VI.I. MITOS Y COSMOVISIÓN
VI. 2. SÍMBOLOS Y RITOS DEL CHAMÁN
i. Chamanismo
Dedicamos las siguientes páginas al chamanismo y a definir e identificar los símbolos y ritos del chamán. Desde las primeras interpretaciones del arte se aludió a la presencia de hechiceros o chamanes, con los cuales se identificaban los antropormorfos que se reconocían en el arte paleolítico. Los bastones de mando eran atribuidos a estos hechiceros, como elementos de culto. Posteriormente algunos autores se han centrado en poner en conexión con el chamanismo el desarrollo del arte paleolítico (A.Lommel; L.Williams y J.Clottes...).
Los individuos que aparecen reflejados en el arte paleolítico se pueden identificar con estos especialistas de lo sagrado. Los elementos y ritos vinculados habitualmente al chamán pueden identificarse en el arte. Los denominamos chamanes, adaptándonos a la nomenclatura habitualmente utilizada por los investigadores del arte paleolítico. Pero pensamos que las funciones primitivas de este personaje pudieron ser mayores que las que se les atribuye actualmente a algunos de estos hechiceros. En algunas culturas el chamán queda relegado al papel de un mero curandero, y poco más. En algunos mitos se recoge la idea de que los chamanes en tiempos pasados tenían un poder superior al actual. Al identificar sus símbolos y ritos a través del arte y al analizarlos de forma comparada, pensamos que, en cuanto a sus atribuciones y rituales, pudieron ser una especie de jefes sagrados. Pretendemos mostrar que en el arte paleolítico se identifica un conjunto de motivos y ritos propios de la consagración del chamán, que permiten hablar de la existencia e institucionalización de
estos especialistas de lo sagrado en el Paleolítico Superior europeo.
Con el término «chamanismo» se suele indicar una forma religiosa característica de algunas sociedades, comprendidos un conjunto de elementos (concepciones cosmológicas y mitológicas, ritos y prácticas) en el centro de los cuales está el chamán. Este último es una figura institucionalizada a la que la comunidad atribuye el poder y la función de intermediario entre los seres humanos y el mundo de los espíritus. El chamán es una figura dominante en gran parte de las sociedades nativas de América del Sur y Central. Siberia y Mongolia es la zona chamánica más clásica. La misma palabra «chamán» procede de la lengua de los tunguses, un pueblo que caza y pastorea renos en los bosques siberianos. Aunque algunos eruditos han argumentado que la palabra deriva realmente del sánscrito, el término chamanismo puede usarse estrictamente sólo para hablar de las religiones de Siberia y Mongolia. A pesar de la gran distancia que hay del estrecho de Bering, el chamanismo americano tiene semejanzas notables con el de Siberia, de donde emigraron los nativos americanos.
Algunos antropólogos e historiadores de las religiones han interpretado el chamanismo como una etapa evolutiva del pensamiento religioso, o bien una forma de religión particular que se manifiesta en varias culturas. Eliade es uno de los autores que lleva a cabo un estudio sobre el chamanismo. Entre las experiencias características de las iniciaciones chamánicas cita el descuartizamiento del cuerpo seguido de una renovación de los órganos internos; la ascensión al Cielo y diálogo con los dioses o espíritus; el descenso a los Infiernos y conversaciones con los espíritus y almas de los manes muertos (Eliade, 1982: 45-46). Weston Le Barre, Joan Halifax sugirieron, entre otros, que ciertas pinturas de Lascaux, Trois-Fréres y otros yacimientos representan chamanes y/o sus espíritus tutelares. El estudio que más ha profundizado en este campo es el de Andreas Lommel. Últimamente, J.Clottes y Lewis-Williams han retomado la interpretación chamánica (Clottes y Lewis-Williams, 2001: 73-74).
