Capítulo II. Marco teórico
2.2. Bases teóricas
2.2.2. Satisfacción de los oficiales alumnos 1 Generalidades.
2.2.2.1.1. Concepto de satisfacción.
Según Vildoso (2002) acontece como la coincidencia entre lo que el individuo espera con la realidad precisa y está profundamente vinculada con lo que se anhela, se ansia, o aspira. Para el alcance de este complacimiento, debe existir por lo menos un deseo en otra persona de ejecutar ese hecho determinado que produzca una respuesta, el cual será estimado como afirmativo o no. “El veredicto de complacimiento posibilita observar el nivel de confort que la persona siente en su vida o hacia ciertos puntos tales como el estudio, el trabajo, la salud, etc.
2.2.2.1.2 Conceptos de satisfacción del alumno.
Oliver (1993) indica que hay dos modelos de conceptos de satisfacción del educando como usuario del servicio pedagógico. El primero estima que el
complacimiento del usuario como una respuesta alcanzada de un hábito de consumir, y el segundo concepto tiene en cuenta al complacimiento del usuario como un proceso.
Según Piscoya (2005) el complacimiento del educando, definición que procede del área de la gestión (satisfacción del cliente), asigna a los mismos educandos la posibilidad de manifestar su aprobación en relación del producto que se les es brindado.
Según Martínez y Mejías (2009) es el grado del estado de ánimo que tienen los educandos en referencia a su establecimiento, como respuesta de la perspectiva que tienen referente al logro de sus requerimientos, deseos y condiciones.
Según Ávila (2010) alude a las solicitudes y requisitos a que deben contestar los educandos. Estos son propuestos, entre otros, por la entidad que indaga la obtención de un definido perfil de egreso; por la comunidad, que pide una precisa orientación
[axiológica] de los egresados.
Según Reymer (2012) se refiere como aquel resultado del educando frente a un conglomerado de servicios que poseen como finalidad última realizar una enseñanza verdadera, importante y contextualizado.
La satisfacción del cliente como respuesta podría determinarse como el aspecto psicológico proveniente en el que los sentimientos afirman o no, las expectativas notadas sobre la experiencia que considera consumir en consideración a las primeras sensaciones. Estas impresiones se producen de manera automática y no siempre necesitan de un proceso completo de los datos obtenidos. La satisfacción del cliente analizada como fase compromete una valoración de la experiencia y en ese aspecto es
proceso y no respuesta. Consiste en la veredicto del usuario a la valoración de la
disconformidad notada entre las perspectivas adelantadas y el respuesta verdadera, tal y como ha sido notado tras su consumo. La aseveración de las perspectivas surge cuando la rentabilidad de lo conseguido es el deseado por el usuario. Éste desea aquel servicio o producto que esté relacionado de forma óptima con sus requerimientos y se siente descontento cuando no lo logra.
Por un lado, la primera forma de descripción manifiesta que la satisfacción del usuario es una resultado emocional respecto de sus experiencias, sin generar valoración alguna de las perspectivas. Por otro lado, la segunda forma de descripción indica que el complacimiento del usuario es una valoración de las perspectivas y las respuestas eficaces, que también están valoradas dentro de la vista cognoscitiva. Para esta
indagación, tomaremos esta segunda definición, ya que se busca calcular la satisfacción entendida como un proceso valorativo.
Desde la vista cognoscitiva, se halla que la satisfacción del usuario es descrita como una calificación emocional post-compra o post-uso como respuesta de un desarrollo de información destacada. Este desarrollo trata sobre el contraste entre las perspectivas de las personas y la rentabilidad que notan o en un cálculo de costo- beneficio, así como en la fase de atribución que efectúan las personas. Cuando las perspectivas con superiores que la realidad, la persona se hallará descontenta, por otro lado, estará complacido si obtiene una respuesta que logre sus expectativas. Por ello, es esencial tener en consideración la clase de perspectivas que puede elaborar una entidad pedagógica en sus educandos, siendo cautelosos en no producir perspectivas demasiado elevadas y que luego no pueda lograr y que por tanto ocasionarían descontento en referencia al aprendizaje otorgado.
