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Selección de los atributos para el análisis de la cerámica

In document La cerámica de la Loma Salvatierra (página 47-54)

4. Tipología de la cerámica de la Loma Salvatierra

4.2 Selección de los atributos para el análisis de la cerámica

Definir qué atributos analizar en la cerámica de la Loma Salvatierra fue un trabajo relativamente sencillo, porque ya se contaba con la experiencia previa del análisis de la cerámica del corte 1 de la Loma Mendoza (Jaimes Betancourt 2004). En total se valoraron ocho atributos morfológicos, cinco decorativos y seis tecnológicos para el análisis de la cerámica de la Loma Salvatierra. El formulario empleado para la documentación de estos atributos se adjunta en el Anexo 1.

La experiencia previa del análisis de la cerámica de la Loma Mendoza ayudó también a descartar de antemano los atributos tecnológicos que, por un lado se habían mostrado inmutables al transcurso del tiempo y por otro, parecían haber tenido una variación ajena a la voluntad del alfarero. Por lo tanto la variabilidad de estos atributos no puede ser considerada como consecuencia de transformaciones intencionales.

En el análisis de la cerámica de la Loma Mendoza cada uno de los siguientes atributos tecnológicos había sido analizado por separado: la composición de la arcilla, las inclusiones naturales, las inclusiones intencionales, la estructura de la fractura y la atmósfera de la cocción. Sin embargo, los resultados no habían sido muy gratificantes. El material cerámico de la Loma Mendoza era sumamente homogéneo en estos aspectos2. Sin duda, esta homogeneidad se debe en gran medida a la uniformidad de la composición de las arcillas en los Llanos de Mojos3. Según Hanagarth (1993: 102-103) las arcillas de esta región se componen predominantemente de fracciones limosas y limo-arcillosas y menos frecuentemente arcillosas o limo arenosas. En su composición mineralógica predominan el cuarzo e ilitas. Estos dos componentes fueron identificados en la cerámica de la Loma Mendoza, por medio de los análisis de secciones delgadas realizados por el Instituto de Investigaciones Geológicas y del Medio Ambiente UMSA (En Jaimes Betancourt 2004: 82- 83). Sin embargo, la homogeneidad de las pastas registradas en el material cerámico de la

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Para una descripción detallada del análisis de estos atributos véase Jaimes Betancourt 2004: 82-89.

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Por ejemplo, la cerámica del sitio arqueológico Estancia Abularach, ubicado al este de San Ignacio de Mojos, que estilísticamente es muy diferente de la cerámica de las Lomas de Casarabe (Prümers 2007: 302). Sin embargo, comparando los alfares de este sitio con los de la Loma Salvatierra, no es posible ver ninguna diferencia. Al parecer la composición de la arcilla es básicamente la misma, como lo confirman los estudios geológicos.

Loma Mendoza no se explica exclusivamente por la uniformidad de la materia prima. La persistencia en el tiempo de procesar la materia prima de una sola manera se refleja en la uniformidad del material analizado. Con otras palabras, la falta de cambios en estos aspectos netamente tecnológicos demuestra que la cerámica de toda la secuencia ocupacional de la Loma Mendoza pertenece a una sola tradición alfarera.

Fig. 16. Fragmentos de cerámica con marcadas diferencias del color de superficie en una sola pieza a consecuencia de una cocción desigual o provocada por diferentes condiciones de preservación.

Con estos resultados previos, se decidió para el análisis de la Loma Salvatierra utilizar un muestrario básico de pastas. Éstas fueron definidas de acuerdo al tamaño, forma y porcentaje de las inclusiones y determinando si su estructura era compacta o laminar.