Existe cierta idea sobre la decadencia actual de los chamanes entre distintas culturas (Eliade, 1982: 233). Entre los esquimales recuerdan un tiempo en que los angákut eran mucho más poderosos que hoy: «Yo mismo soy chamán - decía alguno de ellos a Rasmussen - pero no soy nada comparado con mi abuelo Titqatsaq. Él vivía en los tiempos en que un chamán podía descender hasta la Madre de los Animales del mar, volar hasta la Luna o hacer viajes a través de los aires...».
Accesorios y símbolos del chamán
El chamán es, además de un curandero, el líder espiritual de la comunidad, el gurú del alma del muerto, el defensor del grupo contra los seres malignos, el que indica los lugares de caza y el que domina los fenómenos atmosféricos. Es pluviomago, adivino, hechicero, sabio, médico y artista. Su contacto y relaciones con lo sobrenatural constituyen la fuente de su poder. Ciertas insignias, atributos, funciones y rituales que se le atribuyen pueden conocerse a través de un análisis comparado, puesto que el chamanismo mantiene unos rasgos comunes tanto en Siberia como en América.
El chamán suramericano se identifica con el tigre. En varios idiomas de las tribus amazónicas existe la misma palabra para denominar al jaguar y al hechicero. Entre los desanas el chamán se convierte en jaguar tras tomarse una dosis muy grande de polvo alucinógeno. Mientras sus cuerpos yacen en hamacas, sus almas se elevan hasta la Vía Láctea (Vitebsky, 2001: 46-47). Lo mismo ocurre en las lenguas mayas que llaman del mismo modo al jaguar y al hechicero. Otra vinculación es la del sacerdote o el chamán con la mítica serpiente, de quien se considera directo descendiente (Girard, 1976: 293, 244). El chamán es también un «pluvio-mago», asociándose a las lluvias y a la serpiente. El pájaro ha sido otro símbolo chamánico. Entre los yámana, el ave taxer enseñó el canto a los chamanes. El chamán puede transformarse en ave o en otro animal (Girard, 1976: 520) (Fig. 63). El sacerdote maya lleva un manto de plumas. El águila aparece frecuentemente en las leyendas sobre chamanes; representa la vocación chamánica y es la creadora del primer chamán (Marchesini y Tonutti, 2002: 121).
Fig. 63. Chamanes en el arte paleolítico. A.Figura de marfil de un hombre con cabeza de león. Auriñaciense. Abrigo de Hohlenstein-Stadel (Alemania). B.Antropomorfo con cabeza de pájaro.
Altamira, Cantabria (España).
El motivo panamericano de la flecha invisible, disparada a distancia por las artes mágicas del hechicero, parte del horizonte de los recolectores-cazadores. Una especialidad del chamán yámana es la de volverse insensible al fuego, de manera que puede pasar sobre una fogata con los pies descalzos sin quemarse y tragar brasas ardientes. Entre los chamanes araucanos destacaban como poderes el dominio del fuego. Esa técnica de magia, lo mismo que la anterior, tiene difusión panamericana (Girard, 1976: 541). El Popo1-Vuh la registra en la escena de la hoguera de Xibalbá, sobre la que pasan los héroes culturales sin quemarse. En Australia el poder sobre el fuego es atributo de los chamanes aborígenes u «hombres de alto grado».
Algunos grupos nativos americanos, como los cahuilla de California, sostienen que la fuente del poder chamánico es el saber supremo que se obtiene de ciertos espíritus guardianes como los intermediarios (Marchesini y Tonutti, 2002: 122-126). Otra hipótesis, difundida en toda Norteamérica, es la que observa en los fenómenos naturales el origen de los poderes del chamán. Para los indios paviotso el poder chamánico deriva del espíritu de la noche, invisible y sin nombre, cuyos mensajeros son el águila, el búho, el antílope, el oso y otros animales. Además del animal mítico son fuentes de poder chamánico los seres divinos, las almas de antepasados chamanes, objetos naturales y elementos del cosmos. Por lo que respecta al arte paleolítico, encontramos antropomorfos con formas animales: antropomorfos-felinos, antropomorfos-pájaros, antropomorfos-toro/ bisonte... que pueden identificarse con chamanes (Fig. 63).
