II. MATERIALES Y MÉTODOS
III.2. Resultados de los análisis estratigráficos y cronología absoluta
Con la colaboración del Agrólogo Pedro Botero y la Arqueóloga Rocío Salas se realizó la identificación e interpretación de los perfiles de suelos del corte I y el análisis granulométrico y químico de seis muestras de suelo.
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(Apéndice: 1). En dicho corte fueron identificados ocho horizontes estratigráficos. Los horizontes A, Aby B1 contienen materiales culturales, los horizontes B2, B3, C1, C2, C3 corresponden a capas culturalmente estériles, que
se consideraron importantes en la interpretación del yacimiento.
Adicionalmente se identificó una capa de suelo agregada intencionalmente por el hombre al que denominamos relleno (R) y una serie de bloques o concreciones posiblemente prefabricados o moldeados traídos de otro lugar. Los investigadores mencionados sugieren que los grupos humanos que ocuparon el sector nor–occidental de la terraza, realizaron “cortes” de algunos horizontes y rellenos posiblemente orientados a nivelar la superficie del terreno. Probablemente, los primeros ocupantes del lugar realizaron “cortes” en los horizontes B2, B3 y C1 los cuales afloraban al inicio de la ocupación. A partir de este momento, se comenzaron a depositar evidencias arqueológicas (Figuras 12–16).
Otra posible explicación de la presencia de los horizontes cortados (B2,
B3 y C1) identificados al inicio de la ocupación, es la existencia de una grieta o
cárcava amplia, probablemente asociada con un fenómeno sísmico, considerando la proximidad con la falla de Honda (Figura 1b). Con la llegada del hombre, dicha cárcava pudo haber sido adecuada con el fin de rellenar y depositar allí sus basuras.
Los horizontes B2 y B3 se caracterizan por presentar texturas franco
arenosas mientras que el C1 es arenoso. El resultado del análisis de
caracterización realizado en una muestra del horizonte B3 indica que su origen
es aluvial, presenta más porcentajes de limo que los horizontes superiores y una permeabilidad lenta por ser un material muy fino. Este horizonte no ha estado en superficie por lo cual no ha recibido aportes orgánicos, como lo indican las bajas cantidades de carbono orgánico. Los altos contenidos de fósforo total registrado se consideran provenientes de los horizontes superiores (Apéndice 1)
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El primer horizonte con evidencias de ocupación humana, se denominó
horizonte B1 alcanzó una profundidad máxima de 170 cm. Debido a las
características mencionadas anteriormente, el horizonte B1 se depositó sobre
los horizontes B2, B3, C1, C2, yC3. En el sector sur del corte, el horizonte B1, se
depositó sobre los horizontes B2 y B3, en el sector oriental sobre los horizontes
B3 y C1. En el sector Nor-occidental el horizonte B1 contiene un relleno artificial (R) entre los 80 y 160 cm (Figuras 12-16). El resultado del análisis de una
muestra de carbón vegetal obtenido en la base del horizonte B1, permitió datar
el inicio de la ocupación en 2400 ± 40 AP (450 a.C.) (Apéndice 2, Figura 129).
En el horizonte B1 se hallaron gran cantidad de fragmentos de cerámica,
elementos líticos, así como restos faunísticos y vegetales. Se destaca la presencia de fragmentos grandes de cerámica que permitieron la reconstrucción de varias piezas, algunas piezas fueron halladas casi completas, especialmente al inicio de la ocupación (Figura 16) lo anterior podría corroborar la existencia de una grieta o cárcava que permitió la conservación de estos materiales al inicio de la ocupación.
El análisis granulométrico y químico realizado en una muestra del
horizonte B1 indica que se trata de un suelo franco arenoso, que presenta una
fertilidad entre media y alta (por contenido de Ca, Mg, K, Na), Con menor capacidad de almacenamiento de nutrientes (CCC) que los horizontes superiores así como la cantidad de fósforo total, y un PH a 8.1 (Apéndice 1).
Así mismo, el resultado del los análisis granulométrico y químico de una
muestra del relleno (R) identificado en el horizonte B1, indican que se trata de
un suelo muy arenoso con menos arcilla, que no se compacta, constituyendo una arena totalmente inerte y suelta (Figuras 13 y 15). Presenta menos carbono orgánico por lo cual es un material totalmente inerte, con menos concentraciones de fósforo, menos capacidad catiónica de cambio, menos bases totales, menos calcio y magnesio.
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Asociados al relleno descrito anteriormente y en horizonte B1, se
encontraron tobas en proceso de meteorización y bloques o concreciones limosas este último material presenta algunas características semejantes al Horizonte B3, sus altos contenido de limo sugiere ambientes cercanos a ríos, con corrientes suaves en una llanura aluvial. Sin embargo características tales como los mayores contenidos de potasio y sodio implican que este material no fue producto del mismo proceso, por lo cual no fue obtenido exactamente en el lugar de la excavación. Se trata de un material traído y acumulado en forma de bloques amasados, que la gente transportó. Presenta el mayor contenido de fósforo total registrado, lo cual indica que había recibido la influencia del fósforo translocado o lavado y filtrado a través de los horizontes superiores, hecho que sugiere que en el lugar donde se obtuvo había existido también una antigua ocupación humana (Apéndice 1).
