Capítulo III: saberes y prácticas de las parteras
3.1. Saber y práctica
Este aspecto como parte de la conceptualización se aborda de acuerdo con Ferrater (1964) quien hace diferencia entre conocimiento y saber, pues:
El saber se equipara con frecuencia al término conocimiento […] En la literatura filosófica de varias lenguas (…español, francés, alemán) se emplea saber en un sentido más amplio que conocimiento. Mientras el conocimiento se refiere a situaciones objetivas y da lugar; una vez debidamente comprobado y sistematizado a la ciencia, […] puede referirse a […] situaciones tanto objetivas como subjetivas, tanto teóricas como prácticas. El saber es más bien una aprehensión de la realidad por medio de la cual esta queda fijada en un espíritu, expresada, transmitida a otros sujetos, sistematizada e incorporada a una tradición. En un ―contacto con la realidad ―el saber requiere[…]: tendencia a una objetivación y universalización de lo sabido, tendencia a hacer consciente lo que se sabe, admiración ante lo real, actitud de interrogación (p.600, 601).
De las anteriores nociones se infiere que el concepto saber se concibe como un conjunto de conocimientos adquiridos por alguien o como una facultad para realizar algo en la vida cotidiana, ya sea por medio de la experiencia o por un proceso de formación, y puede ser pensado como acción o como objeto. En algunos lugares saber no se reduce
solo al conocimiento, va más allá del mismo, trasciende los espacios académicos, lo cual conlleva a establecer una diferencia entre estos dos conceptos, conocimiento y saber. El conocimiento se caracteriza por la objetividad de las situaciones, su comprobación y sistematización para crear ciencia, el saber se refiere a diversas situaciones objetivas y subjetivas; teóricas y prácticas, las cuales pueden llegar a ser realizadas durante las diferentes acciones e interacciones que desarrolle un grupo humano o social, por su saber como una facultad para algo y que le permite desplegar la experiencia adquirida por sí mismo. Esta última parte tiene relación con las poblaciones afrocolombianas, por el gran acumulado de sus saberes y prácticas médico-ancestrales, especialmente de parteras y yerbateros/curanderos que enfocados a sus sistema de salud han beneficiado a la humanidad milenariamente, y se pretenden hacer visibles como patrimonio de la humanidad a través de esta investigación, mediante un registro y documentación para fortalecerlos y mantenerlos como memoria colectiva, a través del enriquecimiento de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos-CEA con enfoque intercultural.
La CEA ha de ser el medio que motive la indagación de la cultura afrocolombiana para su enriquecimiento a partir de la sabiduría popular, que ofrece respuesta a los significativos interrogantes planteados en la cotidianidad y que a juicio de Santos (2010): ¿[…] no deberíamos ser sorprendidos por la abundancia de los conocimientos, los modos de vida, los universos simbólicos y las sabidurías que han sido preservados para sobrevivir en condiciones hostiles y que están basados enteramente en la tradición oral? El hecho de que nada de esto habría sido posible a través de la ciencia ¿no nos dice algo sobre la misma? (p.54).
Los saberes populares se encuentran en una dinámica permanente y son externos a las disciplinas escolarizadas, para mostrar la diáspora que estos pueden haber sufrido debido a los movimientos migratorios de sus portadores por diferentes causas y en diversas partes de la geografía nacional, es necesario recordar la siguiente cita de Zuluaga (2003): El saber ubica el conocimiento en un espacio abierto y plural de permanente
intercambio. No está ubicado en el interior de las disciplinas, si no en su exterior. Busca la línea, el movimiento y establece puentes, caminos y encuentros con otros saberes y con disciplinas formalmente constituidas. La categoría saber explica que un objeto, un concepto o un sujeto, se produce en una condición de saber, es decir, primero que todo en un campo abierto y plural que no es una disciplina(p.15).
