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¿se desenvuelve con personas

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de diferentes edades e intereses?

¿se preocupa por las consecuencias

de lo que hace?

si tenemos dificultades para responder a estas preguntas, tal vez no hayamos ob- servado lo suficiente, o tal vez nos faltan las herramientas adecuadas. Para empe- zar, vamos a mostrar lo más significativo de la teoría de las inteligencias Múltiples: qué propone, qué entiende por inteligen-

cia y qué aspectos roza cada inteligencia. Howard gardner presentó su teoría en 1983 y la sintetizó en 2012. Ha reci- bido multitud de reconocimientos inter- nacionales: una veintena de distinciones Honoris causa por diferentes universi- dades y el premio Príncipe de asturias de las Ciencias sociales en 2011. sus estudios defienden que tenemos una mente ex- traordinaria. Más allá de las palabras y los números, ¡poseemos ocho inteligencias! Para ser reconocidas como tales, como in- teligencias, han tenido que superar ocho tipos de pruebas científicas.

Las inteligencias son potenciales de gran utilidad en nuestra vida: en las re- laciones, en los estudios y en el ejercicio profesional. Nos permiten comprender, construir conocimientos, comunicar infor- mación, tomar decisiones, forjar proyectos y crear productos (Escamilla, 2014).

El desarrollo de nuestras inteligencias no depende sólo de la herencia. Las inte- ligencias se construyen, desarrollan o es- tancan (gardner, 2001). Dependen también del medio y de las experiencias que se de- sarrollan en la escuela, en la familia y en el entorno vital. Por eso, vuestro papel es tan importante, va más allá de los genes. Po- déis cooperar para que se enriquezcan en el día a día: con vuestras actitudes y estímu- los, con vuestra forma de tratar y respon- der a sus actuaciones, con vuestra forma de valorar sus proyectos y sus resultados.

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Las 8 inteligencias múltiples de Howard gardner

Lingüístico-verbal. Hablar, escuchar, leer y escribir. Esencial en nuestras

relaciones, basadas en la comunicación con la palabra.

Lógico-matemática. Trabajar con números y operaciones, calcular el

tiempo, dinero, distancias, esfuerzo, etc., reflexionar sobre las causas y las

consecuencias de lo que sucede, plantear y resolver problemas.

Viso-espacial. orientarnos en el espacio, determinar trayectorias, distinguir

formas, tamaños, colores, posiciones, calcular distancias.

Corporal-cinestésica. Expresarnos con el cuerpo, entender lo que otros nos

quieren decir con él, construir y transformar objetos.

Musical. Captar y expresarnos con todo un universo de sonidos, y sus

cualidades, con la voz e instrumentos.

Naturalista. Captar y comunicar sobre el cuerpo humano y la naturaleza: el

suelo, el cielo, el paisaje, las plantas, los animales.

Interpersonal. Entender a los otros, relacionarnos con ellos, cooperar: saber

quiénes son, qué sienten, qué quieren, qué necesitan.

Intrapersonal. la central; la que nos da nuestro mapa interior: quiénes

somos, cuáles son nuestros puntos fuertes, nuestros puntos débiles, etc.,

cómo aprovechar unos y superar otros, qué decisiones debemos tomar, qué

repercusiones tendrán.

¿Cómo se manifiestan las ocho inteli- gencias? Vamos a presentar sus poderes, sus capacidades, lo que permite o facilita esencialmente cada una de ellas.

Para conoceros y conocerlos, vamos a mostraros una plataforma sencilla y fun- cional a partir de unas tablas de observa- ción que os permitan explorar en vuestra

actividad familiar los rasgos que poseen vuestros hijos. Forman el «retrato» de cada inteligencia.

Jamás

empleéis la observación de estos rasgos para

etiquetar

de manera inamo- vible una inteligencia. Nunca consideréis estos parámetros como una foto fija y rí- gida. os muestran un momento de la si-

Indicadores para un observatorio inteligente

Descubrid las múltiples y secretas inteligencias de vuestro hijo

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tuación, del contexto y de la evolución. La mirada ha de ser constructiva y evolutiva. Es decir:

� si muestra un rasgo positivo: ¡a por

ello!, hay que reafirmarlo.

� si todavía hay pocas evidencias en un

rasgo, seguimos perseverando, vamos

a buscar y proponer alternativas

para que se acerque a él, para que lo

construya.

Como hemos dicho, no los uséis como etiquetas: en ese caso pueden convertirse en una profecía que se cumple a sí misma («no valgo para…»). Esto, en el caso de habilidades no desarrolladas en un primer momento, puede entorpecer una evolu- ción positiva posterior. En definitiva, va- mos a identificar comportamientos para comprender, para vislumbrar nuevos ho- rizontes y construirlos. Para abrir vías que potencien otras inteligencias: siempre en positivo.

Paso 1: «Visualizamos» los rasgos de las inteligencias: sus indicadores

Presentaremos, a continuación, algunos rasgos de conducta en que se expresan las inteligencias. Nos permiten conocer y comprender si se manifiestan o no y hacer una estimación sencilla sobre su grado de desarrollo evolutivo en nuestros hijos.

Como ya hemos indicado, este «ob- servatorio» debe tener un carácter cons- tructivo. Nos muestra qué encontramos y en qué dirección debemos estimular su desarrollo en el caso de que algunos de estos rasgos no se manifiesten en los comportamientos observados. se trata de observar, analizar si aparecen estos com- portamientos y determinar su frecuencia –siempre (s); Frecuentemente (F); a ve- ces (a/V), o Nunca (N)–, para estimular

todo el potencial de desarrollo de vuestros hijos.

Voluntariamente hemos huido del em- pleo de números, de la cuantificación. al hacer los registros, se comprueba con fa- cilidad el dominio de las habilidades de cada inteligencia y su desarrollo general. tras realizar esta valoración, estudiaréis, en el apartado siguiente, los vínculos en- tre profesiones e inteligencias (por el tipo de habilidades que su ejercicio va a preci- sar). será el momento de contrastar, con vuestros propios hijos si la orientación Profesional hacia la que se están dirigien- do es la más adecuada o idónea en rela- ción con el momento de desarrollo de sus capacidades.

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