Posteriormente, sobre la capa B1 se depositan los horizontes Ab y A considerados como capas orgánicas, entre estos horizontes fue identificada una capa delgada de textura arenosa (Lente 1) depositada el sector norte del corte (Figuras 12 -15). Al relacionar los contenidos de fósforo total con el carbón orgánico se encontró que estos horizontes pudieron ser aptos para la agricultura, por presentar mayores contenidos de carbón orgánico en relación con los horizontes B. En la base del horizonte Ab se obtuvo abundante carbón
vegetal cuyo análisis arrojó una fecha de 2000 ± 60 B. P. (50 a c.) (Apéndice: 2,
Figura 130). En el horizonte Ab se identificó una franja de tierra más suelta perteneciente al mismo horizonte, probablemente relacionada con actividades la descomposición de materia orgánica o remoción de suelo. Este rasgo se observa en los perfiles oriental y occidental (Figuras 12 -15).
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En términos generales los resultados obtenidos en el análisis granulométrico y químico encontramos que todos los suelos se caracterizan por ser muy arenosos, presentan cantidades de arena mayores al 50%. Es probable que su origen sea fluvio-volcánico, es decir primero originado por erupciones volcánicas en forma de rocas y posteriormente arrastrado por el agua, descomponiéndose físicamente, hasta quedar finalmente en tamaño arena. Las
muestras analizadas de los horizontes Ab, B1 y B3 presentan ligera a moderada
concentración de carbonatos de calcio, registrada de acuerdo a su reacción al HCl. El movimiento del agua a través del perfil hace que los carbonatos tiendan a bajar ocasionando la compactación o cementación del suelo y una fuerte adherencia de este a los materiales arqueológicos. Debido a que el carbonato de calcio no se distribuye homogéneamente en el suelo causa una cementación irregular originando unas áreas más sueltas otras más compactas, hecho que se observó en el transcurso de la excavación
especialmente del horizonte B1. En general los contenidos de carbono orgánico
CO son bajos lo cual está más relacionado con lugares cercanos a las viviendas que a las áreas agrícolas sin embargo, al relacionar los contenidos de fósforo total con el carbón orgánico se encontró que los horizontes A y Ab pudieron ser aptos para la agricultura, por presentar mayores contenidos de CO en relación con los horizontes B. Las concentraciones de fósforo total son relativamente bajas debido a lo grueso del material.
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72 III. 3. El clima durante la ocupación del yacimiento de Arrancaplumas
Actualmente no se cuenta con un estudio paleoclimático específico para el área de estudio, sin embargo consideramos relevantes el trabajo realizado por Van der Hammen, (1986) y Plazas et al. 1988 para la cuenca del Bajo Magdalena – Cauca – San Jorge, basados en 25 fechas de radiocarbono, análisis de las arcillas turbosas obtenidas en sedimentos del Holoceno, procedentes de 9 perforaciones y datos palinológicos. Al respecto, se identificaron épocas que presentaron niveles relativamente bajos de inundación las cuales indican períodos de baja precipitación efectiva en las cordilleras y valles interandinos que alternaron con épocas de precipitación efectiva alta, a partir de los cuales se construyó una curva de las fluctuaciones del nivel de inundaciones (Figura 17). Los resultados obtenidos indican que en los últimos 4000 años, el período que presentó condiciones climáticas más secas tuvo lugar entre los años 2700 y 2000 A.P. (750 y 50 a.C).
Este fenómeno coincide con los datos registrados en sitios localizados en: el Magdalena Medio, Llanos orientales y Sabana de Bogotá. Así mismo, presenta estrecha relación con los resultados obtenidos en la cuenca del río Amazonas basado en fechas de radiocarbono y análisis de polen (ABSY, 1979, citado por Van der Hammen, 1986), lo cual indica que puede tratarse de fenómeno climático de importancia para el nor-occidente de sur América, cuyas fluctuaciones podría estar relacionado con el fenómeno de El Niño y La Niña (Van der Hammen 1986, 2006).
De acuerdo con lo anterior es probable que los primeros grupos humanos que vivieron en el yacimiento de Arrancaplumas alrededor del año 2400 A.P. habitaran el lugar durante un periodo en el que predominaron
condiciones climáticas secas durante el cual se deposito el horizonte B1.
Posteriormente, las características de los horizontes culturales Ab y A indican cambios medioambientales ocurridos alrededor de año 2000 AP.,
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caracterizados por el inicio de un período más húmedo que permitió la formación de los suelos orgánicos.
Figura 17 Bajos y altos niveles de inundación de los sistemas