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2.3 MARCO TEORICO

2.3.1 RITMOS DEL PACIFICO COLOMBIANO 1 El currulao.

Se considera como la tonada base o tonada tipo de zona Pacífico colombiano, no sólo en razón de estar señalado como prototipo de lo africano en nuestro país sino por corresponder a modalidades instrumentales, vocales y coreográficas simultáneamente. Como danza, el currulao es sin lugar a dudas el ejemplo más vigoroso del ancestro negro. El desarrollo de su planimetría sigue un esquema complejo pues asocia la rutina de los pasos por parejas a una conjugación colectiva en forma de filas o corredores, tanto las parejas como las filas se muestran empujadas por un pulso rítmico extraordinariamente dinámico. La estereometría, vivaz y variada, resulta muy rica en valores plásticos, el currulao como danza señala un proceso ritual en el que los danzarines van poniéndose en trance de modo paulatino y a medida que la música de la orquesta regional va intensificando su fuerza.

Esta orquesta está constituida por diez elementos o unidades organológicos: la marimba de chontas o gran xilófono colombiano, los dos cununos o tambores de un solo parche (macho y hembra), el bombo, el redoblante y cinco guasás o sonajeros de guadua. El acompañamiento vocal, realizado generalmente por mujeres, sigue la forma responsorial o de letanías en el cual la cantadora, llamada “glosadora”, va diciendo los versos del coplerío local y las “respondedoras” cantan el estribillo constante, en segunda voz.

2.3.1.2 El patacoré y el berejú.

Aunque su nombre parece de origen indígena ya que la voz “patakorá” en la lengua de los ernbera, tribu del mismo litoral, significa plátano, lo que pudiera indicar un canto de cosecha o fertilidad, es en síntesis una variante del currulao; los informadores locales aseguran que tanto el patacoré como el berejú son modalidades del mismo aire y que el patacoré es el más rápido.

Hemos observado que en el estribillo de algunos patacorés se dice: pata - coré, pata - coré (como en el mapalé se dice: el mapalé, el mapalé, etc.) y en el berejú hay una retahíla que reza: a mí berejú, adiós berejú, y las respondedoras dicen: quejú... quejú... quejú. 2.3.1.3 La juga.

No propiamente un aire especial sino una manera de cantar en juego de voces. Por ello parece ser una corruptela de la voz “fuga”, que musicalmente indica conjugación de voces o juego de tonos de un mismo tema. Tal vez el hombre folk del litoral hace una interpretación propia de juga, deturpación de fuga, al relacionarla con jugar. Se refiere en ambos casos a la modalidad responsorial en que una voz canta los versos y otra los estribillos. Hay por ello muchos cantos en “aire de juga”.

2.3.1.4 Los bundes.

Cuyo nombre es africano, son muy abundantes en este litoral como expresiones de ritos fúnebres entre los negros. El tolimense, pieza particular del músico Alberto Castilla (8), tiene este nombre como préstamo pero con la significación de mezcla, ya que es una síncresis de guabina, bambuco y torbellino. Los del litoral derivan su nombre del antecesor africano (el “wunde” que todavía existe en Sierra Leona, Guinea inglesa) y son cantos de recreación que realizan los niños negros del Pacífico en los patios de las casas mientras los adultos se ocupan del rito mortuorio propiamente dicho; son por ello rondas y juegos infantiles con letras o textos alusivos o explicativos del contenido lúdicro de éstos como la Margarita Batiana, la Canoa Paula, el Laurel, el Punto, la Pelusa, el Carpintero, Jugar con mi tía, el Trapicherito, el Florón, la Buluca, el Quilele, Adiós tía Cotí, el Bambazú, etc.

8) Alberto Castilla (músico colombiano autor de la pieza musical “el bunde tolimense)

2.3.1.5 El Chigualo.

Su nombre parece provenir de la voz “chigua”, que es el nombre de un pez equivalente al llamado “mapalé” en el litoral norte y

corresponde indistintamente, según las regiones del Pacífico, a la funérea infantil o a la de adultos. Resulta más evidente pensar en la acepción de chigualo por derivación de la voz chigua, que en quechua significa cuna y que en Chile, según nos informó el maestro Domingo Santacruz, es la cajita o cama rústica en donde se coloca el cadáver del niño para el rito funerario popular entre los descendientes de indígenas de ese país (indios collas o araucanos). Este uso de la caja o cuna es común al rito de muchas regiones de Colombia, como son los gualís del Chocó, los angelitos o angelitos bailaos de Boyacá y Cundinamarca, los mampulorios de la costa norte llamados también velatorios o el muerto - alegre del alto Sinú. 2.3.1.6 El maquerule.

