5. DOCUMENTACIÓN ARQUEOLÓGICA
5.46. Santa María, Retortillo (Campoo de Enmedio)
En torno a la iglesia románica de Santa María, construida en la segunda mitad del siglo XII sobre las ruinas de un conjunto de edificios públicos de época romana, se disponía un extenso cementerio de época tardoantigua y medieval. Algunas de las tumbas reutilizan materiales de las construcciones romanas. Se ha podido constatar que parte de las tumbas de lajas están bajo los cimientos de la iglesia románica, lo que ha permitido proponer una cronología temprana para este tipo de estructuras, anteriores, en este caso, al siglo XII. Las excavaciones llevadas a cabo en este yacimiento que han afectado a las sepulturas de época tardoantigua y medieval se han desarrollado en dos fases separadas en el tiempo más de 40 años. Los primeros trabajos fueron dirigidos por J. Carballo entre 1940 y 1944, y por A. Hernández Morales en 1945 (Pérez Sánchez, 1998), mientras que los más recientes han sido desarrollados desde 1980 por investigadores de la Universidad de Cantabria (Fig. 52), asumiendo la dirección de los trabajos hasta la década de 2000 J. M. Iglesias Gil. De las excavaciones realizadas por A. Gracía y Bellido entre 1952 y 1961, aunque afectaron
a zonas en las que había sepulturas, sólo conocemos los resultados concernientes a los niveles romanos.
Las excavaciones de J. Carballo comenzaron en el entorno de la iglesia de Santa María y las sepulturas comienzan a aparecer desde el primer día, inicialmente junto al muro
N de la iglesia y después en la zona conocida como «La Plazoleta» (Fig. 53)67. Desde el
principio se aprecia que las tumbas están sobre los muros romanos, lo que hace suponer que se trata de un cementerio «bárbaro», más teniendo en cuenta que, en algunas zonas, las tumbas aparecen encima de una espesa capa de tierra con carbones y cenizas que se pone en relación con los «bárbaros invasores» de los siglos V y VI. Ya en esas primeras excavaciones se pudieron definir las características básicas del cementerio, en el que se reconocieron al menos una veintena de sepulturas. Había zonas con gran densidad de tumbas, pegadas unas a otras e incluso compartiendo la lajas para conformar la caja, a modo de tumba bisoma, y orientadas hacia el E. Eran, en la mayor parte de los casos tum- bas de lajas construidas con grandes losas de arenisca, algunas con cubiertas monolíticas de más de 200 cm de longitud y sólo 10 cm de grosor, y otras con bloques voluminosos, algunos procedentes de las construcciones romanas. También había varios sarcófagos que, por sus características, probablemente correspondan a momentos diferentes de uso del cementerio. Por una lado, dos ejemplares de caliza blanca, de paredes finas, con cubierta de sección circular y, en un caso, decoración geométrica a bisel. Por otro lado, dos sar-
67. El diario de la campaña de 1940, conservado en el MUPAC, permite seguir el relato cronológico de los trabajos de excavación, en el que se detalla el hallazgo de las diferentes tumbas, que suman más de una vein-
tena: Diario de las excavaciones en Julióbriga (Reinosa) durante el año 1940, 1940. Archivo MUPAC, Carpeta
Excavaciones II. Las fotografías y los croquis de las tumbas que se mencionan en los diarios, realizados antes de levantar muchas de ellas para poder seguir profundizando en los niveles romanos, no se han podido localizar en los archivos del MUPAC.
