Se relevaron un total de 99 víctimas que dieron cuenta de haber sido robadas y nos comunicaron un total de -al menos- 160 robos en los últimos dos meses.34
Cantidad y porcentaje de víctimas según frecuencia de robos
Frecuencia de robos Cantidad Porcentaje
1 robo 55 75,3
2 robos 7 9,6
Entre 3 y 10 robos 11 15,1
Total 73 100
Base: 73 víctimas de robo con dato.
Fuente: 556 casos del RNCT, GESPyDH-PPN 2011.
En base a los datos aportados se puede establecer que el rango de robos de pertenencias en dos meses es de 1 a 10 veces, con un promedio de 2 robos por víctima.
En cuanto a qué es lo que el personal penitenciario roba a las personas presas se mencionan: cigarrillos, elementos de higiene personal, chocolates, zapatillas, ropa de distintos tipos, alimentos y en cinco casos las víctimas indicaron que les robaron todas sus pertenencias. Como puede verse, se trata de elementos que las personas presas necesitan para sobrevivir y de objetos de relativo valor como aparatos tecnológicos y adornos personales que muchas veces tienen una significación emocional para las personas detenidas.
El carácter de rapiña de estos robos queda evidenciado en los siguientes relatos:
• “Me robaron cigarrillos, lapiceras y una faja que me había dado el médico porque en el CPFI me dejaron en silla de ruedas y quedé con un problema en la columna. En una requisa me la sacaron. El médico me dice que se la pida a la requisa, necesito usar la faja”
• “Me robaron remeras, un espejo, maquinitas de afeitar nuevas y pastas de dientes nuevas. Todo lo que ven nuevo se lo llevan”
• “Al ingresar al módulo en el mes de mayo me sacaron ropa y no me di cuenta hasta que llegué a la celda”
• “Cuando ingresé me dijeron que no podía entrar con cosas de color marrón, gris y azul. Se quedaron con una campera buenísima de color marrón. Ahora tengo mucho frío”
34 Este es el dato aproximado mínimo ya que en los casos en que el/la entrevistado/a no ha podido determinar
• “El tema es que en esta unidad no te dejan entrar remeras, buzos con insignias o números. Te lo confisca pañol y no te lo entregan. Por eso hoy hice una denuncia contra el pañolero, para que me devuelvan las cosas”
• “En el módulo III aprietan a los narcos del pabellón 6. Le sacan a los presos, te sacan de las encomiendas. Yo no les doy nada por eso me tienen bronca”
• “Es habitual que la requisa de pabellón se lleve cosas: maquinitas, lapiceras”
• “También rompen las fotos de la familia, te buscan la reacción. O vienen y te rompen la ventana, te rompen la celda. La comisión de traslado me robó una frazada”
• “Te hacen la requisa y van sacando del mono, todo lo que ‘no pasa’, se lo quedan ellos”
• “Te sacan algunas cosas anotándolas, generalmente cosas de marca. Supuestamente te lo devuelven pero no es así, se lo quedan. Ahora que estoy sancionado, de nuevo me sacaron todo”
Como puede observarse a partir del relevamiento de los “robos”, la violencia penitenciaria no sólo se imprime sobre los cuerpos de las personas encarceladas sino también sobre sus pertenencias. En este sentido nos pronunciábamos en 2008 en el marco de la investigación publicada bajo el título “Cuerpos Castigados” (PPN, 2009:81-82): “[deben] tenerse en cuenta otros ejercicios de violencia que deben ser leídos en términos vejatorios con fuerte impacto material y simbólico, nos referimos a las violencias sobre las pertenencias (objetos personales y mercadería) de las personas detenidas produciendo en ellas, además, intensos sentimientos de vulnerabilidad y de impotencia.”
Las principales circunstancias en que se efectúan los robos son durante la requisa de celda en el marco de las requisas rutinarias de pabellón o al volver de las visitas. Aquí, como en otros ejes analizados, las dimensiones de la tortura y el maltrato se presentan amalgamadas. En las requisas de pabellón y en las requisas de reintegro de visitas los robos de pertenencias suelen perpetrarse acompañados de agresiones físicas y verbales por parte del Servicio Penitenciario. En ambas circunstancias se valen de una situación de inspección corporal de las víctimas, es decir que se encuentran desnudas frente a varios penitenciarios, muchas veces mirando a la pared, con la cabeza gacha y las manos atrás, y es bajo esta condición de “indefensión” que se concretan los robos de pertenencias: mayoritariamente alimentos o elementos de higiene personal, todos aquellos productos que los familiares y allegados les hacen llegar con la finalidad de paliar las deficiencias alimentarias, de abrigo e higiene que las personas detenidas sufren en el encierro carcelario.
Estas prácticas de maltrato vinculadas a la sustracción de pertenencias resultan extensivas a las diferentes circunstancias en que se efectúa la requisa de mercadería. Otras instancias típicas de faltantes son la inspección de los paquetes que deposita la visita o se reciben por encomienda, al igual que las compras que se realizan en la cantina de la cárcel. En su versión
extrema los robos de todas las pertenencias suelen efectuarse al ser trasladado de pabellón, de unidad o al ir sancionado.