ducidos por los hombres y los cambios que pueden reconocerse tanto en el pai- saje como en los actores, en las prácticas y en los objetos. A partir de una expli- cación y de la lectura conjunta de algún texto referido al tema, la tarea podría consistir en identificar los distintos recursos que han sido valorados a lo largo de la historia de la apropiación de la llanura pampeana.
Es posible que nos veamos obligados a producir ciertas intervenciones que mar- quen algunos matices en el sentido de ayudar a los chicos a comprender que los cambios suelen ser lentos, tienden a implicar avances y retrocesos y están suje- tos a la interacción de múltiples factores. Esta intervención puede resultar indis- pensable, pues es muy probable que las fotografías no registren esta graduali- dad y complejidad, sino que muestren aspectos contrastantes, lo cual tiene, por contrapartida, la ventaja de favorecer el reconocimiento de las transformaciones en una escala amplia de tiempo. Este trabajo, iniciado en los primeros años de la escolaridad, se proyectará sin dudas con complejidad creciente en este año/grado y en los subsiguientes.
Los relatos y las historias de vida para la enseñanza de los circuitos agroindustriales
Es posible que en el Primer Ciclo de la EGB/Primaria los alumnos hayan tenido una primera aproximación a la forma en que se organizan los espacios rurales a través del análisis de alguna actividad productiva primaria, como el cultivo de fru- tales o la cría de ganado para la obtención de carne y leche. De ese modo, habrán incorporado ya algunas nociones básicas: los lugares de producción no siempre coinciden con los de consumo, las actividades agrícolas varían de acuerdo con las características naturales de la zona analizada, distintos actores sociales participan en el proceso de producción, etcétera.
Es por eso que en 5° año/grado los chicos se encuentran en condiciones de profundizar el estudio de los espacios rurales, ampliando la escala del análisis mediante la incorporación de los vínculos entre los ámbitos rurales y los urba- nos. Uno de los modos posibles de plantear estas interrelaciones es a través de la exploración de los circuitos agroindustriales o circuitos productivos y sus dis- tintas etapas, es decir la elaboración, la distribución y el consumo de bienes. De tal modo, cada instancia de la producción puede ser analizada como uno de los eslabones de una cadena que incluye espacios rurales y urbanos, y también escalas de análisis local, regional, nacional y, en algunos casos, mundial.
Los circuitos productivos no son estáticos. Su dinámica está dada por los cam- bios tecnológicos (por ejemplo, la introducción de semillas modificadas genética- mente, de agroquímicos y de maquinaria) y también por cambios en las condiciones macroeconómicas y políticas (tales como la demanda externa de un produc- to, el estímulo a la exportación, la implementación de políticas de integración
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Las sociedades y los espacios geográficos económica con otros países, el ingreso de inversiones extranjeras, etc.). Esta
dinámica modifica la organización de los espacios rurales y las relaciones entre los distintos actores involucrados.
Desde esta perspectiva general, el estudio de dos o tres de estos circuitos puede resultar enriquecedor en la medida en que facilita las comparaciones. Es decir que permite, al mismo tiempo, identificar aspectos que los distintos circui- tos pueden tener en común y reconocer las diferencias y particularidades de cada uno. Resulta conveniente que la selección de los casos facilite dichas com- paraciones. Por ejemplo, podría elegirse un circuito cuya producción se oriente primordialmente al mercado interno (como el de la yerba mate) y otro cuyo des- tino final sea la exportación del producto (como el de la soja). O bien, un caso en el que la industrialización se localice en las proximidades del lugar de donde se extrae la materia prima (por ejemplo la vid) y otro en el que la manufactura se realice más cerca de los mercados (por ejemplo la industria cervecera). También puede optarse por un caso próximo a la experiencia de los alumnos y de alcance limitado o de pequeña escala (como la fabricación de dulces case- ros en los Andes patagónicos) y otro de mayor escala y complejidad (la manu- factura de productos lácteos, por ejemplo)1.
Un modo clásico de abordar el tema de los circuitos agroindustriales acude a la enumeración y/o descripción de las distintas etapas que se siguen en la elaboración de un producto, haciendo referencia a las etapas agrícola, industrial y comercial. Este modo de abordaje puede ser útil como una presentación o introducción del tema, pero resulta limitado para dar cuenta de la rica dinámica productiva actual. En oca- siones, la forma en que se presenta el estudio de un circuito productivo puede dar la impresión de que se trata de una actividad de corte estrictamente regional, en la que las condiciones ambientales de la zona se combinan con una determinada organiza- ción económica, dibujando de ese modo la fisonomía regional. Sin descuidar el hecho de que muchas veces ciertas producciones condicionan fuertemente la organización de un espacio regional, es indispensable reconocer la dimensión multiescalar de los procesos productivos en la actualidad, e incorporar la multiplicidad de variables que entran en juego en la caracterización de dichos espacios.
Por tal motivo, resulta beneficioso que la exploración de estos circuitos se orien- te a enriquecer y dar profundidad a la enumeración de los pasos de la producción y que introduzca también la variedad de actores sociales involucrados, los posibles conflictos entre ellos así como una ampliación de las escalas de análisis. Del
1 Véase Cuadernos para el aula: Ciencias Sociales 3, Eje “Las sociedades y los espacios
Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología