Capítulo 2: Montoneros: Perón o Muerte
2. Definiciones teóricas
2.5. Revisionismo montonero
Durante los años 50 comenzaría a surgir una izquierda nacional, integrada por Jorge Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggrós, Juan José Hernandez Arregui, Arturo Jauretche, entre otros, que, aunque heterogéneos como grupo, contribuyó al cambio de aspecto del peronismo a fines de los años sesenta y dio pie a que surja como una oportunidad real la idea de una izquierda peronista. Se intentó reorientar a la izquierda hacia el movimiento nacional popular. De acuerdo con Gilliespie (2011) el principal aporte de este grupo fue el de la radicalización y peronización entre la clase media, debido a que mayoritariamente se interactuaba con universitarios de clase media. Al respecto de este fenómeno, Perdía (2013, p. 103) afirma “Por primera vez en la Universidad se empezaba a analizar y reivindicar el peronismo […] En la Universidad de Buenos Aires las llamadas <Cátedras Nacionales> […] multiplicaron la vertiente de esta pujante renovación del revisionismo histórico”.
La recuperación del peronismo bajo un esquema revisionista, reivindicó el carácter popular de Perón y lo vinculó con los caudillos del siglo anterior. Se postulaba al peronismo como un capítulo fundamental de la liberación del país, que encontraba raíces en el federalismo del siglo XIX y habría de concluir en un socialismo de tinte nacional. Por ejemplo, Hernández Arrigui postularía al peronismo como el vehículo de una nación que luchaba contra el imperialismo y afirmaría “El peronismo o el antiperonismo existían antes de Perón.” (Citado en Gillespie, 2011) José Abelardo Ramos propondría al peronismo como un capítulo más de un extenso conflicto entre dos modelos de Nación contrapuestos, originado en la época del Virreinato. (Citado en Slipak, 2015)
Esta reconstrucción de la historia a partir de dos bandos contrapuestos, y la intención de establecer algún tipo de continuación entre las diferentes luchas en nuestro país. En un documento publicado en la Revista Cristianismo y Revolución (N° 26, 11-12/1970) llamado “Hablan los Montoneros”, la organización deja entrever su revisionismo: “… no creemos que las luchas populares comiencen con nosotros, sino que nos sentimos parte de la síntesis final de un proceso histórico 160 años atrás y que con sus avances y retrocesos da un salto definitivo hacia adelante el
41 17 de octubre de 1945.” Se presentaba a la historia siempre atravesada por un conflicto entre dos partes, por un lado se encontraba la oligarquía vendepatria y por el otro, el pueblo, identificado con los intereses de la Nación. Se intenta marcar una continuidad en todos esos años: “Esta corriente nacional y popular se expresó tanto en 1810 como en 1945.” Otro claro indicio sobre su revisionismo se puede encontrar en la explicación acerca del nombre elegido para la organización, la idea de llamarse Montoneros significaba recuperar las tradiciones y los méritos del hombre criollo en las luchas del siglo XIX. La intención era rendir homenaje y reconocimiento a aquellos hombres que tenían convicción como ellos.
Sobre la cuestión del revisionismo realizado por Montoneros, Firmenich señala que luego del derrocamiento de Perón, su generación realizaría un revisionismo histórico sobre el peronismo en el cual se revalorizaron los aspectos positivos, lo cual se centró en destacar el sentido histórico, social y nacional del peronismo.17
A partir del número 10 de la revista El Descamisado, Héctor Oesterheld, escritor argentino, empezaría una serie llamada “América Latina: 400 años de guerra.” Acompañando el inicio de esta serie, se afirmaría “Desde las páginas de ED saldrá entonces nuestra verdadera historia. […] Porque la historia del imperialismo es la historia del continente americano – la Patria Grande – y la historia de nuestra patria. Son 450 años de guerra. Sí, de guerra. Porque los pueblos avasallados por el invasor nunca se rindieron.” (ED, N° 23, 10/1973) De acuerdo con Grassi (2015) la intención de esta historieta era difundir una historia no oficial, y siempre mostrando dos bandos contrapuestos: por un lado el bando de los malos, el imperialismo, y en la vereda de enfrente, los buenos, el pueblo.
Montoneros reconstruiría una imagen del pueblo peronista como combativo, centrándose en los hechos del 17 de octubre y en la resistencia peronista. En varios artículos de ED, se ubica al 17 de octubre del 45 como un punto de ruptura en la historia de nuestro país: “El 17 de octubre de 1945 fue el signo de que nuestro país había cambiado. Ese día se fundó el peronismo. […] El 17 es, le disguste a quien le disguste, una fecha histórica, un punto fundamental en nuestra marcha hacia la liberación nacional y social.” (ED, N° 23, 10/1973) Lo mismo hará ED (N° 36, 01/1974) sobre la toma del Frigórifico Lisandro de la Torre en 1959, se resaltará el carácter combativo del pueblo peronista, asignando el fracaso a los “burócratas”: “El ejemplo de lucha y entrega de los
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La entrevista realizada a Mario Firmenich se encuentra disponible en el siguiente link:
42 principales protagonistas […] hecho irrefutable, la conciencia de los trabajadores peronistas” Se puede notar una intención de destacar en el relato sobre diferentes hechos o sucesos, el carácter combativo y hasta revolucionario del pueblo y del propio peronismo.
Sobre la construcción del peronismo como un movimiento revolucionario, Gillespie (2011, p. 218) afirma: “Abunda la ingenuidad, pero se puede comprender por qué Perón se hizo pronto tan aceptable a la opinión radical. Ningún representaste de la izquierda, peronista o no peronista, había proporcionado una historia completa de la política peronista posterior a 1955.”
El discurso Montonero, y la revista ED, realizan una reivindicación de la figura de Evita, a partir de una idealización sobre la segunda esposa de Perón. En el número 10 de la revista, incluso se incorporó un suplemento especial dedicado a Evita. Se remarcaba constantemente su carácter combativo y se intentaba presentar a Montoneros como su continuidad. La frase “Si Evita viviera, sería Montonera” se repite continuamente, como también “Evita hay una sola”, en clara disconformidad con la figura de Isabel Perón. El co-director de ED afirma que se “reivindicaba a la Evita combativa y su continuidad: Montoneros”, tratando de marcar una especie de línea de continuación entra Eva y la organización. (Grassi, 2015, p.181)