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SECTOR TRAMO CANTIDAD CALIDAD PRESIÓN OBSERVACIONES

CAPÍTULO III. USO MÚLTIPLE DEL AGUA EN LA CUENCA HIDROGRÁFICA DEL RÍO QUINDÍO

SECTOR TRAMO CANTIDAD CALIDAD PRESIÓN OBSERVACIONES

1 Arriba de Boquía

Alta Alta Baja Pocos usuarios

2 Entre Boquía y La María

Baja Media Alta Mayores extracciones 3 Entre La María y

puente Balboa

Baja Baja Alta Mayores descargas

4 Abajo puente Balboa

Alta Baja Baja Pocos usuarios

Fuente datos: Monsalve (2005) – Elaboración propia

Este análisis brinda una visión conjunta de los cambios que experimenta la corriente en sus tramos alto y medio, y ratifica la descripción previa sobre la interacción sociedad-ecosistema: en el sector 1 la fuente resiste presión baja, reflejo de la ratio oferta-demanda relativamente holgada; ya en el sector 2 irrumpen los grades usuarios de la cuenca, con aprovechamientos domésticos y energéticos de cierta entidad, que dejan la corriente en estado vulnerable ante los fuertes vertidos de que es objeto a lo largo del sector 3 provenientes, a su vez, de usuarios domésticos e industriales; en el sector 4 el caudal se recupera por el retorno de detracciones no consuntivas (hidroeléctricas) y la llegada de tributarios, aunque ello no es suficiente para restablecer la calidad del líquido hasta unos estándares aceptables.

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Buena Calidad de Agua Pocos Usuarios

Sector Dos : Principales usuarios que extran agua de la fuente. Disminuye la cantidad de agua en el río.

La calidad de agua es adecuada

Sector Tres : Calidad y cantidad de agua deficiente como consecuencia de diferentes vertimientos y extracciones.

Sector Cuatro : Aumento de la cantidad de agua en la fuente, pero deterioro de su calidad.

Existe solo una extracción de agua importante (PCH El Bosque)

Figura III-11. Escenario de uso y manejo de agua en la cuenca alta y media del río Quindío

Fuente: Monsalve (2005)

3.2.2.11 Aspectos relevantes del componente físico-biótico

El departamento del Quindío y, más específicamente la UMC del río Quindío, pese a su escasa superficie (1.931,50 y 718,87 Km2, respectivamente), y por tanto su bajo peso en el contexto nacional, escenifican a la perfección la compleja paradoja socioeconómica y ambiental que vive Colombia:

Este pequeño territorio alberga, por un lado, una gran riqueza ambiental, representada por la diversidad de hábitat a que da lugar su amplia gama altimétrica en pleno trópico (de 1.000 a 4.000msnm, aproximadamente) (Montoya, 2003a). Adicional al ecosistema de páramo, abarca parcialmente una de las áreas naturales con máxima categoría jurídica de protección: el Parque Nacional Natural de Los Nevados, y su Zona Amortiguadora asociada, juntamente con los departamentos de Caldas, Risaralda y Tolima. Por otra parte, se observan rasgos no deseables en el estado actual de los recursos naturales de la zona. Algunas características, como las crecientes, son imputables a la condición intrínseca del medio (cuenca tropical de alta pendiente) (Montoya, 2003a). Sin embargo, otros atributos son síntomas fehacientes de degradación del patrimonio natural, derivado de su manejo inadecuado; éste es el caso del déficit y la contaminación del agua y la extracción abusiva de áridos en las corrientes superficiales. Esta situación de deterioro fue constatada por el Diagnóstico del Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca Hidrográfica del Río La Vieja (MAVDT et al., 2006).

El efecto evidente de la gestión de los recursos naturales sobre el estado de los mismos es ratificado por un trabajo previo sobre calidad de agua en la quebrada Cristales y el tramo superior del río Quindío, así:

Se constata el efecto de la gestión del territorio sobre la calidad del agua de dos corrientes expuestas a muy distintos niveles de presión humana: por un lado el río Quindío en su tramo superior y la quebrada Cristales en todo su recorrido, por otro. Se verifica así cómo las acciones de protección y recuperación de cuencas se reflejan en el estado de los ecosistemas.