Fig. 52. Iglesia de Santa María de Retortillo, estructuras romanas y ubicación de las tumbas en la década de 1980 (Iglesias Gil, 1985).
cófagos de hueco antropomorfo que ya A. Hernández Morales puso en relación con los que conocía de Santillana del Mar y atribuyó al momento de construcción de la iglesia se Santa María, de estilo románico. Es probable que además existiesen en la zona afectada por las excavaciones algunas sepulturas en fosa simple, ya que se menciona al menos un caso en el que aparece un esqueleto «sin sepultura». Los restos humanos estaban bastante mal conservados, aunque se pudo apreciar que algunas tumbas de lajas y algunos sarcó- fagos habían sido reutilizados y contenían restos de dos individuos. El único elemento que permitía, a juicio de J. Carballo, establecer una cronología para las sepulturas era una
estela con la inscripción TEVDE/S(i)NDE aparecida encima de la sepultura nº 21, que
se puso en relación con «bárbaros invasores del siglo V o VI». Los hallazgos realizados en otras zonas del cementerio no fueron considerados relevantes por J. Carballo, pero las descripciones ofrecidas en el diario de la campaña de 1940 hacen suponer que se tratan
de elementos depositados de forma intencionada en las sepulturas68. Dentro de esta cate-
goría, incluimos los siguientes elementos:
- Placa de broche de cinturón, de tipo articulado (Fig. 54). Longitud máxima: 51 mm. Anchura máxima: 21 mm. Grosor de la placa: 3,5 mm. Grosor con apéndices: 8 mm. Es de aleación de cobre, muy deteriorada en la parte inferior de ambas caras 68. A pesar de que todos los elementos que relacionamos aquí aparecen mencionados en el el diario de la campaña de 1940, en el informe redactado por J. Carballo conservado en el MUPAC se dice textualmente: «Por falta de todo indicio de arte e industria resultaba imposible clasificar esta necrópolis» (pág. 3, v.).
Excavaciones arqueológicas en Juliobriga (Reinosa) por el Doctor Carballo, Comisario Provincial, 25 de diciembre de 1940. Archivo MUPAC, Carpeta Excavaciones II.
por un proceso de corrosión que el propio J. Carballo describió como «cardenillo». Tiene perfil liriforme, con apéndices decorativos en los laterales y el extremo distal. La unión con la hebilla, que no se ha conservado, se realizaba mediante apéndices perforados en el extremo proximal. En la cara interior de la placa hay tres apéndices perforados, uno de ellos fracturado, para la sujeción al cinturón de cuero. La placa está decorada a buril con esquematizaciones vegetales y series de puntos. Pertenece al tipo G2, encuadrado en el Nivel V de Ripoll (1998) y el estudio más reciente sobre la placa sitúa su cronología entre la segunda mitad del siglo VII y los inicios del siglo VIII (Pérez Rodríguez-Aragón, 2006). Apareció al pie de unas sepulturas, sobre el muro romano.
- Cucharilla o ligula de cazoleta circular lisa (Fig. 55: 1). Longitud máxima: 125
mm. Diámetro del cuerpo: 22 mm. Grosor del cuerpo: 5 mm. Grosor del vástago: 3 mm. Es de aleación de cobre y está completa. La cazoleta es circular, liso al interior y al exterior, de perfil hemiesférico. Vástago de sección circular, con el extremo apun- tado. En el diario aparece descrita como «alfiler de bronce con cabeza de botón», y apareció dentro de una sepultura, junto con la otra cucharilla que se describe a continuación. Su tipología es propia de época romana, pero se conoce algún caso de depósito de este tipo de cucharillas en sepulturas de época tardoantigua (Loza Uriarte y Niso Lorenzo, 2011)
0 3 cm
- Cucharilla o ligula de cazoleta circular gallonada (Fig. 55: 2). Longitud máxima: 65 mm. Diámetro del cuerpo: 20 mm. Grosor del cuerpo: 6 mm. Grosor del vásta- go: 3 mm. La cazoleta es circular de perfil hemiesférico, con un reborde cóncavo al interior y gallonada al exterior. Vástago de sección circular, fracturado. Se ha perdi- do el extremo distal, seguramente apuntado. En el diario aparece descrita como «al- filer de bronce con cabeza de botón», y apareció dentro de una sepultura, junto con la otra cucharilla que se describe arriba. Estaba ya fracturada y la longitud máxima, con el trozo de vástago que falta, era de 185 mm. Su tipología es de época romana, pero, como argumentábamos en el caso anterior, no debe extrañar su depósito en una tumba tardoantigua.
