CAPITULO III MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL
3.5 Seguridad alimentaria
Con respecto a la seguridad alimentaria y nutricional, es un tema de relevancia a escala mundial. Las Naciones Unidas, los países desarrollados, en vías de desarrollo, las instituciones financieras multilaterales, las autoridades de los Estados, los gobiernos locales, las asociaciones de productores y los organismos de la sociedad civil, tienen en su agenda este tema. Como hoy sabemos, el mundo produce muchos alimentos de los que se necesitan para atender las necesidades de sus habitantes, aunque en la actualidad casi 800 millones de seres humanos sufren de hambre (FAO en Gordillo 2004: 72). Pero, ¿qué es seguridad alimentaria?, para responder a esta pregunta, es necesario retroceder a la década de 1970 cuando surge este concepto basado en la producción y disponibilidad alimentaria a escala global y nacional. En los 80 se añadió la idea de acceso, tanto económico como físico y en la década del 90 se llegó al concepto actual que incorpora la inocuidad, las preferencias culturales y se reafirma la seguridad alimentaria como un derecho humano (PESA, 2007: 2).
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación (FAO), desde la Cumbre Mundial de la Alimentación (2007: 2) declaró que a nivel de individuo, hogar, nación y global, se consigue la seguridad alimentaria y nutricional (SAN) cuando todas las
personas en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades y preferencias alimenticias, con el objeto de llevar una vida activa y sana. El Instituto de Nutrición para Centroamérica y Panamá (INCAP), define la Seguridad Alimentaria Nutricional como el “estado en el cual todas las personas gozan, en forma oportuna y permanente de acceso físico, económico y social a los alimentos que necesitan, en cantidad y calidad, para su adecuado consumo y utilización biológica, garantizándoles un estado de bienestar general que coadyuve al logro de su desarrollo”.
Por otra parte, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) menciona que el tema de la Seguridad Alimentaria, va más allá de la simple producción de alimentos, ya que un adecuado suministro de estos a escala nacional e internacional no garantiza la Seguridad Alimentaria en los hogares. En ese sentido, la importancia del acceso a los alimentos ha sido reconocida como un factor determinante de la SA, especialmente si se considera que muchas familias deben adquirir los alimentos que no pueden producir con sus propios medios.
La Seguridad Alimentaria y Nutricional en La Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional de Nicaragua en el (Arto.- 2, 2009: 1) se refiere a la disponibilidad y estabilidad del suministro de alimentos, culturalmente aceptables, de tal forma que todas las personas, tengan acceso a los mismos en cantidad y calidad, libres de contaminantes, así como el acceso a otros servicios como saneamiento, salud y educación, que aseguren el bienestar nutricional y les permita hacer una buena utilización biológica de los alimentos para alcanzar su desarrollo, sin que ello signifique el deterioro del ecosistema”. Este concepto es un reconocimiento de la necesidad y el derecho de todos los seres humanos sin distingo de ninguna índole, de tener acceso y disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficiente, que les permitan consumir las kilocalorías por día requeridas.
La Seguridad Alimentaria es un concepto amplio que engloba a todos los anteriores, íntimamente relacionado con la vulnerabilidad, y que se puede definir como la probabilidad de una disminución del acceso a los alimentos o a los niveles mínimos de consumo debido a riesgos ambientales o sociales o a una reducida capacidad de respuesta o simplemente por la política agrícola implementada.
Asimismo, como componentes básicos se definen cuatro pilares de la SAN, el primero se refiere a la disponibilidad de alimentos a nivel local o nacional, tiene en cuenta la producción, las importaciones, el almacenamiento y la ayuda alimentaria. Para sus estimaciones se han de tener en cuenta las pérdidas post-cosechas y las exportaciones. El segundo pilar se refiere a la Estabilidad, específicamente a solventar las condiciones de inseguridad alimentaria transitoria de carácter cíclico o estacional a menudo asociadas a las campañas agrícolas, tanto por la falta de producción de alimentos en momentos determinados del año, como al acceso a recursos de las poblaciones asalariadas dependientes de ciertos cultivos. En este componente juegan un papel importante la existencia de almacenes o silos en buenas condiciones, así como la posibilidad de contar con alimentos e insumos de contingencia para las épocas de déficit alimentario. El tercer pilar hace referencia al acceso y control sobre los medios de producción (tierra, agua, insumos, tecnología, conocimiento…) y a los alimentos disponibles en el mercado. La falta de acceso y control es frecuente y se considera que es la causa de inseguridad alimentaria, y puede tener un origen físico (cantidad insuficiente de alimentos debido a factores, como son el aislamiento de la población, la falta de infraestructuras) o económico (dado por la ausencia de recursos financieros para comprarlos debido a los elevados precios o a los bajos ingresos). El último pilar se relaciona con el consumo y utilización biológica de los alimentos. El consumo se refiere a que las existencias alimentarias en los hogares, responden a las necesidades nutricionales, a la diversidad, a la cultura y las preferencias alimentarias. También se debe tener en cuenta aspectos como la inocuidad de los alimentos, la dignidad de la persona, las condiciones higiénicas de los hogares y la distribución con equidad del hogar (PESA, 2007: 4).
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio lanzados por la organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2000, incorporaron en el Objetivo de Desarrollo del Milenio Nº 1 (ODM 1), el compromiso de reducir a la mitad el porcentaje de pobres y hambrientos (Vivero y Porras 2006: 87). Sin lugar a dudas el lanzamiento del ODM 1 por parte de las Naciones Unidas y el compromiso de trabajar para el logro de este, por parte de los países que asumieron el compromiso, constituye la estrategia de mayor amplitud e incidencia, tendiente al aseguramiento de la seguridad alimentaria y nutricional de las personas que padecen este flagelo a escala mundial.