Los largometrajes de género documental están construidos desde la mirada particular de los directores. El documental permite poner la visión del sujeto que lo dirige, pero también se puede recoger una sensibilidad del momento.
En los años 2011 y 2013, periodo donde fueron estrenados los documentales analizados, el país estaba atravesando una época diferente, bajo la gestión del presidente Rafael Correa. Por primera vez, desde el regreso de Ecuador a la democracia, un jefe de estado lograba una amplía mayoría en las elecciones, lo que se traducía también en una importante aceptación popular. Su gobierno, con un marcado discurso de izquierda, se constituía en una ruptura con el pasado, al menos para muchos ecuatorianos que lo respaldaban.
Ese discurso populista, antioligarquico, antiderechista y antiimperialista logró un enorme respaldo, por parte de la ciudadanía, cansada de lo que se había denominado como la época de la “partidocracia”.
“El país estaba al borde del derrumbamiento. Los planes de austeridad se sucedían; las huelgas generales también. En diez años, el país conoció siete presidentes, entre los cuales tres fueron derrocados por manifestaciones de gran amplitud” (Laura-Lise, R. y Guillaume, T. 2013).
Todo esa etapa de inestabilidad política terminó con la llegada de Rafael Correa. Asumió el poder en 2007, y nueve años después (2016, fecha en la que fue presentado este trabajo de investigación) seguía siendo el presidente.
Durante su mandate, Correa siempre se encargó de recordar a los ecuatorianos lo nefasto que fue para el país la “partidocracia”. Se refería, continuamente, al feriado bancario, a la dolarización, a la tercierización, a la ineficiencia del Congreso Nacional, en fin, a lo que era Ecuador antes de su llegada. Y dentro de esa memoria colectiva estaban también esos dos lamentables episodios en la historia ecuatoriana: la muerte de Jaime Roldós y la desaparición de los hermanos Restrepo.
En los documentales estudiados se puede observar dicha sensibilidad que vivía el país, que se presenta a través de la critica hacia los gobiernos anteriores al de Rafael Correa. La forma en como los directores trabajan las imágenes permiten comprender una versión de los hechos donde se resalta la pobre gestión del Estado en temas de derechos humanos y se señala a responsables de la violación de los mismos. La muerte de Jaime Roldós y la desaparición de los hermanos Restrepo, sucesos que configuran la narrativa de los filmes, sirven para desprestigiar a instituciones como las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Es importante señalar que la línea discursiva con la que se va construyendo la historia en ambos documentales toma un giro cuando se refieren al gobierno de Rafael Correa. La gestión de los gobiernos anteriores se muestra como negativa mientras que el gobierno de Correa es posicionado como positivo. La comparación de los periodos muestra una distinción entre un oscuro pasado y un mejor presente. Se genera una ruptura en la representación del Estado.
El documental de María Fernanda Restrepo, por ejemplo, muestra que a partir de una institución como la Comisión de la Verdad se ha retomado el caso de sus hermanos intentando esclarecer sus muertes. Lo que no se dice (al menos explícitamente) es que esta institución fue creada en el gobierno de Correa. Este significado llega al espectador como una especie de mensaje subliminal que lo permite vincular las buenas acciones de la institución con el gobierno de la Revolución Ciudadana.
De igual manera vincular a León Febres Cordero con el caso Respreto desprestigia la imagen del Partido Social Cristiano y fortalece la frase “prohibido olvidar” utilizada por Correa para atacar a sus opositores, en este caso a grupos de poder relacionados con el PSC. Sucede lo mismo con la imagen de Abdala Bucaram que al ser representado desde su mala gestión sirve para recordar las consecuencias de estas políticas. A través del cine se logra incidir en la construcción de la memoria colectiva que invita a una lectura que permite concluir que en efecto en la actualidad estamos mejor que en el pasado.
En el documental de María Fernanda Restrepo se representa a la Policía Nacional como una institución subversiva que actúa a favor de sus intereses. Esta imagen de la institución sirvió para reforzar el postulado de Rafael Correa sobre los hechos ocurridos el 30 de septiembre de 2010 que fueron denunciados como un intento planificado de golpe de Estado. El filme estrenado un año despues de estos sucesos sirvió para deslegitimar las denuncias que se presentaban a favor de la Policía Nacional.
El documental entendido como un medio de comunicación masiva es un aparato hegemónico que sirve para direccionar el consenso. El impacto que tienen en la ciudadanía favorece a ciertos grupos de poder. Las representaciones sociales expuestas en los filmes son formas de pensamiento colectivo que permiten tomar una posicion referente a cierto acontecimiento (Jodelet, 1976). En el caso estudiado se genera una postura negativa de las instituciones involucradas en la muerte de Jaime Roldós y la desaparición de los hermanos Restrepo.
En el trabajo desarrollado se puede observar que los filmes se constituyen a favor de la imagen del correismo. En ese sentido los largometrajes seleccionados están bajo la cobija que extiende el poder del Estado que les otorga permisos de grabación y difusión necesarios para la realización del filme.
Documentales como “La muerte de Jaime Roldós” y “Mi corazón en Yambo” que tratan temas sensibles no pueden realizarse sin la aprobación del poder. En varias secuencias de los filmes se muestra el consentimiento de las diferentes instituciones para que puedan acceder a documentos relevantes para la historia. Esto da muestra de la intervención del Estado en los filmes y todas las facilidades que implica.