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Capítulo II Marco teórico

2.1.2. Antecedentes nacionales.

2.2.2.3. Salud mental positiva.

La salud mental positiva es más que la ausencia de trastornos mentales y definir salud mental en términos positivos supone un desafío sobre todo teniendo en cuenta aspectos que han sido relativamente descuidado en la práctica y en la investigación (Vázquez y Hervás, 2009). Esto quiere decir que es posible ver que los individuos se aferren a estado

emocional positivo, dejando de lado los déficits que a veces supone una enfermedad mental.

Por ende, el concepto de salud mental positiva anteriormente se restringía a la

prevención de enfermedades y se preocupaba por la promoción de la salud. Este modelo se puede ver hasta ahora plasmado en las políticas de salud mental; pero ahora debe ser implementado desde una nueva perspectiva (salud mental positiva), por lo que se necesita desarrollar y utilizar nuevas estrategias para lograr ver desde una concepción positiva de la salud, su transversalidad a todos esos momentos de la intervención (Vázquez y Hervás, 2009).

2.2.2.4. Bienestar psicológico.

El Bienestar Psicológico empezó a conceptualizarse como bienestar subjetivo por Diener (1980; citado en Li, 2014), pero fue Ryff quien plantea una definición más concreta y la denomina como Bienestar Psicológico (Li, 2014). Este constructo conlleva a que la persona funcione positivamente, a que se desarrolle, consiguiendo sus objetivos ante los desafíos y que de lo mejor de sí en el proceso a diferencia del bienestar subjetivo que consiste en tener sentimientos de relación, ausencia de problemas y presencia de

sensaciones positivas (Triadó y Villar, 2008). Ryff vincula al Bienestar Psicológico desde una concepción eudaimónica, la cual está basada en los objetivos de la vida; es decir esforzarse para conseguir objetivos o metas; diferenciándolo así del bienestar subjetivo, pues este se relaciona con la tranquilidad, la relajación, estar alejado de los problemas y

enfocarse en aspectos positivos, pero si hay situaciones que cause incomodidad, pero es para el mejoramiento personal, esto también sería eudaimónico porque se orienta al funcionamiento positivo más que al sentimiento positivo y así experimentar Bienestar Psicológico (Triadó y Villar, 2008).

Para comprender mejor el constructo, Ryff (citada en Triado y Villar, 2008) lo explica desde tres precedentes, el primero, considera que la salud positiva va más allá de la ausencia de enfermedad y por tanto hay más variables que la explican (se acoplan a las actitudes hacia uno mismo); la segunda, se enfoca en modelos que buscan enfatizar el funcionamiento psicológico pleno y que incluso es apoyado por autores como Abraham Maslow o Carls Royers (citados en Triado y Villar, 2008); la tercera, se explica a través de la etapa evaluativa, ya que un adulto, en el proceso de crecimiento adquiere valores como lo mencionaba Erik Erikson (s/f, citado en Triado y Villar, 2008) de intimidad,

generatividad e integridad.

De esta forma Ryff (2013) propone seis dimensiones:

- Autoaceptación: La persona se muestra satisfecha, tiene la habilidad de reconocer sus fortalezas y debilidades; además existe autoconfianza y se acepta sin compararse con otros, ya que se reconoce sus cualidades y sabe que puede potenciarlas.

- Relaciones positivas: La persona es cálida con otros; muestra preocupación hacia ellos; por lo que confía y empatiza. Muestra compromiso con sus pares, cultivando un lazo afectivo positivo, sus relaciones sociales son sanas.

- Autonomía: La persona es independiente a pesar de las presiones sociales, por lo que es fiel a sus propios pensamientos, ayudándola a ser determinante en sus decisiones. - Dominio del entorno: La persona lidera su entorno, por lo que es capaz de gestionarla y aprovecha eficiente las oportunidades que le ofrece su ambiente, sin dejar sus valores

personales; podría decirse que se maneja como pez en el agua, cuando se trata de afrontar situaciones difíciles de la vida diaria.

- Crecimiento personal: La persona se ve comprometida a desarrollar todas sus

potencialidades, por lo que su autoeficacia prima en ella; además busca su crecimiento personal en todo momento y para ello sabe que necesita conocerse lo suficiente y maximar sus actitudes positivas.