La cuenca alta del río Quindío surte al acueducto urbano de la ciudad de Armenia, capital del departamento del Quindío (282.565 personas a 2011 según proyección DANE), y por ello ha sido prioritaria entre las acciones de preservación y recuperación emprendidas tanto por parte del Municipio de Armenia, a través de su empresa de servicios públicos domiciliarios, como por parte de la CRQ como autoridad ambiental del Departamento, a fin de salvaguardar el suministro de los 1.500 l/s asignados vía concesión, aunque su demanda teórica a 2005 sólo ascendía a 1.006 l/s(Montoya, 2000), bajo un supuesto de población que luego ha sido ajustado a la baja. Prueba de ese manejo estratégico es que más del 73% de la superficie total de la hoya alta y media está cubierto por bosque (entre primario, secundario y plantado), lo cual se ve reflejado en elevados índices de calidad de agua, tanto físico-química y bacteriológica, como biológica.

En contraste, de la quebrada Cristales podría decirse que prácticamente nace muerta, ya que su cauce principal, y el de varios de sus afluentes de cabecera, recogen descargas de aguas servidas sin tratar (28 l/s) de un amplio sector del sur de Armenia (Lozano et al., 2002). A causa de la insuficiente calidad del agua para consumo humano, a finales de los noventa, el municipio de La Tebaida tuvo que prescindir de la quebrada Cristales como fuente de alimentación del acueducto urbano (35.703 habitantes a 201151), haciéndose necesario el aprovisionamiento a partir de tres pozos profundos, con una concesión de 65 l/s. Este caudal asignado era inferior en 25 l/s al consumo teórico (90 l/s a 2005) (Montoya, 2000), lo cual explicaría los frecuentes cortes en el servicio durante épocas de estiaje. Es claro que la sola quebrada Cristales, con un caudal medio interanual de 1.700 l/s aproximadamente en su desembocadura, alcanzaría para suplir sobradamente la demanda hídrica actual y futura del municipio, a costes muy inferiores en comparación con los del agua subterránea.

A este panorama, se suma que el 25 de enero de 1999 la región conocida como Eje Cafetero (que abarca todo el Quindío), fue sacudida por un sismo de 6,2 grados en la escala de Richter, que dejó un saldo aproximado de 2.000 víctimas mortales. Este desastre natural ocasionó flujos migratorios en ambas direcciones que, muy probablemente, dejaron como resultado neto un incremento de población, con su consecuente aumento en demanda de servicios (agua potable), y generación de residuos (agua residual).

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La degradación progresiva de la quebrada Cristales dio pie para acometer el abastecimiento urbano de La Tebaida con un acueducto alimentado por el río Quindío, mediante una conducción en tubería metálica de más de 10 Km de longitud, con el sobre-coste que ello supuso. Aparte, tal como ya se explicó, en la fuente no hay garantía sobre el caudal demandado por el acueducto y, de hecho, esta obra hidráulica entraña un alto potencial de conflicto hídrico con la preexistente central hidroeléctrica de Bayona.

Así pues, se tiene que el acueducto de La Tebaida constituye un trasvase desde la cuenca del río Quindío a la de la quebrada Cristales. De igual modo, parte del agua captada del río Quindío para el acueducto urbano de Armenia también sale de la hoya, con destino a las adyacentes cuencas del río Espejo y la quebrada Cristales, en forma de agua residual no depurada. A lo largo de su cuenca media y baja, la quebrada Cristales se oxigena naturalmente en virtud de su fuerte pendiente y, además, recibe tributarios de superior calidad. La combinación de ambos factores es un incremento sustancial en los indicadores de calidad fisicoquímica y bacteriológica (IFSN) y biológica (BMWP’). No obstante, poco antes de su desembocadura al río La Vieja, la quebrada Cristales recibe a la quebrada La Jaramilla, con toda su carga de vertimientos residuales no tratados (14 l/s), provenientes del casco urbano del municipio de La Tebaida (Lozano et al., 2002).

El cuadro descrito plantea una doble interacción entre el recurso hídrico del río Quindío y la población de La Tebaida: en primer lugar, el agua captada por el acueducto de Armenia, primero potabilizada y luego trasvasada a la red de la quebrada Cristales, sin depuración, termina por impedir a los pobladores de La Tebaida el disfrute de su fuente más accesible. En segundo lugar, la administración de La Tebaida recurre al río Quindío como fuente supletoria, generando una nueva extracción neta para esta cuenca ya que el vertimiento, aunque depurado, acaba en la cuenca de la quebrada Cristales. Aquí se percibe un efecto simple en cuanto a la disminución de la cantidad del recurso (detracción y trasvase), y un efecto cruzado en cuanto al deterioro de la calidad (contaminación de otras corrientes). Este caso evidencia el coste social que supone la contaminación hídrica, en términos del coste de oportunidad que implica sacrificar un recurso de fácil acceso. 3.2.2.12 Aspectos relevantes del componente socioeconómico

Conviene contrastar el anterior panorama físico-biótico del departamento del Quindío con su panorama socioeconómico ya que, en últimas, el primero está determinado en alto grado por el segundo. Así, enseguida se enseñan algunos análisis útiles para describir el componente socioeconómico del Quindío, con apoyo en datos extraídos del portal electrónico del DANE en 2005 (las cifras de población aparecen actualizadas a 2011).

