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9. GESTIÓN DE RESIDUOS EN ESTABLECIMIENTOS DE ATENCIÓN DE LA SALUD

9.6. ETAPAS OPERATIVAS EN LA GESTIÓN DE RESIDUOS Y SUS REQUERIMIENTOS

9.6.2. SEGREGACIÓN

Consiste en la separación apropiada de los residuos en el punto de generación, según la clase de pertenencia y la caracterización adoptada. Esta práctica debe ser llevada a cabo por la persona que genera el residuo, no pudiendo delegar esa responsabilidad. Todo el personal del EAS debe contar con capacitación permanente en la correcta segregación, manejo de residuos y sus riesgos asociados.

La adecuada segregación presenta las ventajas de aislar los residuos con diferentes características de peligrosidad entre sí y respecto del resto de los residuos comunes. Las ventajas son reducir volumen y especificar correctamente las medidas de precaución, tratamiento y disposición final, como también separar los materiales que puedan ser reciclados.

La correcta segregación reduce el riesgo de exposición del personal de limpieza del EAS, de los trabajadores de los servicios de higiene urbana y de aquellos que intervienen en la gestión externa. Una gestión incorrecta aumenta innecesariamente los residuos a tratar por contacto o mezcla de residuos comunes con residuos peligrosos.

Los trabajadores efectúan la segregación colocando los residuos que generan en recipientes llamados ‘de almacenamiento primario’. En caso de un puesto de trabajo que no es fijo, el residuo generado se coloca en recipientes de contención temporal para su transporte en forma segura hasta su descarte en el recipiente de contención primaria. También se puede emplear un recipiente de contención ad hoc para esa situación o aproximar transitoriamente un recipiente de contención primaria al lugar de la práctica. Debe tenerse especial recaudo en el manejo que se da a los residuos que contengan un alto porcentaje de humedad o presencia de líquidos. En especial, los RBP sólidos con líquidos ocluidos requieren una segregación y acondicionamiento diferenciado, sobre todo en aquellos establecimientos donde no hay recolección periódica, dado que con tiempos de acopio extendidos y condiciones ambientales inadecuadas (altas temperaturas) se favorece la proliferación de microorganismos.

Los residuos en estado líquido (ya sean biopatogénicos o químicos) con un tratamiento previo, pueden ser descartados a la red cloacal siempre y cuando el procedimiento sea aceptado por el operador del sistema de agua y saneamiento, y esté normatizado el tipo de tratamiento necesario para eliminar su peligrosidad.

9.6.2.1.SEGREGACIÓN DE RESIDUOS BIOPATOGÉNICOS

La segregación se efectúa acorde a sus características físicas (sólidos, líquidos, sólidos con líquidos ocluidos) y al potencial riesgo para los trabajadores y/o terceros de sufrir accidentes corto punzantes o de contacto.

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Adaptado de Munitis. M.C; Micucci H.A. Sugerencias para una legislación especial para los pequeños generadores de Residuos de Establecimientos de Salud. Acta Bioquímica Clínica Latinoamericana – Volumen XXXIV – Nº 2 Junio de 2000

La dificultad para retirar con periodicidad adecuada los residuos biopatogénicos (producidos por generadores pequeños y por aquellos ubicados en localidades con falta de accesibilidad a tratamiento y/o baja frecuencia de recolección) hace necesario incorporar en la gestión interna metodologías de pre- tratamiento para minimizar los factores de riesgo, o acondicionamientos especiales para minimizar los riesgos asociados al residuo.

9.6.2.2.SEGREGACIÓN DE RESIDUOS QUÍMICOS

La segregación de residuos químicos requiere de un análisis previo hecho por personal especializado y se efectuará teniendo en cuenta tanto las incompatibilidades42, como las características físicas de los productos (sólido, sólido volátil y líquidos). Además, pueden descartarse juntos algunos residuos que sean compatibles entre sí, como se muestra en el ANEXO III RESIDUOS QUIMICOS: COMPATIBILIDADES E INCOMPATIBILIDADES.