- Anillo con chatón decorado. Se menciona la aparición de un anillo de bronce con chatón decorado en el interior de una tumba entre los dos sarcófagos de caliza
blanca. En el interior de la tumba, además del anillo, aparecieron dos esqueletos en
desorden. No se ha localizado en los fondos del MUPAC.
- Dos candiles de asta de ciervo y molares de caballo. Aparecen en una tumba de lajas de 193x52 cm, que conserva el esqueleto de un individuo adulto en decúbi- to supino, aunque no se especifica la posición. Además, restos de cerámica basta, cerámica estriada, carbón y vidrio. No se ha localizado en los fondos del MUPAC.
0 3 cm
1 2
En todos los casos resultan hallazgos de gran relevancia, ya sea por su tipología caracterís- tica, como la placa de broche liriforme, o porque se pueden poner en relación con otros contextos cementeriales de época tardoantigua o altomedieval, como sucede con las ligu- lae de tradición romana, o los candiles de cérvido y los molares del herbívoro empleados como filacterias.
Además de las sepulturas excavadas por J. Carballo en el entorno de la iglesia de Santa María, A. Henández Morales menciona el hallazgo de dos sepulturas en sendas habitacio- nes de la casa que él mismo excavó en la zona de La Llanuca, pero se refiere a ellas como «huellas» y no ofrece más detalles.
Aunque los hallazgos de las primeras campañas permitieron reconocer la existencia de tumbas de época tardoantigua, gracias a los ajuares y la estela con inscripción, así como vislumbrar la existencia de una fase medieval en el cementerio, quedaron muchos interro- gantes abiertos. Entre otras cosas, no hay observaciones estratigráficas de interés referidas al cementerio, más allá de su superposición a las estructuras de época romana. Sobre su cronología tampoco hay datos completos, pues se define a grandes rasgos su momento inicial, pero no se describe su desarrollo en los siglos siguientes, ni de su relación con la iglesia, ni otros detalles que hubiesen resultado interesantes para comprender mejor este complejo cementerio. Serán las actuaciones posteriores a 1980 las que arrojen algo de luz sobre muchas de estas cuestiones.
Las primeras campañas de excavación realizadas a partir de 1980 vuelven a centrarse en el entorno de la iglesia de Santa María y de nuevo aparecen tumbas, consideradas ahora
medievales, al N del templo y hasta el camino de Villafría, en una extensión próxima a los
400 m2. Se constata una amplia variabilidad en los tipos de contenedores identificados,
ya observada en las excavaciones de J. Carballo: tumbas de lajas, algunas con perfil antro- pomorfo, tumbas de murete, tumbas de fosa y sarcófagos con y sin hueco antropomorfo (Fig. 56). El hallazgo más significativo en ese momento fue una moneda árabe reutilizada como adorno, cubierta con restos de tela de un velo, aparecida en el interior de una tum- ba69.
Las actuaciones que afectan a la necrópolis a partir de 1986 se concentran en dos secto- res: el área al S de la iglesia y el área del portal de la iglesia. En el área S de la iglesia se localizaron cuatro tumbas en la esquina SE de la sacristía: dos sarcófagos, una tumba de lajas y una sepultura que aprovecha el espacio que queda entre los dos sarcófagos, de for- ma similar a lo que sucedía con la tumba que contenía el anillo de bronce excavada en la campaña de 1940. Uno de los sarcófagos contenía restos de tres individuos. En el portal de la iglesia unos hornos de campanas de la Edad Moderna habían alterado significativa- mente los niveles inferiores, por lo que sólo se documentaron nueve tumbas de individuos adultos, algunas parcialmente destruidas, con diferentes orientaciones. Las tumbas más superficiales eran de lajas, en algún caso reaprovechando en su construcción sillares ro- manos, y de murete, y estaban orientadas hacia el E, con un eje similar al de la iglesia. En un nivel inferior, y en algún caso infrapuestas a las tumbas de lajas, había tumbas de fosa simple orientadas hacia el SE y el NE. En una de estas tumbas de fosa, la T. 3, apareció 69. No se ha localizado la moneda en los fondos del MUPAC ni se ha podido contrastar la noticia en otras fuentes, a pesar del interés que podría tener un estudio detallado de este hallazgo.