Es el nombre incidental que recibe un aire musical, variedad de jota chocoana, puesto a una canción popular dedicada a un famoso panadero de Andagoya de apellido Mac Duller y también aplicado a la danza pantomímica (mezcla de coreografía cortesana de tipo jota y pantomimas sobre el trabajo del panadero mencionado en la letra). Ella dice: “Mister Mac-Duller era un chombo / panadero en Andagoya; / lo llamaban Maquerule, / se arruinó fiando mogolla. / Maquerule amasa el pan / y lo vende de contado; / Maquerule ya no quiere / que su pan sea fiado. / Maquerule no está aquí, / Maquerule está en Condoto; / cuando venga Maquerule: / su mujer se fue con otro”. Y, a cada estrofa, se canta como estribillo este comentario de consejo: “Póngale la mano al pan, Maquerule, / póngale la mano al pan, pa que sude; / pin, pan, pun, Maquerule, pin, pan, pun”. Este episodio nos permite deducir que no existía tradicionalmente el canto mencionado hasta el momento cuando se dedicó la canción al panadero de Andagoya y de su fonética figurada salió el nombre. Además, el único Maquerule conocido en el litoral corresponde exactamente al aquí citado y a su música; canto que se folklorizó. Pango o pángora, andarele o andarete, madruga, tiguarandó, saporrondó, aguabajo, aguacorte, aguachica son nombres que corresponden a variedades muy poco definidas, la mayor parte de las cuales tienen ritmo básico de currulao.

Son coplas de los aires antillano y panameño, respectivamente el calipso fue antiguamente una canción protesta de los negros de Africa occidental. En la Guinea inglesa (Sierra Leona) existen hoy famosos calipsos, como el de la independencia, grabado en 1962, canciones de comentario social y asimismo lo son en el Chocó El tamborito, canto y danza nacional de Panamá, se derivó al Chocó desde los tiempos en que Panamá era departamento colombiano. 2.3.1.8 La caramba.

Tal vez derivación del aire sureño (Chile y Argentina) muy similar a la cueca y llamado el caramba. Uno y otro tienen letras en seguidilla pues derivan de la jota aragonesa, pero en la caramba chocoana no alternan heptasílabos con pentasílabos que es la norma de la seguidilla (7-5-7-5-5-7-5) sino octosilabos y pentasílabos: “Dónde vas tan de mañana / Carambaitúa. / A visitar un enjuermo / Carambaitúa. / Que está de muerte en la cama / Carambaitúa” este es un diálogo cantado.

2.3.1.9 El pregón

Tal vez el más popular en el litoral Pacífico sea hoy el que, procedente del Brasil, se modificó en canto recitativo negro y que dice en su estribillo “agua de caná”, si bien es cierto que el pregón es común en muchas zonas pues se utiliza para anunciar artículos en venta cantando un recitativo, éste del litoral Pacífico es muy original en su forma y así como en el Atlántico son notables algunos como “pandehué” (pan de huevo o pamamaga” (palma amarga), aquí aparece un fonema que se muestra como enigmático hasta dar con su sentido y explicación. Todos conocemos la inmensa variedad de los pregones ciudadanos y pueblerinos que nos anuncian, mediante una frase cantada o gritada y que se acompaña de forma recitativa más o menos melódica, los diarios locales, el carbón, el pan, las escobas, la compra de botellas vacías o papel periódico y las especialidades típicas regionales.

Uno de los numerosos nombres del aguardiente y del guarapo era, , “agua de cana” (portugués) que equivale a agua de caña en castellano. La acentuación de la a final, común a vocablos negros,

hizo que fuera transformada en “agua de caná” y caprichosamente se transformó en “agua paicaná” en donde la voz paicaná no tiene significado alguno como tampoco lo tiene cana en la región dicha. “Agua paicaná, señores,/ agua de caná; / Bien venida Madeira, / agua de caná; / Caramba esta enguayabá / agua de caná”, etc. Es un pregón callejero para el aguardiente o el guarapo.

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