9.6.2.3.AGUAS RESIDUALES DE EAS

Los EAS utilizan grandes volúmenes de agua tanto para las prácticas asistenciales como para las actividades de apoyo, resultando de ello aguas residuales en cantidad y calidad variable. Las aguas residuales de los EAS tienen una calidad similar a las aguas residuales urbanas pero pueden contener componentes peligrosos43; sin embargo éstos también pueden encontrarse presentes en los efluentes domiciliarios de la población general.44

Algunos de los componentes peligrosos de las aguas residuales de los EAS son: microorganismos patógenos, químicos peligrosos, residuos farmacéuticos e isótopos radioactivos.45

En estudios consultados (Nuñez, 2010) se observa que parámetros fisicoquímicos relacionados en forma general con la carga contaminante (DBO, DQO -VER ANEXO X: SIGLAS Y ACRÓNIMOS-, sólidos sedimentables, pH, etc.), presentan concentraciones similares o inferiores a las detectadas en efluentes domiciliarios.46 En cuanto a las características microbiológicas, los efluentes de establecimientos sanitarios presentan valores inferiores a los que se consideran normales en cloacales domésticos, siendo significativa la presencia de desinfectantes que podría llevar a una disminución en el número de microorganismos.47

Como se ha venido desarrollando en las presentes directrices, y según las normativas jurisdiccionales, la sangre y otros fluidos biológicos que se obtienen como residuo de las prácticas asistenciales son RBP.

Los residuos químicos en estado líquido no son aguas residuales y deben ser gestionados como tales, y

no pueden ser descartados en el desagüe cloacal sin pretratamiento (ver 9.6.2.). La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y algunas jurisdicciones proponen la realización de pretratamientos a algunas sustancias utilizadas en las prácticas, para eliminar su peligrosidad y de este

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Incompatibilidad –Dos sustancias son incompatibles cuando al entrar en contacto o mezclarse generan un efecto dañino o potencialmente dañino.

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Prüss, A.; Giroult, E.; Rushbrook, P. “Safe management of wastes from health-care activities”. World Health Organization. Geneve. Pág. 130-131. (1999)

44

Munitis, M. C.; Micucci H. A. Efluentes líquidos de establecimientos de salud: Estado actual y propuesta de gestión. Acta Bioquímica Clínica Latinoamericana –Volumen XXXVI- Nº 1- Marzo de 2002 Pgs. 83-101.

45

Prüss, A.; Giroult, E.; Rushbrook, P. “Safe management of wastes from health-care activities”. World Health Organization. Geneve. Pág. 130-131. (1999)

46

Nuñez, L. Efluentes hospitalarios: características y riesgos sanitarios. Hig. Sanid. Ambient. 10: 575-583 (2010)

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modo poder ser vertidas al desagüe cloacal. Estas prácticas deben ser realizadas por personal capacitado y con autorización de la autoridad jurisdiccional competente.48

Las aguas residuales generadas en los EAS (previa segregación de residuos biopatogénicos, químicos y radiactivos) deben ser vertidos al sistema de desagües cloacales de la localidad donde se encuentre inserto el establecimiento, cumpliendo con los parámetros de vuelco establecidos por las autoridades locales. Hay consenso en que las aguas residuales provenientes de EAS no requieren un tratamiento in situ si existe una red cloacal general con tratamiento de los efluentes49.

Aquellos EAS que se encuentran en áreas sin acceso a red de desagües cloacales deben tratar sus aguas residuales in situ y, posteriormente, descargar el efluente ya tratado a un cuerpo receptor (cuerpo de agua o infiltración subsuperficial). Para ello deben contar con un permiso de vuelco emitido por la autoridad jurisdiccional competente. Para obtener un tratamiento in situ eficiente de las aguas residuales de los EAS, la OMS recomienda contar con las siguientes operaciones50:

• Tratamiento primario (físico) • Tratamiento secundario (biológico) • Desinfección.

La información e instrucciones para la eliminación de los residuos generados debe especificarse en los procedimientos de trabajo y se debe dar estricto cumplimiento a los mismos.

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