¿Dónde Está Más Seguro Un Hombre? B. Z. Meyer Cada año leemos de nuevo en la Torá el relato de la venta de Yosef. Recordamos que Reuven sugirió que Yosef fuera echado a un pozo y que su sugerencia fue aceptada. La Torá dice: “Y tomándolo lo arrojaron en el pozo y el pozo estaba vacío, no había agua en el.” (Bereshit/Génesis 37:24). Rashi explica: El pozo no contenía agua, pero sí contenía serpientes y escorpiones. Semejante pozo o cisterna era algo más que simplemente peligroso. La halajá afirma que quienquiera vea a un hombre en un pozo donde haya serpientes y escorpiones puede testificar que el hombre está muerto. Sobre la base de tal testimonio, la esposa del hombre puede volver a casarse. Esto nos da cierta idea de la gravedad de la situación de Yosef..
Poco tiempo después, siguiendo el consejo de Yehudá, Yosef fue sacado del pozo y vendido a mercaderes, acabando en Egipto después de pasar por sus manos. Como sabemos, él alcanzó subsiguientemente las alturas de la fama, la fortuna y el prestigio en el palacio del Faraón.
Nos podría parecer que la de Reuven fue una idea asesina, mientras que la de Yehudá fue la que salvó la vida de Yosef. Y sin embargo la Torá alaba a Reuven por su intención meritoria –de salvar a Yosef de manos de sus hermanos.
La Guemará llega a dar un paso más, diciendo que Yehudá no merece ningún elogio por su parte. “Quienquiera que bendice a Yehudá... simplemente blasfema.” (Sanhedrín 6).
Rav Jaim Volozhiner explica la paradoja: Un hombre, dice Rav Jaim, está más seguro en un pozo lleno de escorpiones y serpientes en Eretz Israel que en los opulentos palacios de una tierra extranjera. Más seguro en un peligro físico aparente en Eretz Israel que en circunstancias que parecen físicamente seguras en jutz laAretz.
Su explicación precisa ser estudiada, comprendida y digerida. Muchos de nosotros nos negamos a ver más allá de la capa que cubre la realidad aparente y así nunca vemos la verdad en el mundo de D-os. Seguro, podemos llegar a conceder que el propio bienestar espiritual está en función de factores que el ojo desnudo no percibe. Y podemos estar dispuestos a admitir que, al menos
hoy en día, el espíritu de una persona está más seguro en Eretz Israel que fuera de él.
Pero el mensaje que Rav Jaim Volozhiner encuentra en la historia de Yosef se refiere a la seguridad personal, algo que por lo general creemos que podemos determinar por la evidencia de nuestros sentidos. Y sin embargo, todo lo que le sucede a un individuo está en manos de D-os. Y D-os tiene ciertas reglas que podemos discernir si estudiamos nuestras fuentes, nuestra historia e incluso los acontecimientos en desarrollo.
La Torá señala que la vida de Yosef fue salvada al ser arrojado a un pozo lleno de criaturas mortíferas en Eretz Israel, y el comentario de los sabios de que sacarlo para venderle a una caravana que salía de la Tierra no fue algo digno de alabanza, no es algo que debiéramos desatender al considerar las situaciones del día presente. Rav Jaim apunta que incluso la prognosis de nuestra seguridad física no puede ser elaborada sobre la base de criterios superficiales. La regla que deduce para nosotros queda verificada a través de un cuidadoso escrutinio de la historia de nuestra nación.
Un hombre está más seguro en un pozo lleno de serpientes y escorpiones en Eretz Israel que en los palacios de jutz laAretz.
EL YETZER HARA QUIERE HACER CREER A LA GENTE QUE VIVIR EN ERETZ ISRAEL ES MUY PELIGROSO,
JAS VE SHALOM
Y luego está la cuestión de la seguridad física. Después de todo, la halajá no nos permite ponernos en peligro.Visitando Nueva York o Latino América, se me ha preguntado: “¿No tiene miedo de vivir en Shomron?” Encuentro divertido, cuando no irónico, que la pregunta sea hecha mientras el anfitrión asegura tanto sus cerraduras como la activación de su sistema de alarma.
Durante los años en que he vivido en Moshav Matityahu no ha habido incidentes, no ha habido crímenes. Mis hijos pueden salir a jugar a cualquier hora y no nos molestamos en asegurar nuestras puertas ni siquiera en la noche. ¿Cuán seguras son las calles de cualquier ciudad de América, al punto que ésta sea recomendada como un lugar de seguridad mientras a Eretz Israel se le rechaza por peligroso?
