entre el movimiento y el pensamiento en los casos de debilidad mental, extendiendo a lo mental una calificación, hasta ahora reservada a lo físico. Concepto que dio cuenta de la correspondencia entre déficit motriz y déficit intelectuales en los términos de la psiquiatría, sosteniendo la ilusión de la medicina de hallar una sede
orgánica para todo aquello que se alejara de lo “normal” (…)”.87
Este paradigma de las Ciencias Naturales, señalado como modelo médico, físico y biológico, ha gobernado la Educación, la Educación Especial y la Educación Física desde el S. XVIII hasta finales del S. XIX aproximadamente. En este período, los objetivos de las prácticas fueron cambiando pero se mantuvieron siempre dentro de la misma tendencia, con fines higienistas y de eugenización.
Los elementos de análisis sobre las concepciones de cuerpos y movimiento han inscripto marcas identitarias sobre los sujetos. Citamos a Mónica, alumna de una de las escuelas que dice:
“Yo que soy una P.C (refiriéndose a haber tenido una parálisis cerebral al nacer) ¿puedo llegar a elongar…?” Vemos que se autodefine como un ser patológico, diferente al tener o haber tenido una parálisis cerebral en el momento del nacimiento y como consecuencia un desarrollo muscular y motriz diferente al de la mayoría.
Cuestiones que son producto de instalar:
"(…) Orden a un discurso, que dotado de eficacia: instaura divisiones y dominaciones, es el instrumento de la violencia simbólica y por su fuerza hace ser lo que designa (…)” (Chartier, 1996: 89)88.
La Educación Física llega a los sujetos que han sido considerados en relación con la enfermedad y discapacidad en el área pedagógica, tomando en un comienzo, un sentido terapéutico, las líneas presentes de la educación física considerada “especial”, en las escuelas especiales, estaban centradas en intervenciones “terapéuticas”, la recreación terapéutica, la gimnasia médica, o la psicomotricidad, se convertían en técnicas prestas a “rehabilitar”89.
87
Crisorio, R. 1998. "Constructivismo, cuerpo y lenguaje". En revista de Educación Física Ciencias.
Departamento de Educación Física. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. UNLP. La Plata. Argentina.
88Foucault aparece en Chartier, junto a Certeau y Marín, cuyas obras giran en relación al cómo
pensar las relaciones que mantienen las producciones discursivas y las prácticas sociales.
89Podemos recurrir a los estudios de Martín. V y Martin, S. (1988) sobre la progresión en supuestos tres
niveles, en las personas con minusvalía psíquica para un desarrollo psicológico y motriz adecuado, en el progreso social. Una fase educativa-terapéutica, una de actividad física adaptada y una tercera y última de integración. Pp.37.
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Esta “terapéutica”, parece haber partido de la primera ortopedia de una medicina en la infancia, aquella que mencionáramos en antecedentes. Durante los S.XVl y XVll, los médicos influían en la relación de los cuidados que los padres debían tener, en guiar sus posturas y rectitudes a los niños/as, en un sentido de asistir sus vidas.
Con la ortopedia de Andy en 1741, inicia una “pedagogía de la postura”, orientadas a la corrección corporal centrada en la infancia,90 con referencias a la rectitud del cuerpo
anatómico en su aspecto funcional, en su “pureza” geométrica, con un análisis morfológico que da cuenta de una estructuración de la postura “correcta”.91 Con ello la
ortopedia gana en terreno de las normas del cuerpo y en situar los límites entre lo normal y anormal de los cuerpos.
En el S.XVlll aparece una pedagogía destinada a lo corporal, con poder corrector a su vez coercitiva, como un sistema anatómico preciso. La Educación Física hace su entrada para desarrollar las destacadas formas, posturas y estéticas del cuerpo a lograr, dando lugar al mismo tiempo, a la degeneración, lo débil, lo frágil o tullido de cuerpos que no logran alcanzar la norma.