- Propósito de la vida: La persona se plantea objetivos en la vida, sabe que tiene una dirección, un rumbo y que el pasado y el presente tienen un sentido (Vázquez y Hervás, 2009).

2.2.3. Modelos teóricos.

Existen diferentes modelos que pretenden explicar el Bienestar Psicológico; sin embargo, son limitados, se espera que sean base para desarrollo de investigaciones en diversos contextos. El apoyo empírico está en fase inicial por lo que en los años próximos se deberán producir avances relevantes teóricos y prácticos (Vázquez y Hervás, 2009). Los modelos más aceptados son:

2.2.3.1. Modelo de Jahoda.

Esta autora relaciona el Bienestar Psicológico con la salud mental positiva; Jahoda (1958, citada en Vázquez y Hervás, 2009) toma en cuenta los criterios de la actitud hacia sí mismo (accesibilidad del yo a la conciencia, concordancia yo realyo ideal, sentimiento hacia uno mismo, sentido de identidad), crecimiento, desarrollo y autoconceptualización (motivación general hacia la vida, implicación en la vida), integración (Equilibrio de las fuerzas psíquicas, visión integral de la vida y resistencia al estrés), autonomía

(autorregulación y conducta independiente), percepción de la realidad (percepción no distorsionada y empatía o sensibilidad social) y control ambiental (capacidad de amar, adecuación en el amor, el trabajo, el juego, adecuación en las relaciones interpersonales,

eficiencia en el manejo de demandas situacionales, capacidad de adaptación, ajuste y eficiencia en resolución de problemas). Jahoda da inicio con estos criterios con respecto a la validación del modelo, pero tuvo un limitada investigación y desarrollo teórico

(Vázquez y Hervás, 2009).

2.2.3.2. Modelo de Maslow y Murray.

Esta perspectiva nace en Estados Unidos aproximadamente alrededor del de 1962, con la intención de dar un giro en cuanto a las perspectivas psicoanalítica y conductista, que hasta ese momento colonizaba todo el entender y explicación del comportamiento humano. Por su parte la psicología humanista presenta al ser humano como centro principal de estudio (Riveros, 2014). El enfoque humanista hasta sus inicios ha tenido el aporte de diversos teóricos, es por eso que Maslow (1991) la considera como la tercera psicología, como una nueva filosofía de vida, una nueva concepción de hombre. En el modelo humanista de Maslow y Murray, tenemos que resaltar que la teoría descansa sobre la jerarquía de las necesidades, desde esta perspectiva los autores presentan, qué aspectos carenciales presentes en cada uno de las personas, deben ser satisfechas para alcanzar el bienestar, o no debe experimentar malestar por su falta de satisfacción.

2.2.3.3. Modelo de Deci y Ryan.

Estos autores desarrollaron su propia teoría basada en los principios humanistas, específicamente la teoría de autodeterminación; teniendo como directriz el bienestar como funcionamiento óptimo (Rogers, 1963, citado en Vázquez y Hervás, 2009); para este modelo se contempló dos aspectos, el primero se centra en la adecuada satisfacción de las necesidades psicológicas básicas (vinculación, competencia y autonomía) y el segundo con un sistema de metas congruentes y coherente (metas intrínsecas coherentes con los valores, necesidades psicológicas básicas y coherentes entre sí), pero sobre todo son las

necesidades básicas son nutrientes relevantes para el bienestar psicológico (Deci y Ryan, 2000, citados en Vázquez y Hervás, 2009).

2.2.3.4. Modelo de bienestar psicológico de Ryff.

Ryff (1989) después de estudiar teorías anteriores criticó a estos, por considerar que el bienestar psicológico estaba asociado con la ausencia de enfermedades psicológicas, es por ende que sostiene y presenta en su estudio el modelo multidimensional del bienestar psicológico el cual estaría compuesta por seis dimensiones:

La autoaceptación: Considerado como el criterio central del individuo en su bienestar, puesto que las personas tratan de sentirse bien consigo mismas, de actitud positiva y además reconocer y aceptar múltiples aspectos, incluyendo las cualidades buenas y malas. El crecimiento personal: Sentido de crecimiento y desarrollo como personas que logran trazarse metas y una serie de objetivos. Considera que están en continuo crecimiento, en habilidades, capacidades y reflejan a medida que van mejorando con el tiempo.