Fig. 57. Estructuras y niveles con sepulturas documentados al S de la iglesia de Santa María de Retortillo (Iglesias Gil et al., 2002).
un esqueleto completo y restos de otro, algunos clavos, un colmillo de suido y un anillo de bronce con chatón rectangular grabado a buril. Este nivel inferior presenta, a nuestro modo de ver, rasgos semejantes a los de otros cementerios de época visigoda de la región
(vid. Gutiérrez Cuenca y Hierro Gárate, 2007).
En el entorno de las estructuras identificadas como foro se han reconocido, además, otras tres tumbas de lajas, dos de adultos y una infantil, que sólo se han documentado en planta y en sección, sin excavar, y han sido atribuidas a los siglos XII-XIII.
Los investigadores responsables de las excavaciones más recientes han realizado un ensayo de síntesis sobre esta necrópolis medieval, distinguiendo dos horizontes:
- El más antiguo estaría caracterizado por sepulturas en fosa simple y, más oca- sionalmente, en ataúdes de madera, con orientación variable, que se adaptan en algunas zonas a la estructuras romanas. Los esqueletos tienen los brazos extendidos, paralelos al cuerpo, no aparecen con ajuar –parece ser que el anillo de bronce no se considera como tal– y están por lo general mal conservados. Para esta fase se cuenta
con una datación de 14C: GrN-26982 1540±30 BP, en torno a comienzos del siglo
VI (ca. 500 cal AD).
- Por encima del anterior estaría el horizonte asociado a la iglesia románica, aunque estaría en uso antes de la construcción del templo, ya que se le supone una cronolo- gía entre los siglos IX y XIII. En esta fase predominan las tumbas de lajas, orientadas de forma más regular hacia el E. La posición de los brazos seguirá siendo preferen- temente extendidos, paralelos al cuerpo. La referencia radiocarbónica de esta fase,
GrN-26983 960±30 BP se sitúa en torno a finales del siglo XI (ca. 1090 cal AD).
Nos encontramos, por la tanto, ante un cementerio utilizado durante un largo periodo de tiempo, cuyos orígenes hay que buscarlos en época tardoantigua, en un momento tan tem- prano como el siglo VI. Aparentemente, se desarrolla sin solución de continuidad hasta enlazar con el cementerio propiamente medieval organizado en torno a la iglesia de fábrica
románica. No obstante, no queda claro cómo evoluciona desde ese momento inicial, ni en
qué momento se instala el edificio religioso que lo articula en su etapa más reciente. En el MUPAC se conservan nueve estelas procedentes de Retortillo. La más destacada, sin duda, es un ejemplar de forma trapezoidal, tallada en arenisca, que porta la inscrip-
ción TEVDE/S(i)NDE (vid. Fig. 3) , descubierta durante las excavaciones realizadas por
Carballo en 1940 «encima» de un enterramiento, probablemente asociada con la fase más antigua del cementerio. Además, hay seis estelas discoideas decoradas con cruces de dife- rentes tipos, recogidas todas ellas desplazadas de su posición original. En la campaña de 1940 se descubrió también una estela anepigráfica sobre una sepultura al lado del camino de Villafría70.
70. Excavaciones arqueológicas en Juliobriga (Reinosa) por el Doctor Carballo, Comisario Provincial, 25 de diciembre de 1940. Archivo MUPAC, Carpeta Excavaciones II.
Bibliografía: Carballo, 1941 y 1942. Hernández Morales, 1947. Iglesias Gil, 1985 y 2000. Bohigas Roldán, 1986: 84-86. Martín Gutiérrez, 2000: 46-53. Iglesias Gil et al., 2002.
Iglesias Gil y Cepeda Ocampo, 2008.
INVAC, 2011 (L. Mantecón Callejo y J. Marcos Martínez).