2.2.2.2. Satisfacción en educción.
Para Gento (2002) la satisfacción de los usuarios exteriores en la enseñanza se refiere directamente al complacimiento del educando, puesto que son éstos los
receptores próximos a quienes se les brinda el producto pedagógico, comprendiendo como producto pedagógico, el aprendizaje brindado, los grados, las titulaciones, etc., que no son productos tangibles, sino servicios de enseñanza. Asimismo, la satisfacción de los oficiales alumnos está dirigida hacia la observación de sus propios requerimientos pedagógicos en sus distintas demostraciones, y al alcance de sus perspectivas que les proponga la Escuela de Infantería del Ejército.
Por ello, Gento (2002) indica como una de las características de la calidad del producto pedagógico, la satisfacción de los mismos educandos. Gento ha manifestado algunos principios para calificar si los requerimientos están siendo escuchados en el entorno pedagógico; por ello, organiza los requerimientos de los educandos en los siguientes aspectos:
La satisfacción de los oficiales alumnos será directamente proporcional al esfuerzo que haga la institución en el desarrollo de un ambiente basado al servicio, donde el educando se vea como un usuario que ha conseguido el servicio en términos de los conocimientos, destrezas y desarrollo humano que desea.
2.2.2.3. Factores que se relacionan con la satisfacción de los oficiales alumnos.
Gento (2002) menciona que para complacer a los educandos se debe centrar la atención a los distintos aspectos en que se expresan sus requerimientos pedagógicos, y a la obtención de las perspectivas que la entidad ha elaborado en contraste a otras. Es así que algunos de los aspectos vinculados a la satisfacción del educando son: las
expectativas, las necesidades y la motivación. Resaltando el Modelo de disconfirmación de expectativas, las necesidades complejas, y la motivación del logro como procesos involucrados.
2.2.2.3.1. Las expectativas.
Oliver (1993) indica que la satisfacción final del usuario puede comprenderse como el momento en el que se afirman o no las perspectivas producidas al iniciar el consumo que se realizó en base a las primeras impresiones del producto. En el año 1980, propone el llamado Modelo de disconfirmación de expectativas en el que indica que los sentimientos de satisfacción son la respuesta del contraste que se genera luego de realizar el consumo del servicio sobre las perspectivas que se tenían antes del consumo y la percepción que se tuvo del cumplimiento de lo conseguido. Si en el instante de generar esta valoración, se observa que el cumplimiento supera las perspectivas, entonces sucederá una disconfirmación afirmativa y los consumidores estarán complacidos.
Bullón (2007) indica que el modelo de la disconfirmación de expectativas acepta que los consumidores integren las experiencias para cambiar sus modelos de contraste, y la satisfacción sería la respuesta de la valoración que contrasta estos modelos con las perspectivas de rentabilidad del servicio otorgado.
2.2.2.3.2. Las necesidades.
Según Bullón (2007) es lo que se posee y lo que se quisiera poseer. Iniciando desde la teoría de las necesidades de Maslow, estas cambian según el grado de rapidez de ser complacidas y una vez ejecutadas facultan buscar la ejecución de otras (Maslow, 1954).
Sobre las necesidades fisiológicas y de supervivencia, se hallan las necesidades cognitivas básicas que contestan al deseo de conocer y comprender, y las necesidades estéticas. Conforme estas se complejizan y se convierten más íntimas, comienzan a intervenir distintos principios para poder determinar cuando están complacidas o no, y se proyectan objetivos para poder complacerlas.
2.2.2.3.3. La motivación.
Robbins (2009) y Reeve (2009) manifiestan la teoría de las necesidades de McClelland, que se orienta en tres modelos de necesidades, de logro, de poder y de afiliación. En otras aspectos, en el requerimiento de emerger o mejorar estándares, requerimiento de lograr que otros actúen de una manera establecida, y el requerimiento de tener vínculos interpersonales cercanos. Sobresale entre ellas el requerimiento de logro, ya que los individuos con un elevado nivel de este tipo de requerimiento optaran por metas que pongan a prueba su sentido de lucha, es decir, se inclinarán por un entorno en el que las labores sean exigentes. Citados por Bullón (2007).
2.2.2.4. Dimensiones de la variable. Se toma en cuenta las siguientes:
• Satisfacción por la planificación
• Satisfacción por los procedimientos
• Satisfacción por los resultados