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7. CONCLUSIONES

7.3. Sobre los resultados del proyecto

C4. Los tres resultados planteados por el proyecto en su matriz de marco lógico, se alcanzaron de forma satisfactoria, al ser valorados desde criterios de eficacia y eficiencia, se evidencia el cumplimiento de los indicadores estimados para su accionar. En consecuencia, al final del proyecto las mujeres indígenas chiquitanas cuentan con cinco organizaciones que las representan y se encuentran en funcionamiento amparadas en sus estatutos y reglamentos (4 con personería jurídica y 1 en tramitación), según las condiciones de posibilidad en cada uno de los seis municipios que abarcó el proyecto (San Javier, San Antonio de Lomerío, San Ignacio, San José, Robore y El Carmen Rivero Torrez).

Hay que destacar que la decisión de las mujeres indígenas chiquitanas para conformar organizaciones que las representen, marca un hito en su trayectoria de conquista y ejercicio de derechos a la participación e inclusión social y política. Hace algunos años ya las lideresas chiquitanas intentaron organizarse, buscando consenso a nivel del Directorio de la OICH y de cada Central, es decir de arriba hacia abajo, no lo lograron. Ahora con la ejecución de este proyecto que concluye, se avanzó desde abajo, gracias a la actuales líderesas que decidieron este camino.

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C5. Las participantes directas del proyecto (54 mujeres de 6 municipios) han desarrollado y fortalecido capacidades para su participación social; disponen de las principales herramientas de gestión organizativa (estatutos, reglamentos, agendas y planes de gestión) conocen las principales rutas para el ejercicio de sus derechos políticos, sociales y económicos en ámbitos organizativos del Pueblo Chiquitano y en espacios de decisión del Gobierno Municipal y Gobierno Departamental; comparten sus aprendizajes a otras mujeres de sus comunidades y establecen acuerdos de equidad de género con sus parejas para asumir cargos en las organizaciones del Pueblo Chiquitano.

El tema de la participación, al igual que en los anteriores proyectos, cobra relevancia cuando se trata de las mujeres indígenas, ellas lo definen como un derecho de las mujeres, al mencionar esta palabra están diciendo que ya no son marginadas en lo sociocultural y lo sociopolítico, que no solo los hombres pueden participar y decidir, por eso se animan a vencer las dificultades que persisten, tanto las relacionadas con las distancias en las que se encuentran sus comunidades y la no accesibilidad a medios de transporte, la carencia de recursos económicos para los gastos que significa salir a los eventos de capacitación y dejar el trabajo, como también otras dificultades provenientes de las actitudes machistas de sus parejas, reflejadas en la desconfianza y en el malestar por tener que hacerse cargo de las tareas domésticas.

Son dichas situaciones que ocasionan que algunas mujeres no logren concluir el periodo para el que fueron elegidas, incidiendo en el cumplimiento de la paridad y equidad de género en los Directorios de las Centrales y de la OICH, lo cual genera que en algunos momentos de la gestión organizativa, se tengan carteras acéfalas afectando incluso a las carteras de género, por lo cual se tiene a mujeres que además de ser por ejemplo, cacique de economía, también tienen que cumplir la función de cacique de género. Estas menciones se las realiza, para comunicar por qué las mujeres están estableciendo acuerdos de equidad de género con sus parejas para garantizar su participación efectiva.

C6. Las mujeres indígenas chiquitanas se han fortalecido para el ejercicio de sus derechos sociopolíticos y económicos en ámbitos del Gobierno Municipal, mediante la participación en representación de sus organizaciones en eventos de planificación y presentando sus propuestas en temas priorizados: acciones para enfrentar la violencia contra las mujeres, una de estas acciones que han demandado es la capacitación a promotoras comunitarias para que trabajen en el combate de la violencia hacia las mujeres; otra propuesta contiene 52 ideas de proyectos para la generación de ingresos económicos, de esta manera han logrado incidir en espacios estatales que aún presentan obstáculos para reconocer a las mujeres como actoras del desarrollo local.

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Estos logros varían en los seis contextos municipales de acción del proyecto, ha dependido de las condiciones de posibilidad para incidir y lograr que personas aliadas portadoras de poder, concretamente concejalas, como también funcionarias de los Servicios Legales Integrales brinden su apoyo. Se tiene mayores avances en San Ignacio, San José y San Javier, hay debilidades en Robore, San Antonio de Lomerío y El Carmen Rivero Torrez, este último es la primera vez que se involucra con un proyecto de PROCESO Servicios Educativos. Las propuestas de las mujeres en el tema económico alcanzan a 52 grupos de mujeres, de 52 comunidades chiquitanas que interactúan en los seis municipios de acción del proyecto. Estas ideas se centran en cinco rubros productivos. El rubro agrícola es el que más ideas de proyectos genera (24 ideas y a la vez, predominan las ideas para implementar huertos y producir verduras y hortalizas (13 huertos en total); otras ideas para cultivos de yuca, cítricos, viveros de flores, comercialización de papaya, comercialización de derivado de caña de azúcar y producción de plantines de almendras chiquitanas.

El resto de ideas de proyectos productivos son en el rubro avícola (10), rubro porcino (5), rubro artesanía (11) y rubro turismo (2). Los Directorios de las organizaciones de mujeres presentaron las ideas de proyectos a los Gobiernos Municipales solicitando les brinden apoyo técnico y económico.

Respecto al tema económico productivo, hay que decir que este es parte de la agenda de las organizaciones de las mujeres, quienes junto con el Equipo de PROCESO, Servicios Educativos, están incidiendo para que se incorpore las propuestas de las mujeres en los planes de desarrollo municipal, tal como se está avanzando en el Municipio de San Javier al haber aprobado una “Ley Autonómica Municipal de Apoyo a la Autonomía Económica de la mujer de San Javier”, mediante una acción coordinada entre la Central Indígena Paikoneca de San Javier, la Organización de Mujeres Indígenas y la responsable de la Comisión de la Niñez y Adolescente, Adulto Mayor Género y Discapacidad del Concejo Municipal de San Javier, en un trabajo conjunto con Casa de la Mujer.