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Servicios básicos tradicionales: agua, drenaje, electricidad

3. La dimensión socioespacial

3.4. Servicios básicos tradicionales: agua, drenaje, electricidad

3.4.1.1. Los servicios básicos tradicionales son derechos humanos fundamentales. Existe acuerdo general de que los servicios sociales de infraestructura básica tradicional (electricidad, agua potable y drenaje) representan componentes esenciales del desarrollo.

3.4.1.2. El Estado tiene la responsabilidad de asegurar el suministro de estos servicios básicos tradicionales.

Los servicios tradicionales tienen un valor inherente que genera beneficios fundamentales para la población (i.e. educación, salud), por lo que deben ser accesibles a todos. Adicionalmente, su disponibilidad es clave para alcanzar diversos objetivos de desarrollo

humano. Esta es la ruta que siguieron los países en vías de industrialización durante el siglo

XIX, que entendieron que el crecimiento industrial exigía que las sociedades se

desarrollaran tanto en lo económico como en lo social. Así, para impulsar los cambios se

requería una población alfabetizada y sana, lo que implicaba programas de educación, salud pública, agua potable y sistemas de saneamiento, no sólo en el trabajo, sino en la escuela y, especialmente, en la vivienda (Mehrotra et al., 2000). Incluso, se les reconoce la condición de derechos humanos. Al negar a los ciudadanos el acceso a los servicios sociales de infraestructura básica (disponibilidad de energía eléctrica, agua limpia e instalaciones sanitarias adecuadas), se puede decir que los gobiernos violan los derechos humanos de sus ciudadanos (WHO, 2006).

La desigualdad en la provisión de servicios tradicionales tiende a reducirse. Las diferencias entre las ciudades de México en disponibilidad de los servicios tradicionales de la vivienda: energía eléctrica, agua potable y drenaje son reducidas y se detecta

convergencia, por lo que los servicios tradicionales dejarán poco a poco de ser indicadores

clave de desarrollo en las ciudades mexicanas, como ocurre en los países avanzados desde hace décadas (CONEVAL, 2007).20

3.4.1.3. El crecimiento económico no garantiza por sí mismo el desarrollo humano, incluso puede incrementar las desigualdades entre ricos y pobres.

Pero llevados con inteligencia y sensibilidad, los avances en lo económico pueden abatir notablemente la pobreza. Por ejemplo, la disponibilidad de agua potable e infraestructura de saneamiento mejoran las condiciones de nutrición y las capacidades de aprendizaje de los niños al reducir la difusión de enfermedades infecciosas, sobre todo de las de tipo gastrointestinal (UN-Habitat, 2008).

3.4.1.4. La oferta centralizada de la energía eléctrica, así como las capacidades técnicas y financieras (e.g. de cobro) de la Comisión

20Así ha sucedido con otras variables que eran consideradas indicadores de desarrollo social o de modo de vida urbano. Por ejemplo, Unikel et al., 1976, en su espléndido libro, el Desarrollo Urbano de México, consideraban la variable “personas que no usan zapatos” (Unikel et al., p. 341). Actualmente en México esta variable ya no tiene relevancia: prácticamente toda la población del país usa calzado y es rarísimo ver en la calle a alguien descalzo (una verdadera especie en extinción).

Federal de Electricidad (CFE) abate las desigualdades de disponibilidad del servicio.

