económica, que limita la capacidad de incrementar rápidamente el stock de capital humano disponible para el desarrollo rural (Valdivia, 2002;).

La nutrición es considerada uno de los principales componentes para alcanzar el estado de salud optimo y garantizar una buena calidad de vida, es el factor que más influye en el crecimiento y desarrollo del niño, por lo que al hacerse deficitaria

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se produce un retardo, detención del crecimiento y maduración del niño (Álvarez, 2008).

Los niveles de desnutrición son mayores en la sierra, especialmente en el entorno rural. Tal diferencia sugiere que en el medio rural hay factores contextuales que de por sí son adversos para lograr mejoras en la salud de la población, tales como la inaccesibilidad de centros de salud o la salubridad misma del entorno, asociado al acceso a redes de agua potable y desagüe, entre otros (Valdivia, 2002).

Los resultados de la presente investigación, son similares a los encontrados por Castillo y Goicochea (2010), en su estudio “Nivel de información materna sobre alimentación complementaria y su relación con el estado nutricional de lactantes - Hospital Leoncio Prado, Huamachuco”, según indicador: Talla para la edad, el 74.4 por ciento de madres tienen nivel de conocimientos alto sobre alimentación complementaria y el 25.6 % tienen nivel de conocimientos medio; con respecto al

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