Los atributos tecnológicos relacionados con la atmósfera de cocción (como por ejemplo el color de la fractura) fueron excluidos del análisis de la cerámica de la Loma Salvatierra. Los

numerosos ejemplos provenientes de las Lomas Mendoza y Salvatierra mostraban que estos atributos eran ajenos a la intencionalidad del alfarero y más bien dependían de factores casuales o circunstanciales. La mayor o menor oxigenación de las vasijas durante distintas etapas de su cocción dio como resultado una cocción desigual. En el material analizado esto se refleja en la variabilidad de tonalidades de colores y en las manchas de cocción que presentan muchos fragmentos de vasijas (fig. 16 a, c, d). Los indicios de una cocción desigual se registraron en la mayoría de los tipos morfológicos de la colección a pesar de que muchos de ellos presentaban una alta calidad de manufactura (fig. 16 e-h). Como se puede ver en los ejemplos ilustrados, la pintura roja o negra varía de acuerdo a la atmósfera de cocción. También se encontraron ejemplos en los cuales la preservación del material y su exposición a las inclemencias del tiempo, pudieron influir de manera decisiva en los colores actuales de la vasija. En la figura 16 b se reproducen dos fragmentos; el de color más claro había estado mucho tiempo en la superficie del sitio expuesto a la intemperie. El otro fragmento, en cambio, estaba enterrado algunos centímetros por debajo, cubierto por la capa de humus. Considerando lo arriba expuesto, se advirtieron dos peligros en el análisis de atributos tecnológicos. Al no encontrarse diferencias en la materia prima y en la manera cómo ésta fue procesada, existía el riesgo que el material sea homogenizado. Lo contrario sucedería al incluir en el análisis cerámico atributos que fueron influenciados por factores ajenos a la voluntad de los productores de la cerámica. Esto conllevaría a que dos fragmentos de una misma vasija fácilmente podían ser clasificados en diferentes grupos. Por este motivo se redujo el análisis de atributos tecnológicos a la identificación del tipo de pasta y a la observación del tipo de tratamiento y color de superficie.

En el análisis de la cerámica de la Loma Mendoza, los atributos morfológicos y decorativos se mostraron más susceptibles a cambios en la secuencia cultural4. Consecuentemente se enfatizó su análisis en el material de la Loma Salvatierra, para captar posibles variaciones y rupturas estilísticas.

La única condición que demandaba este tipo de análisis era contar con una cantidad considerable de material diagnóstico, especialmente porque los bordes son la única parte de la vasija que sirve para un reconocimiento morfológico específico. Afortunadamente del total del material recolectado en la excavación se separaron y clasificaron más de 30.000 fragmentos diagnósticos5.

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Similares experiencias en el análisis de atributos morfológicos y decorativos en la elaboración de secuencias cerámicas, se pueden ver en: Raymond 1995, Vallo 2000, Schenk 2001, Paap 2002, entre otros.

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En la tabla 1 se pueden advertir las partes de las vasijas que se encontraron más frecuentemente en el material analizado. Casi el 47% de los diagnósticos son bordes, es decir que por lo menos a la mitad de la colección analizada se le puede atribuir una forma de vasija específica. El 11% está compuesto por diferentes partes de vasijas, como bases, asas y soportes, que pueden ser clasificadas morfológicamente de manera general.

Cortes de excavación

Parte de la vasija 1 2 3 4 5 9 10 12 Total

Borde 1276 5157 251 3337 1766 1422 691 293 14193

Borde y asa 24 113 2 64 20 16 8 1 246

Borde y base 9 26 13 7 7 2 64

Borde y soporte 4 18 13 7 3 3 48

Borde, cuerpo y soporte 5 55 1 10 18 18 4 111

Borde, asa, soporte 1 3 1 5

Borde, base y soporte 2 2

Cuello 11 95 2 68 20 13 7 8 224 Cuello y soporte 2 2 Cuerpo 1639 3774 367 3609 1411 1513 621 353 13287 Cuerpo y asa 9 17 1 21 12 2 62 Cuerpo y base 19 51 25 58 69 6 1 229 Cuerpo y soporte 30 121 6 58 45 40 28 12 340

Cuerpo, asa y soporte 1 1

Cuerpo, base y soporte 6 4 1 1 12

Asa 17 66 4 39 30 18 10 6 190 Base 79 471 12 338 91 57 51 31 1130 Base y Soporte 4 1 8 1 14 Soporte 120 674 23 165 179 141 74 20 1396 Vasija Completa 6 55 3 41 13 14 10 8 150 Total 3249 10711 673 7813 3680 3332 1517 733 31708

Tabla 1. Frecuencias de las diferentes partes de vasija en los cortes de excavación.