Los dos autores rescatan y validan los conocimientos construidos por fuera de las disciplinas y del claustro académico, considerando que los saberes populares configurados en las prácticas cotidianas, en las interacciones sociales, en el mundo de la vida y en los escenarios comunitarios, también deben ser tenidos en cuenta como parte de la construcción social, de la ciencia y porque no, incluidos en la enseñanza y el aprendizaje escolarizado, como contempla el Decreto1122 de 1998 de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, que busca rescatar y promover la enseñanza basada en los referentes culturales de la población afrocolombiana que democratice el currículo y construya interculturalidad.
Aquí se rescatan los saberes como una herramienta que permite hacer lectura crítica de los problemas de la realidad instituida, los ubica en la lógica constructivista de la dinámica del conocimiento, la ciencia y el concepto. Al respecto Zuluaga (2003) manifiesta que:
El saber es el espacio abierto de un conocimiento, comprende las prácticas de saber externas, así como sus objetos, sus modalidades enunciativas, sus estrategias y, desde luego, consiste en un territorio de encuentros con otros saberes, ciencias o prácticas que pueden generar tensiones o posibilidades para la formación del saber excluyendo visiones totalitarias o evolucionistas(p.17).
El saber nos remite a explorar los espacios educativos externos o comunitarios, a rastrear esas prácticas externas a la academia, a identificar los objetos de conocimiento que estas poseen y que las hacen posible gracias a los discursos que se tejen en torno a ellas en espacios comunitarios y, las estrategias que posibilitan sus prácticas cotidianas recreadas en lugares compartidos, de construcción social, descartando miradas absolutas que impiden e invisibilizan las construcciones colectivas. En este sentido, cobra importancia abordar el concepto de saber pedagógico que invita a una reflexión y mirada crítica para comprender el entramado que subyace al mismo y que puede aportar acciones transformadoras en el campo educativo, teniendo en cuenta que, según Zuluaga (2003):
El saber pedagógico es una estrategia analítica que lee y ve los discursos, las prácticas
y las instituciones de la educación, para comprender que la significación que se desprende de sus unidades, conceptos y políticas, esconden un sentido, oculto, profundo, implícito e invisible. Las reglas, leyes, organizaciones conceptuales, preposiciones, estructuras, de estos discursos no se pueden explicar solo desde ellos mismos, hay que hacer intervenir el sentido oculto, que se manifiesta no en formas de lenguaje o en visibilidades arquitectónicas sino en fuerzas, movimientos, desplazamientos, intensidades, en una palabra, en poderes(p.17).
evidencia a través de la acción, de la ejecución sobre algo, como una facultad que se fortalece a través de la experiencia. Es por esto que además debe conceptualizarse la palabra práctica. Para los griegos el término práctica es la praxis que se concibe según Ferrater (1951) como:
Un quehacer, transacción o negocio, es decir, la acción de llevar a cabo algo, en uno de los sentidos de 'práctica', la praxis designa la actividad práctica, a diferencia de la teórica. La praxis puede ser "exterior", cuando se encamina a la realización de algo que trasciende al agente, e "interior", cuando tiene por finalidad el agente mismo. El término 'praxis' puede designar también el conjunto de las acciones llevadas a cabo por el hombre. 'La praxis manifiesta, según Sartre, una serie de avatares, entre los cuales cuenta el perderse a sí misma para convertirse en mera "praxis-proceso" (p.467). La anterior permite reconocer la estrecha relación entre los conceptos saber y práctica, ya que para las poblaciones afrocolombianas son dos términos muy unidos que permiten evidenciar los invaluables saberes y experiencias en la medicina ancestral en el campo de las parteras y de yerbateros/curanderos, no solo para el beneficio aportado a la etnia de pertenencia, sino para la humanidad en general que ha hecho uso de estos en algún momento como medio para proteger la vida, la salud y que valdría la pena pensarse desde el papel que juega la educación y en especial la Cátedra de Estudios Afrocolombianos para su visibilización, transferencia y pervivencia.