LOS ESPACIOS DE LA FOTOGRAFIA DE ARQUITECTURA.
C. Revistas y libros
La difusión de la arquitectura latinoamericana en medios impresos especializados y no-especializados40 se ha percibido como confinada al inte-
rior de cada país, tomando en cuenta la aparentemente escasa circulación de material más allá de las fronteras nacionales salvo en muy excepcionales ocasiones.41 Ello parece ser cierto durante las primeras tres décadas del siglo
XX, cuando los canales institucionales de circulación de personas, imáge- nes e ideas estaban limitados por el desarrollo de la industria editorial y las relativamente escasas instancias de intercambio entre agremiaciones pro- fesionales u organismos oficiales. A partir de los años treinta, en el contex- to de eventos como la IV Conferencia Panamericana de Arquitectos (Rio de Janeiro, 1930), esos intercambios se hicieron más fructíferos en función de los procesos de modernización que estaban ocurriendo simultáneamente en varios países (fig. 27). Junto con ello, es oportuno aclarar que esta percep- ción de aislamiento entre paises tiene cierto asidero, cuando se comprende el papel desempeñado por las exposiciones del MoMA. La difusión que tuvo la arquitectura brasileña a nivel global a partir de 1945 se debió en gran medida a la puesta en marcha del aparato editorial y los mecanismos de distribución de la industria editorial estadounidense y la circulación misma de la exposi- ción Brazil Builds.42 En este caso particular, un libro producido a partir de
una exposición generó interés por publicar arquitectura en otro soporte, la revista.
Esto refrenda lo expresado en la introducción: Los caminos parale- los tomados por editores y fotógrafos respecto de las conexiones con el ámbi- to internacional se hicieron directamente con los centros europeos y nortea- mericanos, y pocas veces parecen haberlo hecho con sus vecinos regionales. Las fotografías de arquitectura circularon con más frecuencia y fue- ron reproducidas en distintos medios en la región a partir de los años cua- renta. Los libros, al igual que las revistas, cumplieron un papel de importan- cia en este proceso. Al no tener éstos la capacidad de circular con la misma agilidad de aquellas, cumplieron otro propósito: sirvieron muchas veces de caja de resonancia de cuanto se publicaba en revistas, ya fuera reuniendo material disperso, o proporcionando material para futuras publicaciones pe- riódicas. Este doble rol permite hacer una síntesis acerca de las fotografías
40 Se insiste en la inclusión de publicaciones que no necesariamente provienen del ámbito de la arquitectura o en urbanismo, pues en ellos comparecen con particular frecuencia, ensayos, reportajes e incluso libros enteros dedicados a temas como la ciudad, el ambiente urbano, los desarrollos en construcciones hospitalarias y de viviendas higiénicas, etc. Esto es especialmen- te importante durante los años treinta y cuarenta, período de mayor atención editorial y perio- dística sobre lo nuevo en arquitectura (gustos, tipos edilicios, etc.) y los cambios ocurridos en las ciudades.
41 Para Marina Waisman, “Es un efecto perverso, una causa de desinformación antes que de información, el desequilibrio que existe entre la calidad y cantidad de información que emiten y difunden los países centrales y los “periféricos”. Una barrera de incomunicación bloquea el in- tercambio de informaciones entre países marginales, bloqueo que responde a complejas razones, entre las cuales juega un papel muy importante la persistencia de un sistema de comunicaciones propio del mundo colonial…” Waisman, Marina. El interior de la historia. Historiografía arqui-
tectónica para uso de latinoamericanos. Escala, Bogotá, 1990. P. 62.
42 Al respecto, la apreciación final de Philip Goodwin en su introdución es sintomática de esta percepción: “Este es un intento por mostrar a los norteamericanos el encanto de las viejas y la inspiración de las nuevas construcciones en Brasil. También otros muchos latinoamericanos podrían no estar familiarizados con esta faceta de la cultura de sus vecinos brasileños. Y estas fotos justifican este esfuerzo.” Goodwin, Ph. Op. Cit. P. 9.
Fig. 27:
Dos páginas de Arquitectura y Arte Decorativo Nº 11 (458-459). El reportaje sobre Rio de Janeiro incluye fotografías aéreas del medio natural y del sector central de la antigua capital del brasil, sede del Congreso Panamericano de Arquitectos de 1930.
en los medios especializados, marcada por una alternancia temporal entre libros y revistas publicados ya sea fuera de América Latina o producidos en la región.
La mayor cantidad de publicaciones seleccionadas aquí y el tono general que presentan hace necesaria una periodización marcada por epi- sodios relevantes dentro de la cultura arquitectónica. Los años treinta, los catálogos de las exposiciones del MoMA de Nueva York y la inauguración de Brasilia marcan estos hitos para el mundo editorial y la producción de imágenes fotográficas en América Latina.