Una característica de la provisión del servicio de energía eléctrica en México es que ha estado está bajo el control de sólo algunas organizaciones (i.e. Compañía Federal de Electricidad o Luz y Fuerza del Centro, hasta su liquidación). Esto permite una planeación más integral de la oferta del servicio, lo que contrasta con otros servicios cuya oferta está sumamente fragmentada, como los servicios básicos municipales (e.g. agua potable y drenaje). Debido a su oferta centralizada, es de las diferencias entre la provisión del servicio de energía eléctrica muestra menor desigualdad entre las ciudades y municipios que los servicios que ofrecen los gobiernos municipales (incluyendo las zonas metropolitanas que se forman por la contigüidad espacial de municipios), que en su mayoría no se distinguen por el altopotencial técnicode su personal ni por su capacidad de

cobro. La oferta centralizada del servicio de energía eléctrica, más la capacidad técnica y financiera del organismo proveedor (CFE) ha conducido a que la cobertura del servicio sea

muy alta en todo el país, aunque aún se detecta cierta desigualdad entre las zonas urbanas (98.95%) y las rurales (93.14%) derivadas de alta dispersión de la población en el campo (SENER, 2011).

La desigualdad de la cobertura del servicio de energía eléctrica entre las ciudades Top 50 es muy estrecha. Varía desde 99.87% (la máxima cobertura, correspondiente a la ZM de Tuxtla-Gutiérrez) hasta 99.12% en la ZM de Tijuana. Podrían existir varias explicaciones a estas variaciones de cobertura. Aquí se destacan dos que tendrían que ver con la influencia

de la demografía en el desempeño de la CFE: i. El tamaño de la población; y, ii. La velocidad de crecimiento de la población.21 La primera significa que a mayor población, más difícil será cubrir la demanda por el servicio (y viceversa). La segunda, que a mayor velocidad de crecimiento de la demanda, más complicado es seguirle el paso con la cobertura del servicio (y viceversa) (Garrocho, 2013).

3.3.2.12. El tamaño de la población y la cobertura del servicio de energía eléctrica en la vivienda no están relacionados estadísticamente. Esta ausencia de relación entre las variables tamaño de población y viviendas con disponibilidad de energía eléctrica se verifica al calcular el coeficiente de correlación Pearson (R2), que es igual a 0.114. Positivo y significativo, pero muy bajo. Así, se puede concluir que el tamaño de la población y la disponibilidad del servicio en viviendas no

están asociados entre las ciudades Top 50 del país (Garrocho, 2013).

21

Una tercer variable geodemográfica sería la distribución espacial de la población. Su influencia inversa está más que probada, como se demuestra en las zonas rurales de México: a mayor dispersión de población, menor cobertura del servicio.

3.4.1.5. La velocidad de crecimiento de la población y la cobertura del servicio de energía eléctrica en la vivienda tampoco están asociadas en términos estadísticos.

Esto se comprueba con el valor de la R2, que es más baja que en el caso anterior, y apenas llega a 0.103. Para completar las dos conclusiones debe subrayarse que el rango de

variación de la disponibilidad del servicio es muy bajo (apenas de 0.75%, es decir tres

cuartos de punto porcentual) y que las razones de las variaciones pueden responder a innumerables razones, desde institucionales inherentes a la CFE, hasta cuestiones aleatorias (Garrocho, 2013).

El agua es vida y riesgo para la vida. Son dos son los principales retos en materia de agua que afectan la sostenibilidad de los asentamientos urbanos: la falta de acceso a agua potable y saneamiento y el aumento de desastres relacionados con el agua, como inundaciones y sequías. Estos problemas impactan seriamente la salud y el bienestar humano, la seguridad, el medio ambiente, el crecimiento económico y el desarrollo (CONAGUA, 2011: 17). Las crisis relacionadas con inundaciones puede derivar en escasez de agua limpia para consumo humano, inseguridad alimentaria, población desplazada y migración, disturbios y conflictos por obtener tierra segura, fractura social y delincuencia (RF, 2014).

En el periodo 1990-2010 la cobertura urbana de agua potable pasó de 89.4% a 95.4% y está

en los rangos superiores de disponibilidad de agua potable en el mundo. Sin embargo el crecimiento de la población urbana pone en riesgo estos resultados. Se prevé que el desafío

de dotar a la población urbana de agua potable se agravará en los próximos 25 años y la

escasez de agua será un problema cada vez más frecuente (CONAGUA, 2011). La

cobertura de drenaje en viviendas en las ciudades Top 50 es 96.3.

