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SEMILLAS DE LLEUQUE EN EL SITIO PILAUCO

Los extensos periodos glaciales del Cuaternario5 y especialmente la última edad del hielo (glaciación Llanquihue), jugaron un papel fundamental en la distribución ac- tual de la vegetación en nuestro territorio, modelando sus desplazamientos. Así, durante la glaciación Llanquihue, los bosques de altura con Nothofagus6 y coníferas descendieron en altitud buscando refugio en zonas bajas no cubiertas por hielos. Este descenso altitudinal de la vegetación estuvo también acompañado por desplaza- mientos en latitud, en los que numerosas especies ampliaron su rango de distribución hacia el norte del territorio, buscando refugio a las frías condiciones impuestas por el avance de los hielos. Una vez que comenzó el retroceso de los hielos, la vegetación de estos refugios glaciales empezó lentamente a adoptar la distribución que actual- mente conocemos.

Numerosos estudios de polen fósil que abarcan desde Tagua -Tagua, San Fernando, en la zona central de Chile, hasta Ancud en el norte de la Isla Grande de Chiloé, re- gistran la presencia en la Depresión Intermedia de Prumnopitys andina junto a otras especies que hoy se distribuyen en zonas más altas. Estos registros muestran que las condiciones climáticas desde el Último Máximo Glacial7 y el fi n de la edad del hielo (29.400 a 14.600 años atrás), fueron marcadamente más frías, con un descenso esti- mado de la temperatura entre 6 y 8 ºC respecto de los valores actuales,

Los registros polínicos del distrito de los lagos Arucanos8 y norte de Chiloé documen- tan la desaparición de la vegetación fría de tundras magallánicas y la rápida expan- sión del bosque de Nothofagus y coníferas (bosques templado-fríos), inmediatamente después del retiro de los hielos. Entre las coníferas que hoy tienen un rango de dis- tribución a mayor altura, podemos citar además de Prumnopitys andina (lleuque), a

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Fitzroya cupressoides (alerce), Pilgerodendron uviferum (ciprés de las Güaitecas), Saxegothaea conspicua (mañío hembra) y Podocarpus nubigena (mañío macho). Una vez que las condiciones climáticas comienzan a parecerse más a las actuales, hace unos 12.500 años atrás, un bosque con elementos más cálidos como el actual bosque Valdiviano9 (templado-cálido) comienza a desplazar a los bosques de Notho- fagus y coníferas hacia su distribución actual a mayor altura.

En el sitio Pilauco fueron recuperadas gran número de semillas alrededor de la cota local del sitio de 400 cm (capas P-7 y P-8), especialmente de la especie Prumnopi- tys andina, el lleuque. Muestran en general un excelente estado de conservación, manteniendo incluso muchas de ellas su coloración natural. El increíble estado de conservación de estas semillas en el sedimento portador, es probablemente producto de un rápido proceso de enterramiento en condiciones anóxicas10. La gran mayoría de ellas presentan una o ninguna perforación en su superfi cie. Llama especialmente la atención una de estas semillas (código de referencia 27·11·2007·8H·86·16·430), por presentar una perforación transversal. La perforación es prácticamente simétrica (3 y 2 mm de diámetro) como la cuenta de un collar y no está ubicada en el extremo hiliar11 de la semilla, como es frecuente constatar en aquellas que han sido perfora- das por la acción de roedores. En el interior de esta semilla se encontraron además micropartículas de carbón.

Dos hipótesis no excluyentes podrían explicar la presencia de estas semillas en el sitio. La primera de ellas es que hace unos 12.500 años atrás Prumnopitys andina se encontraba en el área, puesto que existían condiciones climáticas más frías, favo- rables para su crecimiento y desarrollo, en sitios de baja altitud como Osorno. Esta

posibilidad cobra fuerza a la luz de los registros de polen fósil que señalan la pre- sencia de esta especie en otros sitios de baja altitud durante la última edad de hielo. Polen de esta especie ha sido identifi cado también en los coprolitos12 recuperados desde el mismo sitio. Una segunda posibilidad es que las semillas de lleuque fueran transportadas hasta el sitio por grupos humanos recolectores que las consumieran como alimento, tal como se ha demostrado con otras especies de valor alimentario y medicinal en el sitio Monte Verde13.