1. Los años treinta
La producción internacional de libros de arquitectura moderna de carácter propagandístico o divulgativo durante los años treinta y cuaren- ta raras veces incluyó a América Latina como una categoría especial o en consideración a sus países. El primer ejemplo de tal inclusión explícita es la segunda edición de Gli Elementi dell’architettura funzionale de Alberto Sartoris (1932, 1ª ed.; 1935, 2ª ed.). Como se menciona en la introducción de esta tesis, en “Desde la arquitectura”, el alto grado de homogeneidad visual alcanzado en este grueso volúmen evidencia el criterio selectivo de Sarto- ris con el que fue expuesta la arquitectura moderna producida en el mundo hasta ese momento. Es, como ha dicho Antoine Baudin, una colección de fotografías de alta calidad técnica que Sartoris fue completando por dos dé- cadas, cuya selección y puesta en circulación no obedeció a otro propósito que ser estrictamente documentales.43 En este sentido, los edificios aparecen
casi siempre aislados de su contexto, sobre todo si éste es urbano, marcando el carácter propagandístico de su libro.
43 Baudin, Antoine. “De la collection à l’encyclopédie” En: Baudin, A. (dir.) Photographie
et architecture moderne. La collection Alberto Sartoris. Les Archives de la Construction Moderne
EPFL-ENAC, Lausanne, Suiza, 2003. P. 29.
Fig. 28:
Dos páginas de Gli Elementi dell’architettura
funzionale de Sartoris:
Izq., edificio de renta en Buenos Aires de León Dourge, fotografiado por Gómez Piñeiro. Der., la casa de Warchavchik para una pequeña familia en la calle Itápolis, São Paulo, 1930, foto- grafiada por Hugo Zanella.
En Gli elementi… aparecieron en la escena internacional por pri- mera vez algunas de las primeras casas de Warchavchik, como se ha mencio- nado ya, fotografiadas por Hugo Zanella (fig. 27, pág. anterior); un edificio de renta de Leon Dourgue (fig. 28, pág. anterior), el edificio Comega de Jo- selevich y Douillet (fig.29) y el Hindu Club de Vilar en Buenos Aires, todos fotografiados por Manuel Gómez Piñeiro (fig. 30), y el Rambla Hotel y la casa de Mauricio Cravotto en Montevideo de fotógrafo desconocido. El material fotográfico que aparece en el libro es fundamentalmente el que los arqui- tectos suministraron a Sartoris, como consecuencia de sus primeros viajes a Sur América y los contactos que estableció en los tres países. La arquitec- tura producida en América Latina, básicamente de la mano de arquitectos que provenían de Europa, apareció en el libro formando una suerte de infill arquitectónico y visual, junto a la producción de otros países como Grecia, Irán, Checoslovaquia o Polonia, a lado de la producción más prestigiosa y re- conocida de arquitectos franceses, alemanes, italianos y suizos. Ello se logró en gran medida por los aspectos visuales del libro: las fotografías se repro- dujeron en un formato grande, se eligieron aquellas que alternaron fuertes perspectivas dinámicas con encuadres frontales (sobre todo en las casas) y se evitaron angulaciones y composiciones más abstractas y experimentales de parte de los fotógrafos. Este afán homogenizador coincide con la voluntad de hacer de esta colección de imágenes de arquitectura moderna, la expresión más fidedigna del carácter internacional y estilístico que, según Sartoris, la arquitectura moderna debía tener.44
Mientras que en el libro propagandístico se enfatiza la condición de objeto del edificio, es frecuente encontrar en la revista, sobre todo si ésta es de carácter vanguardista, una visión muy diferente. En el primero lo urbano está prácticamente ausente o apenas sugerido. En la segunda, la presencia de lo urbano como fenómeno y como tema de debate tiene una mayor pre- sencia. Ello se advierte en varios casos: en las revistas chilenas de los años treinta y en casos más puntuales, como el suplemento del grupo Austral en
44 Sartoris, Alberto. Gli elementi dell’architettura funzionale. Hoepli, Milán, 1932 (2ª ed.). P. 7 a 48. Véase en especial el numeral VI “I sistemi della nuova architettura”, Pp. 25 a 30. Dos páginas de Gli Elementi dell’architettura
funzionale de Sartoris:
Fig. 29 (arr.):
Edificio Comega de Joselevich y Douillet, fotógra- fo no identificado.
Fig. 30 (arr. der.):
Piscina del Hindu Club en Buenos Aires de Vilar, fotografiado por Gómez Piñeiro.
Nuestra Arquitectura en Argentina.
La actividad editorial como constructora de la cultura, utiliza la imagen como parte de un texto visual cuyas intenciones avanzan a la par que las del texto escrito, cuando no, superándolo en sus alcances ideológicos. Ello es particularmente notorio en dos casos chilenos: Uno en Arquitectura
y arte decorativo (1928-1931), una revista disciplinar, y otro en ARQuitectu- ra (1936-1937), revista de corta vida de carácter vanguardista. En ambas la
ciudad fue un tema relevante, aunque los enfoques y propósitos fueron muy diferentes en cada una.