Históricamente, el entramado socioeconómico del Quindío se había basado en el café. Así fue hasta el fin de los ochenta, fecha en que acaeció la crisis cafetera derivada de la liberalización del mercado internacional del grano, y que vino a alterar la composición sectorial de la economía departamental.

La pérdida de rentabilidad de la caficultura obligó a muchas personas involucradas en el negocio a plantearse nuevas formas de subsistencia o lucro, según el lugar que ocuparan en la cadena productiva. Así, entre 1995 y 2001 (al momento de la revisión no se dispuso de datos más recientes), el suelo agrícola pasó de representar el 38 al 34%; mientras que la ganadería pasó del 35 al 41%; y los bosques del 24 al 22%. Esta variación podría interpretarse como un viraje espontáneo desde la agricultura (concretamente la caficultura) hacia la ganadería.

Son bien conocidas las secuelas erosivas de la ganadería extensiva sobre suelos deleznables y escarpados como los de gran parte del Quindío. También se advierte menoscabo en la superficie de bosques, quizás como consecuencia de la expansión de la frontera ganadera. En todo caso, tampoco debería perderse de vista lo discutible que resulta la supuesta amigabilidad del cultivo del café con la naturaleza, a pesar de que este concepto ha sido tradicionalmente aceptado.

Atendiendo a la evolución de la composición del PIB departamental por actividades económicas entre 1990 y 2008, existe contracción notoria en Agricultura (del 30,35 al 14,05%) y Servicios (del 50,47 al 44,15%) y expansión evidente en Construcción (del 6,42 al 9,70%), Electricidad, gas y agua (del 1,12 al 3,91%) y Comercio (del 14,16 al 15,72%). Otros sectores como Industria y Minería apenas variaron durante este período, con repunte para el primero y caída para el segundo (menos de un punto porcentual). En cuanto al PIB por habitante a precios constantes de 1994 y 2000, a través del período 1990-2007, se observa un claro declive entre 1997 y 2004 (con leve recuperación en 2002), un marcado crecimiento entre 2004 y 2007, y un patrón oscilante entre 1990 y 1997.

Un análisis del mercado laboral colombiano entre 2001 y 2007 enseña que el desempleo en el departamento del Quindío fue el más alto de todo el país entre 2003 y 2005. Vale decir también que, a lo largo de esos siete años, la tasa de desocupación del Quindío, que fluctuó entre el 13,65% en 2007 y el 21,05% en 2004, fue muy superior a la tasa nacional, que se movió entre el 10,90% de 2007 y el 15,27% en 2002.

La tendencia demográfica del Departamento es creciente, y mucho más acusada a nivel urbano que rural. Esto, sumado a mayores índices de desempleo en la ciudad que en el campo, puede reflejar un fenómeno de migración que, a su vez, podría estar asociada con manifestaciones del conflicto armado en ciertas zonas rurales del Quindío.

Al año 2011, la población urbana agregada de Armenia, la capital, y Calarcá, la segunda ciudad, cuyos cascos urbanos se surten de agua del río Quindío, albergan al 61% del total departamental (282.565, 58.231 y 552.703, respectivamente, según proyección DANE).

Enseguida se ofrece un panorama social y económico algo más detallado del área de estudio, con datos de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2008 (ECV), insumo éste provisto por el DANE. La ECV cuantifica y caracteriza la situación de pobres y no pobres, mediante variables ligadas a vivienda, servicios públicos, hogar (educación, salud, niñez, fuerza laboral, ingresos y gastos), posesión de bienes y percepción sobre condiciones de vida. En la Tabla III 14, la ECV se refiere a la región Central conformada, además del Quindío, por los departamentos de Caldas, Risaralda, Tolima, Huila y Caquetá (no se obtuvo información más distribuida espacialmente).

Tabla III-14. Encuesta Nacional de Calidad de Vida (año 2008)