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3. Marco contextual: Angola

3.6. Salud infantil en Angola

Se abordan en esta sección dos cuestiones de elevada importancia asociadas a la salud infantil en Angola: en primer lugar, las tasas de mortalidad de este país, que se hallan entre las más elevadas a nivel mundial, y la malaria, una enfermedad de alcance internacional y que supone uno de los problemas de salud materno-infantil más graves en Angola.

3.6.1. Mortalidad infantil

La mortalidad infantil ha recibido especial atención de las Naciones Unidas a través del Cuarto Objetivo del Milenio (ODM4) para reducir la mortalidad infantil en menores de cin-

co años en dos tercios a lo largo del periodo 1990-201530. En torno a un tercio de los países

han reducido su mortalidad en menores de cinco años en dos tercios o más y han conseguido el ODM4. Sin embargo, las poblaciones africanas han experimentado un lento progreso o incluso estancamiento en sus indicadores de salud infantil. En África, excluyendo los paí- ses del norte, la mortalidad en menores de cinco años se redujo en 44,6 por ciento, pasando desde 177 muertes por 1.000 nacidos vivos en 1990 hasta 98 en 2012. La situación es peor 30 Los indicadores del ODM4 son: mortalidad en menores de cinco años, mortalidad en menores de un año y proporción de niños de un año vacunados

en las áreas urbanas, con poco acceso a la utilización de servicios de maternidad y posparto (Naciones Unidas, 2015).

Angola es uno de los países de esta región que experimentó una media anual de reducción de mortalidad menor de dos tercios para el periodo 1990-2015 tanto para el ratio de mortali- dad en menores de cinco años como en el de mortalidad en menores de un año (gráfico 8). Entre los casos de con mayor mortalidad de la región, Angola ha registrado el progreso más insuficiente (gráficos 9 y 10). De hecho, tuvo uno de los peores indicadores de mortalidad en menores de cinco años a nivel mundial durante el periodo 2000-2011 (“Central Intelligence Agency: The World Fact Book,” 2016) y aún continúa entre los países con peores resultados en salud infantil (“World Bank Data,” 2016).

Paradójicamente, Angola se ha caracterizado por buenos indicadores económicos y mayor gasto sanitario per cápita que otros países de la región subsahariana durante el periodo 1990- 2015, pero los ratios de mortalidad infantil están próximos a aquellos países relativamente más pobres y con menor gasto sanitario (“Children: reducing mortality,” 2012).

Gráfico 8. Tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años: Angola (1980-2015)

Gráfico 9. Tasa de mortalidad de menores de cinco años: África Subsahariana (1990-2015)

Fuente: Elaboración propia a partir de (“World Bank Data,” 2016)

Gráfico 10. Tasa de mortalidad en menores de un año: África Subsahariana (1990-2015)

Fuente: Elaboración propia a partir de (“World Bank Data,” 2016)

3.6.2. Malaria

Como ya ha sido mencionado anteriormente, se estima que, en el mundo, “más de la mitad de la mortalidad infantil es producida por enfermedades como la malaria, la diarrea y las infecciones respiratorias. Enfermedades que pueden ser evitadas a través de la adopción de medidas sencillas pero esenciales a nivel de hogares. Las madres a menudo desconocen hábitos tales como lavarse las manos con jabón y agua, usar mosquiteras tratadas con insec-

ticidas y amamantar a los niños durante los seis primeros meses de vida” (UNICEF 2013). En torno a 3,2 billones de personas en el mundo están en riesgo de contraer la malaria y desarrollar la enfermedad. Según las estimaciones más recientes, a nivel global se han dado 214 millones de casos en 2015 con la muerte de 438.000 personas (Naciones Unidas, 2015). Entre 2000 y 2013, la expansión de las intervenciones recomendadas por la OMS contribuyó a una reducción del 47 por ciento del ratio de mortalidad por malaria, y se estima que 4,3 millones de muertes han sido evitadas. En la actualidad, 55 países se hallan en condiciones de conseguir el objetivo de la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS de reducir las con- secuencias de la malaria en un 75 por ciento en 2015.

El paquete de intervenciones clave -control del vector, prevención, test diagnóstico y tratamiento- ha demostrado ser altamente costo-efectivo y es necesario continuar con la ex- pansión de este tipo de intervenciones para poder seguir salvando más vidas.

Aunque este progreso es relevante, algunas regiones tienen aún malos resultados de salud. El caso paradigmático es África, donde la carga de la enfermedad es mayor. Se estima que un 90 por ciento de todos los casos de malaria se producen en la región africana, en niños menores de 5 años, lo cual supone un 78 por ciento de todas las muertes producidas por esta enfermedad (World Health Organization, 2014).

La malaria es la primera causa de muerte, enfermedad, y absentismo escolar y laboral en Angola. Representa en torno al 35 por ciento de la demanda de asistencia terapéutica y el 20 por ciento de los ingresos hospitalarios; respecto a salud materno-infantil, se estima que la malaria causa el 25 por ciento de las muertes maternas, el 40 por ciento de las muertes perinatales, el 60 por ciento de los ingresos hospitalarios de niños menores de cinco años y el 18 por ciento de la mortalidad en menores de cinco años (World Health Organization, 2015). El gobierno angolano ha hecho esfuerzos por divulgar hábitos de prevención como, por ejemplo, el uso de mosquiteras; pero los porcentajes de conocimiento y seguimiento de las medidas más relevantes para evitar la malaria son aún muy bajos (ver tabla A.5.3.).

Aunque el gobierno angolano está invirtiendo en medidas de atención primaria, incluyendo inmunizaciones y tratamientos para malaria, neumonía y diarrea, durante la última década, la

disparidad entre las regiones rurales y urbanas se ha incrementado.31

31 Si bien es cierto que el rápido crecimiento de las ciudades ha generado grandes disparidades intra-urbanas, como es el caso de la capital Luanda, en la que, a pesar de tener mejores y más accesibles servicios de salud, muchos barrios extremadamente pobres tienen malos indicadores de acceso a agua potable y condiciones higiénico-sanitarias, con graves consecuencias en la salud de sus ciudadanos.

4. MARCO TEÓRICO DE LOS MODELOS