La palabra “lleuque” (nombre común de Prumnopitys andina) es de origen mapuche. Se compone de la palabra “yeu” que signifi ca liso y el sufi jo “ke” denotando el plural (ej: “küme”: bueno; “kümeke”: buenos). Parecería que la denominación mapuche hace alusión a la corteza lisa del árbol. El arilo de color amarillento verdoso cuando madura es comestible al natural o cocido. Se utiliza actualmente para la fabricación de mermeladas, preparación de chicha y licor de lleuque (“enlleucado”, según po- bladores de la localidad Los Lleuques). El uso alimentario de este fruto era conocido por los indígenas de nuestro país, especialmente por parte del pueblo mapuche que le dio la denominación común a este árbol. Lo anterior también se comprueba al revisar las memorias del Lonco Pascual Coña quien compara el fruto del lleuque con la ciruela introducida. La semilla protegida por este arilo comestible, es utilizada para la construcción artesanal de pulseras y collares, como ha sido observado en la localidad de Melipeuco (Región de la Araucanía), aunque en este caso las semillas están perforadas en sentido longitudinal y los agujeros muestran un escaso grado de perfección. Las semillas perforadas de esta manera, tienden a fracturarse y abrirse con mayor facilidad.

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Recolectamos semillas desde la hojarasca de un bosque actual de lleuque, con el pro- pósito de compararlas con las recuperadas desde el sitio Pilauco y particularmente para esclarecer el origen de la simétrica perforación a modo de cuenta de un collar, observada en la semilla anteriormente descrita. Dos bosques fueron prospectados y en cada uno de ellos elegimos al azar seis cuadrados de 1 m2, recolectando la totali-

dad de semillas de lleuque presentes. Distintos estados de degradación se observaron en las 1.300 semillas recolectadas. Muestran en general una coloración oscura, a me- nudo con manchas producto de su larga permanencia a la intemperie bajo la acción de agentes ambientales y biológicos, como la lluvia, humedad, ataque de hongos, insectos, entre otros. El 35% de estas semillas presentaba intervención de roedores y alrededor de un 5% de ellas evidenciaban la acción de insectos.

Las semillas perforadas por roedores se caracterizan por presentar solo un agujero en sentido longitudinal, generalmente en la parte apical de la semilla que contiene el hilio, donde se sitúa también el micrópilo o poro por el que se realiza la absorción de agua y posterior germinación de la semilla. Esta zona presenta menor dureza, lo que podría explicar la frecuencia de perforaciones por acción de roedores en esta área. Por el contrario, las semillas que muestran evidencias de haber sido perforadas por la acción de insectos, presentan agujeros que son de considerable menor tamaño y distribuidos de forma aleatoria en la cubierta seminal.

Nuestros datos nos permiten indicar que la semilla perforada a modo de cuenta de un collar, no presenta similitudes con las semillas intervenidas por roedores o insectos, recuperadas desde un bosque actual de lleuque. El grado de simetría y perfección de esta perforación orientada transversalmente en la semilla, así como las partículas de carbón encontradas en su interior, hacen posible sospechar que tales características se deban a la intervención humana.

Bibliografía Complementaria

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n 1986 un grupo de obreros que construía la villa Los No- tros en el sector Pilauco, Osorno, encontró huesos de inusual tamaño durante las excavaciones. Al ser estudiados en aquella época se determinó que pertenecieron a un animal del pleistoceno que fue bautizado por los medios como “El mamut de Osorno”. La falta de fi nanciamiento para continuar la investigación, entre otros, causó el cierre del sitio, el cual quedó protegido por Bienes Nacionales, que prohibió que construyeran sobre él, lo vendieran o intervinieran de alguna forma. Al pasar los años el descubrimiento pasó a ser una historia del vecindario, cuyos únicos vestigios tangibles eran los fósiles encontrados en esa época, que se encontraban en exposi- ción en el Museo Histórico Municipal de Osorno. El sitio de la antigua excavación se transformó en un depósito de escombros que dejaron el antiguo nivel del terreno bajo varios metros de relleno.

Las tesis de pregrado de los biólogos Izzat Montero y Omar Recabarren, a cargo de

Capítulo XVI

LA DIFUSIÓN SOCIAL