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Retos a futuro

In document Informe anual de labores 2012 (página 166-169)

AFORE Matrimonio Desempleo

9. Retos a futuro

El Sistema de Ahorro para el Retiro cuenta ya con 15 años de vida. En este tiempo ha logrado una consolidación muy importante en términos de cantidad de cuentas y de recursos administrados. Además, ha sido un respiro importante para las finanzas públicas, al haberlas liberado de la carga que representa el pago de pensiones en el anterior sistema de Beneficio Definido.

Si bien, hoy día se tienen un SAR relativamente sólido, es pertinente señalar que aún quedan cosas pendientes que tienen que atenderse en los próximos años. En esta última sección se señalarán algunos de los aspectos en los cuales se tiene un potencial de mejora para fortalecer aún más al SAR. Estos retos sin duda, una vez que se atiendan, permitirán mejorar la calidad de las pensiones de los trabajadores una vez llegada la edad de retiro, bajo este sistema de Contribución Definida.

Los cambios demográficos de nuestro país en las próximas tres décadas implicarán la atención de dos aspectos: el primero tiene que ver con generar los sufientes empleos para las personas que integrarán el llamado “bono demográfico” y por lo tanto cubrir los requerimientos de seguridad social que conllevará esto. La mayoría de estas personas se integrarán a la Generación “AFORE” y por lo tanto se integrarán al sistema de contribución definida del SAR. El segundo aspecto tiene que ver con la manera de financiar la vejez de las personas adultos mayores de 65 años, los cuales incrementarán su población en los próximos años. Se prevé que la mayoría de estas personas no alcanzarán los requisitos para pensionarse bajo el sistema del SAR.

La aportación que realizan los trabajadores a su cuenta individual aún es muy baja. Como proporción de su salario base de cotización la aportación es de las más bajas entre varios países con un sistema similar. Por ello resulta relevante crear los incentivos suficientes para que el trabajador aporte una proporción mayor de su salario. En este sentido los trabajadores que cotizan al ISSSTE cuentan con el esquema de Ahorro solidario, el cual ha sido relativamente exitoso, por lo que podría ser replicado a los trabajadores que cotizan al IMSS, los cuales no cuentan con este incentivo.

El SAR cuenta con 48 millones de cuentas, de las cuales 42 millones tienen recursos en SIEFORE. De estas últimas sólo la mitad permanece activa; es decir, sólo la mitad ha cotizado al menos una vez a su cuenta en los últimos tres años. Lo anterior nos indica que poco más de 20 millones de trabajadores alguna vez se dieron de alta en el nuevo sistema de contribución definida, pero al menos en los últimos tres años dejaron de cotizar y por lo tanto de aportar a su cuenta. Si bien, la cuenta sigue recibiendo

rendimientos, mientras no se cotice será muy difícil que se reunan los requisitos necesarios para alcanzar una pensión.

De las cuentas activas todavía se observa una disparidad de acuerdo al instituto de seguridad social en el que se cotiza en cuanto a la densidad de cotización. Para los trabajadores cotizantes al IMSS cerca del 50 por ciento de ellos tienen una densidad de cotización de menos de 75 por ciento, esto significa que han cotizado 27 meses o menos de los últimos 36, en tanto que solo el 30 por ciento de los cotizantes al ISSSTE cae en esta situación. Por lo tanto, se estima que de la llamada generación “AFORE”, al ritmo de cotización actual sólo un tercio alcanzará una pensión. De ahí la importancia de crear los incentivos necesarios para incrementar la densidad de cotización sobretodo para los cotizantes al IMSS, ya que en los cotizantes al ISSSTE parece no ser un problema aún.

Considerando el ritmo de densidad de cotización actual, la tasa de reemplazo promedio aún se considera baja, lo cual ocasionará que los trabajadores que alcancen una pensión bajo el sistema del SAR cuenten en el retiro con ingresos menores a los que recibían cuando estaban laborando, lo que puede ir en detrimento de su calidad de vida, por lo que se hace necesario encontrar los mecanismos que permitan que la tasa de reemplazo sea lo más cercano posible al 100 por ciento.