El chamanismo americano suele tener semejanzas notables con el de Siberia. Las cosmologías suelen ser estratificadas, con un árbol o pilar del mundo, y los chamanes volando a los mundos superiores e inferiores. La iniciación chamánica suele suponer un proceso de muerte y resurrección, la experiencia de ser desmembrado o reducido a esqueleto, el uso de numerosos espíritus ayudantes y el matrimonio con una esposa espiritual (Vitebsky, 2001: 46, 5o-51). La iniciación comprende un viaje de bajada al inframundo y de ascenso celeste. Los elementos decorativos chamánicos aparecen por todo el mundo, entre ellos, el árbol o la escalera que conecta el cielo a la tierra. Resulta de interés conocer alguna de las experien cias chamánicas. Sobre todo porque los ritos de iniciación chamánicos muestran muchos aspectos en común. El extraordinario viaje de Meda'tia (mitología makiritare) fue así (Girard, 1976: 366-369):
«Dicen que nosotros, los hombres ordinarios, no podemos entender bien nuestro mundo, ni otros mundos que existen fuera del nuestro, encima y debajo de la Tierra, porque nos falta la sabiduría y somos ciegos y sordos a las cosas de afuera... ...para entender bien todas las cosas, hay que saber cómo viajan los huhai (chamanes) y cómo conocen a muchos Grandes Seres que les enseñan la sabiduría. Para convertirse en huhai es necesario cumplir un gran viaje a través de los siete países de Motadeua, el Cielo.
Meda'tia subió con su cuerpo terrestre a todos esos países, estando todavía vivo, halló abierto el camino secreto del Cielo. Más tarde Meda'tia volvió a la Tierra; después de haber conocido todo aquello y haber adquirido grandes poderes y sabiduría, nos ayudó a nosotros, los hombres. Dicen que, al principio, encontró obstáculos y dificultades en su camino... ...antes de llegar a la Puerta del Cielo tuvo que atravesar un país... lleno de demonios disfrazados de vientos borrascosos y de casas de suplicio; no era fácil atravesarlo porque había muchos guardianes ante la Puerta del Cielo, y sólo trataban de impedir el paso. Medatia llegó a la primera casa de prueba, la llamada Sakihana o casa de las Tijeras. Las Tijeras eran muchas, se abrían y se cerraban, colgando del techo de la casa para cortar su cabeza, pero Meda tia no fue decapitado porque era hombre sabio y justo. Ordenó a las Tijeras: «Estáis quietas», y dejaron de abrirse y de cerrarse. Entonces voló a la Segunda Casa de Suplicios, cuya dueña es la mujer Medénahua, y le apareció con los brazos abiertos, hermosísima e incitante en la penumbra, incitándole al amor. Pero Meda'tia no fue vencido por el engaño; volteó su mirada hacia arriba y siguió volando. Dice que si hubiera cedido a la tentación, Medénahua lo hubiera despedazado...
Meda tia voló entonces a la Casa de la Luna, que se halla en un estrecho túnel que une el Cielo con la Tierra, la Puerta del Cielo. Allí había mucha oscuridad; sin embargo, logró ver a Nuna, la Luna, bajo la forma de un hombre acuclillado, tras una trampa cazando gente como si fuera presa. Caza los akato (alma) que (al nacer) van del Cielo a la Tierra o (al morir) de la Tierra al Cielo, y los guarda prisioneros en su casa para comerlos luego. Llegó en seguida a un río, lo atravesó y vio la Encrucijada, Centro de todos los mundos. Allí termina el camino de la Tierra y se bifurca. Un camino negro como la noche lleva a...el País sin Amanecer que hay bajo la tierra... otro camino blanco como la luz de día lleva al Cielo, o País sin Atardecer...
Así fue, dicen, el primer viaje de un hombre a los otros mundos. Dicen que, desde entonces, nuestros chamanes todavía hacen lo mismo, pero ya no van al Cielo con su cuerpo terrestre, sino que lo dejan en la tierra como muerto y sólo su akato, su doble, emprende el viaje maravilloso. Nuestro akato no hace más que cambiar de mundo, nunca muere..., es invisible para los hombres ordinarios, pero nuestros chamanes pueden verlo claramente.
