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¿Cómo el aprendizaje de la ceremonia Jemené ebadauna, danza de iniciación de la niña que pasa a ser mujer, de los ẽbẽra Eyábida aporta al fortalecimiento de las prácticas culturales?

¿Karea bigape nau ne tara? (¿Por qué es importante esta semilla?)

Cuando pienso sobre cómo llegó esta semilla a mí y el sentido que tiene para mi vida, recuerdo que la danza comenzó a interesarme cuando tenía catorce años, tiempo en el que conocí la comunidad de Pegadó, porque antes nunca había salido al pueblo, ni a reuniones, ni a talleres; porque mi papá no nos dejaba salir de la casa.

Cuando empecé a estudiar comencé a danzar, yo estudiaba el grado tercero; en ese momento mi primo, que era el coordinador de los estudiantes y que sabía danzar, me dijo que le

56 ayudará a danzar, que le colaborara y, así, empecé a avanzar con los estudiantes. Además de los estudiantes, también les daba clase a personas adultas como alfabetizadora. Fui recibiendo formación en los talleres, en la asamblea y así fui aprendiendo y enterándome todo sobre las danzas. De los sabios y nuestros abuelos que danzaban en las fiestas del jemené ebadauna y en el ritual espiritual que hace el jaibaná cuando uno va a salir de la casa al campo a trabajar en este, aprendí solamente a danzar, más no lo que la danza significaba.

¿Qué significaban las danzas? Eso no lo pregunté: solo aprendí los pasos y el sonido que había que escuchar y se debía tocar. Después, fui la gobernadora estudiantil y empecé en el colegio de La Blanquita, al cual llegaban las/os niñas/os a estudiar. En ese momento quedé como coordinadora o gobernadora de estudiantes y les decía: vengo interesada en la cultura, la pintura, el vestuario, la historia ancestral, la danza y la artesanía.

De esta manera, las monjas me dijeron que coordinara con las/os estudiantes para enseñarles la cultura propia y la autonomía que teníamos. Así empecé a trabajar con ellas y ellos: a danzar y organizar los reglamentos; en qué momento podíamos danzar; y a reconocer a quienes sabían tocar la flauta y demás instrumentos. Empezamos cada tarde a danzar y siempre que venían otros de visita al Municipio presentábamos nuestras danzas.

Pedimos uniformes para usar y teníamos todos los instrumentos completos, así me llamó más la atención, y cuando entré a la Licenciatura en Pedagogía de la madre tierra me interesó indagar con los/as sabios/as sobre el tema; porque, ellos y ellas no dicen, si uno no les pregunta. Así fue que me enteré de que teníamos música y danzas propias, que no eran occidentales y que con esa música y danzas también trabajan espiritualmente los jaibanás.

Por eso es que cuando hay rituales se tiene que llegar pintado y perfumado con albahaca, porque espiritualmente se dice que llega todo y que eso está acompañado de esa planta; así decían

57 los/as sabios/as. Nuestra gente también sabe y yo quiero aprender y enseñar a la comunidad, enseñar a las/os niñas/os; porque, cuando empecé en la escuela, sin saber mucho, con la danza, las/os niñas/os se contentaron, pero no sabía para qué servían a nuestra propia cultura y su fortalecimiento. Ahora solo quiero no olvidar y seguir adelante.

La historia de la danza la estoy aprendiendo y en el momento me interesa. A mí me hicieron el ritual sagrado de la danza jemené ebadauna, pero yo no sabía porque me lo hicieron, tuve que averiguarlo e investigar con mi papá, qué importancia tenía hacerlo. Mi papá me explicó que era para que nadie me echara de la casa, como cuando las mujeres consiguen marido; para que nadie me diera mala cara; y, también, para ser siempre fuerte y no arrugarme. Me gustó saber que era para ser una mujer luchadora, respetuosa y contenta con la familia y las/os demás.

Hoy en día ya se está perdiendo, las niñas de doce años ya tienen marido sin haber hecho la armonización; ya nadie sabe si es una niña, si está en la pubertad o tiene su periodo. En general, nadie sabe: ella tiene su marido y su hijo a los trece años. Se está perdiendo mucho, por eso me interesa recupera este saber y ponerlo en práctica para fortalecer la cultura.

Mi semilla es importante para identificar las fiestas ceremoniales de mi comunidad, pues la danza armoniza y hace que la familia viva momentos de alegría, unidad, respeto, solidaridad, cariño y amor. Jemené ebadauna es una fiesta en la que se celebra la virginidad y la pubertad de las niñas. Si los niños y las niñas y la comunidad en general aprenden esta danza, mucha de la identidad cultural seguirá viva.

Cuando estaba en el colegio aprendí diferentes danzas; pero, solo, por su nombre, sin el conocimiento de su significado y su importancia; tampoco aprendí sobre su poder de armonización espiritual. Así me las enseñaron y así las enseñé a las/os estudiantes. Por tanto,

58 creamos un grupo artístico en el que unos compañeros tocaban instrumentos y los demás danzábamos. Éramos sesenta estudiantes en el grupo.

Me interesó, pues, aprender e investigar con los/as mayores el origen, el significado y la importancia de las danzas ẽbẽra. Escogí la danza jemené ebadauna, porque es una danza femenina y quiero enseñarla en mi comunidad a los niños y las niñas teniendo en cuenta la historia de origen, las prácticas de armonización y su valor cultural.

Por tanto, los objetivos de mi semilla fueron:

Objetivo general

Incentivar el aprendizaje de la ceremonia jemené ebadauna, danza de iniciación de la niña que pasa a ser mujer, de los ẽbẽra eyábida y sus aportes al fortalecimiento de las prácticas culturales

Objetivos específicos

. Indagar sobre la historia y los significados de la ceremonia jemené ebadauna, danza de iniciación de la niña que pasa a ser mujer, de los ẽbẽra eyábida.

. Proponer procesos de fortalecimiento de la práctica de la ceremonia jemené ebadauna de los ẽbẽra eyábida.

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