Capítulo 2. De regiones (Litoral Pacífico y Valle del Cauca): importancia de las
2.2. Cali: polo de atracción del suroccidente colombiano
2.2.1 Entre una amalgama cultural se construyen los procesos de Industrialización
2.2.1.2 Santiago de Cali en el siglo XX: Una ciudad que crece, se transforma
En la mitad del siglo XX, Santiago de Cali contaba con menos de 25.000 habitantes y cerca de 100 hectáreas de superficies; era un poblado tradicional con construcciones de bahareque, adobe, tejas de barro o paja. Las edificaciones de dos plantas se levantaban en la plaza central del barrio San Pedro como eje simbólico y político de estructuración de la ciudad. El movimiento de urbanización, cuyo despegue en los años 1930 coincidió con la crisis del modelo agrominero exportador y el proceso de
industrialización por sustitución de las importaciones, fue alimentado en un principio por la migración, especialmente la de origen rural.
En este contexto, la migración se constituyó en uno de los componentes que más incidió en el crecimiento de la población del municipio debido a la búsqueda de mejores condiciones en la calidad de vida a través de mejores fuentes de empleo, mejores ingresos, educación y acceso a la salud, entre otros. Sin embargo, la migración ha fluctuado en el tiempo de acuerdo a las condiciones económicas, disminuyendo en épocas de recesión y aumentando en el auge. Al respecto, se encuentra que la tasa de migración presentó un ascenso entre los censos de 1985 y 1993, al pasar de 10.9 migrantes por cada mil habitantes a 15.5 migrantes por cada mil habitantes; no obstante, se produce un descenso al 2005 al situarse en 0.7 migrantes por cada mil habitantes (Escobar, sin año). De igual manera, las oleadas migratorias de inicios de la décadas del cuarenta y cincuenta que recibió la ciudad explican, en cierto sentido, su proceso de urbanización y la concentración de capitales en el comercio, los servicios generales y la industria. A pesar de ello, a partir de los años sesenta estas tasas decrecieron a niveles relativamente bajos, dando inicio a la transición demográfica.
Por otro lado, y en relación con los límites urbanos de la ciudad, Urrea y Murillo (1999) plantean que en la década del cuarenta éstos estribaban en las direcciones sur y oriente, y llegaban a lo que hoy en día se conoce como la carrera 15 y la calle 25.
A partir de la década del cincuenta, la ciudad inició una gran expansión hacia el oriente en un proceso de urbanización de sectores populares que paulatinamente se acercaron más al río Cauca. En contraste, se encontró que la presión ejercida para lograr la urbanización de nuevas tierras ante el rápido crecimiento demográfico de la ciudad en la década del cuarenta, así como el control histórico de la tierra “rural” alrededor de lo que era la cabecera urbana del municipio de Santiago de Cali por parte de las familias de hacendados de la élite vallecaucana, se constituyeron como factores determinantes en el desarrollo del patrón de urbanización de la ciudad hacia el oriente en las décadas siguientes.
En este sentido, dos eventos marcaron la apertura de las tierras “rurales” hacia el oriente de la ciudad para su urbanización: el primero emergió con la legislación urbana sobre el nuevo perímetro urbano, expedida el 28 de agosto de 1948. Segundo, la Ley 41 de 1948, dos meses después, o Ley Barberena, por la cual se establece la imprescriptibilidad de los ejidos20 o tierras comunales alrededor de los centros urbanos. Se daba entonces un conflicto social entre los terratenientes, quienes lograban de esa manera convertir sus predios rurales en urbanos, aprovechando la demanda por tierras para expandirse a la ciudad y trasladando la renta agraria hacia la renta urbana (Urrea y Murillo 1999:3).
En síntesis, la década del cuarenta presentó una gran agitación social urbana en Santiago de Cali y en otras ciudades del país, la cual se relacionó con el fenómeno de expansión urbana y el monopolio de tierras alrededor de los cascos urbanos.
En el plano demográfico, la dinámica urbana de la ciudad estuvo marcada por el paso de un índice de crecimiento que había alcanzado tasas muy elevadas en los años 1960, a una disminución del crecimiento, en simultánea con la aparición de formas de movilidad espacial cada vez más complejas que se desviaban del modelo de la migración rural-urbana dominante en otro tiempo. Estos cambios incidieron en la renovación del proceso de urbanización y concentración urbana.
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El término ‘ejidos’, o tierras comunales, es una figura que proviene de la legislación colonial mediante la cual todo asentamiento poblacional de ley debía conservar una superficie de tierras alrededor del asentamiento para satisfacer demandas de predios futuros a familias sin recursos que requerían construir sus viviendas o para construcciones de obras públicas que beneficiaran a la municipalidad y a las gentes que en ella residían. Casi todas las tierras que rodeaban la ciudad de Cali en los años cuarenta, después del paso del ferrocarril hasta el río Cauca (además de otras áreas hacia el sur y el norte) eran ejidos, aunque esas tierras ejidales estaban en manos de las mismas familias de los grandes hacendados del Valle del Cauca desde tiempo atrás (Urrea y Murillo 1999:2).
Cuadro No.3. Tasas de crecimiento poblacional, total, vegetativa y migratoria en Cali 1915 – 2005. Fuente: Escobar, Guido (sin año) “La población en Santiago de Cali: siglo XX y primera década del siglo XXI”.
Ahora bien, al indagar sobre la aceleración de los procesos de migraciones del Litoral Pacífico a contextos del interior del país, así como a Santiago de Cali, autores como Vanin et al (1999), Arboleda (1998), Posso (2008) y Urrea (1999) documentaron que, en el siglo XX, las primeras oleadas migratorias de afrocolombianos ribereños a la ciudad se presentaron en los años cincuenta y sesenta, y su principal objetivo era la búsqueda y el acceso al trabajo remunerado. En dicha época, los polos de mayor atracción fueron los cañaduzales del Valle, con lo cual se propició la emergencia de algunos conglomerados de afrocolombianos en barrios o pueblos específicos como Candelaria, Florida, La Paila, Zarzal, Tuluá y Puerto Tejada. Este tipo de migraciones emergieron en un contexto en que principalmente los hombres asumían el reto de migrar en busca de mejores posibilidades de ocupación laboral y remuneración económica.
Igualmente, la modernización agraria en el Valle del Cauca, los procesos de cambio en la estructura de la tenencia de la tierra y, en particular, el fenómeno de la violencia21, son factores que influyeron de manera contundente en el proceso de inmigración experimentado por la ciudad respecto a su comportamiento demográfico.
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Según el análisis ofrecido por Sánchez (2008:6) la violenciase constituyó en un factor expulsor de población. Para la autora, las disputas desatadas en el país a mediados del siglo XX, antes de estar ligada a pugnas políticas partidistas, tuvieron su origen en los conflictos por tierras entre campesinos colonos y latifundistas, iniciados desde finales del siglo XIX en la región central de Colombia. Asimismo, esta autora refiere, retomando a Aprile- Gniset y Mosquera (1978:173) que a principios de siglo XX persistía el uso de la violencia en el campo, constituyéndose de esta manera como el medio implementado por los poderes económicos para la apropiación
Frente a ello, Vásquez (1990:21) ofrece un panorama estadístico pertinente para dar cuenta de dichos procesos: la distribución por "lugar de nacimiento" de la población censada en 1964 muestra que sólo el 42.3% era nativa de Santiago de Cali y que el 57.7% eran no nativos; en estos términos, la ciudad recibe un número importante de migrantes, siendo éstos últimos los de mayor peso demográfico.