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Salida de los godos de Escandía y asentamiento en Escitia

In document Jordanes - Origen y Gestas de Los Godos (página 45-47)

25. Se cuenta que en otro tiempo los godos salieron con su rey, llamado

Beng, de esta isla de Escandía, a la que se puede considerar una fábrica de razas o un vivero de pueblos. Tan pronto como desembarcaron de sus naves y tocaron tierra dieron su nombre al territorio que hoy, según se dice, se llama Gotiscandia123. 26. Desde allí marcharon al territorio de los ulmerugos, que por

entonces ocupaban las riberas del Océano, acamparon allí y, tras entablar combate con ellos, los expulsaron de sus propias tierras. Más tarde sometieron a los vándalos124, vecinos de aquéllos, y los añadieron al número de sus vencidos. Pero

como su población aumentó notablemente, después de que aproximadamente cinco reyes hubieran sucedido a Beng, Filimer, hijo de Gadanco, nada más comenzar a reinar, decidió salir de allí al frente del ejército de los godos al que acompañaban sus familias.

27. Mientras buscaba territorios y lugares convenientes y apropiados para

establecerse, llegó a las tierras de Escitia, que en su lengua se llamaban «Oium», donde se quedó maravillado por la riqueza de estas regiones. Pero se cuenta que el puente por el que cruzaban un río se derrumbó cuando tan sólo la mitad del ejército lo había atravesado y no hubo manera de repararlo, de modo que ni los unos pudieron volver atrás ni los otros continuar adelante, pues este lugar, por lo que se cuenta, está cerrado por un abismo rodeado de pantanos con arenas movedizas y al que la Naturaleza ha convertido en un lugar inaccesible por la mezcla de estos elementos125. Sin embargo, hoy todavía se pueden escuchar allí

las voces de los rebaños e incluso distinguir rastros humanos, según testimonio de los viajeros, a los que se puede creer aunque sólo las hayan oído desde lejos. Así que la parte de los godos que se cuenta que llegó junto a Filimer a las tierras de «Oium» después de atravesar el río tomó posesión del suelo deseado.

28. Sin demorarse lo más mínimo llegan ante el pueblo de los espalos126,

trabaron combate y consiguen vencerlos. Desde allí, ya como vencedores, se 123 El topónimo Gotiscandia se corresponde con la actual región costera polaca del Báltico, entre los ríos Oder y Niemen (cfr la denominación actual de la ciudad de Gdansk (Goth-danisk) procedente de este término y atestiguada por vez primera en el año 970 con la forma Gyt-danzyc) La primera emigración se habría producido, pues, según Jordanes, desde el actual Gotaland («Tierra de godos») en el sur de Suecia, hasta el norte de la actual Polonia.

124 Los vándalos procedían de la península de Jutlandia, en la actual Dinamarca, pero se habían asentado en el valle del Oder hacia el siglo V a C , y allí es donde debieron de tener sus primeros encuentros con los godos hacia el siglo I, aunque es posible que Jordanes aluda a otros enfrentamientos posteriores que continuaron hasta el siglo V d C.

125 Con este relato de Jordanes sobre la rotura del puente y la consiguiente separación irreversible del pueblo godo se ha querido justificar la ulterior división entre visigodos y ostrogodos, aunque probablemente se trate de una narración de carácter legendario y sin mayor justificación histórica. El mismo Jordanes menciona anteriormente (cfr. supra § 22) a los ostrogodos como uno de los pueblos de la primitiva Escandía, y probablemente esta división pueda remontarse ya a un período anterior a la primera migración, relacionándose con las dos zonas geográficas del sur de Suecia (el Vástergotiand y el Óstergotland) que suelen distinguir los investigadores en virtud de las diferencias halladas en los materiales arqueológicos.

dirigen rápidamente hacia los últimos territorios de Escitia, limítrofes con el mar del Ponto. Así se narra comúnmente en sus más antiguos poemas, escritos a modo de historia; así lo atestigua también Ablavio127, que describe admirablemente al

pueblo godo en su verídica Historia, y algunos otros escritores antiguos se muestran también partidarios de esta opinión. 29. Ignoro por qué Josefo128, autor

de anales muy digno de crédito, cuando siempre es fiel a la verdad e investiga las últimas causas de los hechos que narra, ha omitido lo que yo he contado sobre los orígenes remotos de la nación goda; tan sólo menciona a este pueblo desde que se asentó en este lugar y asegura que esta denominación de escitas se refiere tanto a su nombre como a su raza. Pero, antes de pasar a otros asuntos, es preciso que señalemos los límites de esta tierra tal y como se encuentran fijados.

126 Plinio el Viejo menciona también a ciertos «Satarchei Spalaei» (nat., 6, 22, 6) que habitaban la región meridional del Cáucaso, aunque no podemos afirmar con rotundidad que se tratara del mismo pueblo al que alude Jordanes. En todo caso, parece tratarse de los pueblos protoeslavos asentados en la zona meridional de la actual Ucrania a los que alude también Procopio (cfr. N. Ver-nadsky, «The Spali of Jordanis and the Spori of Procopius», Byzantion, 13, 1938, págs. 263- 266).

127 De este historiador, mencionado en otras dos ocasiones por Jordanes (cfr. infra § 82 y 117), no tenemos apenas noticias fiables. Mommsen lo consideró autor de una primitiva Historia Gótica muy dependiente de la del griego Dexipo y de la que se habría servido Casiodoro para elaborar la suya. Sin embargo, podría tratarse también de un autor griego cuyas obras habrían podido llegar directamente a manos de Jordanes durante su estancia en Constantinopla. Cfr. R. Hachmann, «Ablabius und der Autor der Westgotengeschichte», Die Goten und Skandinavien, Berlín, 1970, págs. 59-109.

128 Se trata de Flavio Josefo (ca. 37-101 d.C.), historiador de origen judío afincado en Roma, que en el libro primero se sus Antigüedades Judaicas considera a Magog, hijo de Jafet (cfr. Vulg., gen., 10, 2) el padre de la estirpe escita (Ioseph., ant., 1, 6, 1). A partir de aquí, muchos historiadores posteriores, entre los que se encuentran San Jerónimo o San Isidoro de Sevilla, identificaron a los godos con los antiguos escitas, que aparecen en la literatura clásica desde Heródoto (vid. Isid.,

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