En la actualidad las aportaciones voluntarias ofrecen incentivos fiscales y un rendimiento bastante competitivo respecto a otros instrumentos financieros en el mercado. Sin embargo, la cantidad de cuentas con ahorro voluntario es muy baja en relación al total de cuentas en el sistema. Se requiere por lo tanto promover este instrumento, además de informar al trabajador sobre las ventajas que ofrece este. Asimismo, habrá que hacer campañas en donde se concientice de la importancia de este ahorro, el cual puede incrementar de manera importante el monto de pensión y es un excelente complemento a las aportaciones obligatorias.

La cobertura del SAR se enfoca básicamente al sector formal de la economía. Sin embargo un trabajador dentro de su trayectoria laboral suele alternar entre el sector formal y el informal, por lo que cuando se encuentra en este último deja de cotizar y por lo tanto deja de aportar a su cuenta individual. Es importante por lo tanto, ampliar la cobertura del sistema al sector informal, con el objeto de incluir a aquellas personas que por diversas razones, algunas de ellas no deseables, se encuentran laborando en este sector.

Como ya se ha mencionado, las comisiones juegan un papel fundamental tanto en la competencia entre las Administradoras como en el rendimiento neto que obtienen los trabajadores por la inversión del saldo de su cuenta individual. En este aspecto, la CONSAR ha logrado importantes avances para ir reduciendo año con año la comisión promedio, por lo que se requiere seguir pugnando porque las comisiones sigan bajando aún más en beneficio de los trabajadores dueños de las cuentas individuales.

Actualmente el Régimen de Inversión se encuentra bien diversificado y la apertura del mismo está en función del ciclo de vida, es decir, comienza siendo relativamente abierto para las edades jóvenes y va siendo más conservador conforme un trabajador se va acercando a la edad de retiro. Lo anterior ha permito que se obtengan buenos rendimientos, los cuales se pueden incrementar aún más si se revisa el Régimen de Inversión y se permite la apertura a instrumentos de mayor riesgo, cuidando claro en todo momento el patrimonio de los trabajadores.

En los años de existencia del SAR, ésta ha sido concebido para consolidar la etapa de acumulación de recursos en las cuentas individuales, y por ende tenerlos disponibles una vez llegada la edad de retiro. Sin embargo, existe una segunda etapa, en la que los recursos van a tener que liberarse y sobre la cual poco se ha hecho hasta ahora, esta etapa es la de desacumulación. Por lo tanto, existe el reto de comenzar a diseñar los mecanismos adecuados para enfrentar esta segunda etapa de una manera eficiente. Si bien hoy día ya se conocen los requisitos y las formas bajo las cuales se proporcionará una pensión, o en el caso de la negativa de pensión la entrega de los recursos, todavía hay mucho que hacer en este aspecto para preparar al sistema para cuando llegue esta segunda etapa.

Al día de hoy todavía muchos trabajadores tienen poca cultura y conocimiento sobre el SAR. La mayoría de ellos ve el retiro muy lejano y muestra poco interés sobre su cuenta individual. De ahí que se haga necesario continuar con las campañas de difusión del Sistema y las campañas de atención a los trabajadores, impulsando la creación de nuevos mecanismos que permitan generar una cultura financiera en los trabajadores respecto a su cuenta.

El SAR ha logrado la migración de un sistema de beneficio definido a uno de contribución definida, liberando con ello a las finanzas públicas de una fuerte carga y del costo de oportunidad que ello implicaba. Sin embargo, aún persisten en el país varios sistemas de beneficio definido, sobretodo en algunas Entidades Federativas, en varios municipios, en las universidades públicas y en algunas paraestatales. Por lo tanto, nuestro país aún se encuentra en una etapa de transición hacia un sistema

nacional de pensiones portable y sustentable en el largo plazo. Para llegar a dicho sistema se requiere hacer las reformas necesarias sobre los esquemas de beneficio definido que actualmente siguen operando en el país y que siguen poniendo en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas locales.

In document Informe anual de labores 2012 (página 166-169)

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