El propósito en la vida: Siendo fundamental, consiste en tener una dirección y plantearse metas que permiten dar sentido a la vida el crecimiento personal es otra dimensión imprescindible.

El control ambiental: Es una capacidad que se tiene con respecto al mundo externo o el entorno, de tal forma que nos ayuda a crear ambientes que favorecen las necesidades en situaciones positivas.

Autonomía: Tiene la capacidad de regular, de forma crítica el comportamiento o conducta a través de una propia valoración o evaluación y manteniendo la independencia de las influencias de los demás.

Dominio del entorno: Es una capacidad personal para manejar adecuadamente la satisfacción y deseos propios en el entorno que lo rodea. Aquellas personas que presentan un alto dominio del entorno a su vez aprovechan las oportunidades de su entorno.

Se percibe al ser humano de modo multidimensional, tiene más importancia a la

viabilidad del dinamismo positivo intervenido por el desarrollo de la potencia individual y el crecimiento del individuo. El grado de potencia de cada sub escala no siempre es semejante en todo instante (Díaz & Sánchez, 2018).

2.2.3.5. Modelo de bienestar y salud mental de Keyes.

Corey Keyes (citada en Vázquez y Hervás, 2009) propuso expandir el modelo de Ryff, tomando en cuenta el bienestar social, que expresaría como el contexto social y cultural se percibe como satisfactorio, Keyes conceptualiza cinco dimensione en el bienestar social (coherencia social, integración social, contribución social, actualización social y

aceptación social); sin embargo, este componente supone aun un reto de investigación al tratarse de comprender el bienestar humano.

2.2.3.6. Modelo de las tres vías de Seligman.

Seligman (2003, citado en Vázquez y Hervás, 2009) analizó el bienestar desde tradiciones filosóficas, agrupando el bienestar en tres dimensiones: la vida placentera (experimentar las emociones en el pasado, presente y futuro), la vida comprometida (experiencias cotidianas dirigidas hacia las fortalezas personales) y la vida significativa (incluye el sentido vital y el desarrollo de objetivos); sin embargo está teoría todavía está siendo investigada y contrastadas con las demás antes mencionadas.

2.2.3.7. Modelo de bienestar psicológico de María Martina Casullo.

Casullo (2000, citado en Páramo, Straniero, García y otros, 2012) validó una Escala de Bienestar Psicológico en Argentina en población adulta, la escala quedó conformada por cuatro factores: proyectos, autonomía, vínculos y control de situaciones, el cual se ha configurado con el mismo factor de aceptación de sí mismo.

El factor control de situaciones, comprende que el sujeto manifiesta sensación de control y puede manipular contextos para adecuarlos a sus propias necesidades e intereses

(Páramo y otros, 2012). En el factor aceptación de sí mismo, el sujeto acepta aspectos buenos y malos de sí mismo. En el factor vínculos psicosociales, establece buenos vínculos, es empático y es afectivo (Páramo y otros, 2012). El factor de autonomía, se caracteriza porque el sujeto puede tomar decisiones sin influencia de otros, por lo que confía en su propio juicio (Páramo y otros, 2012). La varianza total explicada fue del 53% y la confiabilidad total fue de ,70 (Páramo y otros, 2012).

2.2.4. Definiciones de términos.

Para la Real Academia Española, (2006) el bienestar es sentirse en una situación de estar bien; primero, por un conjunto de las cosas necesarias para vivir; segundo, por vida satisfecha que ocurre cuanto conduce a pasarlo bien y en tranquilidad y tercero a la buena función de su actividad somática y psíquica. El bienestar es relevante debido a que

conlleva al bienestar psicológico en la salud mental, física, contextual, social y comunitaria y no solamente está centrado en el placer (Hervás, 2009).

El bienestar es más que una satisfacción, es un equilibrio de la subjetividad personal. Los estudios hechos sobre el concepto investigan los aspectos extremos como las

condiciones de vida, nivel de vida y calidad, es un concepto amplio que toma en cuenta la salud física del sujeto, el estado psicológico, el nivel de independencia, las interacciones sociales y la satisfacción de ellas (Veliz, A., & Apocada, 2012).

