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Resultados preliminares de la consideración gramatical de los juegos de lenguaje en los que intervienen expresiones de dolor

Pretender exhibir un panorama definitivo que ofrezca los resultados de una evaluación wittgensteiniana de los juegos de lenguaje que involucran el concepto de dolor, (como lo

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Cf. Hacker, P. M. S.; “Wittgenstein”; Norma, Bogotá, 1997; p. 45 y ss.

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Esta distinción entre contextos lingüísticos de primera persona y los de tercera persona para las expresiones de dolor será comentada con mayor detalle en los capítulos tercero y cuarto del presente trabajo al considerar los criterios de corrección de los usos de las palabras.

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es la presente), puede parecer una tarea que cae en contradicción con las propias bases conceptuales y metodológicas en las que ella misma se apoya. Pues, como se ha hecho evidente, La reflexión de Wittgenstein no pretende alcanzar explicaciones generales en torno a los conceptos relativos a las sensaciones, ni a ningún otro fenómeno propio al lenguaje.

Como ya se ha mostrado anteriormente, el propósito de este análisis es la aclaración de confusiones específicas sobre aspectos particulares de la gramática de nuestro lenguaje con el fin de evitar embrollos teóricos posteriores, pero también, alcanzar una comprensión mayor de las prácticas lingüísticas cotidianas. Así pues, esta labor descriptiva permite poner de manifiesto ciertos aspectos lingüísticos relacionados con el dolor: la significación de las palabras relativas a dicha sensación se realiza efectivamente en los juegos de lenguaje en los que, de hecho, se hace uso del concepto “dolor”, y afines. De igual manera, esta significación se articula en virtud de una reglamentación que evidencia la pertinencia de estas palabras a las formas de vida, determinadas por su carácter cotidiano y comunitario.

Así pues, los juegos de lenguaje se fundamentan en los comportamientos primitivos de las personas desarrollados en situaciones determinadas. La expresión “¡Me duele el estómago!” puede ser usada de un modo muy semejante a como es utilizada la mueca del ceño contraído, los labios fruncidos y la posición de la mano apoyada en el abdomen (o cualquier gesto o postura semejante). Esta suplencia de reacciones primitivas por palabras no es definitiva en ningún caso, las semejanzas y relaciones de las consecuencias prácticas de unas y otras demuestran su parecido de familia y validan su uso con plena normalidad. Se obtiene entonces que de este modo es como las palabras relativas a los dolores desempeñan su rol significante y no mediante una especial conexión objetiva de hechos naturales con el lenguaje.

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Ante esta perspectiva, algunos filósofos parecen preguntarse por la garantía última de que la palabra “dolor” realmente signifique la sensación de dolor. Esta preocupación por este hipotético vacío en el campo del significado, sea lo que sea que esto pueda querer decir, es infundada. La gran dificultad para establecer con claridad aquel hecho esencial que constituye el significado de las palabras no constituye obstáculo alguno para expresar mi dolor o atribuir dolor a los demás, como tampoco representa una inconsistencia en la descripción de los juegos de lenguaje en los que se involucran expresiones relacionadas con dicha sensación. Esta ansiedad filosófica seguramente se desvanecerá si se deja de inquirir por aquel supuesto hecho puramente semántico que permea palabras como “dolor” dotándolas de significado57. Pero también, si al lado de esto se realiza una observación detallada y particular de los juegos de lenguaje en los que implementamos los conceptos relativos al dolor.

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Esta presuposición esencialista del significado será comentada más minuciosamente en el siguiente capítulo.

37 2. CONFRONTACIÓN GRAMATICAL DE ALGUNOS PRESUPUESTOS INTERNISTAS RELACIONADOS CON LAS EXPRESIONES DE DOLOR

Este capítulo constituye una exploración crítica de ciertos supuestos conceptuales concernientes al carácter “interno” del significado. Estos supuestos poseen implicaciones presuntamente relevantes para la comprensión de los fenómenos lingüísticos relacionados con las expresiones de dolor. Entonces el énfasis de esta sección apunta a la confrontación wittgensteiniana, por medio de la recuperación de las observaciones gramaticales relativas a conceptos como “dolor” y otros semejantes, a la que se ven expuestas estas presuposiciones teóricas.

En consecuencia, el objetivo presente consiste en aclarar la comprensión del funcionamiento de los juegos de lenguaje que involucran expresiones de dolor. En este capítulo en particular, se espera lograr dichas aclaraciones por medio del contraste entre las evidencias gramaticales resaltadas por Wittgenstein y las suposiciones teóricas cuyos fundamentos explicativos se caracterizan por su corte internista y su indiferencia respecto a las prácticas lingüísticas cotidianas.

Para alcanzar este objetivo se analizarán los elementos básicos de estas presuposiciones que, para el asunto actual, se ven más directamente encarados por Wittgenstein. Se considerará críticamente pues, en primer lugar, el supuesto de que las palabras deben su significación a cierto factor esencial al lenguaje mismo y, posteriormente, se cuestionará la idea de que esta pretendida esencia semántica es de naturaleza específicamente mental. Para finalizar se analizará la asunción de que la designación es la función básica del lenguaje y el modo como esta opinión se articula con los supuestos mencionados. Con

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este estudio se comprobará que dichas presuposiciones enfrentan inconsistencias conceptuales debidas a su inadecuación respecto al carácter público del lenguaje y a su natural “pluralismo semántico”.