En las calles de Eretz Israel las únicas personas que portan armas son los soldados que nos protegen. Al menos aquí en Eretz Israel, las medidas de seguridad tomadas tienen un excelente registro de efectividad. Y añadido a esas medidas de seguridad (que la halajá exige de nosotros) está el hecho observable de que
en Eretz Israel merecemos una medida extra, sobrenatural, proveniente del Ribono shel olam. No, el factor de seguridad no parece ser un problema realmente. Rav Zev Leff
DURANTE LOS AÑOS DE NUESTRO LARGO EXILIO, NUESTROS SABIOS NOS ADVIRTIERON ACERCA DE NO ESTABLECERNOS DEMASIADO EN LOS PAÍSES DE OTROS PUEBLOS
¡No Repitáis El Mismo Error! B. Z. Meyer
Durante los años de nuestro largo exilio, nuestros sabios nos advirtieron acerca de no establecernos demasiado en los países de otros pueblos. Constituye una brillante victoria para el Yetzer Hara el que ahora, cuando el retorno a nuestra propia Tierra está a nuestro alcance, estas voces hayan quedado en gran medida silenciadas.
El Kelí Yakar (Rabi Efraim Shlomo ben Jaim de Luntshitz), un rabino prominente en la Europa oriental de hace unos 350 años, fue un observador sumamente perspicaz de la peligrosa tendencia del Judío a establecerse sobre suelo extranjero. El tema está presente a todo lo largo de su comentario sobre la Torá.
Una y otra vez, él cita esta tendencia como la raíz de todas nuestras tribulaciones. Cuando nos olvidamos que estamos en el exilio, dice él, y nos sentimos como en casa, comenzamos, inevitablemente, a actuar como las naciones. Este es el camino a la perdición.
Dondequiera que la Torá usa la palabra yeshavteni para significar “vivistéis”, el Kelí Yakar la interpreta como denotativa de una mentalidad de “asentarse”. Su comentario sugiere que un verbo semejante es adecuado para Eretz Israel, pero trágicamente errado para una tierra extranjera.
Considérese, por ejemplo, el versículo en Vayikrá/Levítico 18:3: “No hagáis lo que se hace en la tierra de Egipto, donde habéis morado [asher yishavtem-ba]; ni hagáis lo que se hace en el país de Canaán adonde yo os llevo [asher Aní meviyá etjem]; no sigáis sus costumbres.”
La mayor parte de los comentarios han entendido este texto como una exhortación contra seguir las prácticas inaceptables de los egipcios y los canaanitas. Sin embargo, la interpretación del Kelí Yakar apunta un dedo acusador hacia nosotros, el pueblo de
Israel. Es nuestro propio error el que se nos advierte que no repitamos.
¿Cuál es el mal “que se hace en la tierra de Egipto”? pregunta este comentarista. Es el acto de buscar una residencia permanente en una tierra de mal, “...donde habéis morado.” Nunca más debiérais intentar morar sobre una base permanente en una tierra extraña. Esto os llevará inevitablemente a practicar sus costumbres aborrecibles.
¿Y qué es “lo que se hace en el país de Canaán” cuya repetición debiérais evitar? Es vuestro rechazo de esa Tierra, la Tierra apreciada por vuestros ancestros, ¡de modo que el Eterno tuvo que llevaros allí por la fuerza! El Kelí Yakar se extiende sobre la miríada de bendiciones de la vida en Eretz Israel. El define este versículo como una orden que nos es impartida, para no caer nunca más en esta celada. Y nos apremia a que en el futuro “¡vayamos voluntariamente al lugar que el Todopoderoso dijo que nos está preparado, para conservar Sus leyes y ordenanzas!” Qué lástima que este gran Rav no tenga acceso directo a las multitudes de Judíos que, en este mismo momento, se están poniendo más y más cómodas en tierras que no son las nuestras. Cuán desafortunado que él no esté aquí para recordarles a todos ellos cómo este versículo de Vayikrá se les aplica. Es seguro que si su punto de vista se expresara más vibrantemente que en las pequeñas letras del Mikraot Guedolot los Judíos sinceros comprenderían su significado.
Al asentarnos y buscar la permanencia, nos exponemos a futuras transgresiones, incluso abominaciones, de manera tan amplia como les sucedió a nuestros ancestros en Egipto. Y, durante todo este tiempo, nos perdemos el gran beneficio que D-os nos dio para la realización adecuada de su Torá: el ascenso voluntario y acucioso a la Tierra seleccionada para este elevado propósito.
