I NFORMACIÓN QUE PROPORCIONA LA TMG:
I NFORMACIÓN QUE PROPORCIONA LA TMG : EJEMPOS PRÁCTICOS
8.3. P ROPIEDADES CONTRÁCTILES DEL MÚSCULO
8.3.2. Rigidez muscular La rigidez muscular está íntimamente ligada a la fatiga, ya que disminuye su valor cuando el músculo no está cansado ocurriendo lo contrario
cuando aparece la fatiga. Entendemos por rigidez muscular (stiffness) la dureza o tono que presenta con independencia de cuál sea su origen (actividad física, descanso, etc.) o el mecanismo que la determine (componente contráctil, tejido conjuntivo o activación neuromuscular). La forma de determinar la rigidez de un músculo mediante la TMG es analizando el resultado de la deformación radial máxima del músculo evaluado (Dm), el cual presenta valores bajos cuando la rigidez es elevada y altos cuanto ésta disminuye. Muestra la resistencia pasiva a la deformación radial del músculo. Su valor determina la magnitud de la respuesta mecánica y condiciona su eficiencia motriz según la actividad que realice la persona.
Un aspecto importante es entender las diferencias y vinculaciones que la rigidez muscular tiene con las deformaciones radiales y longitudinales del músculo cuando este es activado. Los componentes contráctiles musculares y los componentes elásticos en serie y en paralelo son aspectos que condicionan la rigidez del músculo en su totalidad, alterando las características del músculo en los diferentes tipos decontracción muscular (concéntricas, isométricas y excéntricas con el músculo acortado o alargado).
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En este sentido Simunic (2003) estudió la amplitud máxima de dos respuestas musculares (recogidas con TMG y Torque) adaptando los cuatro parámetros de tiempo (Td, Tc, Ts y Tr) a cada una de las respuestas DmTMG y Dmtorque (Figura 8.18).
Figura 8.18. Definición de parámetros igual para la respuesta transversal (TMG) y la contracción
longitudinal (Torque). Amplitud de contracción máxima (Dm), tiempo de activación (Td), tiempo de contracción (Tc), tiempo de mantenimiento (Ts) y tiempo de relajación (Tr). Adaptado de Simunic, (2003).
Explica que el pico de la respuesta registrada en la contracción transversal (recogido con TMG) es más acentuado en los músculos con menor Tc. Basándose en la presunción de que en un músculo todas las fibras del mismo tipo se contraen al mismo tiempo cuando son estimuladas, utiliza distintos modelos de estimulación para caracterizar cada tipo de fibra muscular (tipo I o tipo II).
En el siguiente esquema (Figura 8.19) muestra como sería la respuesta al combinar el comportamiento de ambas fibras (fibras tipo I y tipo II) en su desplazamiento longitudinal y transversal del vientre muscular. En el modelo propuesto, Simunic acepta los datos que se pueden encontrar en la literatura especializada sobre la concentración selectiva de calcio por tipo de fibra y la fuerza longitudinal ejercida por cada una de ellas (Wetzel y Gros, 1998). La contracción longitudinal de la fibra muscular tipo II comienza a aumentar más tarde cuando la concentración de calcio y su amplitud es hasta nueve veces
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superior que la contracción longitudinal de fibras tipo I (Wetzel y Gros, 1998; Sica y McComas, 1971).
Figura 8.19. Modelo de conexión entre medidas longitudinales de fuerza y el
desplazamiento transversal del vientre muscular. Adaptado de Simunic, (2003).
In vivo, la rigidez longitudinal del complejo músculo-tendón y la elasticidad del
tendón no parecen estar vinculadas (Kubo et al., 2001). Esto supone que sus características morfológicas no parecen ser factores claves en la rigidez del músculo (Kubo et al., 2001a,b). Por su parte, Simunic (2003) señala que la rigidez del vientre muscular depende de la posición de los segmentos (ángulo de la articulación) y de la elasticidad muscular.
La rigidez nos permite evaluar el estado del músculo y explorar el potencial riesgo de lesión que puede tener el mismo en determinadas modalidades deportivas. Una elevada rigidez (bajo valor de Dm), siempre que no alcance valores potencialmente patológicos, puede suponer elevada eficiencia en pruebas explosivas (ejemplo: saltos, lanzamientos o carreras lineales de velocidad corta), pero también resulta un riesgo elevado en acciones en las que el deportista realiza aceleraciones y desaceleraciones o cambios de dirección intensos y no previstos
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con suficiente anterioridad (ejemplo: fútbol). Aun así, es necesario comprender que el Dm se ve afectado por diferentes factores como puede ser el tipo de musculatura, si esta se encuentra poco o muy tonificada y el tipo de hipertrofia que presente. En este sentido, Rodríguez-Ruiz et al., 2012a, registraron valores diferentes de Dm en los jugadores de voleyplaya de alto nivel. Los especialistas en defensa presentan valores entre 2 y 4 mm, mientras que los especialistas en bloqueo presentan valores entre 4 y 8 mm.
Para realizar mediciones de la rigidez muscular habitualmente se utilizaba una metodología conocida como Myotonomer. Sin embargo, Simunic et al. (2003) se dieron cuenta de que las mediciones de la rigidez con esta metodología no eran precisas, por lo que mejoraron el sensor de desplazamiento utilizado un separador (Figura 8.20). Este separador funciona como punto de referencia para conocer la profundidad que el sensor de desplazamiento ejerce sobre la superficie cutánea del músculo que es evaluado en su eje transversal (Dv).
Figura 8.20. Muestra del sensor de deformación con un separador incorporado. Adaptado
de Simunic, (2003).
Estudios preliminares revelaban que Dm depende de la presión que se ejerce inicialmente con el sensor sobre la superficie cutánea (Dv) (Knez, 2000). Así Simunic (2003) trabajó con valores normalizados de Dv para cada sujeto de acuerdo con su valor máximo, y con independencia del ángulo de la articulación a la que se midió este valor. Observaron que cuando el ángulo del codo se reduce,
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Dv disminuye también. Esta disminución fue estadísticamente significativa para el
músculo braquioradial (BR) e insignificante para el músculo bíceps braquial (BB). Cuando los parámetros Dm y Dv se unieron en un solo parámetro se encontró una buena correlación (r=0,53) entre ambos parámetros (Figura 8.21). No obstante, en el caso de observaciones por separado no se encontró correlación, lo que significa que el parámetro Dv no es el único que tiene influencia en Dm.
Figura 8.21. Correlación estadísticamente significativa con la tendencia lineal entre DmTMG
y Dv (N=15) de los músculos evaluados (BB y BR) con un ángulo del codo de: 1,40 radianes. Adaptado de Simunic, (2003).
8.3.3. Potenciación muscular. La potenciación muscular, o potenciación post-activación,