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Rivers dice que la mayoría de los hombres hicieron lo que se les pidió en los experimentos de manera inteligente y responsa­

ble, incluso cuando el trabajo era tedioso y prolongado. Mientras

se desempeñaban bien estaban completamente interesados, pero el

interés decaía cuando descubrían que no resultaban tan bien como otros de sus vecinos... Ocurrió a m enudo que un nativo que co­ menzó sus observaciones sólo después de m ucha persuasión, se interesó tan pronto com o empezó a hacerlo tan bien com o los de­ más. La autoestim a es m uy característica de los miriam ... El espíri­ tu de competencia y rivalidad está ejemplificado con frecuencia en sus relatos de las costumbres sociales... y de las danzas seculares... Rivers encontró que las variaciones medias en la mayoría de las investigaciones cuantitativas eran decididamente pequeñas, y piensa que los resultados de los experimentos en muchos casos son más consistentes que aquellos obtenidos con pueblos civilizados.

. Aunque la agudeza visual... de los isleños de ningún modo se encontró que fuera extraordinaria, la capacidad de observación dependiente del hábito de atender y discrim inar las indicaciones más m ínim as resultó igual... a cualquiera de aquellos que han des­ pertado la adm iración de los viajeros en otras partes del mundo. ■ Gracias a su larga y continua práctica de atender a los detalles más minúsculos de su m edio, con el que llegan a estar familiarizados en extremo, los salvajes son capaces de ver y reconocer objetos distan­ tes de una m anera que parece casi milagrosa; sin embargo, es du­ doso que sus poderes visuales excedan a los del europeo que ha adiestrado su visión para algún fin especial...

El isleño es un observador extremadamente cuidadoso de la naturaleza y posee nombres para un número enorme de objetos naturales, pero Rivers piensa que semejante atención exclusiva a los objetos constituye un obstáculo para el desarrollo mental supe­ rior. Es posible, también, que el superdesarrollo de'los aspectos sensoriales de la vida mental ayude a explicar otra característica de la mente salvaje; o sea la ausencia del m ism o interés estético por la naturaleza que encontram os entre los pueblos civilizados...

Los defectos en la nomenclatura de un color pueden estar asociados con la sensibilidad defectuosa al m ism o color. Casi to­ dos aquellos objetos de qué derivan los nom bres de los colores forman parte de la-vida del pueblo de alguna manera práctica, ya sea com o com ida, medicina, o como objetos usados en la brujería. Los objetos que podían haber atraído la atención en razón de su belleza rara vez forman' la base de los nombres de los colores. El vocabulario m abuiag es un buen ejemplo de la existencia de un

gran número de nombres especiales, de los cuales sólo unos pocos se han convertido en términos abstractos para el color.

La ceguera ordinaria a los colores rojo-verde está ausente en el Estrecho de Torres, o bien es extremadamente rara. H ay un cierto grado de insensibilidad al azul y probablemente tam bién al verde... pero existe una gran sensibilidad al rojo. El azul del cielo, el verde y azul del mar, y el color verde general de la vegetación, no parecen interesar al salvaje.

La agudeza auditiva general de los isleños es inferior a la de los europeos. Esto puede ser atribuido a condiciones patológi­ cas debidas, en parte, al buceo en el m ar buscando conchas. La agudeza olfativa prom edio es mayor que en Aberdeenshire. Lfn olor débil puede ser perceptible a la vez para el individuo civilizado o incivilizado, pero cuando está cargado de sentido [para alguno] despertará inmediatamente su atención. El poder de discrim ina­ ción del tacto... de los isleños de M urray es dos veces más delicado que el de los ingleses, mientras que su sensibilidad al olor es apenas la m itad... [Aprecian] m ejor que los ingleses las diferencias peque­ ñas de peso... AI parecer, los tiem pos de reacción auditiva de los jóvenes adultos isleños de M urray y de los pueblos de Inglaterra son casi idénticos...

En los textos que siguen, y con cierta vehemencia, Eladdon declara que la evidencia empírica del Estrecho de Torres contra­ dice la idea de que el salvaje viva en un plano de moralidad inferior al del hombre civilizado. Sostiene que las normas mo­ rales proceden de la misma vida social del grupo, sin requerir necesariamente orígenes sobrenaturales o sanciones religiosas. La intención polémica está dirigida contra las afirmaciones de aquellos etnólogos de gabinete que habían protagonizado la dis­ cusión sobre la naturaleza progresiva de las ideas morales y su relación con la evolución de la religión.

V ida social, m o ral y religión

Los isleños tienen un sistema m oral fundado en las obligaciones de la vida social, que no deriva prácticamente su sostén ni sus sancio­ nes de la religión, tal y com o se entiende por lo general este térmi­

no... [Sin em bargo], los espíritus de los difuntos de M iriam pue­ den hacer sentir su resentimiento y causar daños en las casas y huertas de sus parientes, cuando no se han realizado bien sus cere­ monias funerarias o sus hijos han sido mal tratados.

C uando se inicia a los muchachos en la vida adulta, se les indica un sistema moral definido... m uy com pleto... D urante el período de transición... viven completamente aislados... y las pri­ vaciones y el sufrim iento físico constituyen lecciones de resisten­ cia. Los m uchachos viven en el asom bro de los ritos realizados y de los secretos sagrados que les han sido revelados. Resulta difícil imaginar m edios más eficaces que éstos para efectuar una educa­ ción rápida.

[Esta educación persigue que los muchachos] recuerden las adm oniciones y advertencias; que sean reticentes, prudentes, respetuosos y obedientes; que sean generosos, diligentes y cariño­ sos con los padres y sus parientes... Q ue sean bravos, feroces, resis­ tentes al dolor y al sufrim iento... Las prohibiciones principales son contra robar, tom ar prestado, evadir los deberes, hablar en exceso, insultar, escandalizar, contraer m atrim onio con ciertas personas y revelar los secretos sagrados...

Las norm as m orales rara vez se inculcan por m edio de cuentos y relatos populares... [En cam bio], la m itología... provee sanciones emocionales... y refuerza el prestigio de la tradición, es­ pecialmente en relación con las ceremonias m ortuorias y con el culto a los héroes...

Los informes de la expedición constituyen uno de los primeros registros, si no el primero, de una investigación realizada en el campo sobre el sistema de parentesco y algunas costumbres so­ ciales relacionadas (reglamentaciones matrimoniales, obligacio­ nes y derechos familiares y personales, etcétera). Fue en el trans­ curso de esta investigación que Rivers desarrolló el método genealógico y presentó algunas importantes teorías a hipótesis sobre la significación de la terminología de parentesco.

Nos ocupamos más adelante y en este mismo volu­ men de las contribuciones de Rivers, que junto con las de Morgan establecieron el fundamento teórico y metodológico de los estudios contemporáneos de la organización social pri­

mitiva. Los textos siguientes no muestran todavía las elabora­ ciones teóricas de Rivers; se encaminan sólo a documentar al­ gunos aspectos pioneros del trabajo de campo de la expedición de Cambridge.

M a trim o n io , p arentesco y term in o lo g ía

Tomando a los nativos de Mabuiag y Badu como típicos de los