El estudio reciente de Sharadroski, P.(2011), refiere a la invención del “homo gymnásticus”, un fenómeno del ideal histórico del cuerpo a alcanzar, con características que se convirtieron en normas y cualidades de acción, plantea:
“(…)Con esta invención de la modernidad…los cuerpos indolentes, perezosos, ineficientes, desobedientes, frágiles, pasivos…irracionales, asimétricos, deformes (
cuerpos más o menos altos, más o menos bajos, más o menos gordos, más o menos flacos, antipatriotas, desaseadores y enfermos fueron considerados el límite de lo simbólico y a la vez material de aquello que no podía franquear. Aquellos
cuerpos que resistieron al ideal ficcional representado por el “homo gymnásticus”
tuvieron que convivir con el padecimiento y fueron automáticamente convertidos en cuerpos estigmatizados, rechazados y considerados como anormales y peligrosos. Como cuerpos enfermos, e inclusive, muchas veces patologizados(…)”.92
90Andy comienza a preguntarse acerca de los criterios de rectitud deseados, pues la medicina no se
había interrogado hasta entonces sobre la corrección de las actitudes, ni de las desviaciones cercanas a
la “normalidad”
91En Vigarello (2005) Corregir el cuerpo, describe este pasaje del “Gesto terapéutico como indicador con
el que se inaugura la deformación, al revelar tolerancias variables frente a los avatares de la rectitud. Desde el corsé preventivo, que se aplicaba indiscriminadamente en el S.XVII para imponer sus líneas de ballenas que modelaban los contornos en una pose inmóvil, hasta las prácticas que jugaban con el movimiento para imponer, por el contrario, el fortalecimiento muscular, se encuentra el registro de las representaciones que se atribuyen al ser mismo del cuerpo”
92 Scharagrodsky, P. (2011). La invención del “homo gymnásticus”. Fragmentos históricos sobre la
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No solamente la educación física de entonces sirvió para diagnosticar, corregir, disciplinar, sino que surgieron otras disciplinas creadas ad hoc de la supuesta normalidad de los cuerpos, en la modernidad, con un sentido también de medicalización, sirviéndose más del movimiento que del cuerpo, o para intervenir sobre los cuerpos desde un modelo médico.
La fisiatría, kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología, psicoterapia, disciplinas que intervienen en centros y hospitales de rehabilitación y en algunas escuelas especiales93, han centrado el análisis del movimiento, para determinar “lo fallido” de
los cuerpos. Él caso más detallado se encuentra en la técnica de Bobath94, utilizada
por la fisiatría para medir el desarrollo anormal en la infancia, armando jalones (patrones) comparados con el desarrollo motor normal, para diagnosticar parálisis cerebral en la infancia.
Ahora bien, nos referíamos anteriormente que las escuelas especiales buscaban homogeneizar y trabajar con grupos pequeños de aquellos alumnos con dificultades, para aprender a “su ritmo”. En el área de Educación Física encontramos una gran heterogeneidad de sujetos-alumnos dentro de un mismo grupo pedagógico.
Las designaciones que aparecen con los tests de habilidades motoras: exuberancia motriz, inhibición motora, discapacidades físicas, diferentes grados de problemas en la atención y de comunicación, problemas sociales y de relación. Habitan las clases y se traducen en una “diversidad” de cuerpos y movimientos. Los grupos pedagógicos en la escuela especial son organizados por nivel de lecto-escritura y cálculo, sin tener en cuenta otros elementos como el cuerpo y el movimiento.
Esta diversidad en las escuelas especiales, también se encuentra en las escuelas comunes, que retorna a una repetición de la mirada, y del modo de pensar, sostenida por la ilusión de homogeneización.
Cita del decir de un profesor de una de las escuelas especiales de irregulares motrices correspondiente al estudio de campo:
Porque un chico que está aprendiendo a gatear, las miradas del equipo técnico, son fisiátricas, el chico va al consultorio y lo van hacer trabajar, desde la óptica del equipo
93 Profesionales con kinesiólogos, fisiatras y terapistas se encuentran en particular en las escuelas de
irregulares motores.
94
Bobath, B., Bobath,K. ,(1992), Desarrollo motor en distintos tipos de parálisis cerebral. Madrid. Panamericana