....Así Meda'tia se convirtió en chamán, así conoció los caminos de los mundos, porque los Maestros le habían dado los mismos oídos, ojos, garganta de ellos mismos, los Grandes Seres Celestes. En el viaje, Meda'tia llega por fin hasta el País sin Amanecer. Ahí encontró a Huio. «Los hombres ordinarios podemos ver de vez en cuando a Huio, bajo la forma de una gigantesca culebra de agua, vestida de plumas, y otras veces lo vemos como el Arco Iris, pero Meda'tia vio a Huio tal como es, hombre grande y poderoso».
Entre los indios tuana del estado de Washington en el descenso a los Infiernos, con frecuencia se abre la superficie del suelo, se imita el paso de una corriente de agua, se remeda mímicamente y con vigor la lucha con los espíritus, etc. Entre los nootka, el chamán se lanza en éxtasis al fondo del mar y regresa mojado y llevando el alma robada en una pequeña borla de plumas de águila (Eliade, 1982: 249). En esta ruta chamánica algunos episodios son de especial interés porque los volveremos a encontrar en numerosas ocasiones, formando parte tanto de ritos chamánicos como, en general, en los mitos heroicos. Estos elementos son: el cruce de una corriente de agua, el encuentro o enfrentamiento con guardianes, el encuentro o unión con la Diosa. Incidentes similares son recogidos en la mitología heroica. Las relatos sobre los héroes gemelos mayas, recogidos en el Popo! Vuh, se hacen eco de viajes iniciáticos que muestran paralelos con los viajes chamánicos. Los héroes gemelos libran al mundo de varios monstruos. Al crecer los gemelos y conocer la suerte de su padre (sacrificado y enterrado) viajan a las profundidades de Xibalbá y se exponen a muchos peligros para lograr vengarse. Al llegar, vencen a los señores de Xibalbá en el Tlachtli... consiguen escapar, pero los encierran en las casas del Frío, de los jaguares, del Fuego y de los Murciélagos. Consiguen superar todas las pruebas y los gemelos hacen alarde de ser inmortales al retornar a la vida tras la experiencia de muerte y resurrección.
En las cavernas paleolíticas decoradas se llevarían a cabo las inicaciones chamánicas y ceremonias en las que tomaba parte el chamán. Las particularidades del arte paleolítico y el conocimiento de tradiciones iniciáticas que tienen por marco la caverna, nos permite esbozar los episodios básicos de la iniciación como analizaremos en las siguientes páginas. El iniciado salía de la matriz de la Madre Tierra nuevamente nacido a una vida superior tras haber realizado su viaje al Más Allá y descubrir los misterios sobre la vida tras la muerte, el acontecer cíclico del sol y la luna. El baño en el agua o las pruebas relacionadas con el fuego serían algunos de los rituales necesarios para acceder a la nueva condición. El emplazamiento de algunas decoraciones en lugares profundos de las cuevas, en lugares inaccesibles, tendrían relación con los ritos iniciáticos. Son escenarios de la iniciación.
El viaje al inframundo, tan frecuentemente referido en los ritos chamánicos y en la mitología heroica, puede vincularse con los santuarios paleolíticos. Es el escenario perfecto al que parecen
referirse los distintos relatos: la caverna, la Diosa, las corrientes de agua..., en definitiva, «el inframundo». Los diferentes motivos referidos pueden identificarse entre los temas del arte paleolítico. Este tipo de rituales son inspirados por creencias astrales. Los mitos-rituales de muerte y resurrección, de desmembramiento y posterior composición de una figura, que tan frecuentemente acompañan a las iniciaciones chamánicas aluden a algún culto, probablemente mágico, mimético del desarrollo del ciclo lunar. Los indicios apuntan a que originalmente debieron existir rituales chamánicos en los que se imitaba o reproducía el curso lunar o solar. Existe una correspondencia entre tales ideas y los elementos integrantes de las iniciaciones chamánicas. Esto explicaría las ideas míticas referentes a la muerte del héroe y su resurrección tres días después.