El 42% lo conforman los cuerpos, de los cuáles, en la mayoría de los casos, sólo se puede distinguir si pertenecían a vasijas abiertas o cerradas. Sin embargo, como la mayoría de éstos presentaban decoración, eran importantes para el análisis de los atributos decorativos, ya que es necesario contar con una amplia variedad de técnicas y motivos decorativos para distinguir las diferencias temporales y/o funcionales.

Repetidamente han sido mencionadas las limitantes que influyen en los resultados del análisis tecnológico de la cerámica. Ahora cabe resaltar algunas de las restricciones que se observan al realizar un análisis morfológico de las vasijas hechas a mano. Éstas carecen de un estándar de producción y son asimétricas o presentan las irregularidades propias de vasijas

manufacturadas artesanalmente. Las vasijas hechas de esta manera muchas veces tienen diferentes tipos de labio e incluso borde en una sola pieza.

Las limitaciones en el análisis morfológico de las vasijas hechas artesanalmente se vuelven mayores si se toma en cuenta, que la mayoría de la cerámica arqueológica estudiada son fragmentos de bordes y no vasijas enteras. Los posibles errores, que pueden resultar de esto, se ilustran en la figura 17. Aquí, dos partes de un mismo borde de vasija fueron documentados accidentalmente por la misma persona, obteniendo un resultado diferente, no sólo en el valor del diámetro de la vasija, sino que el mismo borde de la vasija presentaba por un lado un labio biselado (fig. 17 b) y por otro un labio redondeado (fig. 17 a-d), lo que influyó incluso en la inclinación de la vasija. En algún momento se reconoció que ambos bordes podían pegarse y se volvió a dibujar la pieza, obteniendo otro resultado más (fig. 17 d). Obviamente, mientras la vasija analizada sea más completa, el resultado estará más cerca a la realidad.

La producción artesanal se atestigua también en huellas dejadas por la técnica de manufactura. Estas aparecen aunque de manera casual y en un número muy reducido de los fragmentos estudiados. Entre éstas figuran las marcas de rodete en algunos fragmentos que se desprendieron en la unión de dos rodetes (fig. 18 b, e). En otras piezas se observa la adhesión de capas de arcilla a la pared externa e interna de un núcleo que había sido previamente elaborado. El desprendimiento de estas capas exhibe superficies del núcleo que al parecer estuvieron algo alisadas (fig. 18 a, c, d, y f).

Fig. 17. Diferentes inclinaciones documentas de una misma vasija.

Fig. 18. Fragmentos de cerámica con huellas de la técnica de manufactura. Loma Salvatierra.

Otra característica relacionada a la técnica de manufactura constituyen las improntas de redes encontradas en algunos fragmentos (fig. 19). Éstas se ubican generalmente en las paredes laterales, cerca de los soportes o de la base de las vasijas. Probablemente las vasijas grandes tuvieran que ser envueltas en redes, durante el secado, para evitar su deformación, la cual puede darse en vasijas grandes en caso de humedad excesiva en el ambiente. Al estar las vasijas en estado de cuero, se supone que las huellas de las redes normalmente eran borradas. Los pocos ejemplos disponibles que tenemos son restos accidentalmente dejados de esta actividad, por eso se tiene diferentes gamas de intensidades de impresiones que van desde muy suaves, casi imperceptibles, hasta algunas muy claras. En algunos de los fragmentos (fig. 19 a, c, h-j) se observa el contraste con la superficie alisada de la parte superior del fragmento.

Fig. 19. Fragmentos de cerámica con improntas de redes. Loma Salvatierra.

En el corte 5 de la Loma Salvatierra fueron encontrados dos ejemplares de bases con impronta (fig. 20). Quizá estos dos fragmentos de base pertenecen a una misma vasija. Solamente se pueden hacer conjeturas sobre la posible razón de su existencia, ya que son los únicos casos registrados de una base con improntas. Probablemente las improntas son huellas accidentales en la elaboración de la vasija sobre la superficie interna de un rallador.

Fig. 20. Dos fragmentos de bases planos con improntas. Loma Salvatierra.

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