¿CUÁL FUE LA CALUMNIA PRONUNCIADA, Y CREÍDA, POR NUESTROS ANCESTROS EN EL DESIERTO? FUE EL INFORME DE LOS ESPÍAS ACERCA DE ERETZ ISRAEL
El Habla y La geulá B. Z. Meyer
¿Cuál fue la calumnia pronunciada, y creída, por nuestros ancestros en el desierto? Fue el informe de los espías acerca de Eretz Israel. Fueron los diversos problemas que ellos mencionaron, las situaciones que ellos sintieron que la nación judía debía conocer antes de entrar a Eretz Israel para
conquistarlo. Fue decirle a los Judíos acerca de la presencia de Amalek en la Tierra, acerca de los gigantes, acerca de las fuertes fortificaciones alrededor de las ciudades... Fue informar sobre la alta tasa de mortalidad (dispuesta por D-os para la protección de los espías), diciendo, “Esta es una tierra que devora a sus habitantes.”
Ellos informaban verazmente las difíciles condiciones que prevalecían en Eretz Israel. Que nadie de nosotros imagine que estos eran hombres malvados que fabricaban problemas inexistentes. Contaron a sus congéneres Judíos cuán duro sería vivir en la Tierra Santa, llegando a sugerir que, de hecho, los obstáculos que veían eran insuperables. Y 600.000 Judíos creyeron en sus palabras.
De esta manera, los hombres más grandes de nuestra generación más elevada cometieron una transgresión tan seria que como resultado de ella la Geulá quedó estropeada. En lugar de entrar a la Tierra prometida, la nación entera fue sentenciada a cuarenta años de viaje en el desierto. Los hombres adultos fueron sentenciados a morir sin haber experimentado jamás los incalculables beneficios espirituales de vivir en Eretz Israel. Y la redención completa, Geulá shelemá, que pudo haber sido, todavía está por ser.
Hablar contra la Tierra, desalentar al pueblo de Israel para que no entrase en ella, fue un pecado tan devastador que detuvo la Geulá.
Uno esperaría entonces que los Judíos leales a la Torá hoy en día aprenderían una lección de este desastre histórico. Siendo un pueblo que espera la redención, que la anhela cada día y todos los días, debiéramos atender a la advertencia que hay aquí. ¿Cómo hacerlo?
Hay numerosas fuentes en los llamados Sefarim hakedoshim – nuestros libros santos- que nos exhortan a evitar hablar en contra de Eretz Israel, sus frutos, su clima o sus habitantes, no sea que repitamos el pecado de los espías. (Véase Tzion Beit Jayeinu, vol. I, p. 81). Sin embargo, estas advertencias son generales y la compleja situación de hoy día dentro de la Tierra Santa exige líneas directrices más específicas.
En la guemará en Ketubot (112), hay una breve mención de un punto de información muy curioso. “Rav Amí y Rav Asi solían hacer que (sus estudiantes) se levantaran (y caminaran) de un
sitio soleado a un sitio sombreado y de un sitio sombreado a un sitio soleado.”
Los comentaristas explican: Estos dos sabios eran excepcionalmente cuidadosos en su cariño por Eretz Israel. En estaciones de calor intenso, se apresuraban a sacar a sus talmidim del sol, antes que éste los incomodara. Y cuando el tiempo se volvía frío, recogían a sus alumnos y los trasladaban de vuelta al calor de los rayos solares. Todo esto lo hacían a pesar de su observancia de la prohibición de sustraer tiempo al estudio de la Torá. Y lo hacían porque no querían que nadie encontrara defectos en la vida en Eretz Israel. Como lo formula simple pero enérgicamente el Ben Ish Jai en su comentario sobre esta guemará: “De modo que ningún estudiante se sintiera impelido a decir, acerca del sitio donde estaba parado, ‘no es bueno’, y de esta manera hablar mal de un pedazo de Eretz Israel. Y de esto todo hombre debiera aprender una lección: cuidar su boca y su lengua de emitir cualquier expresión negativa, aunque sea para condenar un solo codo [Amá] de Eretz Israel, sea su aire, su clima, sus frutos o sus edificaciones; incluso en un tiempo en que la Tierra está desolada y en manos de los gentiles, y las casas pertenecen a no Judíos.”
ES MUCHO LO QUE PUEDE INFERIRSE DE ESTA