La topografía del inframundo expresada en los mitos debe proceder del horizonte de los cazadores - recolectores paleolíticos. El inframundo de los mitos debió concebirse originalmente en el interior de una caverna. No hay que olvidar que es entonces cuando por primera vez en Europa son situados los santuarios en cuevas, donde los chamanes efectúan ritos iniciáticos y es en estas cuevas- santuarios donde reconocemos originalmente los símbolos referidos en los mitos. En ellos se gesta un fondo de motivos míticos que rebrotarán en culturas posteriores. No hay que esperar al horizonte Neolítico para situar este tipo de creencias en base al supuesto nacimiento de la idea de la germinación de las plantas como génesis de este tipo de ideas. Por el contrario, el germen de este tipo de concepciones yace en el curso aparente de los astros, que parecen nacer de la tierra e internarse en ella en su ocaso, en el inframundo, el Más Allá, donde se produce la alquimia de la vida, con el posterior renacimiento del sol cada mañana. Una versión paralela es la de la luna que muere como luna nueva, pero logra superar esta muerte temporal para luego renacer. Por ello en muchos mitos los protagonistas son los gemelos, o desdoblamiento de la divinidad portadora de la luz. Este proceso natural es considerado el paradigma del viaje tras la muerte del hombre y la existencia de una esperanza de inmortalidad. El ritual de bajada al inframundo y la superación de pruebas rituales le permitirán al chamán o jefe sagrado la ascensión celeste. Nos hallamos ante un complejo iniciático de remotos orígenes.
El chamán como héroe cultural
El papel del chamán influye en la génesis de las figuras de héroes e intermediarios entre el hombre y el dios, tales como Loki, Maui.... Tiene una doble naturaleza como humano y como divino. Sus poderes proceden de la divinidad.
Los australianos creen en algunas figuras, héroes civilizadores, que son seres fabulosos, ancestros a los que la mitología ha atribuido un papel eminente en la historia de la tribu. Se supone que han sido los fundadores de las principales instituciones sociales y las grandes ceremonias religiosas (Durkheim, 1982: 271). El dios de los hotentotes: Heintsi-Eibib, más que divinidad propiamente dicha, es una especie de personaje sobrenatural, mezcla entre héroe y brujo, que puede tomar las formas que le apetezcan (Cardona, 1998a: 185). En los mitos americanos son muy frecuentes historias protagonizadas por tricksters, transformadores o héroes culturales (Ortiz, 2006: 62-65). Estos personajes son protagonistas de muchos relatos: roban la luz, el sol o el fuego; liberan a los
animales de cacería que estaban encerrados en una cueva. Es frecuente que estos héroes culturales introduzcan instituciones o cultos. Realizan viajes que implican un desplazamiento entre diferentes niveles horizontales del Cosmos, entre el Cielo y la Tierra, o entre la Tierra y el Inframundo. Según los mitos de grupos cazadores-recolectores como los selknam el gran (Girard, 1976: 512, 538, 521- 523) dios del cielo, Temaukel, no tiene relación directa con los hombres, pero envía a Kenos, experto cazador y héroe cultural, a la tierra para que arregle el mundo, reparta el territorio, promulgue las leyes morales y las pautas de conducta. Después de haber cumplido esa misión, Kenos retorna al cielo, donde se convierte en una de las más brillantes estrellas. Al morir, el espíritu del chamán sigue la misma ruta, trazada por el héroe cultural para volver al cielo.
Sacerdotes y hechiceros ocupaban un puesto prestigioso; desde tiempos muy antiguos eran la clase depositaria exclusiva del saber. En la antigua Sumeria, los mitos más antiguos que han pervivido nos explican que la realeza «descendía de los cielos». Esta idea se repite en los mitos, la explicación del mundo a través de dioses creadores y de la sociedad a través de jefes y reyes