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Retos y desafios para el estado, la ciudadanía y las mujeres

• El debate para la construcción de un modelo de desarrollo incluyente que articule propuestas sobre el papel del Estado y sus instituciones, el ejercicio pleno de la ciu- dadanía y estrategias para reducir las brechas de inequidad y desigualdad de los pueblos, donde las mujeres nos toca la mayor parte de las consecuencias.

• La construcción del sujeto político mujeres desde una visión feminista, que pue- da contribuir a la deconstrucción de las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, que nos permita contar con un nuevo imaginario de ser mu- jeres; modificando esas relaciones de producción, consumo y comercialización en las que las mujeres rompan las relaciones de poder que ha generado la división sexual del trabajo.

• Fortalecimiento de las alianzas a nivel territorial con los nuevos sujetos políticos, como los pueblos indígenas, jóvenes y mujeres indígenas. Asimismo con las autori- dades indígenas y comunitarias; y las nuevas formas de organización comunitaria que defienden la autonomía y la soberanía de los territorios y de los pueblos. • Retomar la agenda estratégica de los acuerdos de paz, con una creatividad que

nos permita vincular lo estratégico con lo inmediato, en el marco del cumplimien- to del espíritu de las mismas. Tal es el caso del Acuerdo sobre Aspectos Socioeco- nómicos y Situación Agraria, que afirma: “Corresponde al Estado promover, orien- tar y regular el desarrollo económico del país de manera que, con el esfuerzo del conjunto de la sociedad se asegure, en forma integrada, la eficiencia económica, el aumento de los servicios sociales y la justicia social. En la búsqueda del crecimien- to, la política económica debe orientarse a impedir que se produzcan procesos de exclusión económica, tales como el desempleo y el empobrecimiento y que, al contrario, se maximicen los beneficios del crecimiento económico para todos los guatemaltecos. En la búsqueda del bienestar de todos los guatemaltecos, la políti- ca social debe propiciar el desarrollo económico, mediante su impacto en la pro- ducción y la eficiencia”.

• Esta estrategia implica una apuesta efectiva por un Estado y una sociedad fuertes, orientadores de un modelo de desarrollo justo y equitativo y reguladores de intere- ses corporativo-sectoriales.

• Promover acciones de reforma al Estado, para restituir su papel de regular las rela- ciones económicas, por ejemplo en lo relacionado con la reforma agraria integral, la reforma fiscal, y la institucional, garantizando la soberanía de los pueblos y la auto- nomía de los territorios.

• Reorientación del presupuesto; articulando metas de corto, mediano y largo plazo y asumiendo criterios que potencialicen el buen vivir de la sociedad y específicamen- te el de las mujeres. Protección al empleo y específicamente acciones afirmativas para las mujeres. Plan de reactivación económica, con énfasis en compensadores so- ciales y no desde una visión de favorecer a la empresa privada.

• Garantizar los servicios básicos gratuitos y proteger la inversión del gasto social. Insistir en la incorporación del enfoque de género en las políticas públicas y en todos los procesos de planificación, gestión y control de los recursos, a fin de ga- rantizar el cumplimiento de los objetivos de los programas y promover la reduc- ción de las inequidades de género y el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres.

• Fortalecer las capacidades técnicas y administrativas de los programas sociales, de forma que se fortalezca la difusión, calidad de servicios y la asignación presupuesta- ria con perspectiva de género. Retomar la Agenda Legislativa pendiente a favor de las Mujeres: Trabajo de Casa Particular y Trabajadoras Agrícolas.

• Nuestra constancia en la reivindicación de nuestros derechos como mujeres Mayas y Xinkas, combatiendo enérgicamente las políticas neoliberales y la voracidad del ca- pital criollo, transnacional e imperialista que se apropia de nuestras tierras y territo- rios saqueando el patrimonio natural y destruyéndolo.

• Condenamos, la persecución y criminalización de las luchas legítimas de los pueblos Mayas y Xinkas por parte de los aparatos de represión estatal desde los gobiernos serviles al neoliberalismo. La remilitarización en las comunidades con el objetivo de desplazarlas y permitir el ingreso de capitales privados para la instauración de me- gaproyectos al servicio de las empresas transnacionales. El machismo imperante a nivel de las instituciones públicas y privadas que violentan y atentan contra la vida de las mujeres, tanto a nivel comunitario, municipal, regional y nacional. Los actos sistemáticos de femicidio así como la falta de aplicación de los instrumentos legales nacionales e internacionales vigentes.

• El incumplimiento de los Acuerdos de Paz y de los convenios internacionales que han sido ratificados por el Gobierno de Guatemala. La implementación de los tratados comerciales en nuestro territorio, que impacta sobre nuestras propias formas de des- arrollo y transforma nuestras formas de producción sustituyendo nuestras semillas originarias por los transgénicos, químicos y monocultivos. Los desvíos de presupues- to público destinados a la implementación de políticas y proyectos que beneficiarí- an el desarrollo integral de las mujeres. La negligencia e indiferencia para la resolu- ción en los casos de trata de personas, especialmente de niñas y jóvenes indígenas. Las políticas asistencialistas de los gobiernos que engañan, manipulan y dividen a los Pueblos.

• Fortalecer el derecho a la autonomía, libre determinación y la consulta previa e in- formada de los Pueblos. Asimismo, el carácter vinculante de las consultas comunita- rias. Respeto hacia la dignidad e integridad de las mujeres, al igual que el respeto a nuestra Madre Naturaleza.