Arquitectura y Arte Decorativo (AyAD) se presenta aquí como un
precedente, del uso que los arquitectos y los editores dieron a la fotografía para difundir su trabajo. Las 6 fotografías de E. Merton que acompañan el artículo “Construir” y publicado en el Nº 11 de julio de 1930, muestran edi- ficios en construcción, “rascacielos” de 12 pisos que emergen, envueltos en andamios, sobre el paisaje urbano de Santiago. (Fig. 31) Es cierto que estas imágenes ilustran lo que el autor intenta explicar: la pujanza de una América del Sur que encuentra en estos signos de progreso material, su expresión más clara y evidente. Los edificios en construcción se muestran en su más cruda fase de materialización, en la cual ni los estilos ni las filiaciones esté- ticas son evidentes. Las fotos de Merton resultan más atractivas aún al ser las únicas en todo el panorama de la revista, que muestran edificaciones en construcción. El carácter documental de tales imágenes es superado por una voluntad estética de parte del fotógrafo al mostrar estos objetos en su fase más abstracta, cuya forma final está definida por envoltorios provisionales. Ello es especialmente fuerte en la serie dedicada al edificio de la Compañía de Seguros La Sud América (A. Siegel, arq., esquina sur-poniente de calles Bandera y Agustinas) y en la fotografía (no publicada) del Ministerio de Ha- cienda. Las creaciones del espíritu ya están anunciándose, más que en los edificios mismos, en sus imágenes.45 (Fig. 32, pág. siguiente)
45 En el artículo se lee:
“Hasta ahora hemos trabajado y continuamos trabajando para adquirir la felicidad material, y sólo
Figs. 31 (izq.) y 32 (der.):
Páginas 468 y 469 de Arquitectura y Arte De-
corativo Nº 11, 1930. Las fotografías de Merton
constituyen lo esencial del reportaje “Construir”, sobre la actividad constructora en Santiago. El pie de ilustración se refiere a “rascacielos y ciudad antigua”.
Entre una revista y otra, en 1932, Karl Brunner publicó su libro
Santiago de Chile. Su estado actual y futura formación. El uso de la fotogra-
fía como medio para plantear los problemas urbanos fue evidente. Usando material de archivo, fotografías de Jorge Hartmann y sobre todo, fotos toma- das por él mismo, presentó su trabajo mediante fotografías aéreas, a nivel de la calle, en espacios públicos, desde los cerros y edificios altos. Son documen- tos tendientes a demostrar las ventajas de las propuestas que Brunner había realizado hasta entonces. Son de interés sus fotos tomadas en el centro de Santiago, en las que la aparición de edificios de renta es notoria, así como el contraste con los barrios suburbanos, con amplias avenidas y casas aisladas (fig. 33. Véanse otras fotografías en el Cap. I). Entre el número de AyAD de 1930 ya referido y el libro de Brunner hay un lógico cambio de enfoque. La publicación del libro se puede entender como una rápida acción tendiente a ordenar el discurso acerca de la ciudad en torno a sus propuestas, más que a la exaltación de la acción constructora emprendida sin un trabajo previo de estudios científicos acerca del devenir de la ciudad.
Dos años más tarde, en el número 2 de ARQuitectura de 1935 (fig. 35, pág. siguiente), una fotografía de autor anónimo muestra en su parte in- ferior un campesino con su arado y sus bueyes en un trasfondo llano sin edi- ficación alguna y un cielo poblado de nubes (fig. 34). ¿Qué hace esa fotogra- fía allí? El texto que sigue en la página de la derecha se titula “Urbanismo y Habitación”, firmado por Enrique Gebhard. Como en una película vanguar- dista de los años veinte, el autor –también director de la revista– dispone un breve texto introductorio, e inserta la imagen de un reloj de bolsillo con su mecanismo a la vista. Gebhard plantea su punto de vista:
nuestras generaciones del futuro conocerán el descanso después de los años de lucha y nos apor- tarán a su vez las creaciones del espíritu, de la ciencia, de la imaginación. Ahora somos Esparta, después seremos Atenas.
[…] (E)l período de desarrollo que atravesamos es el más grande, porque es belleza y porque es el que preparará mayormente a las generaciones futuras para alcanzar a las viejas naciones en los dominios del arte y de la ciencia. Y es por esto que los congresos que reúnen periódicamente con su nuevo aporte de progreso y conocimientos a los arquitectos de América, son de tanta trascen- dencia e incalculables beneficios para estas naciones donde muy pronto las masas alcanzarán el grado de adelanto y comodidad en el vivir que hasta ahora posee solo, como orgulloso privilegio, la América del Norte.”
Fig. 33:
Izq.: El centro de Santiago visto desde el cerro Santa Lucía (pág. 45) y a la der., barrios residen- ciales en la comuna de Providencia, página 99 de Santiago de Chile Su estado actual y futura
formación de Brunner, 1932. La foto inferior (en
el barrio Los Leones) fue utilizada también en el Manual de urbanismo, editado en Bogotá en 1939.