El bienestar es la experiencia del presente con el futuro por los logros que produce satisfacción (García-Viniegras & González, 2000).

Asimismo (Ryff, 1989) considera que una caracterización más ajustada al bienestar psicológico sería definida como el esfuerzo para perfeccionarse y la realización del potencial del propio individuo.

Además, Ortiz & Castro (2009) refieren que el bienestar psicológico “son actitudes o sentimientos positivos o negativos hacia la persona, basados en la evaluación de sus propias características, e incluye sentimientos de satisfacción consigo mismo” (p.26). En torno a lo manifestado, Corugedo et al., (2014) enfatiza que el bienestar psicológico está centrado la atención en el desarrollo por la capacidad y el crecimiento personal y entre las dos son el principal indicador del funcionamiento óptimo.

Veenhoven (2013) indica que el bienestar psicológico es el grado en que la persona considera su vida como positivo, es decir que la persona se siente satisfecha con la vida que lleva.

También, Márquez & Garatachea (2010) definieron al bienestar psicológico como el conjunto de factores emociones que toda persona presenta, logrando su satisfacción personal para el bienestar de sí mismo.

Asimismo, Ortiz & Castro (2009) refieren que el bienestar psicológico, “son actitudes o sentimientos positivos o negativos hacia la persona, basada en la evaluación de sus propias características, e incluye sentimientos de satisfacción consigo mismo” (p.26).

Según García-Viniegras & González (2000) el bienestar psicológico es la experiencia personal del individuo por un conjunto de expectativas y metas propuestas, lo cual la persona presenta estados emocionales positivos al cumplir sus objetivos.

Asimismo, Heredia & García (2011) indican que el bienestar está basado en los recursos que los seres humanos poseen, los rasgos de su personalidad, los esquemas de pensamientos y comportamiento que generan.

Por su parte, Maceri (2011) menciona que el bienestar es un estado que provisiona buena posición económica y una vida próspera; un estado de gran satisfacción y gozo. Así también Suntaxi & Vera (2013) sostienen que bienestar hace referencia al conjunto de aquellas cosas que se necesitan para vivir bien. Dinero para satisfacer las necesidades

materiales, salud, tiempo para el ocio y relaciones afectivas sanas son algunas de las cuestiones que hacen al bienestar de una persona.

Para Horley & Little (1985) la definición de bienestar psicológico es un concepto complejo que no se basa solo en un área de la vida, sino se debe considerar algunos

componentes como el afecto y las cogniciones según los diferentes contextos tales como la familia y el trabajo.

Salanova, Martinez, Bresó, Llorens, & Grau (2005) señalan que el bienestar psicológico es la percepción óptima sobre las metas logradas y el grado de felicidad o satisfacción, alcanzados tanto en el pasado, presente o futuro.

Estudios relacionados con el bienestar psicológico, muestran que los atributos de las personas con mayor felicidad están principalmente relacionados con el tener una vida placentera, comprometida y con un significado positivo (Seligman, 2006).

Por su parte Deci & Ryan (2008) añade que el bienestar eudaimónico o psicológico involucra el actuar de modo constructivo, socialmente benéfico y conduciría al crecimiento personal.

Revisadas las definiciones Salotti (2006) concluyó que el bienestar psicológico es la valoración sobre el grado de satisfacción personal y la realización del propio potencial, está íntimamente relacionada con una vida placentera, comprometida y con un significado positivo.

2.2.5. Perspectiva teórica sobre calidad de vida.

2.2.5.1. Fundamento teórico.

Algunos investigadores conciben la calidad de vida como un concepto unidimensional; mientras otros se ubican en el otro extremo, considerando la existencia de diversos

hogar, habilidad funcional, ingreso económico, vida social, salud mental y bienestar (Inga & Vara, 2006).

En el grupo de autores que concibe a la calidad de vida un concepto multidimensional, se encuentran: García, Gonzales, Fernández, & Ruiz (2005) quienes entre otros autores, comparten la misma idea de la Organización Mundial de la Salud (2010), la cual plantea que la calidad de vida es la percepción que tiene el individuo de su posición en la vida, según el contexto de su cultura y el sistema de valores en el cual vive y la relación con sus metas, expectativas, estándares y preocupaciones.