México enfrenta dos paradojas clave en disponibilidad de agua. La paradoja económica

del agua es que donde se concentra una gran proporción de población y de actividades

económicas se registra baja disponibilidad natural de agua (en el centro-norte del país). La

paradoja social del agua es que donde más abunda el recurso, existe menor disponibilidad

y ocurren las mayores catástrofes naturales vinculadas al agua (sur-sureste de México).

3.4.1.6. La disponibilidad del recurso no es suficiente para impulsar la disponibilidad de agua y el desarrollo de las ciudades, sino que se requieren estrategias adecuadas para su planeación, manejo y administración.

Ofrecer los servicios de agua potable y drenaje es una de las principales responsabilidades de los gobiernos municipales. Esto significa que en las ciudades que son zonas metropolitanas la provisión de este servicio (como el de drenaje) depende de numerosos gobiernos (que operan en una misma ciudad). Esta característica de planeación

fragmentada de la oferta de un servicio público, conduce, en parte, a mayores desigualdades al interior de la ciudad, que cuando el servicio es planeado y ofertado por un

solo organismo (i.e. CFE).

En el análisis de los servicios de agua potable y drenaje hay tres explicaciones básicas de la

desigualdad de disponibilidad: i. El tamaño de la población: a mayor tamaño más

complicado lograr altas tasas de disponibilidad y viceversa, pero en México la relación entre el tamaño de la población y la disponibilidad del servicio es muy limitada: el coeficiente de correlación de Pearson (R2) para agua potable es muy cercano a cero (0.006) y lo mismo ocurre para el drenaje (0.030); ii. La velocidad del crecimiento de la población: a mayor velocidad de crecimiento es más difícil alcanzar elevadas tasas de disponibilidad y viceversa, pero en México no hay relación entre ambas variables: el coeficiente de correlación para agua potable es 0.033 y para drenaje (0.054); y, iii. El desempeño

diferencial de los municipios como proveedores del servicio, lo que provocaría la

existencia, por ejemplo, de municipios críticos que afectan el promedio de disponibilidad de servicios básicos en la ciudad. Esta es la explicación más plausible de que el rango de

variación en la disponibilidad del servicio de agua potable a escala de ciudad es mucho

mayor que en el caso del servicio de energía eléctrica, ya que va desde 63% de viviendas con disponibilidad (que es el más bajo de las Top 50: la ZM de Poza-Rica), hasta 99.6% (el más elevado: la ZM de La Laguna). Algo similar ocurre con el servicio de drenaje: la variación en la cobertura del servicio en viviendas va de 80.3% (en la ZM de Poza Rica) a 99.5% (en la ZM de Guadalajara).22

3.4.1.7. La paradoja de las zonas metropolitanas es que funcionan de manera integral (como cualquier ciudad), pero no están gobernadas de manera integral (tienen varios gobiernos: varios pilotos). Esto impacta en la provisión de servicios públicos y en su desigualdad intrametropolitana.

Por tanto, se registran desigualdades enormes al interior de los espacios metropolitanos en materia de disponibilidad de agua potable y drenaje (y quizá de otros servicios básicos: recolección de basura, por ejemplo). Esta pulverización de los gobiernos (como oferentes del servicio) y la expansión de la población y las actividades (como demandantes del servicio) dificulta la coordinación intergubernamental y hace más complicada la provisión

22

La importancia de la dimensión institucional (formal e informal) en el desarrollo de las ciudades institucional lo trata de manera excelente Storper (2013).

de los servicios de agua potable y drenaje, tanto en términos operativos como económicos (i.e. la ausencia de economías de escala o la indivisibilidad de ciertas inversiones, que afectan la creación de plantas de tratamiento de agua, por ejemplo) (ver una perspectiva internacional en: ONU-HABITAT, 2008).23