En términos generales, se puede señalar que el concepto posee aspectos subjetivos y objetivos e incluye, como subjetivos, la intimidad, la expresión emocional, la seguridad percibida, la productividad personal y la salud. Entre los aspectos objetivos, considera el bienestar material, las relaciones armónicas con el ambiente físico y social y con la comunidad y la salud objetivamente percibida (Ardilla, 2003).

La Organización Mundial de la Salud (2008) define a la Calidad de vida como la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus expectativas, sus normas y sus inquietudes. Se trata de un concepto amplio influido, de un modo complejo, por la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno.

Según García-Viniegas (2004) la calidad de vida es el resultado de una compleja interacción entre factores condicionantes externos (económicos, sociopolíticos, culturales y ambientales) y la valoración que la persona realiza de su propia vida (psicológicos). Al hablar de calidad de vida, surge el concepto de satisfacción con la vida. Así,

Camfield & Skevington (2014) advierten que sobre la evidencia disponible encuentran que ambos conceptos son prácticamente sinónimos. De esta manera, expertos internacionales

han redefinido recientemente el bienestar subjetivo: “un término general referido a las valoraciones que la persona hace sobre su vida, los acontecimientos que le suceden y las circunstancias en las que vive” Diener (2005).

Borthwick (1992) manifiesta que la calidad de vida es equivalente a la suma de los puntajes de las condiciones de vida objetivamente medibles en una persona: salud física, condiciones de vida, relaciones sociales, actividades funcionales u ocupación. Esta definición permitiría comparar a una persona con otra desde indicadores estrictamente objetivos; sin embargo, pareciera que éstos refieren más una cantidad que calidad de vida. Urzúa & Caqueo-Urízar (2012) plantea que la evaluación objetiva asume que la salud, ambiente físico, ingresos, vivienda y otros indicadores observables y cuantificables, son mediciones válidas de calidad de vida y son estándares; sin embargo, la vinculación entre estos criterios objetivos y la calidad de vida percibida serían compleja y difícil de predecir. Bajo este marco, se considera la calidad de vida un sinónimo de satisfacción personal. Así la vida sería la sumatoria de la satisfacción en los diversos dominios de la vida.

Para algunos autores, la calidad de vida global tendría más significado si se la considera compuesta por los sentimientos de satisfacción frente a diversos aspectos de la vida (Shen & Lai, 1998).

Felce & Perry (1995) la definen como un estado de bienestar general que comprende descriptores objetivos y evaluaciones subjetivas de bienestar físico, material, social y emocional, junto con el desarrollo personal y de actividades, todas estas medidas por los valores personales. Bajo este concepto, cambios en los valores, en las condiciones de vida o en la percepción, pueden provocar cambios en los otros, bajo un proceso dinámico. Finalmente, la Calidad de Vida es definida como la percepción individual de la posición en la vida en el contexto de la cultura y sistema de valores, en el cual se vive y su relación con las metas, expectativas, estándares e intereses.

Casas (1999) señala que se pueden encontrar definiciones focalizadas en la habilidad de funcionamiento, en la felicidad o la satisfacción, y otros en el cumplimiento de metas, utilidad social o capacidades.

Spilker & Maxian (1990) plantea un modelo jerarquizado de calidad de vida,

compuesto por tres niveles que van desde la calidad de vida general (nivel uno), pasando por las dimensiones o dominios que componen la calidad de vida (nivel dos), hasta los aspectos específicos de cada dominio.

2.2.5.2. Modelos teóricos.

2.2.5.2.1. Dominios de calidad de vida de Olson y Barnes (1982). Dominio Bienestar Económico.

Satisfacción en relación a los medios materiales que tiene la vivienda para vivir

cómodamente, la capacidad económica para cubrir los gastos de una alimentación familiar adecuada, la capacidad económica para satisfacer las necesidades de vestido, recreativas, educativas y de salud de la familia.

Dominio Amigos.

Satisfacción en los amigos que frecuenta en la zona donde vive, las actividades (fiestas,

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